Carteles (3)

Algunos carteles, letreros o avisos, son graciosos. Su redacción puede ser ambigua —intencionadamente o no— o puede ser malinterpretada con un poco de mala idea. O bien han sido redactados para provocar la sonrisa.
En este caso la sonrisa la provoca el añadido. Cachondo el tío.
Poema (10)
Un divertido poema anónimo.
UN LORO, UN MORO, UN MICO Y UN SEÑOR DE PUERTO RICO
Un señor de Puerto Rico
colgó en su balcón un loro
de rica pluma y buen pico,
un loro que era un tesoro
y a su amo costó un pico.
Un vecino suyo, moro
de Tetuán recibió un mico.
Y a este mico, lo ató el moro
en su balcón ante el loro,
que así quedó frente al mico.
Tanto y tanto charla el loro,
que un día se enfada el mico,
y con la furia de un toro
lo embiste; se esconde el loro,
rompe la cadena el mico,
salta a la jaula del loro,
sale el loro, pica al mico,
chilla el mico, grita el loro.
Se asoman, al ruido, el moro
y el señor de Puerto Rico.
“¿Por qué no encierra a su loro?”
“¿Por qué no ata bien su mico?”
-exclaman los dos, a coro.
Y uno le echa mano al loro
y el otro tira del mico.
Cae el mico sobre el loro,
el loro le clava el pico,
los dientes rechina el mico
y, asustado, muerde al loro
y al señor de Puerto Rico.
Éste reniega del loro
y jura matar al mico,
mientras furibundo, el moro,
provoca al amo del loro
y embiste al loro y al mico.
Hacia arriba vuela el loro,
se escurre hacia abajo el mico,
y, faltando al decoro,
caen, agarrados, el moro
y el señor de Puerto Rico.
“¡Ay, moro, si pierdo al loro!”,
exclama el de Puerto Rico,
y airado replica el moro:
“¡Pagará caro tu loro,
cristiano, si pierdo el mico!”
Les imita arriba, el loro,
muecas hace, abajo, el mico,
y no se sabe si el moro
es quien habla, o si es el loro,
o el señor de Puerto Rico.
Crece el trajín: vuela el loro,
y va a caer sobre el mico…
Furioso el de Puerto Rico
viendo en peligro su loro
quiere ahora matar al mico.
Le da un empujón al moro,
le dispara un tiro al mico,
yerra el tiro y mata al loro;
se desmaya, ríe el moro,
y corre en busca del mico.
Risueño regresa el moro
con el loro y con el mico:
riendo del de Puerto Rico
le envía, muerto, al loro
y una carta con el mico.
Dice: “Seis onzas de oro
por atentar contra el mico
a un cristiano reclama un moro;
guarde disecado el loro…
pero págueme ese pico”.
Viendo esto el amo del loro
se lanza furioso al mico;
mata al mico, mata al moro…
Muertos moro, mico y loro
se embarca y… ¡a Puerto Rico!
Anónimo
Tantanes (6)
Es un juego basado en la exageración con fines cómicos. Un tradicional chiste o juego infantil en el que se escoge una cualidad —repetida indefectiblemente tres veces— y se exagera hasta lo imposible.
Era una mujer tan dulce, tan dulce, tan dulce, que todos sus hijos fueron diabéticos.
Era un aristócrata, tan aristócrata, tan aristócrata que tenía un abolengo tan rancio que hasta olía mal.
Era una charca tan seca, tan seca, tan seca, que hasta las ranas llevaban cantimplora.
Era un hombre que tenía una barba tan cerrada, tan cerrada, tan cerrada, que se afeitaba con una llave.
Era un hombre tan calvo, tan calvo, tan calvo, que se le veían las ideas.
Era un hombre tan duro, tan duro, tan duro, que partía las nueces con las orejas.
Era un hombre tan largo, tan largo, tan largo, que le pusieron de nombre Continuará.
Era un hombre tan pobre, tan pobre, que se compró una escopeta para ir tirando.
Era una iglesia tan grande, tan grande, tan grande, que el cura repartía la comunión en moto.
Era una mujer tan bruta, tan bruta, tan bruta, que planchaba la ropa a martillazos.
Era una mujer que tenía las piedras tan largas, tan largas, tan largas, que en vez de medias llevaba enteras.
Era una mujer tan pobre, tan pobre, tan pobre, que en lugar de dar a luz dio a oscuras.
Era un pueblo tan pobre, tan pobre, tan pobre, que el arcoiris se veía en blanco y negro.
Era un río tan estrecho, tan estrecho, tan estrecho, que solamente tenía una orilla.
Era un tenor tan alto, tan alto, tan alto, que en vez de dar el do de pecho daba el do de techo.
Era un vino tan viejo, tan viejo, tan viejo, que hasta la botella tenía arrugas.
Era un torero tan malo, tan malo, tan malo, que en lugar de faenas hacía gamberradas.
Epigramas (3)
Un epigrama es una composición poética breve en que con precisión y agudeza se expresa un solo pensamiento principal, por lo común festivo o satírico.
A continuación unos epigramas obra de Vital Aza (1851-1911):
Positivismo
Hablando con Leonor
un bolsista respetable,
exclamaba con calor:
–¡Sólo creo en un amor!
–¿Cuál es?
–¡El amor… tizable!
¡Misterio!
La noche está oscura, oscura;
sobre fogoso alazán
atraviesa la espesura
del bosque el Conde don Juan,
sumido en honda amargura.
Llega al borde de un torrente…
piensa en su amor y su gloria,
limpia el sudor de su frente…
lanza un grito… acude gente…
¡Y aquí se acaba la historia!
Domingo
Juan a Domingo reñía
porque nunca trabajaba;
y mientras Juan se enfadaba,
el buen Domingo decía:
–Yo no debo trabajar;
estoy, Juan, en mi derecho,
pues los Domingos se han hecho
sólo para descansar.
Los condes
Un conde, de no sé dónde
–que en el misterio se esconde–
por causa que no se sabe,
yo no sé qué cuestión grave
tuvo con no sé qué conde.
El uno del otro en pos
salieron de madrugada…
Mas ya el juez, ¡gracias a Dios!,
sabe… ¡que no sabe nada
de ninguno de los dos!
La esposa
Afirma Inés, la taimada,
en tono humilde y dengoso,
que ella como esposa honrada
sólo es de su amante esposo.
Y así, de un modo insinuante,
confiesa la honrada Inés,
que primero es del amante
y del esposo después.
Falsas definiciones (14)
Una falsa definición es aquella que se inventa para una palabra, buscando la comicidad.
Abadiosa: Superiora en ciertas comunidades de religiosas, pero tan superiora, que se puede decir que ha alcanzado la divinidad.
Almega: Molusco bivalvo de 1024 Kb.
Apoyar: Hacer que algo descanse sobre el pene.
Bayones: Salsa a base de aceite y huevo, que se coloca en la punta de los fusiles para rematar al enemigo.
Bélice: País centroamericano que gira sobre su propio eje.
Bicíclope: Monstruo mitológico de un solo ojo que se desplaza en un vehículo de dos ruedas.
Cachibache: Pequeño hoyo en el pavimento que está a punto de convertirse en bache.
Calamitad: Medio desastre.
Calichocho: Bebida alcohólica para mujeres.
Cansino: Aburrido local de juegos de azar.
Clorofilia: Afición desmedida por el cloro.
Confabuelación: Complot de adorables viejecitas.
Congraso: Asamblea de parlamentarios con sobrepeso.
Empresaurio: Empresario tradicional incapaz de adaptarse a nuevas tecnologías.
Frenoapático: Dispositivo de inmovilización que no funciona bien por falta de ganas.
Frikiki: Polvete raro.
Merengue
¿Sabías por qué llamamos MERENGUE a cierto dulce hecho con claras de huevo fresco y azúcar y cocido al horno a baja temperatura?
El término se emplea desde inicios del siglo XVIII y hace referencia a la comarca franco-alemana de Mehringen, de donde es originaria esta golosina.
En 1749 pasó a Francia tanto el producto como el nombre. Gracias a la calurosa acogida dispensada por la aristocracia francesa, su popularidad se disparó.
A principios del siglo XIX eran muy populares en España los suspiros, dulces en los que se moldeaba el merengue con una cuchara antes de meterlo al horno.
El método de la manga pastelera fue introducido posteriormente por el cocinero francés Antonin Caréme.
Productos farmacéuticos (3)
La botica y el sexo.
Colaboración de Xavier
(Pulsa en la imagen para ampliar)
No tiene desperdicio el surtido de medicamentos de pega. Y no solamente el nombre, también la composición.
Por ejemplo, el Penerectus Rex (con empalmazol), cuya composición es: pichadurín, ninfomatrón y follacontent.
Lástima que no se lea bien la letra pequeña. En el mismo ejemplo parece que la advertencia dice: Su utilización puede provocar un serio problema de BULTO.
Sobrasada
¿Sabías por qué llamamaos SOBRASADA a cierto embutido de carne de cerdo?
La sobrasada —embutido típico de la isla de Mallorca— es un embuchado grueso de carne de cerdo muy picada y sazonada con sal, pimentón rojo y pimienta picante molida.
El origen de su nombre se encuentra en el término italiano sopprassata, participio pasivo de soppressare, ‘apretar o comprimir’, que es lo qiue exige la acción de embutir en la tripa gruesa.
Trivial
¿Sabías por qué calificamos de TRIVIAL a lo vulgar, común y sabido por todos?
El término se originó en las costumbres comerciales de la Roma clásica, donde los negocios de envergadura se llevaban a cabo en el foro, mientras que los charlatanes se reunían en las encrucijadas de dos o tres calles.
En las encrucijadas de tres calles, llamadas en latín trivium, ‘tres vías’, era donde se situaban aquellos comerciantes que pretendían ser conocidos y querían ofrecer sus mercancías al mayor número posible de viandantes. Entre estos comerciantes de poca monta se incluían las rameras o esquineras.
Así pues, estos asuntos de escasa importancia comercial fueron calificados de trivialis, ‘triviales’. Algo tan frecuentado como un cruce de caminos, propiciaba que lo allí expuesto fuera conocido por todos, deveniendo común, vulgar, poco novedoso y carente de importancia.
La tarjeta de visita
¿Sabías cuál es el origen de la TARJETA DE VISITA?
La tarjeta de visita es un objeto de uso cotidiano en presentaciones, contactos comerciales, actividades sociales… cuya finalidad es darnos a conocer: quiénes somos, dónde vivimos, a qué nos dedicamos, qué cargo desempeñamos…
Y de forma más esporádica se usa para ofrecer el domicilio a los conocidos o para acompañar algún regalo.
Entonces podría parecer que un nombre más adecuado sería el de tarjeta de presentación, porque… ¿dónde queda la visita?
En su origen la tarjeta se utilizó en las visitas sociales, una práctica en desuso en la actualidad, pero que antiguamente era una cuestión de educación para aquellas personas que deseaban tener una buena vida social.
Tanto era así, que había casas en las que se establecían días y horas determinadas para recibir visitas. Y mansiones con dos salones: el de diario y el de recibir las visitas.
Desde el siglo XIX la costumbre social de visitar a parientes y amigos, quedaba totalmente satisfecha estuviesen o no gracias a la tarjeta de visita.
Cuando alguien iba de visita a una casa por primera vez, entregaba su tarjeta de visita al servicio para que supieran a quién debían anunciar.
Cuando alguien iba de visita y no encontraba a los dueños de la casa, entregaba su tarjeta de visita al servicio como prueba de su presencia y se daba por cumplida la visita. Era una especie de acuse de recibo de la visita realizada que daba por cumplido el compromiso social.
Cuando los señores volvían a su domicilio podían saber, gracias a las tarjetas, qué visitas habían recibido en su ausencia y a quiénes debían devolver la visita para cumplir con su obligación social.
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