El canto del cisne
¿Sabías por qué llamamos CANTO DEL CISNE a la última obra o actuación de una persona?
En la actualidad se sabe que el cisne no canta ni cuando está próxima su muerte ni nunca. De hecho lo más que emite es un ronquido sordo. Pero antiguamente existía la leyenda de que esta ave tan cantada por los poetas de la Antigüedad y luego por los renacentistas y los modernistas, emitía el más melodioso de los cantos como premonición de su propia muerte.
En la mitología griega, el cisne era un ave consagrada a Apolo, venerado como dios del día, de la poesía, de las artes y de la música y por ello se consideró al cisne símbolo de armonía y belleza y se sublimaron también sus escasas capacidades canoras. Así aparece en las obras del poeta Virgilio o en las de Marcial por citar algunos autores de la Antigüedad.
De poco sirvió que Plinio y todos los sabios posteriores clamaran que se trataba de un error, de una mentira. Cantar el postrer adiós, saludar altivo a la muerte con un dulce y sublime canto y toda esta idea personificada en la más noble, dulce y armoniosa de las aves, era una bella ficción que la ciencia no pudo arrancar a la poesía.
Entre los escritos de Leonardo da Vinci se encontró una nota que decía: “El cisne es blanco, sin ninguna mancha, y canta dulcemente antes de morir; ese canto pone fin a su vida.” En 1905, Ana Paulova estrenó, con un éxito apoteósico, La muerte del cisne, sobre el andante del Carnaval de los animales del francés Camille Saint-Saëns.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
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Me gusta la idea del canto del cisne, es un excelente mito literario,lo tiene todo (bueno a excepción de la verdad), romance ,belleza y fatalidad, no importa que sea falso si lo que simboliza es verdadero.