La tilde
31Jul04
La tilde o acento ortográfico puede hacer variar el significado de una palabra. Depende de cuál sea la vocal tónica de un término puede significar una cosa u otra. Ello puede dar lugar a múltiples equívocos y juegos de palabras. Por ejemplo: el par lastima / lástima proporciona un sencillo juego: ¿Se lastima? ¡No me da lástima!
Claro que también otro algo subido de tono: ¿Cuál es la diferencia entre lastima y lástima? El tamaño del pene.
Son numerosísimas las palabras afectadas por esta particular polisemia: revolver / revólver, perdida / pérdida, libro / libró, acabo / acabó, ducho / duchó, pito / pitó, patina / pátina, carácter / caracter, súplica / suplica…
Ahí va otro ejemplo: Una bala perdida de mi revólver acabó con su vida. No debo revolver mis sentimientos, seguro que acabo llorando su pérdida.
Y en verso:
¿Me quiere decir por qué
en tamaño y en esencia
hay esa gran diferencia
entre un buque y un buqué?
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio a presidió,
ni de tomas a Tomás,
ni del topo al que topó,
de un paleto a un paletó,
ni de colas a Colás.
Puedes ver el poema en su totalidad pulsando aquí.

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