Ponerse las botas
19Sep04
¿Sabías por qué decimos PONERSE LAS BOTAS para expresar el hecho de enriquecerse extraordinariamente, de comer opíparamente o de sacar un provecho desmesurado?
El término “bota” que proviene del francés botte y éste del gótico bauths (romo, rudo), designaba primeramente a un calzado grosero y basto, forrado de pieles para proteger del frío.
Cuando este tipo de calzado se mejoró, fue distintivo de buena posición social frente al calzado más sencillo y de poco abrigo de la gente humilde.
Botas que entre otras razones eran útiles para montar a caballo, frente a alpargatas o el pie desnudo.
La comida excelente y los buenos negocios era algo reservado a la clase alta y esto es lo que refleja la frase.

Enviado por Maria Cristina Álvarez
Hubo un tiempo en el que el calzado era signo distintivo de la clase social a la que pertenecía el individuo. Es más: entre los romanos y los bizantinos existían normas muy estrictas al respecto y de hecho, esas diferencias se mantuvieron vigentes por mucho tiempo.
De manera que, mientras las botas eran de uso privativo de los caballeros ricos y poderosos, el zapato bajo estaba reservado al pueblo llano.
De ahí nació la expresión ponerse las botas, utilizada para poner de manifiesto el progreso de quien, por virtud de un golpe de fortuna, accedía al uso de las botas.
En la actualidad, el dicho conserva el mismo sentido, aunque en los últimos años la frase se aplica por lo general, cuando la persona que ha alcanzado el progreso es sospechada de ilicitudes.