Echar un polvo
¿Sabías por qué ECHAR UN POLVO es sinónimo de realizar el acto sexual?
La expresión echar un polvo es un modismo que se utiliza
coloquialmente para referirnos a la cópula o acto sexual. Pero no siempre ha
sido así.
Hubo un tiempo en el que el consumo de rapé o polvo de tabaco,
también conocido como polvo de Sevilla, se puso de moda entre la
nobleza española. Y mientras los fumadores consumían sus cigarros, quienes
no gustaban de éstos solían esnifar rape, que llevaban consigo en delicadas
cajitas. Esta práctica provocaba unos supuestamente placenteros estornudos
que se tenían por muy sanos al considerar que despejaban la cabeza.
Pero estornudar ante el resto de los invitados era considerado de mala educación,
por lo que los caballeros se retiraban a una habitación aparte a
echarse unos polvos y, sacando la cajita de rape, quizás
invitasen a esnifar la sustancia -a echar un polvo, digo- a alguna dama a
la que quisieran cortejar.
Por otro lado tenemos el “Miércoles de Ceniza”, en el que se nos recuerda al
realizar la imposición de la ceniza por parte de los sacerdotes: Memento, homo, quia pulvis es et in pulvem reverteris (Génesis
3,19), con el significado de “recuerda, hombre, que eres polvo y al polvo
has de volver”, donde se apunta la idea del polvo vienes y al polvo
vuelves. Para el saber popular venimos del coito, por lo que no es difícil
sucumbir a la analogía polvo/coito.
Si añadimos que la frase ya existía, con tintes intimistas y de
placer, no es difícil imaginar que adquiriera la connotación sexual que
muestra en la actualidad.

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