Refranes cultos
Los refranes son expresiones propias del saber popular y, como tales, utilizan un lenguaje claro y sencillo.
Modificarlos con vocablos cultos, rebuscados y poco
utilizados en ese contexto, nos da otra oportunidad de jugar con las
palabras. No cambia su significado pero algunos quedan irreconocibles.
Algunos ejemplos:
A palabras necias, oídos
sordos.
A dicciones articuladas por
gargantas insolentes, trompas de Eustaquio en estado cataléptico.
El ojo del amo engorda al
caballo.
El globo oftálmico del poseedor
torna obeso al equino.
No hay mal que por bien no
venga.
No existe adversidad que por
bondad no se trueque.
Ande yo caliente y ríase la
gente.
Transite mi ego a temperatura
debidamente elevada y demuéstreme el vulgo su regocijo.
Haz el bien y no mires a quién.
Ejecuta el provecho y no
vislumbres al sujeto agraciado.
Agua que no has de beber, déjala
correr.
H2O que no has de ingerir, permítele
discurrir por su cauce.
Quien a buen árbol se arrima
buena sombra le cobija.
Quien a ubérrima conífera se
adosa, óptima umbría le entolda.
Ojos que no ven, corazón que no
siente.
La ausencia absoluta de percepción
visual, torna insensible al órgano cardíaco.
Los niños y los borrachos
siempre dicen la verdad.
Los tiernos infantes y los espíritus
poseídos por Baco, emiten por sus órganos fonadores veracidades
plenas.
A quien madruga, Dios le ayuda.
Al que despierta al alba el Ser
Omnipotente le presta auxilio.

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