Tapas

¿Sabías por qué llamamos TAPAS a las pequeñas cantidades de alimento que sirven en algunos establecimientos de restauración?
El Diccionario de la Real Academia Española dice, en su octava acepción: “Pequeña porción de algún alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida”.
Son las reinas del aperitivo —de aperitivus, y éste de aper, ‘abrir ‘en latín, aludiendo a que abren el apetito— y el vermú (licor aperitivo compuesto de vino blanco, ajenjo y otras sustancias amargas y tónicas, cuyo nombre proviene del alemán wermuth, y que significa ‘ajenjo’). Aunque lo suyo es acompañarlas de unos chatos de vino o de unas cañitas bien frías. Y no siempre como aperitivo, ya que pueden constituir perfectamente una agradable y variada comida.
En algunos lugares, todavía hoy, hay costumbre de acompañar la bebida con una tapa gratis —al menos la primera— aunque cada vez son menos. La cantidad de alimento (aceitunas, boquerones en vinagre, callos, chocos, morro, pescaíto frito…) que conforma la tapa es siempre inferior a la de la ración (sea cual sea su tamaño) y puede servir para probar antes de consumir más, aunque su principal función está ligada a su nombre.
Éste es de formación reciente, no más allá del siglo XIX, y se le supone originario de Andalucía (algunos concretan más en la provincia de Sevilla). Ocurre que el calor del verano atrae a toda suerte de moscas, pesadas y zumbonas, y la manera de impedir que se metan en los vasos de vino es que los taberneros coloquen sobre el vaso una rebanada de pan a modo de tapa. Y como no solo de pan vive el hombre, solían colocar sobre él una loncha de jamón o de queso curado.
Si bien protegen así la bebida, no ocurre lo mismo con la tapa en sí, lo que hace suponer que no es el verdadero, o al menos, el único motivo. Más bien parece una argucia de los taberneros para evitar que el vino cayera en estómago vacío y la clientela se achispara, evitando así posibles broncas. Colocando el pan sobre el vaso ahorraban así el plato además de cumplir la higiénica misión apuntada anteriormente.
Si bien la anterior es la versión más aceptada existen otras:
La invención del nombre es otorgada a diferentes reyes castellanos que, estando de viaje por Andalucía, se ven agradablemente sorprendidos por el detalle y piden al tabernero una nueva “tapa”. Esta versión se ve desmentida por la antigüedad de la palabra, que no está documentada hasta principios del siglo XIX.
Que la tapa o tapón que se coloca es el que forma la comida en la boca del estómago, impidiendo que el vino salga. Una especie de comparación con el tapón de una barrica de vino, por la que los bebedores comerían el pan acompañado de embutido, o unos garbanzos, o unos mejillones, para taponar el vino ingerido anteriormente.
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