¿Sabías por qué TOCARLE A UNO LA CHINA es corresponderle la peor parte de un asunto?

El término china —quizás de origen persa— equivale a piedrecita.

En los juegos infantiles con una función que nadie quiere desempeñar (perseguir a los compañeros, buscarles, recibir azotes…), se decidía, por medio de un sorteo previo al inicio del juego, a quién le tocaba representar este papel presentando dos puños cerrados y perdiendo el que señalara el que contenía una pequeña piedrecita de río o “china”.

Así, el desafortunado muchacho se sentía víctima del infortunio al corresponderle perder el turno, “dormir” o “parar”.

La expresión se trasladó al lenguaje cotidiano con el mismo significado.

Al respecto, la copla popular recoge así la frase:

La pena mayor de un hombre
es no ver a quien bien quiere;
al que le toca la china,
ése no vive, que muere.

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