Lenguaje literario
Colaboración de Luis Garrido
Fragmento de Las mil peores poesías de la lengua castellana de Jorge LLopis.
Las palabras que los autores utilizan —a veces sin tiento ni mesura, reconozcámoslo— se llaman lenguaje literario, porque embellecen la narración. En cambio, lo que decimos cuando llaman a la puerta y se presenta un señor con la alocada pretensión de cobrar un recibo, no tiene nada que ver con la literatura.
Pensamientos iguales, expresados en lenguaje natural o en lenguaje figurado, cambian notablemente. Dichos de la segunda forma, cobran energía y belleza. El que no cobra casi nunca es el señor anteriormente citado, que con su recibo en la mano se tiene que ir a hacer gárgaras en vista de la resistencia y agresividad que nota en el ambiente.
Estudiemos las diferencias entre un lenguaje y otro, redactando algunos pensamientos dichos de ambas maneras. Vamos a ver qué sale, majos:
Natural:
El barro ensucia los zapatos limpios.
Figurado:
Reboza el fango vil la impolutez de los escarpines.
Natural:
Empieza a amanecer a lo lejos.
Figurado:
En su inicio, la esplendente aurora cubre de rosicler la brumosa lejanía.
Natural:
Eduvigis era gorda, aunque firme y hermosota.
Figurado:
Eduvigis ofrecía la orgía lardosa de sus ajamonadas y enjutas mollas, empero era ebúrnea y turgente, si también una exuberante tía buena.
Como puede deducirse de los tres ejemplos anteriores, cualquier frase, por corriente que sea, se puede embellecer por medio de un eficaz y certero lenguaje literario.
comparación lenguaje

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