¿Sabías por qué llamamos LA PARTE DEL LEÓN a aquella parte muy superior a un reparto equitativo?

La frase se aplica al beneficio excesivo —en comparación al de los demás— que alguien obtiene de un asunto en el que varios participan.

Tiene su origen en la fábula de Esopo El león, la vaca, la cabra y la oveja que dice así:

Una vaca, una cabra y una oveja habían hecho compañía con un león, y andando por las sierras, pillaron un ciervo. Partiéndolo en cuatro partes y queriendo cada uno la suya, dijo el león: La primera parte es mía, pues me toca como a león; la segunda me pertenece, porque soy más fuerte que vosotros; la tercera me la tomo porque trabajé más que todos, y quien tocare la cuarta, me tendrá por su enemigo: de modo que tomó todo el ciervo para sí.”

La fábula advierte del peligro de asociarse con poderosos, que se aprovechan del trabajo de los más débiles.

La frase la parte del león designa, pues, la porción mejor que alguien se arroga, de puro prepotentre. O porque ha sabido prefijar cláusulas que le otorgan casi todo el beneficio y que por algo se llaman leoninas.

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