Ser un Jaimito
¿Sabías por qué SER UN JAIMITO se dice del niño travieso y del que no siendo tan niño se pone en evidencia con sus payasadas?
Jaimito es la forma diminutiva de Jaime.
Debido a a la extensa familia de antropónimos a que dio lugar el nombre de Santiago: Yago, Diego, Jacobo y Jaime, fue un apelativo popular a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento.
Y lo fue tanto que se convirtió en sinónimo de ‘vulgar, corriente’ tanto en castellano como en inglés y en francés.
El francés Jacques alude al campesino de modales bastos y el Jimmy inglés al sujeto díscolo.
Tradicionalmente se ha considerado al tal Jaimito como el arquetipo del muchacho pícaro, travieso y dado a hacer trastadas y payasadas, pero, eso sí, sin maldad.
Múltiples son los chistes y chascarrillos que personifica. A continuación unos ejemplos:
Dice la maestra:
-A ver, Jaimito, si digo “Estoy buscando marido”, ¿en qué tiempo estoy hablando?
-En tiempo perdido, señorita.
Va Jaimito a una fiesta y le dice a una niña:
-¿Bailas?
-Sí.
-Pues préstame la silla.
-Señorita, estoy enamorado de usted.
-Eso no puede ser Jaimito, a mí no me gustan los niños.
-No se preocupe, tomaremos precauciones.
-Mamá, pipi.
-Ven que te acompañe al baño, Jaimito.
-No, tú no, que me acompañe la abuelita.
-¿Y eso por qué?
-Porque a ella le tiembla el pulso.

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