Pedantes
El término pedante tiene una acepción, ya en desuso, que alude al maestro que enseñaba a los niños la gramática yendo a las casas.
Como iba a pie (del latín pes, pedis) se le calificaba de pedante (del italiano pedante).
Pero, con el tiempo, el término paso a tener una consideración peyorativa. Así, llamamos pedante a la persona engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad.
Por ello podemos calificar de pedantes a…
… el que va al banco, no a abrir una cuenta sino a aperturarla.
… el fontanero que, después de arreglar la tubería, te cuenta que estaba obstruccionada en vez de obstruida y te cobra por el palabro otros 40 euros.
… los informáticos que, en vez de encender el ordenador, lo reinicializan.
… los que no llaman casa a su casa, sino residencia.
… los que llaman a la pareja de alguien compañero/a sentimental.
… los que no tienen problemas, sino problemáticas.
… los que posicionan (ponen) sus toallas en la playa.
… los que recepcionan (reciben) un envío.
… los que audicionan (oyen) un CD.
… los que visionan (ven) una película.
… los políticos que hablan de legitimizar (legitimar) a los que nos influencian (influyen) con intencionalidad (intención), basamentándose (basándose) en que hay demasiada permisibilidad (permisividad), pero sin concretizar (concretar) medidas.
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