Ocurre a veces que una palabra se usa con otro significado del que realmente tiene.

Si este error o uso incorrecto se generaliza, ¿cómo podremos decir que está mal usada si tanto el hablante como el oyente le dan el mismo significado y la comunicación se ha establecido satisfactoriamente?

Cuando esto pasa se puede considerar que el término ha evolucionado. Ocurre continuamente puesto que la lengua es un ente vivo en constante evolución. Algunas nuevas acepciones tienen una breve vida o una reducida extensión, pero algunas al final acaban por registrarse con el nuevo significado en los diccionarios.

No se trata de establecer una distinción maniquea entre bien y mal usada, simplemente identificar las palabras que están en ese proceso y que, diccionario en mano están mal usadas, aunque sea muy posible que el error, a fuerza de uso, sea incluido en una revisión o posterior edición del diccionario.

Por ejemplo: álgido.

El término se suele identificar con un calor extremo: fiebre álgida, la tórrida temperatura llegó a su punto más álgido, cuando en realidad se refiere a algo muy frío, ya que proviene del adjetivo algidus, -a, -um, cuyo significado es ‘frío, aterido de frío’, del sustantivo algor, -oris, que significa ‘frío, hielo, frío extremo’ y del verbo algeo con significado de ‘enfriar mucho, tener frío’.

El término detenta como sentido figurado el ‘momento o periodo crítico de un proceso orgánico, físico, político o social’, lo que permite dar validez a frases como:
La manifestación alcanzó su punto más álgido cuando las fuerzas policiales…. En este caso el “punto caliente” es el “punto culminante”, aunque no tenga nada de frío.

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