Chistes (12)
Una nueva ronda de chistes cuya gracia —si alguna tienen— se basa en un uso particular del lenguaje, en equívocos y ambigüedades.
En el restaurante:
-¡Camarero!, ¿podría repetir el postre, por favor?
-Por supuesto, señor. ¡El postre, el postre, el postre…!
En el restaurante:
-Tenemos un menú de nueve euros y otro de seis euros.
-¿Y qué diferencia hay?
-Tres euros.
En el restaurante:
-¿Qué va a tomar el señor?
-Una tortilla, por favor.
-¿Cómo la quiere: francesa o española?
-Me da igual, no voy a hablar con ella.
Dos niños pequeños discuten:
-No se dice yo no sabo, se dice yo no sepo.
-No se dice yo no sepo, se dice yo no sabo.
Una señora que pasaba por allí les dice:
-No se dice de ninguna de las dos maneras.
-¿Entonces cómo se dice?
-Yo no sé.
-¡Pues si no sabe para qué se mete!
Dos amigos se encuentran por la calle y le dice uno al otro:
-¿Puedo confiarte un secreto?
-Por supuesto, somos amigos.
-Necesito 6.000 euros.
-Tranquilo, como si no me hubieses dicho nada.
Uno le dice a un amigo tartamudo:
-¿Por qué no vas a una escuela de tartamudos?
-¿Y pa-pa-para qué?,… ¡si ya tarta-ta-ta-mudeo mu-muy bien!
- Papá, ¿cómo se escribe campana?
- Se escribe tal como suena.
- ¿talán talán?
Una manzana está esperando el autobús.
Llega una banana y le pregunta:
-¿Hace mucho que usted espera?
Y la manzana responde:
-No, yo siempre fui manzana.
Dos amigas tomando café:
-Oye, ¿qué es de Pilar?
-¿Depilar?, quitarse los pelos de las piernas.
En una discoteca:
-Perdone, camarero, ¿la salida?
-La rubia vestida de rojo.
-¡No, hombre! la de emergencia.
-La gorda de gafas.

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