Rimas escatológicas
Colaboración de Encofrata
Un poema ciertamente escatológico.
El pedo bendito
Nadie sabe la importancia
que puede alcanzar un pedo
cuando es capaz de ponernos
en las compuertas del cielo.
No hablo de un pedo cualquiera
que sale al aire con miedo
queriendo difuminarse
como con velo de incienso.
No es un pedo de comadre
que se ahoga a medio cuello
sin tener más son que ser
las risas de un pasatiempo.
Ni es pedo de niño chico
mezcla de caca y moqueo
que se parece a un suspiro
de gemido y regodeo.
Ni son los pedos del padre
que más que pedos son truenos
que dejan los calzoncillos
vestidos de nazarenos.
No, ni los pedos de la madre,
que si está el hombre durmiendo
se sacude y pone excusa
y le dice, ¡serás cerdo!
Ni son los pedos del joven
que persigue el universo
presumiendo jactancioso
y llena el mundo de pedos.
No son los pedos de chica
que disimulando el celo
se va aflojando en suspiros
mientras dice, ¡estate quieto!
¡quita la mano de ahí!
¡no me toque que no quiero!
mientras que deja un perfume
de cloaca y limonero.
No, los pedos que yo les digo
son tan justos y completos
que pueden… ¡Digo que son
una bendición del cielo!
Esas flores que le digo,
¡Flores del alma y del cuerpo!
es el aire que dejamos
poquito a poco en silencio,
mitad ansiosos de aire,
mitad ansiosos de besos.
Suspiros de medio mundo
removido y satisfecho
que cruza la sangre en tromba
por las pasiones del cuerpo
saliendo de las entrañas
tan bendito y tan bien hecho.
¡Porque ha sido desprendido
de ese jardín tan inmenso
que traspasa el ser humano
cuando acaba un himeneo!
Granada Sandoval
poemas

Sin comentarios a “Rimas escatológicas”
Por favor espera
Deja una respuesta