Él y ella
El estereotipo de siempre: como el perro y el gato. La mayoría de las veces no es así, pero la guerra de sexos es algo que siempre vende.

A continuación unos ejemplos de ingenio verbal machista-feminista:
Él dijo: No sé por qué usas sostén; no tienes nada que poner en él.
Ella dijo: Tú usas calzoncillos, ¿verdad?
Ella dijo: Un día me iré de casa.
Él dijo: No olvides llevarte a tu madre.
Él dijo: ¿Me amas sólo porque mi padre me dejó una fortuna?
Ella dijo: No, querido. Yo te amaría sin importar quien te la dejó.
Ella dijo: ¿Cómo es que vienes a casa medio borracho?
Él dijo: No es mi culpa, se me acabó el dinero.
Él dijo: No encontrarás a otro como yo.
Ella dijo: Gracias a Dios.
Ella dijo: Salgamos a divertirnos esta noche.
Él dijo: Buena idea. El que llegue primero deja la luz de la entrada encendida.
Él dijo: ¿Por qué nunca me dices cuando tienes un orgasmo?
Ella dijo: Lo haría, pero nunca estás ahí.
Ella dijo: Necesito más libertad.
Él dijo: Te agrandaré la cocina.
Él dijo: ¿Qué harás si te dejo?
Ella dijo: Domesticaré a otro animal.
Ella dijo: ¿A quién piensas dar placer con esa miniatura?
Él dijo: A mí.
Él dijo: ¿Ensayamos una posición diferente esta noche?
Ella dijo: Buena idea; tú te paras al lado de la mesa a planchar y yo me siento en el sofá a ver televisión.

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