Ambigüedad (5)
Quién no ha visto un anuncio fatalmente redactado? Al final se pide o se ofrece aquello que no se quería pedir u ofrecer.
Veamos unos ejemplos:
Vendo coche por enfermedad.
(Y no será por avería?)
Se necesita haprendiz.
(¿Y de quién va a aprender? ¿de ti?)
Se necesita burra para el burro del alcalde.
(¡Vaya manera de ligar! ¿Qué pensará la alcaldesa?)
Se busca joven para llevar niños al colegio de 7,30 h a 9,30 h de la mañana.
(¿Durante dos horas? Una de dos: o tiene un montón de niños o el colegio está la tira de lejos)
Se necesita dependiente para herboristería. Sin papeles abstenerse.
(Claro, sin papeles… ¿cómo van a liarse los porros?)
Extraviada perrita de mi hija. Atiende por Lala. Se recompensará.
(¿Quién atiende por Lala? ¿la perrita? ¿la hija? ¿la recompensa es para el que lo adivine?)

De los textos presentados, me han llamado la atención el primero y el último, que cabe interpretar de mas formas.
En el caso del primero, esta claro que el anunciante propone vendar coches cuando esten enfermos, debe querer mucho a los coches, puesto que los trata de personas y los cura con vendajes.
En la última porpuesta, se nota que la madre esta algo enfadada con la hija a la que ha perdido y la llama con el diminutivo “perrita” por no decirle algo mas fuerte a la muy gansa. Así queda claro que la hija se llama Lala.