Jitanjáfora
La jitanjáfora es una composición poética formada con palabras o expresiones que en su mayor parte son inventadas y carecen de significado en sí mismas. Se realizan deliberadamente de forma que exista incompatibilidad semántica entre las palabras que lo componen en busca del absurdo.
Su función poética radica en sus valores fónicos, que pueden cobrar sentido en relación con el texto en su conjunto. Cuando para su realización se alteran las palabras adyacentes intercambiando sus terminaciones también se conoce el fenómeno como trabucación. Por su canto al absurdo también se encuadran dentro del nonsense o ’sin sentido’. Son unas composiciones en las que realmente se juega con las palabras.
El término —que fue acuñado por Alfonso Reyes en su libro La experiencia literaria —se ha tornado tan amplio que engloba: trabalenguas, nanas, glosolalias pueriles, ensalmos, canciones populares, estrofas bobas, gritos de guerra o de equipos deportivos y rimas infantiles.
Veamos unos ejemplos:
Texto del siglo XVII que acompaña un juego infantil
Sal, salero, sarabuca, de rabo de cuca de acucandar, que ni sabe arar ni pan comer: vete a esconder detrás de la puerta de san Miguel.
El diablo liebre,
fiebre,
notiebre,
sepilitiebre,
y su comitiva,
chiva,
estiva,
silipitriva,
cala,
empala,
desala,
traspala,
apuñala
con su lavativa.
Rafael Alberti
Empiece ya
La farandolina en la lejantaña de la montania
El horimento bajo el firmazonte
Se embarca en la luna
Para dar la vuelta al mundo
Empiece ya
La faranmandó mandó liná
Con su musiquí con su musicá
La carabantantina
La carabantantú
La farandosilina
La farandú
La carabantantá
La carabantantí
La farandosilá
La faransí
Fragmento del Canto V de Vicente Huidobro
¡Democrad, Libertacia! ¡Puebla el vivo!
¡No dictaremos mas admitidores!
pro lometemos, samas y deñores,
nuestro sotierno va a gobisfacerles.
Firmaremos la gaz, no habrá mas perra,
zaperán juntos el queón y el lordero,
y quiero promerer y lo promero,
vamos a felicirles muy hacerles.
(Y el horimento bajo el firmazonte,
y el firmazonte bajo el horimento
-ye ca no sé-, brillaba, grona y aro).
Que me se raiga un cayo si les miento:
fumos soertes y, mo lás pimportante,
¡blasamos hiempre claro!
Carmen Jodrá Davó
absurdo poemas sonido

No olvidarnos del genial capítulo 96 de Rayuela, de Julio Cortazar
Por supuesto.
Se puede leer en http://www.1de3.com/2005/02/04/nonsense/