La jitanjáfora es una composición poética formada con palabras o expresiones que en su mayor parte son inventadas y carecen de significado en sí mismas. Se realizan deliberadamente de forma que exista incompatibilidad semántica entre las palabras que lo componen en busca del absurdo.

Y también buscando el ritmo y la eufonía (sonoridad agradable que resulta de la acertada combinación de los elementos acústicos de las palabras). 

El término fue adoptado en 1929 por el escritor mexicano Alfonso Reyes a partir de la siguiente estrofa del escritor cubano Mariano Brull.

Leyenda
Filiflama alabe cundre
ala olalúnea alífera
alveola jitanjáfora
iris salumba salifera.
Olivia oleo olorife
alalai cánfora sandra
miligítara girófara
zunbra ulalindre calandra.

Veamos otros ejemplos:

Poema de la ele
Tierno glú-glú de la ele
ele espiral de glú-glú.
En glorígolo aletear:
palma, clarín, ola, abril…
Tierno la-le-li-lo-lu,
verde tierno, glorimar…
ukelele… balalaika…
En glorígoro aletear,
libre, suelto, saltarín;
¡tierno glúglú de la ele!

Emilio Ballagas

El joven Telémaco (Zarzuela)
Suripanta, la suripanta,
maqui, truqui del somatén.
Sun fáribun, sun fáriben,
maca trunquí, suripantén.
¡Suripén!
¡Suripanta, la suripanta,
melitonimen! ¡Son pen!

Eusebio Blasco

absurdo poemas sonido


Artículos relacionados

  • Jitanjáfora
  • Trabucación (2)
  • Nonsense
  • Trabucación
  • L'home dels nassos

  • Sin comentarios a “Jitanjáfora (2)”  

    1. No hay comentarios

    Deja una respuesta



    Comparte este artículo