Tocar madera
¿Sabías por qué realizamos el acto de TOCAR MADERA para alejar los malos presagios y evitar que la buena suerte cambie?
Muchos pueblos de la Antigüedad tuvieron la madera y a los árboles por cosa sagrada.
Ya en la antigua Persia existía la creencia de que las vetas de la madera eran las moradas en las que se ocultaba el genio del Fuego y de la Vitalidad, divinidad a la que se invocaba para pedir el éxito.
Los griegos consideraban que el roble era morada de los dioses y que tocar el roble era tomar contacto con ellos. Los egipcios consideraban lo propio acerca del sicomoro.
Tales creencias pasaron a los romanos y a los pueblos bárbaros. Celtas y germanos tuvieron en el roble y el fresno sus árboles sagrados.
En la Edad Media era la madera de la vera cruz del Señor, lignum crucis, la que se buscaba para conseguir protección. Y no se tuvo por superstición sino por práctica piadosa.
Las antiguas supersticiones remozadas y adaptadas por la fe cirstiana.
árbol plantas supersticionesÁrbol de Navidad
¿Sabías el origen del ÁRBOL DE NAVIDAD?
Para los celtas, la esencia de los elementos, de las auténticas fuerzas naturales, residía en el bosque y, más concretamente en los calveros, en los que establecían sus santuarios.
La fuerza del druída nacía de su comunicación directa con el bosque y, en especial con el roble, considerado el más fuerte y sagrado de los árboles.
Sobre la tradición del Árbol de Navidad, de origen germano, se cuenta que fue obra, en la primera mitad del siglo VIII, de San Bonifacio —el Apóstol Alemán— que derribó un roble para demostrar a los druidas que el árbol no era sagrado ni inviolable.
En su caída el árbol destrozó todos los arbusto excepto un pequeño abeto, que el santo calificó de árbol del Niño Dios al ocurrir tales hechos durante las navidades.
Fue a partir del siglo XVI que se adornaron los abetos para celebrar la Navidad.
Los adornos y bolas que se cuelgan actualmente del árbol fueron creadas en el siglo XVIII por los sopladores de vidrio de Bohemia.







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