Equívoco (3)

30Abr08

Colaboración de Aleix

En cierta ocasión en un programa de entrevistas de la televisión argentina se entrevistaba a las esposas de diversos deportistas argentinos. Un futbolista, un tenista, un golfista… Se les preguntó si realizaban algún ritual para dar suerte a sus maridos cuando habían de competir. Una se encomendaba a un santo, otra se ponía una prenda determinada, y la esposa del golfista dijo: “Pues yo, a mi marido, antes de una competición siempre le beso las pelotas”.

Se hizo un incómodo silencio.

Fin de la colaboración

Qué mal pensados ¿no? Es curioso como ante dos alternativas en un caso de ambigüedad la que primero suele acudir a la mente es la errónea.

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Chistes (17)

14Dic07

Calvin y Hobbes

Pero no chistes cualesquiera. Han de ser de equívocos, de juegos de palabras, de ambigüedades…. malos, vamos.

En la tienda:
-¿Tienen trajes de camuflaje?
-Sí los tengo, pero hace dos años que los estoy buscando.

En la estación:
-¿Me da un billete para Madrid?
-¿De qué clase?
-De cartón, porque si me lo da de cristal me puedo cortar. 

-Doctor, ¿que tengo?
-Poca cosa, se ha roto el tendón de Aquiles.
-Pues, me duele como si fuese mío.

-¿Me dará un billete de avión?
-¿A qué destino?
-Sí, hombre, no se lo he dicho a mi mujer y se lo voy a decir a Vd.

En la tienda:
-¿Tiene huevos?
-Sí, señor.
-Pues, a ver si se atreve a decirle a mi mujer que se calle.

-Pepe, pero si es que todo te lo gastas en vino.
-Sí… como que el coñac me lo regalan.

-Doctor, ¿qué debo hacer para no quedarme embarazada?
-Decir que no, decir que no.

-Doctor, otros médicos que me han examinado no me dan el mismo diagnóstico que Vd.
-Bueno, no se apure, ya veremos quien tiene razón cuando le hagamos la autopsia.

En la tienda:
-¿Tiene Vd. cacao familiar?
-¿Y a usted qué narices le importa mi vida privada?

En la tienda:
-Deme un gqwfgebxcbrhsfeurhhuwefcssdsvfvsf de pipas.
-¿Un paquete de qué?

En el médico:
-Doctor, ¿qué puedo hacer para que esta año durante las vacaciones mi mujer no se quede embarazada?
-Llévesela con Vd.

-Manolo, ¿qué tal tienes el estómago?
-Fenomenal. El médico ha prohibido a mi mujer que guise.

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Un nuevo ejemplo de ambigüedad producido por la falta de signos de puntuación.

Una versión diferene de la “lectura de testamento” de Signos de puntuación (2).

 

Se cuenta que un señor por ignorancia y malicia dejó al morir el siguiente escrito:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta del sastre nunca de ningún modo para los Jesuitas todo lo dicho es mi deseo Facundo.

Cuando se leyó el documento, las personas aludidas se atribuían la preferencia. Con el fin de resolver las dudas, acordaron que cada uno se llevara el escrito y le colocara la puntuación respectiva.

El sobrino Juan lo presentó de la siguiente forma:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás se pagará la cuenta del sastre. Nunca, de ningún modo para los Jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo. Facundo.

El hermano Luis presentó su reclamo de esta manera:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? ¡No! A mi hermano Luis. Tampoco, jamás se pagará la cuenta del sastre. Nunca, de ningún modo para los Jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo. Facundo.

El sastre justificó su derecho como sigue:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta del sastre. Nunca, de ningún modo para los Jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo. Facundo.

Los Jesuitas consideraron que el documento debería interpretarse de la siguiente manera:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta del sastre? Nunca, de ningún modo. Para los Jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo. Facundo.

Esta lectura ocasionó grandes escándalos y para poner orden, se acudió a la autoridad. Esta consiguió establecer la calma y después de examinar el escrito, dijo en tono severo:

Señores, aquí se está tratando de cometer un fraude; la herencia pertenece al Estado, según las leyes; así lo prueba esta interpretación:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta del sastre. Nunca, de ningún modo, para los Jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo. Facundo.

En tal virtud, y no resultando herederos para esta herencia, queda incautada en nombre del Estado, y se da por terminado este asunto.

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(traducción)

Un profesor de inglés escribió en la pizarra:

A woman without her man is nothing

Y pidió a sus alumnos que puntuasen la frase correctamente.

Todos los hombres de la clase escribieron:

Una mujer, sin su hombre, no es nada.

Todas las mujeres de la clase escribieron:

Una mujer: sin ella, el hombre no es nada.

 

¿Quién duda ahora de la importancia de una correcta puntuación?

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Ambigüedad (5)

25Sep07

Quién no ha visto un anuncio fatalmente redactado? Al final se pide o se ofrece aquello que no se quería pedir u ofrecer. 

Veamos unos ejemplos:

Vendo coche por enfermedad.
(Y no será por avería?)

Se necesita haprendiz.
(¿Y de quién va a aprender? ¿de ti?)

Se necesita burra para el burro del alcalde.
(¡Vaya manera de ligar! ¿Qué pensará la alcaldesa?)

Se busca joven para llevar niños al colegio de 7,30 h a 9,30 h de la mañana.
(¿Durante dos horas? Una de dos: o tiene un montón de niños o el colegio está la tira de lejos)

Se necesita dependiente para herboristería. Sin papeles abstenerse.
(Claro, sin papeles… ¿cómo van a liarse los porros?)

Extraviada perrita de mi hija. Atiende por Lala. Se recompensará.
(¿Quién atiende por Lala? ¿la perrita? ¿la hija? ¿la recompensa es para el que lo adivine?)

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Chistes (15)

27Jul07

RisaPero no cualquier chiste, sólo aquellos cuya gracia se base en el equívoco, los juegos de palabras, las ambigüedades…

Una amiga a otra:
- ¿Te acuerdas de que mi marido era un celoso sin motivos?
- Sí.
- Pues, ya he arreglado ese tema.
- ¿Ya no es celoso?
- No, ahora ya tiene motivos.

Un amigo a otro:
- ¿Por qué no te vas a casar con tu novia?
- No me caso porque es virgen.
- ¿Porque es virgen no te casas?
- Sí, no voy a cargar yo con lo que no han querido los demás.

- Por favor, ¿para pagar esta letra?
- En el primer piso, sección gilipollas.

- ¿Me permite, jefe, que me ausente durante dos horas? Es que voy a ser padre.
- Faltaría más, vaya Vd., vaya.
Al cabo de dos horas, el empleado regresa.
- Hombre, ¿qué ha sido: niño o niña?
- Todavía no lo sé. Ahora es cuestión de esperar nueve meses, ¿sabe?

Colaboración de Antonio Úbeda

Un matrimonio sin hijos va a un monasterio, donde le dijeron que con una oración la mujer se quedaría embarazada. Llegan al monasterio, llaman y sale un hermano fraile:
- Buenos días, ¿qué desean?
- Pues mire, que no podemos tener hijos y me han dicho que aquí, y con un avemaría, mi mujer se quedaría embarazada.
- No hijo, no. No es con un avemaría, es con un padre nuestro, pero está de vacaciones.

Colaboración de kamalu

Letras latinas
No todos conocen que existe en el abecedario español, además de la i latina, otra letra de origen latino. ¿Quieren saber cuál es?
La ge-latina.

Pentavocálica
Al preguntar a las personas sobre palabras que contengan las cinco vocales, mencionan varias; pero siempre omiten una que cumple también ese requisito: es la palabra ferrocarril.
Al analizarlo bien uno se percata que falta la letra “u”, lo cual no es del todo cierto porque el ferrocarril hace: “tuuuu - tuuuu”.

Colaboración de Jesús San José

- ¿A qué acorde se parece mi esposa?
- Si7, porque es dominante de Mi.

La esposa de un músico dice:
- ¡Me tienes harta con tanta música! ¡Te pasas todos los días ensayando y tocando y cuando vienes a casa me la llenas con tus amigotes y habláis de música sin parar! ¡Cuando consigo que se vayan te pones a hablarme de música a mí! ¡HARTA me tienes! Pero desde ahora se acabó.
A partir de este instante no quiero oír hablar una palabra más de música en esta casa, ¿ESTÁ CLARO?
El marido, compungido, baja la cabeza y responde:
- Sí, mi sol.

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Chistes (14)

29Abr07

Risa

Pero no chistes cualesquiera, solamente los de juegos de palabras, equívocos, ambigüedades…
 

En un desfile de modas:
-¿Te gustaría vestir a la última?
-Preferiría desnudar a la primera.

-Oye, ¿qué está más cerca, Cuenca o la luna?
-A ver, tontainas, ¿tú desde aquí ves Cuenca?

-Pepiño, dime algo que me deleite.
-La vaca.

-¡Qué felices éramos hace 20 años!
-Pero si no nos conocíamos.
-Pues, por eso.

-Doctor, ¿cómo han salido los análisis?
-Tiene usted un 98% de alcohol en la sangre.
-¿Sólo el 98%? ¡El puto hielo!

-Cariño, dime algo dulce.
-¡Tu puta madre en almíbar!

En una entrevista para un empleo:
-¿Sabe usted algún otro idioma?
-Sí, el inglés.
-¿Usted sabe inglés?
-Oui.
-¡Oiga! Que esto es francés.
-¡Ah! Pues apúntelo también.

Entra un hombre en una pizzería acompañado de dos señoritas.
-Deme dos pizzas.
-¿Familiares?
-No, son putas pero tienen hambre.

Dos enamorados.
-¿Me quieres?
-Sí.
-¿Serías capaz de morir por mí?
-No, mi amor es inmortal.

-¿Crees que hay mujeres frígidas?
-No, eso es cosa de las malas lenguas.

En el doctor.
-¿Qué desea señora?
-Quería algo para que mi marido se ponga como un toro.
-Pues desnúdese y empecemos por los cuernos.

-¿Me podría dar trabajo? Es que tengo 20 hijos.
-Veamos… aparte de eso, ¿qué sabe hacer?

-Tu padre me tiene por medio tonto.
-No te preocupes, es que sólo te conoce a medias.

-Cariño, vengo del instituto de belleza.
-¿Estaba cerrado?

-¿Dónde me llevas Follando?
-Oye, que me llamo Fernando.
-Uy, en qué estaría yo pensando.

-¿Me quieres?
-Claro, mujer.
-¿Y si me pegara un tiro lo sentirías?
-Claro, ¿o te crees que soy sordo?

-Cómprame una alfombra.
-Nada de eso, vuela en escoba como tu madre.

La mujer al marido:
-25 años de casados y nunca me has comprado nada.
-Vaya, tanto tiempo juntos y no sabía que tenías una tienda.

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El jefeEs muy conveniente saber interpretar lo que se oye, especialmente cuando el que lo dice es el jefe.

A continuación unas frases que suelen pronunciar los jefes, seguidas por lo que quieren decir realmente (en cursiva).

Estamos mal coordinados.
La estamos cagando.

Tengo una percepción diferente.
No me gusta lo que habéis hecho.

¿Qué tal si hacemos esto?
Si no lo haces así te jodo.

Después lo hablamos.
¿No ves que estoy ocupado, capullo?

Tenemos cierta premura de tiempo.
Mueve ese culo ¡maricón!

Haz una estimación.
Invéntate cualquier chorrada.

Coordínate con fulano.
Ese tonto no va a poder solo.

Salió como habías previsto.
Por fín diste una, huevón.

Refréscame la memoria.
¿De qué coño estás hablando?

Es momento de guardar silencio.
Cuando quiera conocer tu opinión te lo haré saber.

¿Y usted qué opina?
¡Despierta, mamón!

Los beneficios no son los esperados.
¡Estamos perdiendo dinero!

Porque sí.
Porque me sale de las narices.

Su rendimiento no es el esperado.
Te voy a colgar de los huevos.

Diversas razones lo aconsejan.
Porque lo digo yo.

¿Está seguro que es así?
¡Vaya chapuza!

Prefiero que lo haga usted.
No tengo ni puñetera idea de cómo se hace.

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Se trata de un vicio de dicción por el que las palabras o frases pueden tener más de un sentido o interpretación.

Los término ambiguos nos pueden llevar al equívoco.

Veamos un ejemplo:

Le miró con afecto y le volvió a acariciar el lomo. En aquellos últimos días se había convertido en un compañero inseparable con el que compartir los paseos matutinos y las íntimas y largas noches al calor de la lumbre. Él le decía un montón de cosas de aquella manera muda y especial que tenían los de su especie. Lo compartía todo y se daba todo, sin pedir nunca nada a cambio. Reposaba de nuevo en su regazo, como dormido. Lo cogió con cuidado y lo colocó junto a sus hermanos, en un estante especial de la librería. Las letras de su lomo… como que sonreían. Sin duda, sería uno de sus libros preferido.

ambigüedad equívocos

Es muy importante saber puntuar correctamente un texto.

Si lo hacemos mal, puede cambiar el sentido del mismo. Veamos unos ejemplos:

César entró sobre la cabeza, llevaba el casco en los pies, las sandalias en la mano, la fiel espada presta para el combate.

Extraña conducta, ¿no es cierto? Pero si puntuamos correctamente leeremos:

César entró, sobre la cabeza llevaba el casco, en los pies las sandalias, en la mano la fiel espada presta para el combate.

Otro ejemplo en el que la coma vale nada menos que un euro:

Café, puro y copa a un euro cada uno son… tres euros.

Café puro y copa a un euro cada uno son… dos euros.

Otro:

Dicen que el ex-presidente argentino Juan Domingo Perón escribió una carta a su esposa que se hallaba de visita en otro país. Acabó la misiva con la siguiente frase:

Evita besos y abrazos.

¿Qué pasa? ¿Había una epidemia o algo así? ¿O es que olvidó la coma tras el nombre de su esposa?

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