Indiana
¿Sabías por qué recibe el apelativo de INDIANA el famoso arqueólogo en la ficción Dr. Henry Jones Junior?
Indiana Jones o Indy Jones es el apodo por el que se conoce al personaje interpretado por Harrison Ford bajo la dirección de Steven Spielberg.
En el tercer filme de la saga Indiana Jones y la Última Cruzada, el Dr. Henry Jones Senior revela a los amigos de su hijo el origen del apodo para escarnio de su vástago: era el nombre del perro que tuvo en su niñez.
Pero esta explicación en el film es un guiño de sus autores. Indiana era el nombre de un perro de George Lucas, productor ejecutivo de la saga, y fue el que decidió adjudicarle al aventurero.
Pero no es esta la única aportación de su mascota al mundo del cine. El aspecto de su animal de compañía, de raza malamute, también sugirió el aspecto del wookie Chewacca, compañero de Han Solo en La guerra de las galaxias.
apodos cine personajeAntonomasia (2)

Es un artificio consistente en servirse de un adjetivo para utilizarlo como apelativo para referirnos a alguien o bien en utilizar una perífrasis en sustitución de un nombre propio.
Algunos ejemplos de personajes históricos:
Jaime I - El conquistador
Erwin Rommel - El zorro del desierto
Mohandas Karamchand Gandhi - Mahatma (alma grande) Gandhi
Miguel de Cervantes - El manco de Lepanto
Otto von Bismarck - El canciller de hierro
Napoleón Bonaparte - El gran corso
Margaret Thatcher - La dama de hierro
Ahora otros ejemplos de ciudades:
La Ciudad de los rascacielos - Nueva York
La Ciudad Eterna - Roma
La Ciudad Luz - París
Los apellidos
Si solamente se usara el nombre de pila para identificar a un individuo nos encontraríamos con un grave problema, pues las confusiones serían continuas.
Por ello, en los reinos medievales hispánicos y a partir de los siglos XI y XII, se extendió el uso del apellido merced a la costumbre de añadir al nombre del hijo el del padre más el sufijo patronímico -ez, que venía a significar “hijo de”. Así López era hijo de Lope, Antúnez de Antón, Benítez de Benito y Ramírez de Ramiro, entre otros.
Pero esto no fue suficiente ni contando con las variantes en -iz propias de Aragón como Ruiz (hijo de Ruy) o Ferriz (hijo de Ferrán), por lo que se utilizaron espontáneamente otros métodos.
Probablemente uno de los recursos más antiguos haya sido el uso de un apodo o mote derivado a apellido, lo que no es difícil de entender si se comprueba que en las zonas rurales todavía está muy arraigada la costumbre de llamar a una persona mediante un apodo, y que éste se hereda con idéntico mecanismo que los segundos nombres o apellidos.
Así, apellidos como Gordo, Rojo, Tetas, Moreno, Guarro, Roig, Negro y otros, pudieron tener su origen en un mote alusivo a una característica personal que acabó identificando a los descendientes o a toda la familia.
Aparte del uso del apodo, también se utilizaron los lugares de procedencia o residencia, como en el caso de Navarro, Campos, Castillo, Prado, Sevillano, de la Fuente, Puig, Dehesa, Francés, Cabañero, Soriano; oficios o cargos, como en el caso de Zapatero, Fraile, Ferrer, Panadero, Monje, Carnicero, Conde, Obispo, Herrero; anécdotas relacionadas con el individuo, su familia o su nacimiento, como podría ser el caso de Segundo, Adelantado, Hermoso, Lechuga, Gandul, Prieto, del Pozo, Valiente, Guerrero, Carrillo, Barroso…
Procesos posteriores como errores ortográficos o tipográficos en los correspondientes registros como en el caso de Ribera/Rivera, Giménez/Jiménez o como la yuxtaposición de apellidos al no querer obviar la procedencia familiar como en el caso de Gil de Biedma o Sánchez-Osorio, acabaron por conformar la actual situación.
Claro que lo que aquí expuesto es tan solo una introducción muy general, una aproximación al interesante y complejo tema del origen de los apellidos.
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Es un artificio consistente en servirse de un adjetivo para utilizarlo como apelativo para referirnos a alguien o bien en utilizar una perífrasis en sustitución de un nombre propio.
Es lo que se conoce popularmente como mote o apodo, y que en algunos ambientes rurales es una costumbre muy extendida. También es una costumbre adoptada por los periodistas deportivos.
Como ejemplo se puede citar a: Mario “Matador” Kempes, Allan “Simonet” Simonsen, Boris “Bomm boom” Becker, “Pelusa” Maradona, Alfredo “Saeta rubia” DiStéfano, “Torpedo” Muller…
Estos apodos suelen destacar alguna cualidad o dar un trato cariñoso, excepto los otorgados por los convecinos en los pueblos, que muchas veces destacan un defecto. Algunos gozan de tanta popularidad que es corriente desconocer el nombre auténtico de la persona en cuestión.
Otros ejemplos son:
Simón Bolívar - el Libertador
Jesucristo - el Salvador
Alfred Hitchcock - el Maestro del Suspense
Bruce Springteen - the Boss
Rodrigo Díaz - el Cid
La antonomasia también contempla el procedimiento contrario, por el que muchos nombre propios se han convertido en representación de los atributos o cualidades del personaje originario y se utilizan como sustantivos comunes.
Algunos son:
donjuán - galán conquistador de mujeres
quijote - idealista
celestina - componedora de asuntos amorosos
hércules - forzudo
Hipocorísticos
Los hipocorísticos son esos nombres que en forma diminutiva, abreviada o infantil se usan como designaciones cariñosas, familiares o eufemísticas. Siempre referidos a una modificación del nombre y no a la adopción de otro como sería el caso de un mote o apodo.
La voz procede del griego hypokoristikós, ‘acariciador’, y hace referencia al tono cariñoso de tales variaciones del nombre de pila.
Nombres como Pepe, Tina, Paco, Luisito o Maite caen dentro de esta categoría. En algunos casos está muy claro el nombre propio al que hacen referencia, como en el caso de Juanita o Manolo; en otros sabemos a que nombre se refieren por la fuerza de la costumbre, como en el caso de Charo (Rosario), Pepe (José) o Paca (Francisca); pero en otros no es tan fácil saberlo.
En este caso se encuentran hipocorísticos como Tina (diminutivo de Ernestina, Agustina, Valentina, Cristina, y otros), Teo (Timoteo, Teodoro, Teófilo, Doroteo y otros), Marisa (Maria Isabel, Maria Luisa), Lina (Adelina, Carolina), Poli (Hipólito, Policarpio), todos ellos por el uso múltiple del hipocorístico. Y también aquellos cuyo uso está poco extendido y la relación no es muy obvia, tal es el caso de Tula (Gertrudis), Tico (Vicente), Marién (Maria Encarnación), Periquín (Pedro), Sesé (Maria José), Gonso (Alfonso) o Moncho (Ramón).
Algunos hipocorísticos más: Dado (Eduardo), Alex (Alejandro), Berto (Alberto), Al (Alfonso), Viky (Victoria), Patri (Patricia), Toni (Antonio), Quico (Francisco), Guille (Guillermo), Conchita (Concepción), Asun (Asunción), Chelo (Ángeles), Pili (Pilar), Fran (Francisco), Dani (Daniel), Bea (Beatriz), Lola (Dolores), Nando (Fernando), Lolo (Manuel), Chabela (Isabel), Luismi (Luis Miguel) …
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