Página del archivo 2

¿Sabías por qué SANTA CLAUS VISTE DE ROJO Y BLANCO?
El color de su vestimenta es otro aspecto más de la evolución del icono navideño.
La leyenda de Santa Claus proviene de las que desde muy antiguo se han atribuido a San Nicolás de Bari —obispo de Myra —que entregó todos sus bienes a los pobres, distinguiéndose siempre por su generosidad hacia los niños.
En la Edad Media, la leyenda de San Nicolás arraigó de forma extraordinaria en Italia y en los estados alemanes y holandeses. Cuando los holandeses colonizaron Nueva Amsterdam —la actual isla de Manhattan— erigieron una imagen de San Nicolás e hicieron todo lo posible para mantener su culto y sus tradiciones en el Nuevo Mundo.
La devoción de los inmigrantes holandeses por el santo era tan profunda y pintoresca que el escritor norteamericano Washington Irving satirizó éstas y otras costumbres holandesas en un libro titulado Knickerbocker’s History of New York (La historia de Nueva York según Knickerbocker) publicado en 1809. En él, San Nicolás era despojado de sus atributos obispales y convertido en un hombre mayor, grueso, generoso y sonriente, vestido con sombrero de alas, calzón y pipa holandesa, que se dedicaba a arrojar regalos por las chimeneas gracias a un caballo volador que arrastraba un trineo prodigioso.
La popularidad alcanzada por el llamado “guardián de Nueva York” contagió a los norteamericanos de origen inglés, que comenzaron también a celebrar su fiesta cada 6 de diciembre, y que convirtieron el Sinterklaas o Sinter Klaas holandés en el Santa Claus norteamericano.
En 1823, un poema de Clement Moore titulado A Visit of St. Nicholas (Una visita de San Nicolás) publicado en el periódico Sentinel de Nueva York, contribuyó a la evolución de los rasgos típicos del personaje. En el poema, San Nicolás aparecía sobre un trineo tirado por renos y adornado de sonoras campanillas. Su estatura se hizo más baja y gruesa, y adquirió algunos rasgos próximos a la representación tradicional de los gnomos (que según algunas viejas leyendas germánicas otorgaban premios y castigos a los niños).
En 1863, Thomas Nast —un dibujante y periodista de origen alemán— publicó en el periódico Harper’s Weekly su primer dibujo de Santa Claus, en el que lo presentaba con figura próxima a la de un gnomo, en el momento de entrar por una chimenea. Sus dibujos de los años siguientes fueron transformando sustancialmente la imagen de Santa Claus, que ganó en estatura, adquirió una barriga muy prominente y se rodeó de elementos como el ancho cinturón, el abeto, el muérdago y el acebo.
Cuando las técnicas de reproducción industrial hicieron posible la incorporación de colores a los dibujos publicados en la prensa, Nast pintó su abrigo de un color rojo muy intenso. Aunque no se sabe con certeza si fue él el primero en hacerlo, o si lo hizo por influencia de Louis Prang, un impresor de Boston que publicaba postales navideñas en que aparecía Santa Claus con su característico vestido rojo.
Durante la segunda mitad del siglo XIX se consolidó la figura de Santa Claus merced a las grandes tiradas de tarjetas de felicitación con fines publicitarios y se avanzó en el proceso de abandono de los aspectos religiosos que hasta entonces le acompañaban. Dejó de ser una figura religiosa para convertirse en un emblema cultural, celebrado por personas de credos y costumbres diferentes, que aceptaban como suyos sus abiertos y generales mensajes de paz, solidaridad y prosperidad. Dejó de ser un típico personaje de la sociedad norteamericana de origen holandés para universalizarse con su viaje de vuelta a Europa.

Para la campaña publicitaria de la empresa de bebidas Coca-Cola en la Navidad de 1931, los dirigentes de la empresa pidieron al pintor Habdon Sundblom —de origen sueco— que remodelara el Santa Claus de Nast. El artista, que tomó como primer modelo a un vendedor jubilado llamado Lou Prentice, hizo que perdiera su aspecto de gnomo y ganase en realismo. Santa Claus se hizo más alto, gordinflón, de rostro alegre y bondadoso, ojos pícaros, chispeantes y amables, con pelo cano y sedosa barba y bigote y fue vestido con un traje más lujoso de color rojo con ribetes blancos, que eran los colores oficiales de Coca-Cola. El personaje estrenó su nueva imagen, con gran éxito, y el pintor siguió haciendo retoques en los años siguientes, incorporándose a sí mismo como modelo del personaje, y a sus hijos y nietos como modelos de los niños que aparecían en los cuadros y postales.
aspecto celebración color leyenda navidad niños personajeLectura en frío
No todo el lenguaje es hablado. El lenguaje corporal tiene una gran importancia y nos comunica en ocasiones más información; incluso aquella que el hablante no nos quiere revelar.
La postura del cuerpo, las piernas cruzadas, el movimiento de las manos, la mirada y cientos de detalles más, revelan datos acerca de nuestra personalidad y nuestras intenciones que ciertos profesionales —psicólogos encargados de la selección de personal para una empresa, por ejemplo— saben leer como un libro abierto.
Cómo comportarse en una entrevista de trabajo será un buen tema para un próximo artículo, porque el tema a tratar hoy hace referencia a la lectura en frío que ciertas personas pueden hacer de estos datos y a cómo sacan provecho de ella. Me refiero, en concreto, a aquellas personas sin escrúpulos que, amparadas en diferentes sistemas de adivinación, realizan descubrimientos y predicciones en base a la lectura que hacen de nuestra persona.

No pretendo valorar ni cuestionar la validez de ninguna técnica adivinatoria —léase, quiromancia, tarot, posos de café o lo que sea— tan sólo valorar la información que inadvertidamente se proporciona y que algún adivinador puede utilizar en su provecho.
La técnica de la lectura en frío se basa en la formulación de frases y comentarios tan generales que podrían aplicarse a cualquiera. El cuidadoso análisis de las respuestas que estas afirmaciones provocan, junto con un escrupuloso examen visual y una cuidadosa lectura del lenguaje corporal, indican al adivinador cómo ha de desarrollar la entrevista.
El análisis visual de la persona incluye:
-la mirada: El espejo del alma. La mirada de una persona y, en general, la expresión facial, dice muchísimo acerca de ella, desde su forma de ser hasta su estado de ánimo. Miradas bajas y evasivas indican timidez e inseguridad, miradas fijas y francas indican, por el contrario, seguridad y firmeza. Las arrugas del rostro alrededor de los ojos y la comisura de los labios muestran si un rostro ha llorado mucho o si la sonrisa es una mueca habitual. Rápidos y constantes movimientos de ojos señalan un carácter nervioso, una mirada altiva indica soberbia, unos dientes muy apretados un carácter violento y una mirada angustiada revela desesperación.
-los movimientos: La forma de caminar, de mover los brazos y la postura adoptada son otra fuente de información. Movimientos lentos o rígidos, e incluso posturas encorvadas, pueden ser interpretadas como dolencias. Movimientos fluidos y mesurados son indicativos de una buena educación y movimientos torpes pueden ser indicativos de nerviosismo. En general, la forma de moverse y desplazarse dice mucho de la manera de ser.
-el habla: La forma de hablar de alguien, incluyendo la corrección gramatical, semántica, entonación, volumen y acento, puede dar muchísimas indicaciones valiosas sobre su vida. Se puede conocer su estrato sociocultural, su nivel de educación, sus posibles intereses, etc… Con el uso de esta información se pueden aventurar problemas acordes con su estrato social. Por ejemplo, al perteneciente a un estrato social bajo, se le podrían conjeturar problemas de índole económica, y al perteneciente a un estrato alto, problemas de sentido de vida, de vacío interior. Habría una buena posibilidad de acertar.
-el aspecto físico: En la sociedad actual, la imagen, la apariencia y la estética tienen un papel cada vez más importante. La persona poco atractiva o con sobrepeso puede sentirse rechazada y con problemas con el sexo opuesto, incluso con problemas laborales si el caso es grave. En el otro extremo, una persona extremadamente bella puede sentirse poco valorada por sus otras cualidades. Entre ambos casos se abren un sinfín de posibilidades en las que valorar también el cuidado personal, el maquillaje, la ropa, las joyas… Ausencia de joyas señala un nivel económico bajo, la ostentación con joyas o incluso un maquillaje agresivo puede señalar la necesidad de llamar la atención o de suplir carencias, el desaliño en el peinado o el aspecto puede indicar una baja autoestima…
Es mucha la información a obtener y la experiencia del adivinador le permitirá extraer conclusiones cada vez más acertadas, para utilizar en una segunda fase en la que extraer datos más concluyentes sobre la personalidad del sujeto. Por ejemplo al que se considera poco valorado se le puede decir que tiene capacidades ocultas que no ha aprovechado y que le ayudarán mucho en el futuro, al inseguro, que es una persona tímida pero que en algunas ocasiones se comporta de forma muy atrevida, y a la persona con estudios que es una persona muy inteligente. Aunque en realidad no hace falta hacer estas distinciones pues estas afirmaciones son muy generales; cualquier persona desea y cree que tiene más capacidades de las que usa, todo el mundo varía su comportamiento según la situación y no hay nadie que no se considere o desee ser considerado inteligente.
Con estas frases se van ganando la confianza y estando muy receptivos a las respuestas y reacciones que estas frases provocan, dirigen la entrevista con menor o mayor éxito. Si una afirmación provoca un leve gesto de extrañeza o incredulidad hay que matizarla y relativizarla inmediatamente hasta que el paciente muestre su conformidad, si se provoca asombro, se atisba un brillo de esperanza o, simplemente, se detecta un leve asentimiento de cabeza, hay que proseguir en el razonamiento. Y así.
La dramatización, la formulación de frase vagas y ambiguas, el oficio del adivinador y la credulidad del que acude a solicitar sus servicios hacen creíbles sus predicciones.
Publicado originalmente el 18 de julio de 2004
aspecto belleza caradura educación lectura persona psicología significadoHumor
Hay quien está malhumorado, quien suele estar de buen humor, quien tiene un fino sentido del humor, quien tiene un humor de mil diablos, quien no está de humor para hacer algo…
Si consultamos el DRAE vemos que proviene del latín humor, término que equivalía a ‘húmedo, líquido’ y en la acepción sexta se puede leer: “Antiguamente, cada uno de los líquidos de un organismo vivo”.
El poeta latino Virgilio usa una metáfora para el vino al decir humor Bascchi (del dios Baco) y en el verso Humor in genas labitur, ‘las lágrimas resbalan por las mejillas’, el término equivale a lágrimas.
En la medicina medieval, Galeno distinguía cuatro humores en el cuerpo humano que se correspondían con cuatro temperamentos:
A esta asimilación a los temperamento o estados de ánimo le debemos el actual significado de manifestación de genio, de agudeza, de jovialidad o buena disposición.
aspecto psicología sentimientosArgot informático
El lenguaje propio de una profesión recibe el nombre de argot. Este vocabulario permite construir mensajes prácticamente indescifrables para aquellos que están fuera del grupo.
A continuación el cuento Caperucita roja contado en argot informático.

CAPERUCITA ROJA (nickname: k-perurroja)
Había una vez un usuario de INTERNET, llamado k-perurroja que estaba con sus amigos hablando en el IRC, canal #bosque. De pronto le llego un correo de su mamá, que le decía:
“Hijo, por attachment te mando unos archivos para el documento de HTML de tu abuelita, por favor FTPéate a su cuenta y se los pasas para que ella pueda montar su página de WWW.
Y así, el usuario, cuyo login name era k-perurroja, se dispuso a abrir una ventana, y a FTPearle a su abuelita los archivos que le habían mandado.
Estaba bajándolos del attachment del e-mail, cuando de pronto le llegó un talk de un usuario, de dirección e-lobo@hacker.bosque.com. Le contestó el talk, y e-lobo le saludó y le preguntó que a donde iba. k-perurroja le contestó: Voy a la cuenta de mi abuelita, a FTPearle un software para que monte su página de WWW.
Y así, e-lobo hizo un telnet por un atajo, y llegó a la cuenta de la abuelita primero. Cuando la cuenta de la abuelita le pidió login ID, el le dio “k-perurroja”, y crackeó el password y entró. La abuelita, al ver que no era k-perurroja sino otra persona, trató de matarle el proceso, pero e-lobo fue más veloz, y le mató el proceso a ella primero, y le cambió de password. Luego se tomó privilegios de ROOT en la máquina, y cambió el sistema operativo por uno diferente, que se parecía en todo (sobre todo en la interfaz) al sistema operativo de la abuelita. Luego se metió en la cuenta de la abuelita, y se hizo pasar por ella.
Al rato llegó k-perurroja, y cuando entró, notó un poco cambiada la cuenta de su abuelita. Le hizo un talk, y le preguntó:
Abuelita, ¿por qué tienes esa cuota en disco tan grande?
Ella le respondió: para almacenar mis archivos mejor.
k-perurroja preguntó: Abuelita, ¿por qué tienes esa interfaz gráfica tan novedosa?
Ella respondió: para manejar mis archivos mejor.
k-perurroja se dio cuenta de pronto de que algo raro había ahí…
Abuelita, ¿por qué tienes privilegios de ROOT?
Ella respondió: para ¡CRACKEARTE MEJOR!
Viendo que esa no era su abuelita, k-perurrojale hizo un “w” y comprobó que estaba conectada desde e-lobo@ hacker.bosque.com.
Inmediatamente mandó un mail a security@cyberspace.cop.org para delatar al impostor, y aunque éste trató de bloquear el mail haciéndole un overload de memoria a la máquina, k-perurroja lo logró.
Al rato se conectó a la máquina uno de los investigadores de cyberspace.cop.org, que al ver lo que hacia e-lobo, le hizo un override a la máquina, se tomó privilegios de ROOT y antes de que e-lobo reaccionara, le mató el proceso y le cerró la entrada a la máquina.
De entre la basura del sistema operativo de e-lobo, se pudo recuperar la tabla de partición del sistema operativo de la abuelita, por lo que se pudo recuperar toda su información, y la abuelita pudo recuperar su trabajo y montar su página de WWW, que fue admirada por todos en el ciberespacio.
FIN (logout)
animales argot aspecto cuento delincuencia equívocos informática trampa





últimos comentarios