Mamá, mamá…

Otro de los clásicos chistes es el del comentario a mamá. ¿Quién no ha escuchado o contado alguno?
Claro que son tan malos que los etiquetaremos como chistes infantiles, aunque solo sea por disimular.
Ahí van unos cuantos:
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman policía.
-¿Y por qué te llaman así?
-¡Aquí las preguntas las hago yo!
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman mentiroso.
-Calla, que ni vas al colegio ni eres mi hijo.
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman miope.
-Su tabaco, gracias.
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman mono.
-No hagas caso y péinate la cara.
-Mamá, mamá, llévame al circo.
-No, hijo, el que quiera verte que venga a casa.
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman chulo.
-¿Qué?
-¿Qué de qué?
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman cabezón.
-¿Y no les pegas?
-Lo intento, pero corren y se meten por calles estrechas.
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman mariquita.
-¿Y tú que haces?
-Les pego con el bolso.
-Mamá, mamá, no me gusta el abuelito.
-¡Cállate y sigue comiendo!
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman mafioso.
-Ya me encargo yo.
-Vale, pero que parezca un accidente.
-Mamá, mamá, yo no quiero ir a Australia.
-¡Cállate y sigue nadando!
Romance de la evaluación
Poema con mucha, pero que mucha gracia. Y muy crítico con la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo), con sus temarios, su filosofía y su sistema de evaluación.
Que por junio era por junio,
cuando ya el curso se acaba,
cuando el sol allá en lo alto
produçe grande galbana,
cuando los moços e moças
alixéranse de calças,
cuando los sudores reinan
por pasillos e por aulas
e rançios olores salen
de sobacos e sandalias,
cuando ya por todas partes
la vacaçión se presagia,
cuando ni los profesores
de dar clase tienen gana
(si es que alguna vez la hubieron,
pues desto non hay constançia).
¡Mes de junio, mes de junio,
fecha insoportable y áspera!
Tú fuiste, junio, testigo
de lo qu’este fraile narra.
Direvos que el instituto
del que mi romançe trata,
entre sudor e calores,
d’inquietud hormigueaba.
Ya son las evaluaçiones,
ya s’açerca la hora amarga,
en que a los quartos de ESO
la nota final se daba.
Concurren con tal efeto
en una inhóspita sala
un tropel de profesores
con las notas preparadas.
Portan carpetas, listados,
libretillas repuxadas,
axendas e cartapaçios
en donde las notas guardan,
prestas para ser transcriptas
e pasadas a las actas.
Otrosí portan bolígrafos,
lápiçes e estilográficas,
gomas de borrar e reglas,
frascos d’una cosa blanca
que tiene por nombre “típex”
e corrixe las erratas.
En derredor de una mesa,
los profesores s’instalan,
como honrados caballeros
d’aquella corte británica
del barbado rey Arturo,
el de la redonda tabla.
Viérades allí, sentados,
a la profe de Ximnasia
(mexor, de Educaçión Física,
qu’es como agora se llama),
querida por los alumnos
porque los saca del aula
e les presta los balones
para que peguen patadas.
Viérades a uno de Física,
con la frente despexada
e de cuya asignatura
sólo da cuatro chorradas
(qu’en los predios de la ESO,
tal como está la enseñança,
la Física, con la Química
-casi siempre xuntas ambas-,
si se dan, se dan poquiello,
pues son materias “non sanctas”).
Viérades allí sentado
al de Lengua Castellana
(que del nombre d’Española
non queda en la LOGSE nada
e de la Literatura…
mexor será non mentarla:
pues, cuando intenta que lean
los mochachos e mochachas
tanto en verso como en prosa
la obras más reputadas
de los autores insignes
que han existido en España,
pues no hay caso: o non las leen,
o non se enteran de nada).
Ved al de Tecnoloxía,
qu’es disçiplina novata
(e que, perdonad al fraile,
non sé muy bien de qué trata),
sentado al lado de un hombre
que suele dar Matemáticas
e que revienta de goço
cuando los alumnos captan
en el secundo trimestre
qué es una raíz cuadrada
(otra cosa bien distinta
es que puedan calcularla
si la su calculadora
non ha las pilas cargadas).
Viérades al de Latín,
qu’imparte Cultura Clásica
(insulso batiburrilo
con que non aprenden nada,
porque la lengua del Laçio
la tienen descomulgada).
Allí se sienta el de Historia,
que ya non da la d’España,
porque da Çiençias Soçiales,
qu’es cosa descafeinada
que sólo enseña el entorno,
sólo muestra la comarca,
sólo el río de su pueblo,
sólo el feudo de su sátrapa,
sólo historia del terruño
(e, para colmo, inventada).
Viérades al profesor
que da clase d’Informática
con el que los arrapieços
muy buenos ratos se pasan
dando golpes al teclado
de vetustos ordenatas,
ora matando marçianos,
ora ganando batallas,
ora atropellando viexas
o aplastando embaraçadas,
mostrando gran virtuosismo
e pericia destacada
en el control d’esos juegos
de los programas piratas;
ora entrando en internet
-diçen llamarse “internautas”-
para consultar, absortos,
todas las páxinas guarras.
Viérades a la de Inglés,
comedida e recatada,
apocada e silenciosa,
buena chica, un poco pava,
qu’es el pito del sereno
cada veç qu’entra en el aula
e con la que los alumnos
normalmente se descaran,
sin fazer ningún apreçio
del habla de Gran Bretaña
(en sacándolos del “fucking”
e otras cuatro marranadas).
Viérades a la de Música,
qu’es harto garrida e guapa,
e interpreta en el piano
melodías acordadas
de Mozart e de Beethoven,
de Schumann, Berlioz e Falla;
pero que siempre, la pobre,
anda como despistada
e non repara en las bromas
que le gastan a mansalva.
Los alumnos de la clase,
han descubierto la graçia
de tirar cosas al suelo
para ver cómo se agacha;
pues, siendo sus faldas cortas
e non gastando ella enaguas,
es fáçil, al inclinarse,
ver la color de sus bragas.
También se suelen reír
con la chocarrera chança
de pedirle, entre codaços,
entre guiños e alharacas
e con açentos procaçes:
-”¿Puedes tocarnos la flauta?”
Viérades allí sentado,
ocupando su butaca,
al cura de Religión
(me refiero a la christiana)
que lleva desde hace tiempo
pidiendo liçençia al Papa
para fazer exorçismo
a esa tropa endemoniada
de mochachas e mochachos
que hanle tocado en desgraçia.
E viérades al de Ética
(de un filósofo se trata),
que non sabe qué fazer
con clase tan iletrada,
salvo poner en el vídeo
çintas çinematográficas,
qu’en los primeros dos meses
se traía de su casa,
pero que, tras el fracaso,
pone lo que ellos le traigan:
la última del “Chuarçeneguer”
o “De Texas la Matanza”.
Viérades al profesor
que les da clase de Plástica
(que antaño fuera Dibujo)
y qu’es artista de fama,
que consigue, a duras penas,
que traigan, cada semana,
en los cuadernos de clase
cosas pintarrajeadas:
a veçes le pintan monas,
o pintan cruçes gamadas,
o pintan moças en cueros,
o muy peores guarradas.
Y ved al de Biología,
qu’es materia destacada,
en que, faze pocos días,
quisieron, con unas ranas,
fazer de la anatomía
buen aprendizaxe e práctica.
Començó la disecçión;
mas aquello semexaba
un amasixo sangriento
de vísceras desgarradas:
volaban las asaduras,
esparçíanse las ancas,
las cabeças por los suelos
sin los sus cuerpos rodaban;
todos, alumnos e alumnas,
con festivas risotadas,
por dentro de las camisas
metíanse las entrañas
d’aquellos pobres anfibios
que otrora libres nadaban.
Fízose una veç, no más:
a la siguiente vegada
todas las explicaçiones
púsolas en la piçarra.
E ved a la de Francés,
neurótica e trastornada,
que por una depresión
seis meses tuvo de baxa,
e que, faze pocos días
a las aulas regresaba.
Si bien, por lo que paresçe,
debiera volver a casa,
porque ha tornado mohína
en tan sólo una semana:
fuma compulsivamente,
uno ençiende e otro apaga,
la voz se quiebra en solloços
cuando de las clases fabla
e vaga por los pasillos
con aflixida mirada.
E viérades, entre tantos,
otra muy buena mesnada
de los que imparten talleres
(que son disçiplinas prácticas):
taller de silbo gomero,
taller de praxis dramática,
taller de cante flamenco,
taller de loça e çerámica,
taller de juegos de mesa,
de acedrex, dados e tablas,
taller de cunicultura,
taller de parla vernácula,
taller de papiroflexia,
taller de fazer pancartas,
taller de sexualidad
(la amanuense o solitaria,
o la de entre moço y moça,
o la de la usanza sáfica,
o a la guisa de Sodoma,
mas con la goma calçada)
e taller d’ortografía
(el que se lleva la palma:
pues de todo el instituto
sólo lo da una mochacha
e, ençima, a regañadientes,
pues teme las amenazas
que le profirió su padre,
cuando leyó unas palabras
que en la lista de la compra
la moça llevó apuntadas,
por no olvidar en la tienda
lo que la madre encargaba:
“arina”, “bíno rrosado”,
“quatro visteques de baca”,
“gisántes”, “hazucar”, “guebos”
“un vote de merme helada”).
La sesión de evaluaçión
dispuesta a empeçar estaba:
el tutor, que era el de Lengua,
les dixo que se callaran
e pidió a la Orientadora
que por favor se sentara.
La Orientadora, psicóloga,
ha en propiedad la su plaça
desde que la LOGSE impera
en los çentros de enseñança.
Sabe al dedillo la ley,
e parla la xerga bárbara
de los psicopedagogos
e de la fauna logsiana.
Comiença la evaluaçión,
las notas allí se cantan:
-”Iván Peláez Borrego,
con este moço, ¿qué pasa?”
-”A aqueste le quedan seis:
titulaçión denegada”.
Mas fabló la orientadora;
d’aquesta guisa fablaba:
-”Non nos permite la LOGSE
fazer tan grand canallada:
si a algún alumno o alumna
non superase alguna área
siendo con ‘insuficiente’
evaluado o evaluada,
debe discutirse aquí
si es persona preparada,
si domina las destreças,
los obxetivos d’etapa,
si se axustan los diseños,
si se dan las çircunstançias,
si se fizo adaptaçión
al chaval o la chavala,
si de los proçedimientos
se llevó relaçión clara
e si de las actitudes
quedó notoria constançia.
¿Detectáronsele a tiempo
todas estas problemáticas?
¿Se fizieron formularios,
programaçiones de aula?
¿Motivósele al efeto
con estratexia adecuada?
¿Fízose por el tutor
en la clase un soçiograma?”
Muchos de los profesores
se miran, piensan y callan.
Hubo allí largo silençio:
ni una mosca se escuchaba.
Mas luego fabló el de Historia,
bien oiréis lo que fablaba:
-”¡Pero si este moçalbete
las más de las veçes falta,
e, cuando viene, molesta,
grita, juega, se levanta,
non atiende al profesor,
non estudia, non trabaxa,
non se está quedo un momento,
de los profesores pasa,
es deslenguado, soez,
torpe, neçio e tarambana!
¿Cómo darle el mismo título
que al que se aplica e se afana
e saca muy buenas notas
e cumple normas e pautas?
Sería inicua inxustiçia,
sería indeçente práctica,
sería de los calçones
fazer muy grande baxada.”
Los profesores se miran
e, con voç amortiguada,
se comentan a la orexa
las cosas que allí se tratan:
los más pareçen de acuerdo,
otros niegan e rechaçan.
-”¡Cómo puedes deçir eso!”
Ya la orientadora exclama.
-”¡Non quieres tener en cuenta
la normativa aprobada!
¿Te has leído el Plan de Centro?
¿Has repasado las páxinas
de los valiosos Diseños
Curriculares de Etapa?
¿Practicas la evaluaçión
continua e bien adaptada?
¿Non aplicas en tu clase
la enseñança igualitaria?
Si el mochacho non te atiende
será porque usas la práctica
de la liçión maxistral,
qu’es retrógrada e nefasta.
Debes dar motivaçión
a aducando y educanda,
desçender de la tarima,
qu’es plataforma tiránica;
debes ser más solidario
con chavales e chavalas,
darles menos contenidos,
que non fazen mucha falta,
e mirar sus intereses,
captar bien su idiosincrasia
et educar en valores
de soçiedad democrática;
ser más tolerante e lúdico,
ser con ellos camarada
e mostrarte comprehensivo
en cada unidad didáctica.”
-”Pero, en aprobando a aqueste,
¿quién el título no alcança?
Veremos el curso próximo
cómo se asienta en las aulas
e cursa el bachillerato,
ansí, por toda la cara,
un tropel de analfabetos,
de vagos, xetas e maulas,
de mochachos inorantes
e de iletradas mochachas
que non fazen ni la o
con el hueco de una caña.”
Subieron las discusiones,
arreçiaron las palabras,
se esgrimieron çirculares,
leyes, fueros e ordenanças,
fablóse allí de prinçipios,
de posturas reacçionarias,
de los derechos humanos
e fasta de democraçia.
De lo divino e lo humano
todo el mundo allí fablaba.
Llevaban ansí tres horas
e el personal se cansaba.
Fasta que un profesor dixo:
-”A ver, ¿cuántas le quedaban
al moço que, por el título,
la disputa orixinara?”
-”Quedábanle seis”- Responden.
-”Pues yo, que doy Matemáticas,
las cuales eran suspensas,
pues… me dispongo a aprobárselas.”
-”Ya sólo son çinco, entonçes.”
Y la de Francés, que estaba
mohína y entristeçida,
a punto de echar las lágrimas,
dixo con voz melancólica,
morteçina e apagada:
-”Ponle aprobado en Francés.”
-”E apruébale también Plástica.”
(Sonó la voç del artista,
que tenía enormes ganas
de acabar las discusiones
e irse a pintar a su casa)
-”Pues yo, para no ser menos,
le apruebo Cultura Clásica.”
E, ansí, aprueba que te aprueba,
el “típex” se chorreaba,
sumergiendo los suspensos
baxo una pátina blanca.
El tutor, los “suficientes”
prestamente rotulaba:
-”Iván Peláez Borrego:
quédanle dos, luego… ¡pasa!
Y se acabó, compañeros:
firmad al pie de las actas.”Fray Josepho
Tiza - Gis
Colaboración de Efraín Arturo Corte
En México (y en algunos países de América Latina), solemos utilizar la palabra gis para referirnos a lo que en España denominan tiza.
Es decir, a aquella pequeña barrita blanquecina que se utiliza aún para escribir en el pizarrón (la pizarra) de algunos salones de clase.
Al parecer, la palabra gis tiene su origen en las palabras latinas gis y gipsum, que se podrían traducir en forma un tanto libre como cal o encalar y que se refieren a la acción de ‘blanquear’ algo (una casa, una pared, etc.) con la mezcla de cal y agua y que muchas culturas mediterráneas utilizaban (y algunas lo siguen haciendo hasta la fecha) para sus construcciones.
La palabra tiza tiene sus orígenes en las raíces nahuatl tiz’n o tizne, y atl, que significan literalmente ‘ceniza’ y ‘agua’. La mezcla de ceniza y agua era utilizada para ‘blanquear’ algo (una construcción, una pared, etc.) y muchas culturas mesoamericanas lo utilizaban.
Así pues, la palabra tiza utilizada en España tiene raíces mesoamericanas y la palabra gis utilizada en América tiene raíces europeas.
Curioso, ¿o no?
América colegioRetahílas (2)

La retahila es un juego de palabras típicamente infantil que beneficia la fluidez verbal, así como también la atención y la memoria.
Con las repeticiones, la armonía y las rimas, se logra entretener a los niños que inconscientemente practican el lenguaje.
Hay retahilas para recitar y para cantar y son muy usadas en juegos infantiles por niños de todas partes. Algunos ejemplos son:
Uni, deri, teri, cateri, quine, quineta, estaba la reina, sentá en su silleta, vino Gil, rompió un barril, barril, barrilón, cuéntalas bien que veinte son.
Que es la versión —o al menos una de ellas— que se oye en España.
Una, dona, trena, cadena, quina, quinena, estaba una mona, con su cadena, vino Gil, quebró cuadril, cuadril cuadrón, cuéntelas bien que veinte son.
Que es la versión —o al menos una de ellas— que se oye en Nicaragua.
También son comunes en cuentos infantiles, como en El gallo Kiriko.
El gallo Kiriko
Y en canciones de saltar a la comba:
María tiene un gato, se lo mete en el zapato y le da de merendar “chichi” y pan, “chichi” y pan, “chichi” y pan.
El cocherito “leré”, me dijo anoche “leré”, que si quería “leré”, montar en coche “leré” y yo le dije “leré”, con gran salero “leré”, no voy en coche “leré”, que me mareo “leré”. El nombre de María, que cinco letras tiene: la M, la A, la R, la I, la A. MARIA.
Tengo una paloma, punto y coma, pero ya se ha ido, punto y seguido. Se fue a Marte, punto y aparte. Era un animal muy sensacional. Punto y final.
Debajo de un puente hay una serpiente, con ojos de cristal para ir al hospital.
Pon pon. ¿Quién es? El cartero. ¿Qué desea? Una carta. ¿Para quién? Para usted.
Y también para elegir, pues en la mayor parte de los juegos uno de los jugadores es el que “para” y los que se “salvan” son los que se esconden o corren o saltan.
Una mosca puñetera se cayó a la carretera. Pin, pan, fuera.
Pito pito, colorito ¿dónde vas tú tan bonito? A la acera verdadera. Pin, pon, fuera.
Un avión japonés ¿cuántas bombas tira al mes? Una, dos y tres.
En la calle veinticuatro una vieja mató un gato, con la punta del zapato. El zapato se rompió y la vieja se cayó y del susto se cagó.
Y no hay que olvidar las retahílas para bebés. Para jugar con las manos, hacer cosquillas, para curar y para palmear, respectivamente:
Cinco lobitos tiene la loba. Cinco lobitos detrás de la escoba. Cinco tenía, cinco criaba. Y a todos los cinco tetita les daba.
Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan. Los del rey sierran bien. Los de la reina también. Los del duque… truque, truque, truque. (cosquillas)
Sana, sana, culito de rana. Que si no sanas hoy sanarás mañana.
Palmas palmitas, que viene papá. Y trae un borreguito que dice: Baaaaaa.
colegio infantil juego niñosRetahílas
Colaboración de Sonia Gálvez
La retahíla es un juego de palabras típicamente infantil que beneficia la fluidez verbal, así como también la atención y la memoria.
Con las repeticiones, la armonía y las rimas, se logra entretener a los niños que inconscientemente practican el lenguaje.
Hay retahilas para recitar y para cantar y son muy usadas en juegos infantiles por niños de todas partes. Como ejemplo de canción tenemos el siguiente:
La Rana
Estaba la lluvia arreciando y la rana debajo del agua
cuando la rana se puso a cantar vino una abeja y la hizo callar.
Callaba la abeja a la rana que estaba debajo del agua,
cuando la abeja se puso a cantar vino una araña y la hizo callar.
Callaba la araña a la abeja, la abeja a la rana que estaba debajo del agua,
cuando la araña se puso a cantar vino el ratón y la hizo callar.
Callaba el ratón a la araña, la araña a la abeja, la abeja a la rana que estaba cantando debajo del agua,
cuando el ratón se puso a cantar vino el gato y lo hizo callar.
Callaba el gato al ratón, el ratón a la araña, la araña a la abeja, la abeja a la rana que estaba cantando debajo del agua,
cuando el gato se puso a cantar vino el perro y lo hizo callar.
Callaba el perro al gato, el gato al ratón, el ratón a la araña, la araña a la abeja, la abeja a la rana que estaba cantando debajo del agua,
cuando el perro se puso a cantar vino el amo y lo hizo callar.
Callaba el amo al perro, el perro al gato, el gato al ratón, el ratón a la araña, la araña a la abeja, la abeja a la rana que estaba cantando debajo del agua,
cuando el amo se puso a cantar vino la suegra y lo hizo callar.
Callaba la suegra al amo, el amo al perro, el perro al gato, el gato al ratón, el ratón a la araña, la araña a la abeja, la abeja a la rana que estaba cantando debajo del agua,
cuando la suegra se puso a cantar
¡Ni el mismo diablo la hizo callar!
Como muestra de recitación van éstos:
Pijaraña, jugaremos a la araña. ¿Con cuál mano? Con la cortada. ¿Quién la cortó? El hacha. ¿Dónde está el hacha? Partiendo la leña. ¿Dónde está la leña? Cocinando un huevito. ¿Dónde está el huevito? Se lo comió el curita. ¿Dónde está el curita? Diciendo la misa detrás de las puertas del Cielo.
En la ciudad de Pamplona hay una plaza, en la plaza una casa, en la casa una sala, en la sala una jaula, en la jaula una lora que dice: En la ciudad de Pamplona hay una plaza…
En algunos sitios las confunden con los trabalenguas… Las retahílas son parecidas a la figura literaria llamada concatenación, sólo que la retahíla es popular, no tiene lenguaje poético y se entona con sonsonete.
Como ejemplo de concatenación, para poder diferenciar entre ambos casos, tenemos:
La plaza tiene una torre
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.
A. Machado
Hablar por boca de ganso
¿Sabías por qué HABLAR POR BOCA DE GANSO es repetir las palabras u opiniones de otro?
La más simple explicación hace referencia al comportamiento gregario de estos animales, que en cuanto grazna uno, graznan todos.
Otra explicación muy extendida se basa en el hecho de que en el siglo XVI se llamaba gansos a los preceptores o ayos de los niños, por la costumbre que tenían de llevar a los niños delante cuando los sacaban a la calle camino de la escuela o el pupilaje, al igual que hace el ganso con sus polluelos.
Comoquiera que a los niños no les estaba permitido hablar por sí mismos y expresar ideas propias o contrarias a las del ayo, se limitaban a repetir las enseñanza y opiniones de su ganso.
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