Hoy presentamos: maridillo
Al leer la palabra que nos ocupa no puedo evitar evocar la imagen de un señor bajito y poca cosa al lado de su esposa, una mujerona alta y oronda, con brazos como aspas de molino, a la que siempre responde: sí cariñito, lo que tú digas reina mía, como quieras palomita…
Pero no, no se trata de eso. Recibe tal nombre un pequeño brasero para la mesa camilla.
Esta mesa camilla es una mesa de madera, normalmente circular, cubierta con unas faldas de tela gruesa que pueden llegar casi hasta el suelo, y que en el centro lleva un soporte de madera con un agujero circular para colocar el brasero.
Alrededor de esta mesa las mujeres se reunían para coser, bordar, hacer encaje… al calorcillo del brasero.
calor costumbre diccionario labores palabrasEl lenguaje de los abanicos
Quizás es un tema más propio de nuestras abuelas que, debido a las férreas normas sociales de su época, tuvieron que inventar un lenguaje de signos que les permitiese llevar a cabo sus contactos amorosos.
Actualmente el lenguaje del abanico es desconocido para la mayoría (¿qué es un abanico? quizás se pregunte alguien) pero el diccionario abanico/español-español/abanico es muy extenso.
A continuación una selección de posiciones:
Apoyarlo cerca del corazón. - Has ganado mi amor.
Abanicarse lentamente. - Estoy casada.
Abanicarse rápidamente. - Estoy comprometida.
Abierto y los ojos escondidos detrás. - Te quiero.
Abierto y sujeto con ambas manos juntas. - Olvídame.
Abierto y cubriendo la oreja izquierda. - No reveles nuestro secreto.
Un dedo tocando la parte superior. - Desearía hablar contigo.
Medio abierto presionando sobre los labios. - Puedes besarme.
Sujetándolo sobre los labios. - Que me beses.
Apoyado sobre la mejilla derecha. - Sí.
Apoyado sobre la mejilla izquierda. - No.
Darle vueltas con la mano izquierda. - Nos están observando.
Darle vueltas con la mano derecha. - Quiero a otro.
Moverlo entre las manos. - Te odio.
Entregarlo cerrado. ¿Me quieres?
Qué complicado… con lo bien que funciona el: ¿estudias o trabajas?
costumbre gesto lenguajeNo, no se trata de tranquilo y tranquilizar, sino de tranquil y tranquilar.
Tranquil es, en arquitectura, una línea vertical.
Y tranquilar es señalar con dos rayas cada una de las partidas de cargo y data de un libro de comercio, hasta donde iguala la cuenta. Una acción que posiblemente hayamos hecho más de una vez, y con seguridad aquellos que hayan cursado estudios de contabilidad o comercio.
cálculo costumbreHogar

¿Sabías por qué se llama HOGAR a la casa o domicilio de un grupo familiar?
También al sitio donde se hace la lumbre en las cocinas y chimeneas.
El término hogar procede de focaris, derivado de la palabra latina focus, ‘fuego’, al igual que hoguera y hogareño, como también formas menos evolucionadas como foco, fogata, fogón y fogonazo.
Así la palabra hogar originalmente hacía referencia al sitio donde se enciende fuego —generalmente de madera— en una casa y que suele estar ubicado en la cocina. Este fuego se solía usar para la cocción de alimentos, pues era habitual que de este tipo de chimeneas colgase una cadena en la que se sujetaba una olla para que fuera calentada por el calor de las brasas.
También —y más importante para el tema que nos ocupa— era su utilización como fuente de calor en el invierno y el hecho de que la vida íntima de una familia se solía concentrar en la cocina, sobre todo en la etapa invernal. Las personas mayores sentadas en los escaños, unos sillones de madera junto al hogar, y las personas jóvenes en banquetas.
Posteriormente el valor semántico se amplió y el calor físico dejó lugar al calor humano, al de punto de reunión (todavía hoy mantenido en muchas cocinas de casas rurales), al sentido de vida y de casa habitada por personas afines unidas por lazos familiares.
Siendo en la actualidad éste el significado al que aludimos con el término.
calor costumbre fuegoPIN de cuatro dígitos
¿Sabías por qué los cajeros automáticos exigen un PIN DE CUATRO DÍGITOS para validar las operaciones?
El PIN (personal identification number o ‘número de identificación personal’) consta de cuatro cifras numéricas por conveniencia, no por limitación técnica otra.
John Adrian Shepherd-Barron trabajó sobre el concepto de una máquina de autoservicio que dispensara papel moneda, cuando ocupaba el cargo de gerente en De La Rue Instruments en la década de los 60.
El primer ATM (automatic teller machine o ‘cajero automático’) fabricada por su empresa se instaló en Enfield, en una sucursal del Barclays Bank en 1967.
Mientras no se introdujo el uso de la tarjeta se utilizaron unos cheque especiales impregnados con un compuesto radiactivo de carbono 14, que era detectado y validado con un PIN.
En un principio pensó en un PIN de seis dígitos, pero cambió de idea cuando su mujer le comentó que ella no era capaz de recordar más de cuatro dígitos.
costumbre dinero memoriaUn hito o fito es una señal clavada en el suelo que indica un límite.
Se puede señalar los límites de una propiedad o los límites de un camino colocando estacas clavadas en el suelo o piedras a intervalos regulares. De esta manera, un viajero que no conociese una región podría evitar los terrenos privados y seguir fácilmente las veredas haciendo caso de esas indicaciones, incluso en el caso de que la vegetación hubiese cubierto un itinerario poco transitado. El hito referido a un límite territorial se ha dado en llamar coto y el hito referido al límite de un sendero, mojón. Un coto privado de caza o una propiedad vallada es algo fácil de ver, así como los mojones que señalizan una carretera y que nos indican el nombre de la vía y la distancia itineraria en kilómetros.
De hito en hito (de fit a fit, en catalán) es una frase hecha que significa que ’se presta atención a una cosa, que se la mira fijamente’. Igual que debía hacer el viajero para no extraviarse: prestar atención a los hitos del borde del camino. Hito también ha adquirido el sentido figurado de meta o momento señalado. De igual modo que el renombrado viajero debía fijarse como meta el siguiente hito cuando superaba el anterior, como una especie de reto. Así podemos oír frases como: “El descubrimiento de América es un hito de la Historia”, “Su triunfo ha marcado un hito” o “Ens hem fixat una fita” (’nos hemos marcado una meta’, en catalán). También un significado de éxito, como el alcanzado al sobrepasar la meta o hito. Tal es el caso del hit parade (’desfile o relación de éxitos’, en inglés) en el que se presentan una lista ordenada de éxitos musicales.
Uno de los juegos más sencillos y más practicado en todo el mundo es el de lanzar un objeto hacia un punto señalado intentando hacerlo con puntería. Generalmente el objeto arrojadizo es una piedra y la señal una estaca, un agujero o una piedra mayor; aunque pueden ser herraduras, argollas, pelotas o bolas como en el caso del juego de la petanca, o como en cualquiera de las barracas, puestos o casetas de feria en las que nos retan a probar nuestra puntería y conseguir como premio algún osito de peluche.
De entre los cientos de nombres que, sin duda, habrá recibido este juego, nos interesan algunos: la chita, el tejo y la tángana.
Haciendo referencia a la señal contra la que se lanzaba —una piedra alargada o una tablilla colocada en vertical o una estaca— el juego recibió el nombre de hito y posteriormente de chito o chita. Los muchachos solían colocar las monedas de sus apuestas sobre el chito y las ganaba aquél que las derribaba o el que —una vez derribadas— colocaba su piedra o tejo más cerca. Comoquiera que a los adultos no les hacía gracia que los muchachos anduvieran metidos en apuestas con dinero, estos lo hacían a escondidas y jugaban a la chita callando, frase que se ha dado en utilizar para expresar que ’se hace algo con mucho silencio, con disimulo o en secreto’.
Chitón es un imperativo para demandar silencio fruto de un aumentativo de chita, es decir, con mucho secreto. E irse a chitos o andar a chitos significa, simulada y familiarmente, ‘andarse vagando, divertido en juegos y pasatiempos’. Así lo explica el maestro Correas en su Vocabulario de refranes:
“Andar a chitos. Buscar cosas vanas: chito o chita es un huesecillo o pedrezuela a que tiran los muchachos en el juego que ellos llaman de la chita: tiran con él con unas piedras llanas como ruedas, que llaman chito; cuando se concierta el juego, todos van a buscar chitos en algún arroyo o muladar o edificio caído, y los hacen de piedra, teja o ladrillo.”
También recibía el nombre de chita la taba o astrágalo de los corderos; huesecillo menudo que —a guisa de dado— se utilizaba en juegos de azar y que también se jugaba a escondidas cuando se apostaba por las mismas razones descritas anteriormente.
Haciendo referencia al objeto arrojadizo, el juego recibió posteriormente el nombre de tejo, ya que en ambientes urbanos era más habitual encontrar trozos de teja aptos para el juego. Del arrojo, decisión e insistencia necesarias para tirar bien los tejos se pasó al sentido figurado de insinuar a una persona el interés amoroso que se tiene por ella. A la que se miraba con insistencia, se cortejaba y se rendían constantes atenciones se decía que le tiraban los tejos y tirar los tejos pasó a significar iniciar un cortejo.
También era frecuente que los muchachos, tímidos, lanzasen desviado su tejo intencionadamente para que fuera a caer a los pies de la chica que le gustaba cuando las muchachas observaban el juego. De esta manera tenían excusa para acercarse a ella al ir a recoger su tejo y poder así intercambiar miradas furtivas, sonrisas y comentarios. Esto llevaría a más de uno a afirmar que fulanito le está tirando los tejos a menganita, como una expresión literal de un hecho y no de una actitud.
Este tejo era utilizado tanto para juegos como la rayuela, la casa o la línea —en los que había que darle pequeños golpes al tejo con el pie para recorrer un dibujo o alcanzar una señal —como para arrojarlos contra una pieza o tanga con dinero encima.
Otro nombre por el que se conocía el juego era el de tanga o tángana (así, esdrújula). Y habiendo dinero de por medio es de suponer que eran frecuentes las discusiones a la hora de determinar el ganador. Y esas pequeñas trifulcas a base de insultos y empujones que no solían pasar a mayores, se dieron en llamar tánganas. Término que actualmente se usa para definir los alborotos que en ocasiones se dan en las competiciones deportivas a raíz de una jugada conflictiva y que podemos oír habitualmente en las retransmisiones de partidos de fútbol, en los que armarse una tangana es un hecho cada vez más frecuente. Pero eso sí, con la sílaba tónica en penúltimo lugar (llana y por lo tanto sin tilde).
Publicado originalmente el 02 de junio de 2004
costumbre dinero juego parejaImproper Language Usage
Por lo visto, en el extranjero —especialmente en Londres— creen que los españoles tenemos un lenguaje, digamos rudo.
Una multinacional británica no está satisfecha con el lenguaje que utilizan algunos de sus empleados aquí in Spain. Se han enterado de la frecuencia de los tacos en las conversaciones de la empresa y esto les ha llevado a emprender una cruzada de limpieza lingüística. Para ello, Mr. Adamson, que es el responsable del Área de Comunicación Interna, ha enviado “a la plantilla española” un decálogo en contra del uso del lenguaje impropio.
Dice así:
FROM: Group Offices London
TO: All Spanish Staff
SUBJECT: Improper Language Usage
It’s been brought to our attention by several officials visiting our headquarters that the Spanish staff commonly uses offensive language. Such behaviour, in addition to violating our group’s policy, is highly unprofessional and offensive to both visitors and the staff itself.
Therefore it is requested to our Spanish staff to adhere immediately to the following rules:
1. Foreign colleagues or visitors should not be referred to as “mira ese guiri de mierda”.
2. Words like “coño”, “hostia”, and other such expressions will not be used for emphasis, no matter how heated the discussion is.
3. You will not say “la ha cagao” when someone makes a mistake, or “la esta cagando” if you see somebody being reprimanded, or “¡que cagada!” when major mistake has been made. All direct or derived forms of the verb “cagar” are inappropriate in our environment.
4. No Project Manager, Section Supervisor or Head of Administration Chief, will be referred to, under any circumstances, as “el hijo de la gran puta”, or “el muy cabron” or even “el comemierda”.
5. Lack of determination will not be referred as to “falta de huevos” or “mariconería” nor will persons with a lack of initiative be ever referred to “capullo” or “acojonado”
6. Unusual and/or creative ideas shall not be referred to as “pajas mentales” in particular when they stem from your manager.
7. You will not say “como me jode” if a person is persistent, or “esta jodido” or “se lo van a follar” if a colleague is going through a difficult situation. Furthermore, when matters become complicated the words “que jodienda” should not be used.
8. When asking someone to leave you alone, you must not say “vete a tomar por culo”, nor should you ever substitute the most educated “may I help you?” with “¿que coño quieres ahora?”
9. If things get tough, an acceptable expression such as we are going through a difficult time should be used rather than “esto esta jodido” or “nos van a follar a todos”. Additionally, if you make a mistake, just say so and do not say “que putada” or any expressions composed with the root “puta”.
10. No salary increase shall ever be referred to as “subida de mierda”.
11. Last, but not least, after reading this note please do not say “me voy a limpiar el culo con ella” or “me la paso por el forro de los cojones”.
Just keep it clean and odorless and dispose of it properly.
Si prefieres una versión en castellano, aunque no literal, puedes verla aquí.
costumbre inglés palabrotasLa cuenta atrás
¿Sabías por qué se realiza una cuenta atrás previa al lanzamiento de una nave espacial?
La cuenta podría ser hacia adelante y efectuar el lanzamiento al llegar a cinco, por ejemplo.
La cuenta atrás de diez a cero usada en el lanzamiento de cohetes fue utilizada por primera vez por el cineasta Fritz Lang (1890-1976) en su película de ciencia ficción Die Frau im Mond, ‘Una mujer en la luna’ en alemán.
Fue estrenada en 1928 y se trata de la última película muda que filmó Lang.
AÑADIDO 04/09/07: Lang comentaba que «si empezamos a contar a partir de uno, no sabremos cuándo terminar. Pero si empezamos desde diez hacia atrás, todos sabrán que la cuenta acabará en cero. Eso da un dramatismo inusitado a la situación». Diseñada como medio para aumentar la tensión dramática, la estrategia de Lang terminó siendo asimilada por los profesionales del medio al que la película representaba y posteriormente universalizada a infinidad de situaciones. FIN AÑADIDO
ciencias cine costumbreLos muertos y la cosmética
La Muerte es el enigma definitivo. Y como gran misterio que es, siempre ha inquietado al hombre y le ha llevado a proponer respuestas a la pregunta de ¿qué hay más allá? Y para contestar a esta pregunta y dar sentido a otras necesidades, se han formulado creencias, filosofías y religiones y, en ellas, siempre se ha tratado con respeto a los muertos, conocedores de la respuesta. Con respeto y con miedo.
Miedo a que el espíritu del difunto no desee abandonar el mundo e intente poseer otro cuerpo. Miedo a que los malos espíritus perturben el descanso del fallecido. Miedo a que regrese de entre los muertos para importunar a los vivos. Dando lugar estas creencias a múltiples costumbres y tradiciones.
Cuando alguien fallece lo primero que se hace es cerrarle los ojos. Con ello se pretende evitar que el difunto escoja al siguiente en morir y se establece una frontera entre lo muerto y lo vivo, de la misma manera que al cubrir el cadáver con una sábana o tela.
Velar al muerto significa hacerle compañía desde el momento de la muerte hasta recibir sepultura a la luz de las velas repartidas por la viuda, el viudo o los familiares, evitando así que malos espíritus le importunen. Siendo otra señal de duelo el vestir alguna prenda de luto.
El color del luto es el negro a partir del siglo XI —antes era el blanco— y obedece a la necesidad de los vivos de ocultarse a los muertos. Con la muda del atuendo habitual buscaban un doble fin: desorientar al muerto haciendo irreconocible al vivo —evitando así que el alma del difunto penetrara en el cuerpo de los vivos— y apartar a los dolientes del resto de la sociedad para no contaminarla con la impureza que suponía la muerte. Algunos pueblos primitivos usan el color blanco embadurnándose el cuerpo con yeso o con cenizas a fin de disfrazarse de espíritus y desorientar a los intrusos del más allá.
Una vez amortajado el cadáver recibe sepultura bien envuelto el tela o, si su economía lo permite, en un ataúd. Ya hacia el cuarto milenio antes de Cristo los sumerios metían a sus difuntos en cestos de juncos movidos por el miedo al regreso y se debe entender este hecho como un antecedente del ataúd. En algunos pueblos del norte de Europa se decapitaba el cadáver y se le amputaban los pies para evitar que persiguiese a los vivos. Y aunque enterrarlo bajo metro y medio de tierra podía ser suficiente, se le encerró en una caja, se le clavó una tapa con un número exagerado de clavos y se cegó la entrada de la tumba con una pesada lápida.
En Roma se enterraba al atardecer y, para despistar al muerto se llegaba al cementerio ya anochecido y se encendían antorchas tanto para alumbrarse como por ser el fuego un elemento parejo a la muerte. De hecho la palabra funeral proviene del latín funus, ‘tea encendida’.
Colocar flores en las sepulturas se interpreta como el deseo de proporcionar algo vivo en recuerdo del difunto y la corona de flores tenía también la misión de barrar el paso al espíritu e impedirle volver del mundo de los muertos.
Creencia muy arraigada era la que contemplaba que el alma que carecía de tumba erraba por la tierra y podía atormentar a los mortales enviándoles males o atormentándoles con sus apariciones. Y no bastaba con enterrar el cuerpo, se debían observar ritos. La eventualidad de ser indebidamente enterrado atemorizaba a los vivos y se temía más que a la muerte misma. En la Ilíada, Héctor ruega a su vencedor para que no le prive de sepultura:
“Te imploro no entregues mi cuerpo a los perros junto a los barcos griegos; acepta el oro que te ofrecerá mi padre y devuélvele mi cuerpo para que los troyanos me ofrezcan mi parte en los honores.”
La posesión por parte de un espíritu maligno o un alma atormentada ha sido un temor ancestral y diversas han sido las artimañas para protegerse de tal eventualidad. Las primeras proceden seguramente del Neolítico y se pueden observar en la actualidad en las tribus más atrasadas del África profunda o del Amazonas. Consisten en la automutilación y colocación de objetos mágico-religiosos en los orificios del cuerpo por los que podían penetrar los malos espíritus. A ese fin se agujereaban los extremos de las orejas para colgar de ellas talismanes, y también las aletas de la nariz o los labios.
Los pendientes pasaron a ser de oro, ya que al fetichismo se le unía el prestigio del metal, y si el pendiente era un aro se interpretaba en el mundo antiguo como sumisión a Dios.
El hombre del Neolítico acostumbraba a pintarse la cara y el cuerpo con significado mágico-religioso, como una forma de disfrazarse y ocultarse a los malos espíritus y a no ser reconocido tras la máscara. Después de ello, el maquillaje estuvo presente en todo el mundo antiguo. Los reyes se presentaban ante su pueblo maquillados, las mujeres podían aparecer en público desnudas, pero no sin pintarse y en Egipto nadie era enterrado sin útiles cosméticos. Hombres y mujeres pintaban sus labios de color rojo pálido por imperativo de la moda egipcia y por la supersticiosa creencia de que no es posible la muerte si los labios están rojos.
El mismo cuento se le puede aplicar a la pintura de ojos y a los tatuajes con los que algunos aborígenes maoríes adornan su cuerpo. Incluso al gesto de cubrir el bostezo con la mano, ocultando la desmesurada y prolongada abertura de la cavidad bucal. E incluso el cubrimiento de las partes íntimas obedece no tanto a un sentimiento de pudor como a una maniobra de protección de otros posibles orificios de entrada del cuerpo o contra el mal de ojo sobre tan delicadas partes de la anatomía.
Publicado originalmente el 17 de febrero de 2002
costumbre miedo muerte sepultura significado supersticiones¿Sabías por qué decimos DARSE CON UN CANTO EN LOS DIENTES para expresar que nos lamentamos de una ocasión perdida, que nos culpamos por no haber sabido aprovecharla?
La frase alude a cierta ceremonia rutinaria que moros y judíos llevaban a cabo cuando sobrevenía algún mal o se producía alguna desgracia. Se golpeaban el pecho mientras rezaban. Como cuando en la liturgia cristiana se acompaña el mea culpa con leves golpes de pecho.
Así se decía darse con una piedra en el pecho para expresar el lamento por la ocasión perdida.
Esta expresión es un antecedente de la que se utiliza en la actualidad: darse con un canto en los dientes, entendiendo canto en su acepción de ‘canto rodado, trozo de piedra’.
Un uso hiperbólico utilizado también para expresar que uno se da por contento cuando lo que ocurre es más favorable o menos adverso de lo que podía esperarse, cuando nos conformamos con lo obtenido sin ser el mejor resultado o cuando deseamos que las cosas hubiesen ido de mejor manera.
canto costumbre





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