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La procesión va por dentro
¿Sabías por qué decimos que LA PROCESIÓN VA POR DENTRO para significar que alguien no exterioriza el pesar o la pena que siente en su interior?
O su inquietd, o su ira o cualquier sentimiento que no se refleja en su semblante, aparentando una traquilidad que no siente.
La expresión hace referencia a la antigua costumbre de realizar las procesiones religiosas en el claustro del templo o bajo cubierto los días de lluvia.
Los oficios no dejaban de realizarse, aunque se hacían de manera menos vistosa, sin la pompa habitual de las procesiones públicas.
Aunque los cofrades mostraban la alegría propia de la celebración, en su fuero interno se sentían contrariados, pero no dejaban que esa tristeza se reflejara en su cara.
costumbre ritualCortarse la coleta
¿Sabías por qué CORTARSE LA COLETA es dejar alguna afición o profesión?
También abandonar una costumbre.
Es una expresión que tiene su origen en la tauromaquia.
La coleta es un mechón de pelo que los toreros se dejaban crecer algo más abajo de la coronilla. Una vez trenzada sujetaban con ella la moña cuando vestían el traje de luces.
Al abandonar los ruedos se cortaban la coleta, un distintivo de su profesión.
costumbrePiropos (3)
Los piropos no son más que frases, más o menos encendidas, que comunmente alaban públicamente la belleza de una mujer.
Son más o menos políticamente correctos dependiendo del lugar y la época. Los hay galantes, curiosos, graciosos y hasta groseros. Que cada cuál los clasifique según su criterio.
Lo que los une a todos es que juegan con el lenguaje para condensar mucho significado en muy pocas palabras.
Algunos ejemplos:
Con ganado de esta clase cualquiera se hace pastor.
Me gustaría ser caramelo para deshacerme en tu boca.
Dime cómo te llamas, que así le pondré nombre a mis sueños.
¡Flaca! ¡Tírame un hueso!
¡Quién fuera bizco para verte dos veces!
¡Quién fuera tu secador del pelo! Para que me agarrases todos los días por el mango.
Si la belleza pagase impuestos, estarías arruinada.
¡Dónde venderán los números para ganar este premio!
¿Empezó la primavera? Acabo de ver la primera flor.
Dime tu nombre, que te pido para Reyes.
¿Qué haces aquí tan temprano? ¿No sabes que las estrellas sólo salen de noche?
Quisiera ser gato para pasar siete vidas a tu lado.
Si la belleza fuera un instante, tú serías la eternidad.
belleza caradura costumbre frases sexoPiropos

Los piropos no son más que frases, más o menos encendidas, que alaban públicamente la belleza de una mujer.
Son más o menos políticamente correctos dependiendo del lugar y la época. Los hay galantes, curiosos, graciosos y hasta groseros. Que cada cuál los clasifique según su criterio.
Lo que los une a todos es que juegan con el lenguaje para condensar mucho significado en muy pocas palabras.
Algunos ejemplos:
Si tu cuerpo fuera una pera, me comería hasta el rabo.
Ojalá mi equipo tuviese tu delantera.
Mi amor, me faltan dientes para tanta carne.
Si así es el infierno… ¡que me lleve el Diablo!
Debo estar soñando, guapa. ¡Que alguien me despierte!
Morir ya no me asusta: he visto el Paraíso.
Todas las demás mujeres son fotocopias. ¡Acabo de ver la original!
¡Goooorda! Si te tiras un pedo en un gallinero nos disfrazas a todos de indios.
Si Adán por Eva se comió una manzana, yo por ti me comería una frutería.
¡Vaya popa para un barco!
Te iba a comer con ropa y todo aunque pasara un mes cagando trapos.
Quién fuera catarro para agarrarse a tu pecho y no soltarse.
Ay mamita… si así de verde estás buena… ¡Cómo estarás cuando madures!
belleza caradura costumbre sexoTacos
Es una fea costumbre la de decir tacos y demás palabrotas, por ello algunas multinacionales ordenan a sus directivos que no digan tacos.
Una multinacional británica no está satisfecha con el lenguaje que utilizan algunos de sus empleados aquí in Spain. Se han enterado de la frecuencia de los tacos en las conversaciones de la empresa y esto les ha llevado a emprender una cruzada de limpieza lingüística. Para ello, Mr. Adamson, que es el responsable del Área de Comunicación Interna, ha enviado “a la plantilla española” un decálogo en contra del uso del lenguaje impropio, que tenemos en nuestras manos y que traducimos para todos vosotros.
Dice así:
Ha llegado a nuestro conocimiento que nuestra plantilla en España utiliza de forma habitual un lenguaje inapropiado y ofensivo. Esta conducta, además de violar la política de la Empresa es totalmente antiprofesional y ofensiva para nuestros visitantes. Toda la plantilla deberá cumplir de forma inmediata las siguientes normas:
1. Palabras como “coño”, “carajo” y expresiones semejantes no deben utilizarse para enfatizar, aunque la discusión sea agitada.
2. No debe decirse “la cagó” cuando alguien comete un error, ni “la está cagando” al ver que alguien está siendo reprendido, ni “qué cagada” cuando se comete un error importante. Todas las palabras derivadas del verbo “cagar” son inapropiadas en nuestra organización.
3. Ningún responsable, jefe de sección o administrador, bajo ninguna circunstancia podrá ser calificado como “hijo de la gran puta”, “el muy cabrón” ni “el comemierda”.
4. La carencia de determinación no debe ser calificada de “falta de huevos” ni “mariconería”; tampoco a las personas con falta de iniciativa podrán denominarlas “capullo” ni “acojonado”.
5. Las ideas insólitas o creativas de algún alto directivo no deben ser calificadas de “pajas mentales”.
6. Si una persona es persistente no debe decir de él “cómo jode”, o señalar que “está jodido” el que atraviesa una situación difícil. Y no debe decirse “qué jodienda” cada vez que un asunto se complica.
7. Cuando un empleado quiere que se le deje trabajar con tranquilidad no debe decir “vete al carajo” ni “vete a tomar por el culo”; tampoco debe sustituir “¿puedo ayudarte en algo?” por un “qué coño quieres”.
8. Bajo ninguna circunstancia deberá un empleado referirse a nuestros socios veteranos como “los viejos gilipollas”.
9. Ningún incremento salarial debe traducirse o calificarse como “subida de mierda”.
10. Y por último y no por ello menos importante, tras leer esta circular no debe decirse “me voy a limpiar el culo con ella”. Mantenga limpia la Empresa. Utilice las papeleras.
Al recibir esta comunicación interna en la Oficina de Madrid, todos los comentarios que se oyeron fueron en la misma línea: Mr. Adamson no está simplemente enfadado… “tiene un cabreo de mil pares de cojones”.
Si prefieres una versión en inglés, aunque no literal, puedes verla aquí.
costumbre inglés palabrotasAnillos de bodas
¿Sabías por qué los novios intercambian los ANILLOS DE BODA durante la ceremonia nupcial?
El anillo, como objeto circular, ha sido desde antiguo símbolo de unidad y eternidad.
En la antigüedad, cuando la vida era más dura y la esperanza de vida más corta, los maridos celebraban un rito para asegurarse que los espíritus de sus mujeres no les dejarían demasiado pronto. Ataban los tobillos y muñecas de la mujer con cuerdas de hierba con la pretensión de mantener el espíritu dentro del cuerpo.
Con el correr de los años y la evolución de las creencias religiosas, las cuerdas fueron evolucionando hasta atar solamente un dedo por medio del anillo, que poseía toda la carga simbólica antes mencionada.
Las romanas acostumbraban a entregar a sus novios el annulus sponsalitius que durante el siglo II pasa a ser de oro, por ser un metal más duradero.
Tal simbolismo fue incorporado al ritual religioso por la Iglesia, cosa que ocurrió durante el siglo V.
amor costumbre matrimonio parejaEl mate
Casi el 90% de los argentinos toma la infusión y sólo en 2004 compraron 230 millones de kilos de yerba. El 11% de la producción se exporta.
Infaltable por la mañana o por la tarde; buena excusa para una charla de amigos; testigo de interminables horas de estudio o trabajo; dulce o amargo, caliente o frío, yerba con o sin palo, tradicional o saborizada, y algunos hasta creen que tiene propiedades curativas. El mate es parte de la identidad nacional argentina. Es la infusión más consumida en el país, según lo confirman las estadísiticas.
El origen del consumo de yerba mate —cuyo nombre científico es Ilex paraguarienses— se pierde en el tiempo. Formó parte de la alimentación básica de los guaraníes que la denominaban caa-mate (caa, ‘planta o hierba’, y mate derivaría del quechua matí: ‘calabacilla para beber’), y fue a través de ellos que llegó a los conquistadores españoles.
alimentación costumbre ritualPiropo

¿Sabías por qué llamamos PIROPO a una lisonja, a un requiebro?
Los hay galantes, curiosos, graciosos y hasta groseros.
El término piropo proviene de pyr, ‘fuego’ en griego, y ops, ‘ojo, vista’ en griego y viene a decir algo así como ‘mirada de fuego’. Estos piropos, que no son más que frases, más o menos encendidas, que alaban públicamente la belleza de una mujer, son más o menos políticamente correctos dependiendo del lugar y la época.
Algunos ejemplos:
¡Tú con esas curvas y yo sin frenos!
¡Muñeca! ¿De qué juguetería te escapaste?
Si yo fuera pirata, tú serías mi tesoro.
¡Quién fuera bizco para verte dos veces!
Quisiera ser gato para pasar siete vidas a tu lado.
También pueden alabar otras cualidades aparte de la belleza y, por supuesto, no siempre van dirigidos a las mujeres.
belleza caradura costumbre sexo
Existe una tradicional regla publicitaria no escrita, según la cual todos los relojes deben señalar las 10:10 cuando son fotografiados para figurar en un anuncio.
Pero no es tal hora fruto del capricho, sino de un minucioso análisis estético de la imagen y de su impacto psicológico. Para empezar, no resultan estéticas las horas en las que se superponen las agujas, pues da la impresión de que el reloj tan solo tiene una. Por ello se eliminan las 12:00, las 13:05, las 14:10, las 15:15 y las demás en que se cumpla esa regla. Por el mismo motivo se rechazan aquellas en las que las agujas estén muy próximas, pues ofrece una sensación de amontonamiento sin sentido al quedar libre el resto de la esfera. Parece que unos diez minutos (60 grados de arco) podría considerarse una distancia de separación mínima.
Tampoco son admisibles las horas en las que las agujas se oponen, pues dan la impresión de ser una sola manecilla que atraviesa la esfera por su centro, cual flecha de cupido atravesando un corazón. Por ello se eliminan las 12:30, las 18:00, las 08:05, las 17:55 y las demás en que se cumpla esa regla. Por la misma razón se rechazan, como en el caso anterior, las horas que estén muy próximas a ese ángulo recto de 180 grados de arco. Y también en este caso los diez minutos parecen corresponderse a una distancia de separación mínima.
Tenemos límites “superiores” e “inferiores” que no nos permiten acercar las manecillas a menos de unos diez minutos ni separarlas más de veinte, para mantener cierta “distancia de seguridad” respecto del ángulo nulo y del ángulo plano. Notar que si las separamos más de treinta minutos (más de 180 grados de arco) nos encontramos en la otra mitad en la misma situación.
Tal como está la situación con la esfera dividida en dos sectores (a un lado y al otro de las agujas), la solución más equilibrada visualmente es que uno de los sectores sea el doble de grande que el otro. Al dividir los 360 grados de arco en tres partes, obtenemos 120 grados de arco, lo que se corresponde con veinte minutos. ¡Ya tenemos el ángulo que deben formar las agujas!
En principio, cualquier hora que mantuviese las manecillas con un ángulo de 120 grados de arco serviría, pero es mejor no utilizar aquellas en la aguja larga señala al 12, al 3, al 6 o al 9, pues aunque muchos diseños sustituyen los números por señales, es muy habitual que estos números se mantengan. Y, en tal caso, la aguja podría superponerse con el número o estar demasiado cerca, dando sensación de continuidad y amontonamiento. La eliminación de horas como las 11:15, las 15:45 y otras como estas, dará a la imagen una mayor claridad.
Llegados a este punto son pocas la horas que nos pueden servir: las 00:20, las 01:25, las 01:50, las 02:55, las 03:35, las 04:40, las 05:05, las 06:10, las 06:50, las 07:55, las 08:20, las 09:05, las 09:25, las 10:10 y las 11:40.
A continuación eliminamos aquellas que su lectura comporte un valor negativo, como en el caso de las 02:55 o “las tres menos cinco” o las 04:40 o “las cinco menos veinte”, porque es preferible, a nivel psicológico, un lenguaje más positivo como “las cinco y cinco” o “las seis y diez”, por ejemplo. Así nos quedan ocho posibilidades, de las que eliminamos las 01:25 y las 09:25, porque esos veinticinco minutos suponen que la aguja corta esté a medio camino entre la hora marcada y la siguiente, formando un ángulo menor que el buscado.
De las seis restantes mantenemos aquellas que permitan ver claramente la marca del reloj, que se suele colocar en la parte superior, por encima del centro del círculo. Estas horas son: las 06:10, las 08:20 y las 10:10.
La primera de ellas no nos sirve en el caso de que se ponga alguna indicación —como el modelo o tipo de reloj— en la esfera, ya que el lugar idóneo es en la parte inferior por debajo del centro del círculo. Así que quedan dos.
Si la esfera fuera un rostro, las agujas dibujarían una mueca de tristeza a las 08:20 y una sonrisa a las 10:10. No resulta difícil escoger.
Las 10:10, hora conocida como happy hour por aquello de la sonrisa, es la elegida por cuestiones fotogénicas. Y la costumbre se ha seguido para los relojes digitales sin importar el modelo, la procedencia o el precio. Aunque algunas marcas intentan dar un toque de originalidad o rebeldía cambiando la hora, pero solo se atreven a cambiarla un poquito como en el caso del Omega que señala las 10:08, o el Pulsar que señala las 10:09. Y aunque la hora no tenga esta justificación en los relojes digitales, se sigue la costumbre en algunos de sus anuncios.

Otra cosa más. Cuando hay segundero señala hacia los 25 o los 35 segundos, porque marcar los 30 —que sería la posición que dividiría el círculo en tres partes iguales— dejaría la imagen algo rígida y este pequeño desvío lateral rompe el dibujo puramente matemático.
Cosas de la costumbre…
Publicado originalmente el 30 de marzo de 2003
costumbre psicología publicidad tiempoCruzar los dedos
Existe una costumbre, con raíces supersticiosas, que consiste en cruzar los dedos índice y mayor de una o ambas manos por separado, para alejar la desgracia y atraer a la buena suerte.
Desde muy antiguo existió la creencia de que este gesto evitaba la mala suerte, quizás por la antigua convicción de que en la intersección de dos líneas o caminos quedaba atrapada la suerte y decidido el futuro, dependiendo de qué camino se tomara o de qué alternativa se eligiese y de la fortuna con que se contara en tal elección.
Esta conjura del mal fario entrecruzando los dedos arraigó fácilmente en el mundo cristiano, que vio en ello el símbolo de la cruz.
¿Quién no ha cruzado los dedos alguna que otra vez?
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