Tener más cuento que Calleja

¿Sabías por qué TENER MÁS CUENTO QUE CALLEJA es tener una fantasía tal que lleve a falsear la realidad?
También se dice del que es hábil en presentar excusas o del que abusa de las fantasías quizá con algún fin deshonesto.
Saturnino Calleja y Fernández (1855-1915), editor español, es el Calleja al que hace referencia la locución. Durante su vida laboral editó numerosos libros de carácter pedagógico, pero por lo que fue realmente conocido fue por su ingente producción de cuentos —más de 300— que gozaron del favor del público.
Entre los más conocidos figuran: Las tres preguntas, Guisado de conejo, Chin-Pirri-Pi-Chin, El tesoro del rey de Egipto, El anillo de Giges, El príncipe calamar, Testigos con alas, El palacio encantato, La cabrita roja…
cuento infantil lectura niños personaPersonificación (4)

Es un artificio consistente en otorgar cualidades humanas a cosas, animales y conceptos.
Colaboración de Susanna García
LOS TRES VIEJOS
Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín. Ella no los conocía y les dijo: -No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor, entren a mi casa para que puedan comer algo.
Ellos preguntaron: -¿Está el hombre de la casa?
-No -respondió ella- No está. -Entonces no podemos entrar -dijeron ellos.
Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.
¡Entonces vé, diles que ya llegué e invítalos a pasar!
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
-No podemos entrar a una casa los tres juntos -explicaron los viejitos.
-¿Por qué? -quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -Su nombre es Riqueza… Luego indicó hacia el otro. -Su nombre es Éxito… y yo me llamo Amor. Ahora ve adentro y decide con tu marido a cuál de nosotros tres desean invitar a vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que le habían dicho.
El hombre se puso feliz. -¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto, entonces invitemos a Riqueza, dejemos que entre y llene nuestra casa de riqueza.
Su esposa no estuvo de acuerdo: -Querido… ¿Porqué no invitamos a Éxito?
La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo con una idea: -¿No sería mejor invitar a Amor? ¡Nuestro hogar entonces estaría lleno de amor!
-Hagamos caso del consejo de nuestra hija -dijo el esposo a su mujer. Ve afuera e invita a Amor para que sea nuestro huésped.
La esposa salió afuera y les preguntó a los tres viejos: -¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor, que venga para que sea nuestro invitado.
Amor se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y lo siguieron.
Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y Éxito: -Yo sólo invité a Amor, ¿por qué también vienen ustedes?
Los viejos respondieron juntos: -Si hubieras invitado a Riqueza o Éxito, los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde sea que él vaya, nosotros vamos con él.
Dondequiera que hay amor, hay también riqueza y éxito.
amor conducta cuento personajeUn eufemismo es una palabra o frase que expresa con suavidad o decoro ideas cuya franca expresión se considera malsonante.
El lenguaje políticamente correcto es una extensión del eufemismo. Se trata de un “invento” de finales del siglo XX y es una retórica plagada de eufemismos, que pretende no ser ofensiva con nadie, ya sea persona o entidad. Su principal característica es la no discriminación de sexos y razas, ya sea en cuanto a las palabras como en cuanto a las actitudes.
A continuación un cuento clásico, pasado bajo el tamiz del eufemismo, encontrado hace tiempo en Internet sin indicación de su autor.
EL TRAJE NUEVO DEL EMPERADOR
Érase una vez que un sastre ambulante se encontró un buen día en un país extranjero. Actualmente los sastres que van de un lugar a otro no se hacen notar y procuran no traspasar los límites de las normas locales de la decencia. Pero aquél sastre era tan sociable como deficiente en decoro y pronto se encontró en la taberna del pueblo, abusando del alcohol, invadiendo el espacio personal de las camareras y explicando historias llenas de prejuicios sobre recogedores de cartones, limpiaparabrisas y otros trabajadores y trabajadoras no especializados y no especializadas.
El compañero hostelero se quejó a la policía, que vino, detuvo al sastre y lo condujo a presencia del emperador. Como era de suponer, toda una vida creyendo en la legitimidad absoluta de la monarquía y en la inherente superioridad de las personas masculinas había convertido al emperador en un tirano presumido y con una evidente discapacidad cultural. El sastre se apercibió de estas características y decidió sacarles provecho.
El emperador le dijo: ¿Hay algo que quieras pedir antes de que te expulse por siempre jamás de mi reino? El sastre contestó: Quisiera solamente que Su Majestad me concediera el honor de diseñarle un nuevo vestuario real. Tengo una tela especial, tan especial y delicada que sólo la pueden ver ciertas personas, del tipo de personas que os gustaría tener en vuestro reino: personas políticamente correctas, moralmente virtuosas, intelectualmente astutas, culturalmente tolerantes y que no fumen, ni beban, ni les hagan gracia los chistes sexistas, mi vean mucho la tele, ni escuchen música country, ni hagan pic-nic.
Después de pensarlo un momento, el emperador le concedió el deseo. Le halagó la idea fascista y/o testosterónica de que el imperio y sus habitantes existían solamente para que él se pudiese lucir.
Evidentemente, aquella supuesta tela tan excepcional no existía. Tras varios años viviendo fuera de la sociedad normal, el sastre había desarrollado un código moral propio, que en este caso le obligaba a estafar y avergonzar al emperador en nombre de todos y todas los y las artesanos y artesanas independientes. Así pues, trabajando con diligencia, consiguió hacer creer al emperador que cortaba y cosía piezas de ropa que, en el más estricto sentido objetivo de la realidad (y sin ánimo ni intención de menospreciarlas), no existían.
Cuando el sastre anunció que ya tenía lista la indumentaria, el emperador se contempló en el espejo con los mantos nuevos. De pie, desnudo como el día en que nació, todos y todas podían observar cómo todos aquellos años explotando sin piedad al campesinado le habían transformado el cuerpo en una desagradable masa de carne fofa y blancuzca.
Evidentemente, el emperador se veía desnudo, pero hacía como si viese los mantos preciosos y políticamente correctos. Para lucir su nuevo esplendor, ordenó un desfile para el día siguiente.
A la mañana siguiente los súbditos se apiñaban en las calles para ver el gran desfile. Se había corrido la voz que el nuevo traje del emperador sólo lo podían ver las personas sin prejuicios que llevasen una vida sana, y todos y todas habían decidido ser más correctos o correctas que el vecino o la vecina.
El desfile empezó con gran pompa. El emperador paseaba calle abajo su cuerpo pálido, embutido y patriarcal, y todos y todas hacían grandes “¡oh!” y “¡ah!” delante del traje nuevo. Todos y todas excepto un niño que gritó: ¡El emperador está desnudo!
El desfile se detuvo. El emperador se detuvo. La multitud quedó en silencio, helada, hasta que un campesino rápido de reflejos gritó: ¡No! No está desnudo. Simplemente el emperador apoya un estilo de vida con opción a vestirse o no.
Del gentío surgió un “¡bravo!” y todos y todas empezaron a desnudarse y a bailar al sol tal como habría querido la madre Naturaleza. Desde aquel mismo día, en el país hubo la posibilidad de ir vestido o no, y el sastre, privado de su medio de subsistencia, recogió hilo y aguja y nunca más se oyó hablar de él,
cuento políticamente correctoEntre Pinto y Valdemoro

¿Sabías por qué decimos que está ENTRE PINTO Y VALDEMORO del que está en un punto medio sin acabar de decidirse a tomar por un lado u otro?
También se dice del que vacila entre dos opciones, del que duda entre dos alternativas.
Pinto y Valdemoro son dos poblaciones en las cercanías de Madrid. Y aún se cuenta como origen —aunque más bien parece una aplicación jocosa de la expresión— que un borracho se entretenía saltando el arroyo que separa Pinto de Valdemoro. Decía: “Ahora estoy en Pinto… ahora estoy en Valdemoro…” Y cuando en uno de sus intentos por alcanzar la orilla contraria, cayó al arroyo, sus compañeros de juerga exclamaron entre risas: ¡Ahora estás entre Pinto y Valdemoro!
Correas en su Vocabulario dice que en la lengua castellana es muy usual la paranomasia —que es la semejanza de un nombre con otro— para dar gracia y ambigüedad a lo que decimos. Así se dice que “es de Durango” de lo que es duro, que “está en Peñaranda” del bien que está empeñado o que es un “ladrillo” el que es un ladrón, por poner unos ejemplos.
La frase que nos ocupa sería entonces una manera de decir veladamente de alguien que es un borracho, ya que pinta era una medida de líquidos utilizada en las tabernas y que equivalía a media azumbre escasa. (1 azumbre era unos dos litros, así que la pinta era casi un litro). Y de aquí, dice, se trajo a cuento Pinto, al que se emparejó Valdemoro por su cercanía. En un emparejamiento similar al de salir de Málaga para ir a Malagón, ir de Guatemala a Guatepeor, de la Ceca a la Meca…
Rodríguez Marín, en su Diccionario de Refranes, de 1926, cita un antiguo refrán que dice: Vino tinto: si no lo hay de Valdemoro démelo de Pinto. En alusión a los vinos peleones de la zona que eran causa de muchos alborotos entre en ambas villas y en la de Madrid, donde causaban estragos entre los chamarileros, traperos y carreteros del Rastro que demoraban las jornadas entre Pinto y Valdemoro, en alusión velada a su afición por el vino.
También hay quien opina que la frase es en recuerdo de los buenos vinos de venta en Madrid y que decir entre Pinto y Valdemoro era una alabanza a lo que es excelente. Y que al catar un vino se le podía referir a los de la zona diciendo que está entre los Pinto y los Valdemoro. Pero no es una explicación que convenza.
También se oyen explicaciones acerca de una venta entre Pinto y Valdemoro a la que Alfonso VI solía escaparse a disfrutar del vino y la bebida a escondidas, pleitos entre obispos de Segovia y Toledo, y otras, que parecen ser meras invenciones.
Lo que sí es cierto es que el dicho pasó de significar ‘ir algo achispado, a punto de caer en la borrachera’, a aplicarse a cualquier situación inestable previa a la decisión de inclinarse por una u otra opción.
alcohol cuento poblacionesTexto regresivo
PARADOJA TEMPORAL
El profesor Jones llevaba muchos años trabajando en la teoría del tiempo.
- Ya he encontrado la ecuación clave- le dijo un día a su hija.
- El tiempo es un campo. Esta máquina que he construido puede manipular, e incluso invertir, dicho campo.
Pulsó un botón mientras hablaba, diciendo:
- Esto hará que el tiempo transcurra hacia atrás hacia transcurra tiempo el que hará esto- diciendo, hablaba mientras botón un pulsó.
- Campo dicho, invertir incluso e, manipular puede construido he que máquina esta. Campo un es tiempo el.
Hija su a día un dijo le: -clave ecuación la encontrado he ya.
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Frederic Brown, “Pesadillas y alucinaciones”
cuento juegoEl Ratoncito Pérez
¿Cuál es el animal que tiene más dientes? ¿el cocodrilo? ¿el tiburón? ¡No!, el Ratoncito Pérez.
Un fantástico personaje que desde tiempos muy antiguos recoge los dientes de leche recién caídos de debajo de la almohada y los cambia por dulces, una moneda u otros regalos.
En un principio eran las madres las que ofrecían los dientes de leche de sus hijos a los roedores para que los niños crecieran fuertes y sanos. Actualmente son los propios niños los que de buena gana ofrecen su diente perdido para obtener el regalo.
Este personaje de tradición oral fue recogido por primera vez en un cuento, Ratón Pérez, escrito por el padre Luis Coloma y dedicado al rey Alfonso XIII, por aquél entonces un niño. Aunque el cuento no fuese publicado hasta unos años más tarde, en 1902, junto a otras narraciones.
El manuscrito autógrafo del padre Coloma, con su firma y una dedicatoria al rey Alfonso XIII, se conserva en la cámara de seguridad de la Real Biblioteca de Palacio.
En 1911 se publica por primera vez Ratón Pérez como obra independiente. Posteriormente se publican adaptaciones del cuento, como la de Perez the Mouse, realizada por Lady Moreton y publicada por John Lucas & Co. London en 1915, en la que la autora añade al texto del Padre Coloma una breve explicación de esta costumbre de colocar los dientes bajo las almohadas e invita a los niños ingleses a hacerlo y esperar la visita del ratoncito.
En la Biblioteca Nacional hay una edición de esta misma obra realizada en Wisconsin, Estados Unidos, en 1950. También se publicó en japonés en 1953.

Como curiosidad, comentar que el cuento empieza así:«Entre la muerte del Rey que rabió y el advenimiento al trono de la Reina Mari-Castaña existe un largo y obscuro periodo en las crónicas, de que quedan pocas memorias. Consta, sin embargo, que floreció en aquella época un rey Buby I, grande amigo de los niños pobres y protector decidido de los ratones…»
Para saber más visita Ratón Pérez en el Centro Virtual Cervantes.
cuento noblezaSer un cuento chino
¿Sabías por qué acusamos de SER UN CUENTO CHINO a la historia tan fantasiosa que está muy cerca del embuste?
El extremo oriente ha sido siempre un lugar en el que confluían las imaginaciones y fantasías de los europeos.
Aunque los viajeros de la Ruta de la Seda, por Damasco y Samarcanda, habían llegado muchas veces a Beijing, los europeos recelaban de las historias que se contaban, muchas veces cargadas de fantasías y leyendas.
El interés por aquellas lejanas tierras nunca decreció y en el siglo XIX eran muy comunes los relatos fantasiosos que tenían por objeto la China.
Por ello, cuando una historia es asombrosa o tiene una excesiva dosis de imaginación, la calificamos de cuento chino o cuento de la China.
China cuentoArreando que es gerundio
¿Sabías por qué decimos ARREANDO QUE ES GERUNDIO para animar a realizar una tarea o para ponerse en camino?
También es corriente cambiar el verbo y decir Andando que es gerundio.
Se suele explicar el dicho —aunque más bien es una ejemplificación— con el cuento del villano instruido:
Se dice que unos campesinos enviaron a su hijo a estudiar a Salamanca. El chico no era muy listo pero aprovechó lo que pudo. Una vez de vuelta su padre le pidió que llevase al burro de un lugar a otro, y el mozo, para demostrar cuánto había aprendido, iba gritando al pobre asno arreando, que es gerundio, para regocijo de cuántos le oían.
Fray Gerundio, el pedante y resabiado personaje de Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes (1758) de José Francisco de Isla, solía decir que no se debían utilizar las palabras que empezaban por arre- (como arrebatar, arreglar, arreciar…) porque sugerían tratos con acémilas y caballerías y por lo tanto devenían incultas.
Tal parece, entonces, que la expresión es una especie de chascarrillo, al juntar en una misma frase una palabra vulgar con una demostración de cultura, que además coincide con el nombre del personaje culto que desprecia el primer vocablo. Y de ahí las risas de aquellos que oían las voces del muchacho.
cuento trabajoCuentos sin fin
Existe un tipo de cuentos que, jugando con las palabras, dan con una construcción recursiva que promete un relato sin fin.
En realidad son una especie de “contracuentos”, pues no cuentan nada ni pretenden entretener al oyente; más bien frustrarlo y agotarlo.
A continuación unos ejemplos:
Había una vez un rey sentado en su trono que le dijo a su esclava: “Cuéntame una historia”, y la esclava comenzó: “Había una vez un rey sentado en su trono…”
- ¿Quieres que te cuente el cuento de nunca acabar?
- Sí.
- Yo no te digo ni que sí, ni que no, yo sólo te digo que si quieres que te cuente el cuento de nunca acabar?
- Bueno.
- Yo no te digo que ni bueno ni malo, yo sólo te digo que si quieres que te cuente el cuento de nunca acabar?
- Claro.
- Yo no te digo que ni claro que ni oscuro, yo sólo te digo…
En un charco había una mosca
y con la mosca un mosquito.
Si no te has enterado
te lo cuento despacito:
En un charco había una mosca…
-¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelado?
-Sí.
-Entonces pásate para este otro lado.
(se cambia al niño de ubicación)
-¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelado?
-Sí.
-Entonces pásate…
José se llamaba el padre, Josefa la mujer y un hijo que tenían también se llamaba José se llamaba el padre, Josefa la mujer y…
cuento infantil repeticiónLa tapa 7l0
La siguiente historia trata sobre automóviles, mecánica y una misteriosa tapa.
Un individuo entra en un taller mecánico y pregunta por la tapa 7I0. El vendedor, que no conoce este tipo de tapa, se acerca al almacén para preguntar por la tapa 7I0.
Allí tampoco la conocen, por lo que telefonean al Servicio Oficial para preguntar por la tapa 7I0.
Pero nadie la conocía…
El individuo insistió: Es una parte importante de mi motor y me ha desaparecido de manera misteriosa. Exijo una nueva tapa 7I0 -reclamó.
En vista de que nadie daba razón de la existencia de dicha tapa 7I0, el vendedor, desesperado, le solicitó que le dibujase en un papel la forma de la tapa.
El individuo no puso ninguna objeción, pues dijo conocer muy bien su tapa 7I0. Tomó un pedazo de papel y dibujó un círculo de unos 8 cm. de diámetro y escribió en el centro el número 710.
Tal que así…







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