Todos los elementos químicos se encuentran clasificados en la tabla periódica creada por el químico ruso Dimitri Ivanovich Mendeleiev (1834-1907), que observó ciertas reglas en la composición, número atómico y naturaleza de los elementos. Metales, gases, metaloides, artificiales… todos tienen cabida. Incluso sirvió para predecir la existencia de elementos desconocidos por la existencia de un “hueco” en la tabla que posteriormente se rellenó.
El análisis espectral permitió, en su día, la identificación de algunos elementos y también marcó su nombre.
Este análisis se basa en el efecto físico de la dispersión de la luz. Cuando un rayo de luz pasa a través de un prisma óptico se dispersa en todas las longitudes de onda que forman el rayo incidente, desde los infrarrojos hasta el ultravioleta. La luz blanca produce al descomponerse un espectro continuo, sin embargo, los elementos químicos en estado gaseoso y sometidos a temperaturas elevadas producen espectros discontinuos en los que se aprecia un conjunto de líneas que se corresponden con unas determinadas longitudes de onda. Así, si hacemos pasar la luz blanca a través de una sustancia antes de atravesar el prisma, sólo pasaran aquellas longitudes de onda que no hayan sido absorbidas por tal sustancia y obtendremos su espectro de absorción. Estos espectros son siempre los mismos para el mismo elemento e incluso se mantienen si éste forma parte de un compuesto, lo que quiere decir que cada elemento tiene su propia “firma espectral”.



Todos los elementos químicos se encuentran clasificados en la tabla periódica creada por el químico ruso Dimitri Ivanovich Mendeleiev (1834-1907), que observó ciertas reglas en la composición, número atómico y naturaleza de los elementos. Metales, gases, metaloides, artificiales… todos tienen cabida. Incluso sirvió para predecir la existencia de elementos desconocidos por la existencia de un “hueco” en la tabla que posteriormente se rellenó.
Veamos el origen del nombre de algunos de ellos:
El radio fue descubierto en 1898 por los esposos Curie mientras realizaban unas investigaciones con la plechblenda. Se dieron cuenta que la emisión de partículas no se correspondía con la cantidad de uranio que ésta contenía; llegando a aislar un elemento más radiactivo que éste, al que llamaron radio —nombre procedente de radius, ‘rayo’ en latín— y otro elemento al que llamaron polonio en honor a Polonia, país de nacimiento de María Sklodowska, nombre de soltera de Madam Curie.
Tantos méritos fueron reconocidos con el curio, producido sintéticamente en 1944 y llamado así en honor a Pierre y Marie Curie, pioneros en la investigación de la radioactividad.
elemento químicaTodos los elementos químicos se encuentran clasificados en la tabla periódica creada por el químico ruso Dimitri Ivanovich Mendeleiev (1834-1907), que observó ciertas reglas en la composición, número atómico y naturaleza de los elementos. Metales, gases, metaloides, artificiales… todos tienen cabida. Incluso sirvió para predecir la existencia de elementos desconocidos por la existencia de un “hueco” en la tabla que posteriormente se rellenó.
Veamos el origen del nombre de algunos de ellos:

En Alemania se llamaba natrón al hidróxido de sodio y kali al hidróxido de potasio. Cuando en 1807, Sir Humphrey Davy efectuó la electrólisis de los hidróxidos obteniendo los metales por primera vez, se adoptaron los símbolos Na para el sodio y K para el potasio.
Aunque sus nombres se hicieron derivar de la denominación inglesa de los mismos hidróxidos, llamados soda y potash, respectivamente. El término inglés potash proviene de pot ashes, ‘tarro de cenizas’, en inglés, pues las cenizas de algunas plantas son ricas en potasio.
elemento químicaTantalio
¿Sabías por qué se llama TANTALIO el elemento químico de núm. atómico 73?
Se trata de un metal escaso en la corteza terrestre, cuyas sales aparecen en ciertos minerales, siempre acompañando al niobio.
De color gris, pesado, duro, dúctil, y muy resistente a la corrosión, siendo inatacable por los ácidos diluidos, excepto el fluorhídrico. Se usa para fabricar material quirúrgico y dental, así como prótesis e injertos, y como catalizador y en la industria electrónica.
Su nombre proviene de Tántalo, personaje mitológico que fue condenado a estar sumergido en agua hasta la barba pero sin poder probarla. Y eso es así por lo mucho que le cuesta absorber los ácidos en los que se le baña.
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