Dar gato por liebre
¿Sabías por qué decimos DAR GATO POR LIEBRE por engañar en la calidad de un producto cobrando un precio por encima del real?
También se dice de hacer pasar por excelente una cosa que no lo es y de dar un producto de menor calidad por el precio de uno de mayor, aprovechando el parecido entre ambos productos.
Sebastián de Covarrubias escribe en su Tesoro de la Lengua (1611):
“Vender gato por liebre: engañar en la mercadería; (es dicho) tomado de los venteros, de los cuales se sospecha que lo hacen a necesidad y echan un asno en adobo y lo venden por ternera. Debe ser gracia y para encarecer cuán tiranos y de poca conciencia son algunos”.
Así es, los viajeros que en los siglos XVI al XVIII frecuentaban los mesones, temían que la carne que les servían no se correspondiera con la del animal que se pagaba y utilizaban una fórmula entre mágica y bromista para comprobar este punto. Bastús en su Sabiduría de las naciones lo explica:
“Parece que antíguamente había una fórmula, especie de conjuro, con la que los viajeros creían cerciorarse de si la pieza que el ventero les presentaba en la mesa era liebre o conejo, gato o cabrito. Al efecto, todos los comensales se ponían en pie, y el más calificado de ellos, dirigiendo la palabra a la cosa frita, decía:
Si eres cabrito, mantente frito;
si eres gato, salta del plato.
Entonces se separaban algún tanto de la mesa para que pudiera escaparse si saltara del plato; mas luego, no habiendo novedad, como nunca la había, comían lo que fuese, bueno o malo, persuadidos de que era conejo, liebre, cabrito o lo que quería el ventero”.
alimentación engaño gato precioBajo cuerda
¿Sabías por qué se dice BAJO CUERDA o POR DEBAJO CUERDA de aquello que se hace de una forma oculta o ilegal?
La frase aparece comentada por Gonzalo Correas en su Vocabulario de refranes, de 1627.
Y hace referencia a un antiguo juego de pelota, parecido al tenis, en el que dos jugadores se pasan alternativamente una pelota por encima de una cuerda.
Cuando alguno de los jugadores pasaba la pelota por debajo de la cuerda y pretendía haberlo hecho correctamente, hacía trampa.
Por ello hacer algo bajo cuerda se asimiló a los asuntos turbios y fuera de la legalidad.
delincuencia deporte engaño tenisIr de guay
¿Sabías por qué calificamos de IR DE GUAY a la actitud consistente en pasar por ser persona divertida con tal de caer bien a los demás?
Se dice que va de guay de la persona que, de manera fingida, pretende pasar por persona divertida, aceptando lo que le echen y transigiendo con cualquier cosa con tal de caer bien.
También del que se muestra amable, simpático y cercano, con la intención de lograr algún beneficio en cuanto se haya ganado la confianza.
Es una expresión de jerga juvenil muy extendida que se utiliza para dar a entender que se ha descubierto el engaño, el fingimiento, la falsedad del comportamiento del individuo que pretende pasar por auténtico o legal, cuando en realidad no es tan tolerante, simpático ni estupendo como quiere hacerse ver.
En el Diccionario de frases y dichos populares de Pancracio Celdrán se dice que la locución puede haber derivado de expresión jergal de guagua, ‘gratis, de regalo’, y no se le reconoce vinculación semántica con la interjección medieval ¡guay! procedente de la voz árabe wái, utilizada para expresar duelo o lamento.
comportamiento engaño jergaCazar gamusinos
¿Sabías por qué CAZAR GAMUSINOS es estar entretenido en tareas difíciles cuya finalidad no se termina de vislumbrar?
Cuando alguien colabora en la realización de una tarea sin saber muy bien lo que hace, tan solo atendiendo a las instrucciones de los demás y sin comprender la finalidad de todo en conjunto, se dice que está cazando gamusinos.
¿Y qué son los gamusinos? Pues un gamusino es un animal imaginario que se utiliza en varias regiones de España y Portugal para gastar bromas nocturnas.
La más habitual consiste en convencer al novato de que el gamusino es un animal esquivo que sólo puede cazarse de noche. Y una vez en el campo, los veteranos corren de un lado para otro a la luz de sus linternas, jaleando y dando caza a sus presas mientras el embromado carga con el saco en que sus compañeros depositan sus capturas. Bajo ningún pretexto se le permite ver las presas y se le exige que mantenga el saco fuertemente cerrado para evitar que se escapen.
Por supuesto, las capturas son tan continuas que no se le da tiempo a pensárselo con calma.
El fin de la broma llega cuando, después de cargar con el pesado saco a las espaldas desde el bosque a la casa, lo vacía para descubrir que sus compañeros lo han cargado de… ¡piedras!
También existe una versión más suave en algunas zonas de Cataluña que se utiliza para entretener a los niños en una salida nocturna. Cuando se les invita a cazar gambutzíns no paran de preguntar cómo son. Y los responsables del juego hacen volar la imaginación a los más pequeños hasta el punto de hacérselos ver entre los árboles, aunque solamente se trate de un tronco o una piedra. Por supuesto nunca atrapan ninguno, pero los niños acaban convencidos de haber visto algún ejemplar de esta especie imaginaria.
En algunas zonas se utiliza la expresión irse a cazar gamusinos como excusa para que una pareja tenga un rato de intimidad nocturna. De hecho, cuando regresan, nadie se extraña de que no hayan atrapado ninguno.
caradura engaño niños trabajoL’home dels nassos
‘El hombre de las narices’, en catalán L’home dels nassos, es un personaje de la mitología catalana.
La festividad de San Silvestre, el último día del año, es una fecha destacada en la celebración de ciertas prácticas y ceremonias, como la curiosa tradición de l’home dels nassos, un ser fantástico que posee tantas narices como días tiene el año.
El último día del año, cuando al año le queda un solo día para acabar, el personaje tiene —como todo el mundo— una sola nariz. Sin embargo se embroma a los niños diciéndoles que en este día sale a pasear un hombre que tiene “tantas narices como días tiene el año”. Los inocentes niños —que no entienden el juego de palabras— no aciertan a imaginar una persona con 365 narices en el rostro y deambulan al acecho de tan curioso personaje mientras reciben continuos avisos de los mayores que, curiosamente, lo acaban de ver pasar por delante de ellos hace apenas un instante.
Antiguamente se realizaba en la ciudad de Barcelona —como se realiza actualmente con los Reyes Magos— una recepción del personaje vía marítima y un desfile o pasacalles. En este caso, terminaba al mediodía en el Pla de Palau (’Plaza de Palacio’), en donde se le podía ver sonarse su gran nariz haciendo ver que ensuciaba docenas de sábanas.
Esta tradición oral se convirtió —en algunas poblaciones catalanas— en una figura de cartón-piedra en forma de “cabezudo” que aquél día se paseaba en pasacalles por diferentes lugares de las poblaciones, repartiendo narices a los que se lo encontraban. Actualmente la figura forma parte de los desfiles y demás actos festivos navideños y de la Epifanía.
Según el folclorista Joan Amades, l’home dels nassos parece ser una variante del dios latino que simbolizaba el año, Jano, el de las dos caras: una con aspecto infantil y otra de anciano, una mirando hacia adelante y otra hacia atrás. Jano —de cuyo nombre proviene el del mes de enero— mira hacia el año que se va y hacia el año que llega.
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Andarse con paparruchas
¿Sabías por qué ANDARSE CON PAPARRUCHAS es prestarse a difundir bulos, infundios y otras tonterías?
Se define como paparrucha aquella noticia falsa y desatinada de un suceso que es esparcida intencionadamente entre el vulgo, ya sea para causar daño, ya sea sin motivo alguno.
También la tontería, la estupidez, la cosa insustancial. Y el rumor o la noticia tan irracional que se ve a las claras su falsedad.
El término proviene del latín pappa, ‘comida blanda’ y se utiliza con el sufijo -ucha que denota su carácter despectivo. Esta comida para niños —a la que nos referimos con el diminutivo de papilla— puede ser masticada y digerida con facilidad. Así que, en sentido figurado, se alude con ella a que los bulos y mentiras también pueden ser fácilmente creídos y tragados si se presentan adecuadamente
alimentación engañoHacer la trece catorce
¿Sabías por qué HACER LA TRECE CATORCE es hacer una jugarreta a alguien?
Jugársela, manipular, embromar, putear o fastidiar a alguien.
La expresión se refiere a una llave de tuercas, una llave española —de boca abierta y fija— que presenta un diferente calibre en cada extremo, con lo que cada llave puede ser utilizada con tuercas de dos calibres o tamaños.
Existe la llave 6-7 que presenta un calibre de 6 mm en un extremo y 7 mm en el otro. Y también las llaves 8-9, 10-11, 12-13, 14-15, 16-17, 19-22, 19-24, 24-27, 28-29 y 30-32. Pero la llave 13-14 no existe.
Resulta que era una broma habitual en los talleres mecánicos mandar al novato en busca de la llave 13-14 y mientras éste la buscaba y, naturalmente, no la encontraba, los veteranos se lo pasaban en grande riendo.
Posteriomente se utilizó la locución hacer la trece catorce para expresar que se hace una jugarreta.
Expresiones como la tres catorce o la trece trienta son perversiones de la original.
Otra expresión utilizada en el mundo de la mecánica es perderse más que la 10-11, que es la llave más utilizada en la mecánca de los coches y como es la que todos necesitan con más frecuencia es la que menos suele encontrarse disponible y… a saber quién la tiene.
Respuesta a una consulta de Javier Pascua
engaño mecánicaHacerse el sueco
¿Sabías por qué HACERSE EL SUECO es no darse por enterado o fingir que no se oye?
Mirar hacia otro lado y desentenderse de lo que a uno le incumbe.
Se usa la frase cuando alguien se hace el olvidadizo a la hora de atender una obligación (a la hora de pagar, por ejemplo).
En el Diccionario geográfico popular de Vergara Martín se lee la siguiente composición:
Dos súbditos pierde España
cuando se presta dinero:
el que lo da, se hace el inglés;
y el que debe, se hace el sueco.
Sbarbi dice que la expresión alude al disimulo y a la envidia, cualidades características de la clase popular de Suecia; pero aunque fuesen ciertas estas aseveraciones —que no parecen más que afirmaciones gratuitas— nos encontramos con que la envidia no tiene nada que ver con el sentido de la frase, que casa más con “hacerse el sordo”.
Otros dicen que los marineros suecos que llegaban a los puertos andaluces a finales del XIX para cargar aceite y vino, decían que sí sin comprender los que se les preguntaba, desentendiéndose, en ocasiones, de asuntos que eran de su interés.
Otros autores, como José María Iribarren, afirman que eso de hacerse el tonto, no proviene de los suecos de Suecia, sino de la palabra latina soccus: especie de pantufla empleada por las mujeres y los comediantes.
El soccus, ‘zueco’, era el calzado que en teatro romano antiguo llevaban los cómicos, a diferencia del coturno, con el que elevaban su estatura los trágicos. Comoquiera que los cómicos se hacían los torpes, los tontos —recurso universal de la comedia— y fingían no entender lo que se les decía, el nombre del calzado se asimiló al efecto.
Pancracio Celdrán opina en su Diccionario de frases y dichos populares que esta explicación se lleva mal con la cronología, ya que al respecto de esta expresión no hay documentación anterior a finales del siglo XVIII. Y cita como posible origen que, a finales del siglo XIX, el jerez se consumía más en Inglaterra que en España, por lo que los comerciantes ingleses recalaban en puertos andaluces con frecuencia. Como eran tiempos de inestabilidad política y las relaciones entre ambos países no eran muy buenas, solían colocar bandera sueca en sus barcos para evitar problemas y asegurarse el suministro. Es decir, se hacían los suecos para evitarse problemas.
engaño países políticaA cencerros tapados
¿Sabías por qué hacer algo A CENCERROS TAPADOS es hacerlo de forma oculta, sigilosa?
Una forma coloquial de decir que se lleva un asunto de forma callada y cautelosa, por temor a ser descubiertos.
Alude a la costumbre de los ganaderos de rellenar con hierbas u otra cosa los cencerros de las reses. Con ello evitan que suenen y que otros se aperciban del movimiento de las reses.
Realizan esta acción, por lo común, cuando entran a comer sementeras o pastos del ganado de otro dueño.
También hacían lo mismo los arrieros cuando temían ser descubiertos por los ladrones de ganado al atravesar un paraje peligroso.
animales engañoFrases huecas (2)
Más frases rimbombantes, ampulosas y… carentes de significado.
A continuación un ejemplo de larga y retorcida frase que no dice absolutamente nada. Podemos imaginar que sale de boca de un político; entre sus filas hay verdaderos maestros en este arte.
“Es nuestro deber velar por la construcción de un marco de entendimiento que permita integrar los factores coadyuvantes de la infraestructura social, sin dejar de lado aquellos elementos que permitan un mayor acercamiento en un entorno de consenso y de integridad conceptual.”
Ahí queda eso.
Para jugar con este tipo de frases nada más sencillo que leer la siguiente tabla empezando con una frase cualquiera de la primera columna, después una cualquiera de la segunda, después de la tercera, luego de la cuarta y de nuevo repetir el proceso. Podrás formar estupendos discursos y hablar varios minutos sin que nadie entienda el mensaje —porque no lo tiene— pero seguro que alaban tu retórica.
La tabla se encuentra en la página siguiente
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