Que la lengua castellana es especialmente rica es cosa sabida, pero solemos dejar de lado esta riqueza y adoptar vocablos extranjeros por simple esnobismo. Tal es el caso de los omnipresentes -ing.

Hay muchos casos en que existe un término castellano para expresar lo mismo. Trekking es montañismo o senderismo, outsourcing es subcontratación y renting es alquilar, por poner algunos ejemplos.

En algunos casos nos encontramos que por la novedad del hecho a definir no existe una palabra castellana para ello, aunque sí se pueda formar una locución.

Actualmente se usa mucho el término phishing, que es un término derivado del inglés fishing, ‘pescar’, y que hace referencia al envío de correos electrónicos falsos con origen simulado en una entidad bancaria y que solicita al receptor datos confidenciales (cuentas bancarias, números secretos, passwords…) para usarlos después de forma fraudulenta. Es un asunto relativamente nuevo al que quizás se podría aludir como correo anzuelo.

El término dumping, que proviene de dump, ‘basurero, vertedero’ en inglés, y que alude a la técnica de mercado consistente en vender a bajo precio, a muy bajo precio, para introducirse en un mercado. Esto ya no es tan nuevo, siempre se le llamó reventar precios.

El término piercing, que proviene de pierce, ‘perforar, agujerear’ en inglés, y que alude a la implantación decorativa de pendientes y otros adornos metálicos en el cuerpo también podría definirse en castellano, ¿qué tal perforación corporal?

El término footing, de foot, ‘pie’ en inglés, se refiere al correr cierta distancia o tiempo con el fin de mantenerse en forma o de complementar un entrenamiento. Fácil, siempre se le llamó ir a correr.

El término brainstorming, aparte del literal ‘tormenta de cerebros’, como sesión creativa o reunión de creativos. Homebanking como banca en casa, branding como valor de marca, karting como pilotar karts, stretching como hacer estiramientos, puenting como tirarse de un puente

extranjerismos inglés

Fútbol

27Jul07

Fútbol

Como el origen del juego es inglés, los términos que definen las suertes o lances del juego también lo son, como el propio nombre del juego, football, ‘balompié’. Incluso los puntos se llaman gol, de goal, ‘punto, éxito’.

Hay multitud de frases hechas ligadas al fútbol. Algunas de ellas son:

Estar en orsay se dice cuando alguien no se entera de lo que está pasando, y es una traducción fonética de to be offside, ‘estar fuera de juego’, en inglés.

El penalty, ‘castigo, pena, multa’ en inglés, ha dado lugar a la locución casarse de penalti, es decir, hacerlo obligado por haber dejado a la mujer embarazada. Como un castigo a su indecorosa actuación.

Meter un gol, ha pasado a significar que se consigue engañar a alguien, que se le da gato por liebre. Así se le ha metido un gol a la persona que poi descuido o error, ha sido engañada o ha sufrido algún perjuicio.

Ser un fichaje o ser un buen fichaje, se utiliza para valorar positivamente las cualidades de una persona, sobretodo en relación a la realización de un proyecto o a la incorporación a un grupo de trabajo. Aunque suele tener connotaciones irónicas y se aplica para valorar precisamente la falta de cualidades positivas, como cuando se afirma ¡vaya fichaje!

Marcar a uno de cerca se utiliza, sobre todo, en las relaciones amorosas, para significar que una novia o esposa mantiene a raya a su pareja, vedándole las salidas nocturnas con los amigotes, controlando las conversaciones con otras mujeres o atajando la diversión. Aunque también se aplica al mundo laboral, y un jefe puede marcar de cerca, en incluso someter a un marcaje férreo a un empleado.

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Que la lengua castellana es especialmente rica es cosa sabida, pero solemos dejar de lado esta riqueza y adoptar vocablos extranjeros por simple esnobismo.

Una cosa es que se adopte un término de una lengua extranjera cuando no existe un equivalente en la propia —lo que ocurre frecuentemente con los términos referidos a avances tecnológicos— y esto no es tan solo malo sino que es enriquecedor y es un fenómeno que siempre se ha dado en un flujo que va desde el que domina la técnica (o cualquier otro aspecto o cuestión) al que la desconoce.

Además, no estamos en una burbuja y todos los idiomas se influyen unos a los otros al interaccionar, aunque la cosa no está tan clara cuando las transferencias van mayoritariamente en el mismo sentido. A este respecto se ha producido en los últimos años un dominio del mundo anglosajón en algunas áreas y los efectos se han notado al adoptar y castellanizar voces inglesas. Y aquí viene la pregunta: ¿por qué utilizamos el vocablo foráneo cuando tenemos uno propio?

Como ejemplo tomado al azar se puede ver el caso de la palabra estrés (del inglés stress) que el diccionario define como: “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”. Pues bien, ya es una palabra de uso común, pero en su propia definición encontramos un término apropiado: agobio. Y de él, el diccionario dice: “acción y efecto de agobiar” que, a su vez, es: “imponer a alguien actividad o esfuerzo excesivos, preocupar gravemente, causar gran sufrimiento. Rendir, deprimir, abatir”. Y que duda hay que si este agobio es prolongado puede ser fuente de todo tipo de trastornos, desde la acepción de alteración leve de la salud hasta la de enajenación mental.

Y era un término circunscrito al ámbito laboral, es decir, a uno le agobiaban los padres con sus regañinas, o estaba agobiado por un amigote muy pesado, o a una el novio le agobiaba con sus celos, pero el trabajo era el que estresaba (y es que tiene verbo y todo), que queda mucho más fino y como más importante y de más calidad (los peones se agobian, pero en mi empresa yo me estreso). Ahora se aprecia que ha trascendido sus límites y cada vez producen estrés, en vez de agobiar, muchas más cosas.

La etiqueta de “lenguaje comercial” que posee el inglés, hace que nos bombardee con nuevos términos comerciales y laborales que curiosamente acaban, la mayoría de ellos, en -ing, que es la desinencia característica del present continous (presente continuo, en inglés) y que refleja lo mismo que nuestro gerundio; la acción que se está produciendo en este momento y todavía no ha finalizado.

Veamos algunos ejemplos:

De market (mercado) se obtiene marketing (técnicas de mercado), que podría ser sustituido por técnicas de mercadeo, o simplemente, por mercadeo.

De time (tiempo) se obtiene timing (perfecto uso del tiempo), que podría -y debería- ser sustituido por sincronización.

De boss (jefe) se obtiene bossing (uso abusivo de poder), que es abuso de poder y el que lo ejerce es un mandón: “Que ostenta demasiado su autoridad y manda más de lo que le toca”.

De mob (asedio, acoso) se obtiene mobbing (asedio y acoso en el trabajo, generalmente menospreciando a un trabajador), que toda la vida se ha llamado puteo, de putear: “fastidiar, perjudicar”. O si no, ninguneo, ya que suele dejarse de lado la persona asediada, no hacerle caso, no tenerle en cuenta y despreciarla contínuamente.

De stalk (acecho, acoso) se obtiene stalking (acoso sexual en el trabajo), que es acoso sexual.

De bully (matón, abusón, de bull, toro en inglés) se obtiene bullying, que más que traducción tiene su propio nombre: matón, abusón.

Y hay más, y si no vendrán nuevos. Por el momento hacemos ending.

extranjerismos inglés

Extranjerismos

27Nov06

Diccionario panhispánico de dudasTexto extractado de una nota de agencia aparecida en varias publicaciones, ligeramente modificado.

A resultas de la publicación del Diccionario panhispánico de dudas, las Academias de la Lengua española, autoras del Diccionario, se han mostrado combativas con los extranjerismos y se han propuesto admitir los menos posibles.

En muchos casos, los académicos no dudan en calificar un extranjerismo de superfluo o innecesario, siempre que haya palabras equivalentes en español. ¿Para qué utilizar, por ejemplo, el anglicismo “abstract” cuando en castellano existen las voces “resumen”, “sumario”, “extracto” o “sinopsis”? ¿O por qué decir “consulting”, si se puede sustituir por “consultoría” o “consultora”; o “password” cuando la palabra “contraseña” o las expresiones “código de seguridad” y “clave personal” permiten acceder igualmente a cualquier sistema?

Son anglicismos innecesarios, como también lo son: “overbooking”, (sustituible por “sobreventa” o “sobrecontratación”), “best seller” (sustituible por “superventas), “sponsor” (sustituible por “patrocinador”) y “top model” (sustituible por “supermodelo”).

Si de “hacker” o persona que utiliza sus habilidades informáticas con fines ilegales va la cosa, los académicos recomiendan la traducción “pirata informático”, y si le toca el turno a “mobbing”, esa voz inglesa que significa ‘hostigamiento al que, de forma sistemática, se ve sometida una persona en el ámbito laboral’, mejor decir “acoso laboral”.

“Zapeo” es el sustantivo que se recomienda para el tan extendido “zapping” que se practica frente al televisor. Y, en lugar de la locución “hacer zapping”, se aconseja el verbo “zapear”.

Al campo deportivo pertenecen los anglicismos “open”, “windsurfing”, “rafting” o “trekking”. En su lugar, las Academias de la Lengua proponen “abierto”, “tablavela”, “balsismo” y “senderismo”. ¿Y por qué decir “match” si “partido” o “encuentro” significan lo mismo? En tenis, las expresiones “match ball” o “match point” deben traducirse por “pelota de partido” y “punto de partido”.

Pero hay extranjerismos necesarios o muy extendidos y para los que no es fácil encontrar palabras equivalentes en español.

En estos casos, unas veces se propone el mantenimiento de la grafía y pronunciación originarias (”ballet”, adaptable fácilmente al castellano en la forma “balé”; “blues”, “jazz”, “software”, etc.) Y otras, se mantiene la grafía original pero con pronunciación y acentuación a la española, como sucede con “gay”, que en nuestro idioma se escribe igual pero debe pronunciarse /gái/, o con “master”, que en español pasa a ser “máster”.

Dentro de los extranjerismos necesarios, las Academias proponen a veces adaptaciones para reflejar la pronunciación original de acuerdo con el sistema gráfico español, si bien son conscientes que de que algunas prosperarán y otras no.

Así, el anglicismo “piercing”, que se refiere al cada vez más frecuente aro o pendiente que se lleva en partes del cuerpo distintas del lóbulo de la oreja, pasaría a escribirse “pirsin” (en plural, “pírsines”), y las voces inglesas “by-pass”, “scooter”, “paddle”, “ranking”, “travelling”, “jacuzzi” y “zoom” deben adaptarse al español como “baipás”, “escúter”, “pádel”, “ranquin”, “trávelin”, “yacusi” y “zum”.

definiciones diccionario extranjerismos inglés

Colaboración de Ana Isabel Buelga

Al igual que en el castellano encontramos anglicismos, latinismos, galicismos… en otros idiomas también encontramos hispanismos.

Esto es, palabras castellanas que otros idiomas han adaptado y hecho propias.

A continuación un extracto de una extensa lista de los hispanismos que encontramos en el idioma inglés.

-nota-
Primero se indica el término tal como aparece en el diccionario inglés, después la palabra castellana de la que procede y entre paréntesis su origen si es necesario hacer mención de él.

adios - adiós
adobe - adobe
aficionado - aficionado
albino - albino (y éste del español albo, vía portugués)
alcove - alcoba
alfalfa - alfalfa
alligator - el lagarto
alpaca - alpaca (español de América, del aymara allpaca)
amigo - amigo
Apache - Apache (español de México, probablemente del zuñi, apachu: enemigo)
armada - armada
arroyo - arroyo
avocado - aguacate (español de América, del náhualt ahuacatl)
banana - banana (de origen africano)
bandoleer - bandolero, a (del catalán bandoler)
barbecue - barbacoa (español de América, probablemente de origen taíno)
barracuda - barracuda (español de América, de origen incierto)
barranco, ca - barranco (de origen incierto)
barricade - barrica (del español barrica, vía francés barriquer)
barrio - barrio (del árabe barri)
bolero - bolero
bonanza - bonanza
bobby - bobo
bravo - bravo (pudo haber llegado del italiano)
bronco, -s o broncho, -s - potro bronco (español de México)
buckaroo - vaquero
bunco o bunko - banca (en las apuestas)
burrito - burrito
burro - burro
cafeteria - cafetería (español de América)
calabash - calabaza (vía francés calabasse)
calaboose - calabozo
caldera - caldera
caliche - caliche (español de América)
canary - canario
canasta -canasta
cannibal - caníbal (español de América, del arawak caniba)
canoe - canoa (español de América, de origen caribe)
canyon - cañón
caracara (ave) - caracara (español de América, del tupi)
caracole - caracol (vía francés)
carafe - garrafa (vía francés, del italiano caraffa, éste del espalñol garrafa y éste del árabe gharrafah)
cargo - cargar
cascabel - cascabel
castanet - castañeta
cay o key (isla pequeña) - cayo
cigar - cigarro (español de América, quizá del maya sicar)
cigarrillo - cigarrillo
cinch - cincha
coca, cocaine - coca (español de América, del quechua kúka)
cockroache - cucaracha (probablemente)
cocoa o cacao - cacao (español de América, del náhualt cacahualt)
comrade - camarada (vía francés camarade)
condor - cóndor
conquistador - conquistador
corbeta - corbeta
cordillera - cordillera
corral - corral
coyote - coyote (español de América, del náhuatl coyotl)
coyotillo - coyotillo
creole, criollo - criollo
chaparejos, chaparajos - chaparejos (español de México)
chaparral (planta) - chaparral, chaparro
chaps (planta) - chaparejos, chaparreras (español de México)
chayote - chayota (español de América, del náhualt chayotli)
chicalote (planta) - chicalote (español de América, del náhualt chicalotli)
chicle - chicle (español de América, de náhualt chitcli)
chico (planta) - chico
chihuahua - chihuahua (español de México)
chile relleno - chile relleno (comida mexicana)
chili - chile (español de América, del náhualt chilli)
chili con carne - chile con carne (comida mexicana)
chocolate - chocolate (español de América, del náhuatl xocolatl)
churro - churro
dago - Diego (alteración del nombre español Diego)
demarcation - demarcación
dengue - dengue (origen africano, probablemente del swahili kindinga)
desperado - desesperado
Dorado (constelación) - dorado
El Niño - El Niño (fenómeno climatológico que aparece por navidades en algunas partes de Suramérica)
embargo - embargo, embargar
enchilada- enchilada (comida mexicana, de enchilar)
escalade - escalada (¿de origen italiano?)
fajita - fajita (comida mexicana)
fandango - fandango
fiesta - fiesta
filibuster - filibustero (del neerlandés vrijbuiter, pirata)
firm (empresa) - firma (empresa)
flauta - flauta (comida mexicana, un tipo de tortilla)
flotilla - flotilla
fríjol - fríjol
galleon - galeón (del español, y éste del francés, galion)
garbanzo - garbanzo
greaser - grasero
grenade - granada
guacamole - guacamole (español de México, del náhualt ahuacatl, aguacate y molli, salsa)
guan (género de aves) - guan
guanaco (mamífero) - guanaco (español de América, del quechua, huanacu)
guano - guano (español de América, del quechua huano)
guaya - guayaba (español de América, del arawak)
guayule (planta) - guayule (español de América, del náhualt cuauhuli)
guerrilla - guerrilla
guerrillero - guerrillero
guitar - guitarra
habanera (baile cubano) - habanera
habanero (habitante de la Habana) - habanero
hacienda - hacienda
hammock - hamaca (español de América, de origen caribe)
hoosegow - juzgado
hurricane - huracán (español de América, del taíno hurakán)
iguana - iguana (español de América, del arawak y caribe iwana)
incommunicado - incomunicado
jaguar - jaguar (español de América, del tupi-guaraní jaugara)
jerky - charqui (español de América, del quechua charki)
jicama - jícama (español de América, del náhuatl xicámatl)
jota (baile español) - jota
junta - junta
key (isla pequeña) - cayo (probablemente de origen caribe)
lariat - la reata
lasso - lazo
Latino, -os - latino, -os
llama - llama (español de América)
machete - machete
machismo - machismo
macho - macho
maestro - maestro
maize - maíz (español de América, del arawak mahíz)
manatee (mamífero) - manatí (español de América, del caribe manattoui)
mano a mano - mano a mano
mantilla - mantilla
manzanilla - manzanilla
margarita (bebida alcohólica) - Margarita
mariachi - mariachi (español de México)
marihuana o marijuana - mariguana o marihuana (español de América, probablemente del náhuatl)
matador - matador
menudo - menudo (comida mexicana)
mesquite o mesquit - misquito (español de América, del náhuatl mizquitl)
mestizo - mestizo
mole - mole (salsa mexicana de chocolate y chile)
mosquito - mosquito
mulatto - mulato
mustang - mestengo (español de México)
nacho - nacho
nada - nada
Negrito (aplicada a personas) - negrito
Negro (aplicada a personas) - negro (del español o del portugués)
nopal - nopal (español de América, del náhuatl nohpálli)
ocelot - ocelote (español de América, vía francés del náhuatl ocelotl)
olé - olé (vía español de árabe wa-lláh)
oregano- orégano
padre - padre
paella - paella
palomino - palomino
papaya - papaya (español de América del arawak ababai)
parade - parada
patio - patio
peccadillo - pecadillo
peso - peso
peyote - peyote (español de América, del náhuatl peyotl)
picaresque - picaresco
picaroon o pickaroon - picarón
pimento o pimiento - pimiento
pinole - pinole (español de América, del náhuatl pinolli)
pinta (enfermedad) - pinta
pinto - pinto (un caballo pinto)
piña colada - piña colada
piñata - piñata (del italiano pignatta)
piñón - piñón
placer (depósito de minerales) - plaza
plantain - plátano
plaza -plaza
poncho - poncho (español de América, del araucano pantho)
potato - patata (del quechua papa y del haitiano batata)
pronto - pronto
pueblo - pueblo
puma - puma (español de América, del quechua)
quadroon - cuarterón (persona que tiene un cuarto de negro)
quesadilla - quesadilla (comida mexicana)
quirt - cuarta (terminología de la caballería)
ranch - rancho (español de México)
rancherie - ranchería
ranchero -ranchero
rancho - rancho
real (moneda) - real
rebozo (chal) - rebozar
reefer - grifa (español de México, intoxicado con marihuana)
remuda - remuda (español de México, relevo de caballos)
renegade, renegado - renegado
rodeo - rodear
rumba -rumbo
sabadilla - cebadilla
salsa - salsa (género musical)
sarsaparrilla - zarzaparrilla
sassafras - sasafrás (árbol americano, saxafráx)
savanna - sabana (español de América, del taíno zabana)
to savvy (coloquial, significa to know) - sabe (usted)
serrano (tipo de pimienta) - serrano
shack - jacal (español de México, del náhuatl xcalli)
sierra - sierra
siesta - siesta
silo - silo
sombrero (mexicano) - sombrero
stampede - estampida
stevedore - estibador
stockade - estacada (de estacar)
taco - taco (comida mexicana)
tamale - tamal (español de México, del náhuatl tamalli)
tamarillo - tomatillo
tango - tango
tequila - tequila
tejano - tejano
tobacco - tabaco (de origen incierto)
tomato - tomate (español de America, del náhuatl tomatl)
toreador - toreador
torero - torero
tornado - tronada
tortilla - tortilla
tuna - atún
tuna - tuna (español de América, voz taína)
to vamoose (coloquial, significa to go) - vamos (nosotros)
vanilla - vainilla
vaquero - vaquero
vicuña - vicuña (español de América, del quechua wikuña)
vigilante - vigilante
vinegarroon - vinagrón (español de México)
yucca - yuca (español de América, voz caribe)
zapateado - zapateado

 

 

Bibliografía
Collins Dictionary of the Englisch Language, William Collins Sons & Co., Ltd., 1982
Diccionario Clave http://clave.librosvivos.net/
Diccionarios.com http://www.diccionarios.com/
Diccionario de la Real Academia Española http://www.rae.es/
Radatz, Hans-Ingo, Préstamos románicos en lenguas no románicas: hispanismos en Europa y Norteamérica. http://www.uni-frankfurt.de/~hradatz/HI_PERSONAL.HTM
Spanish Words Become Our Own http://spanish.about.com/cs/historyofspanish/a/spanishloanword.htm

extranjerismos francés idiomas inglés palabras

En esta época de globalización, aggiornáte o quedás afuera ¿¡De qué!?. Ni idea…

LA GLOBALIZACION

Desde que a las insignias las llaman “pins”, a los maricones “gays”, a las comidas frías “lunchs” y a los repartos de cine “castings”, Argentina no es la misma. Ahora es mucho más moderna; durante muchos años, los argentinos estuvimos hablando en otra prosa sin enterarnos. Y lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos.

Los chicos leían revistas en vez de “comics”, los jóvenes hacían asaltos en vez de “parties”, los estudiantes pegaban “posters” creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de “business” y los obreros, tan ordinarios ellos, a mediodía sacaban la fiambrera en lugar del “tupper”.

Yo, en la primaria, hice “aerobics” muchas veces, pero en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia. Afortunadamente, todo esto hoy cambió; Argentina es un país moderno y a los argentinos se nos nota el cambio, exclusivamente, cuando hablamos, lo cual es muy importante… Cuando estudiábamos con todo para dar un parcial en la facultad, decíamos “estoy hasta las bolas o hasta las manos” cuando en realidad, no nos dábamos cuenta que estábamos “a full”, que queda mucho más paquete y es un “wording” mucho más simple, ¿viste? Cuando decidíamos parar un poco para comer o tomar algo, decíamos “la cortamos y vamos al bar a comer unos carlitos o panchos”; éramos tan ignorantes que no nos dábamos cuenta que en realidad estábamos haciendo un “break”; y ahora somos más piolas: vamos a Mc Donald a comer unos “burgers”… No es lo mismo decir “bacon” que tocino, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que “hall”, ni jugar golf con ventaja que con “handicap”.

Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor presencia. Desde que Nueva York (sorry NIU YORK) es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los argentinos estamos ya completamente modernizados. Ya no tenemos centros comerciales: ahora son todos “shoppings”. Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países sólo toman del inglés las palabras que no tienen porque sus idiomas son pobres, o porque tienen lenguajes de reciente creación, como el de la Economía o la Informática, nosotros, más generosos, hemos ido más allá: adoptamos incluso las que no nos hacían falta, lo que demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.

Tomando otros ejemplos, ya no decimos facturas, sino “cookies”, que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino “feelings”, que son mucho más profundos. Y, de la misma manera, sacamos “tickets”, compramos “compacts”, usamos “kleenex”, vamos al “pub”, hacemos “footing” (nada de andar caminando así nomás) y los domingos, cuando vamos al campo (que los más modernos llaman “country”) en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos “camping”. Y todo ello, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia. Los carteles que anuncian rebajas, dicen “Sale 20% Off”. Y cuando logramos meternos detrás de algún escenario hacemos “backstage”.

Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres, han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante, es decir, más “fashion”. Los argentinos ya no usamos calzoncillos, sino “slips” o “boxers” y después de afeitarnos, usamos “after shave”, que deja la cara mucho más suave y fresca que la loción berreta que usaban mi abuelo y mi viejo. Tampoco viajamos más en colectivo sino en “bus”; ya no corremos, hacemos “jogging”; ya no estudiamos, hacemos “masters”; no estacionamos, utilizamos el “parking”.

En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el “boss” y está siempre en “meetings” con las “public relacions” o va a hacer “business” junto con su secretaria, o mejor… “assistant”. En su maletín de mano, a diferencia de los de antes, que estaban repletos de papeles, lleva tan sólo un teléfono, una “laptop” y un “fax-modem”; minga de agenda de papel: ahora es una “palmtop”… Aunque seguramente la secretaria es de La Boca, hace “mailings” y “trainings” y, cuando termina el trabajo, va al gimnasio a hacer “fitness” y “aerobics”. Allí se encuentra con todas sus amigas (”assistants”) del “jet set”, que vienen de hacerse el “lifting”, y con alguna “top model” fanática del “body-fitness” y del “yoghurt light”. Y cuando van a un “cocktail” piden “roast-beef” que, aunque no lo creas, es más digestivo y engorda menos que la carne.

En TV nadie hace entrevistas ni presenta como antes. Ahora hacen “interviews” y presentan “magazines”, en lugar de los programas de revistas que dan mucha más presencia, aunque parezcan siempre los mismos. Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el tiempo, al magazine se lo llama “show”, que es distinto que un espectáculo. Y si éste es un show porno, es decir tiene carne, se lo adjetiva “reality” para quitarle la cosa podrida que tiene en castellano. En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen propagandas, sino “spots” que, aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de canal, o sea, hacer “zapping”.

El mercadeo ahora es el “marketing”; las franquicias comerciales, “franchising”; el mercadismo,”merchandising”, el autoservicio, el “self-service”; el escalafón, el “ranking”; la carne, “steak”; el representante, el “manager” y la entrega a domicilio, el “delivery” (delivery de empanadas salteñas y pizzas napolitanas…).

Ya no hay cuentapropistas sino “entrepreneurs” y el viejo y querido margen entre la compra y la venta se llama “mark up”. Y desde hace algún tiempo, los importantes son “vips”, los auriculares, “walk-man”; los puestos de venta, “stands”; los ejecutivos, “yuppies”; las niñeras, “baby-sitters” y los derechos de autor, “royalties”. Y, por supuesto, ya no pedimos perdón: decimos “sorry” y cuando vamos al cine no comemos pochoclo, sino “pop-corn” que son más ricas.

Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzó, sólo nos queda decir “SIESTA” con acento americano, que es la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor nuestro…

Texto atribuido al gran humorista argentino Fontanarossa.

 

Pulsa aquí para leer otra versión del texto.

extranjerismos inglés

O el inglés comercial y a qué extremos estamos llegando.

Colaboración de Amparo Folgado

Juan Gómez Pérez, consultor de Prais Güaterjaus Compani (PGC), fue detenido ayer en las oficinas de esta empresa por “desafiar a los directivos, al utilizar en repetidas ocasiones un correctísimo español en su labor profesional”, según consta en la denuncia presentada en comisaría.

El detenido, según los testigos, habría provocado diversas escenas de terror lingüístico entre sus compañeros. Los problemas comenzaron un par de meses atrás, cuando Gómez Pérez llegó a la empresa e insistió en poner Jefe de producto en su tarjeta de visita, en lugar del Product Manager que aparecía en las de sus compañeros. “Desde el primer día nos extrañó su actitud —comentó Francisco de Borja Acebo-Guindaleda y Álvarez de Las Asturias, Account Manager (director de cuentas) de PGC—, pero nunca creímos que fuera a reaccionar con la violencia verbal con que se despachó después”.

El mes pasado, durante la presentación del catálogo comercial, Gómez Pérez proyectó sobre una pantalla varias láminas que mostraban rótulos escritos en un perfecto castellano, mientras comentaba en voz alta los gráficos y cifras de la empresa en un discurso totalmente desprovisto de anglicismos. Ante los ojos de sus compañeros —”horrorizados”, según su propio testimonio— desfilaron varias decenas de frases escritas en la lengua de Cervantes sin que el infractor mostrara ningún pudor o vergüenza por lo que estaba haciendo.

“El catálogo de la empresa había sido traducido y, por lo tanto, manipulado”, —aseguró el Managing Director (director general), Juan Jacobo O’Callaghan García-Carrizosa de Fontejudo— “Este sujeto había sustituido todos los markets, targets, inputs, slides y sponsors… por mercados, objetivos, entradas, diapositivas y patrocinadores. El resultado fue que no entendíamos nada de la presentación, lo que provocó el desconcierto general”.

Además, y según consta en la denuncia, el detenido habría cambiado las palabras outsourcing, finances y transactions por subcontratas, finanzas y transacciones. “Y se había quedado tan ancho; hasta ahí podríamos llegar” —comentó indignado el responsable de PGC.

Gómez Pérez no pudo terminar su presentación, pues fue reducido por dos compañeros de la empresa, el Phone&Door Manager (recepcionista) y el Security Surveillance Officer (vigilante jurado), que le mantuvieron maniatado hasta la llegada de la policía, que puso al infractor a disposición judicial.

“Lo ha hecho para provocar. ¿Quién se cree que es? ¿un Vicepresident (subdirector)? —comentaba ayer Ramón María Antúnez de Biedma y Fernández de Malvarrosa, Manager’s Ball (pelota del director) —”Ése es un morning-singer de three to the quarter” —apostilló.

cuento extranjerismos inglés

Prendas

09Sep04

Prendas de vestir

No van las siguientes líneas referidas a los bienes que se ofrecen en garantía de alguna operación, ni a aquellas que figuradamente no duelen cuando decimos aquello de No doler prendas. Van dedicadas a las prendas que han dado origen a estas acepciones y que son aquellas que vestimos y que ocasionalmente entregábamos como pago en algunos juegos de antaño.

Unas de las tareas que llevamos a cabo diariamente son las de vestirnos y desvestirnos, y varias veces por cierto. Que si ropa deportiva, que si un vestido, que si un pijama… La principal función de proteger del entorno y proporcionar abrigo se vio complementada hace mucho tiempo por aspectos de tipo estético, social y funcional. Diferentes han sido las prendas en diferentes épocas, así como los gustos y las modas han cambiado con los tiempos. Y también —y he aquí lo que nos ocupa— los nombres con los que nos referimos a ellas.

Para seguir un cierto orden, seguiremos el utilizado para vestirnos. Empezando con la ropa interior: los calzoncillos y las bragas.

Los romanos, que antiguamente no llevaban medias ni calzas, aprendieron el uso de aquellas de los germanos —que sin duda las necesitaban para protegerse los pies de un clima riguroso— pero no tomaron el nombre sino que las denominaron con un derivado del que entre ellos designaba el calzado: calceus, ‘zapato’ en latín, dio lugar a calcea, ‘calza’ en latín. Con la evolución de la moda en los siglos medievales, se fueron llevando cada vez más largas hasta que llegaron a la cintura aunque se siguió manteniendo el nombre. Fue en el siglo XVI cuando se dividió la prenda en dos partes, la que cubría el abdomen y parte de los muslos se siguió llamando calza (con su aumentativo calzones o su diminutivo calzoncillos) y la que cubría los pies y las pantorrilas, calcetas o medias calzas (actualmente calcetines y medias).

Respecto a las braca, ‘bragas’ en latín, podría tener su origen en la voz celta braqui, nombre de una tribu celta que se asentó en el sureste de la actual Francia y en el noroeste de la actual Italia. Usaban como indumentaria unos calzones de cuero que no usaba ninguna otra tribu de la zona y que les distinguían entre sus congéneres. Posteriormente se reforzó la parte delantera de manera ostensible en las armaduras, otorgando a tal parte el nombre de bragueta.

Ambos nombres, pues, estaban referidos a prendas masculinas y fue en épocas más recientes cuando la calza fue prenda masculina y la braga fue prenda femenina. Aunque en otros idiomas esto no fue así. Por ejemplo, en catalán el calzoncillo es calçotet y las bragas son calces, ambos apelativos provenientes del mismo término. También es curioso mencionar su uso en algunas frases hechas como: Pillar en bragas por coger desprevenido, Quedarse en bragas por perderlo casi todo, Dejar en bragas por quitarle a alguien casi todas sus posesiones, Hablar a calzón quitado por hacerlo sin tapujos y Tener calzones por ser muy hombre…

Respecto a la prenda íntima superior femenina, el sujetador o sostén, encontramos sus antecedentes en los jubones o almillas, que eran unas prendas que cubrían del cuello a la cintura, muy ajustadas y casi siempre sin mangas. El nombre de almilla proviene del latín firmella, y éste de firmus; quedando así claro el sentido de sujetar, de mantener firme.

El nombre de la actual camisa proviene del latín tardío camisia, nombre con el que se conocía una prenda de origen germánico cuyo nombre pasó al céltico antes de que el latín lo incorporara. Aunque hay quien le supone un origen griego en el término kamasón, con el significado de túnica. Como el origen griego aparece documentado y también refrendado por el término árabe qamis con significado literal de camisa, parece lícito suponer que el término griego no ha cesado de cambiar sus formas en las diferentes lenguas, refiriéndose siempre a un mismo tipo de prenda. Los apelativos de camiseta, camisón, camisilla, camisola y demás, aluden a variaciones en la hechura de la pieza.

También nos ha dejado algunas frases hechas esta prenda. Por ejemplo podemos mencionar: No llegar la camisa al cuerpo por tener miedo o Meterse en camisa de once varas por complicarse la vida sin necesidad.

Las bragas de los pueblos galos y celtas son el antecedente de los pantalones. Cuando los bárbaros dinamitaron el Imperio Romano se popularizó su uso aunque entre gente sencilla y campesina, gente de poco peso social. Entre gente de posición fue habitual el uso de bombachos cortos o medias ajustadas y una túnica suelta hasta la rodilla hasta el siglo XVII. Fue a finales del XVIII cuando apareció el término pantalón, proveniente del francés pantalon, formado con el nombre de Pantalone, personaje de la Commedia dell’Arte italiana. Este personaje fue denominado así en honor del santo patrono de Venecia San Pantaleone, y como signo distintivo vestía capa y pantalones semejantes a los de ahora, largos y amplios que le llegaban hasta la rodilla.

El pantalón, durante mucho tiempo prenda exclusivamente masculina, dio origen a la frase LLevar los pantalones por mandar y ser muy hombre; con idéntico significado a la de Vestirse por los pies, en la que se contrapone el lugar por el que se ponen los pantalones al lugar por el que se pone un vestido femenino.

Respecto a la falda, como prenda de vestir que cae de la cintura hacia abajo, es probable su origen en el término germano falda, con significado de pliegue.

Seguimos con el chaleco, el chal, la chaqueta… Los dos primeros provienen del árabe yalika, ‘casaca del cautivo’, alteración del turco yalak, ‘chupa’ que llegó a nosotros a través del árabe yubba, ‘túnica’ y que designaba a la parte del vestido que cubría el tronco y que se ponía debajo de la casaca. Es curioso observar que un nombre tan “moderno” como el de chupa, con el que designamos la cazadora o chaquetilla corta, generalmente de piel, viene de tan antiguo. Otro caso es el de la chaqueta —prenda de vestir con mangas, que se ajusta al cuerpo y que pasa de la cintura y que se coloca por encima de otras prendas— cuyo nombre tiene su origen en el francés jaquette, ‘chaqué’ que deriva del francés antiguo jaque, ‘jubón, almilla’ y éste del también francés antiguo jacques,’campesino’. Aquí el nombre jacques, muy corriente entre la gente del pueblo, pasó a designar todo el campesinado y después a sus ropajes. Algo parecido a lo ocurrido con los juanetes, Juan Nadie, el John Bull inglés o el John Doe americano.

Cambiar de chaqueta o Más vago que la chaqueta de un guardia, son algunas frases.

Pasando al calzado encontramos el término bota que proviene del francés botte y éste del gótico bauths ‘romo, rudo’, lo que certifica que el término designaba primeramente a un calzado grosero y basto, forrado de pieles para proteger del frío. Cuando este tipo de calzado se mejoró fue distintivo de buena posición social frente al calzado más sencillo y de poco abrigo de la gente del pueblo. Frases como Ponerse las botas lo certifican.

El tema parece no tener fin. Frente a términos como vestido y abrigo, que se explican por sí solos, encontramos otros de más reciente acuñación, con su pequeña historia detrás. Veamos algunos de ellos: corbata, bikini, pamela, rebeca, esmoquin, leotardos…

Después de este repaso a las prendas de vestir —sin las cuales iríamos En porretas— es de esperar que todos seamos capaces de Vestir de tiros largos, o al menos de Vestir de punta en blanco.

Publicado originalmente el 22 de octubre de 2000

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Anglicismos

05Sep04

El siguiente texto anónimo lo he podido leer varias veces en Internet y está recogido en varias páginas web de humor con algunas diferencias.

En algunas hace referencia a Uruguay, en otras a Colombia y supongo que cada cual se aplica el cuento, pues cada vez son más los términos ingleses o “usamericanos” que incorporamos a nuestro hablar cotidiano. Lo he puesto en esta sección porque la profusión de estas palabras adoptadas —que en su totalidad tienen un equivalente castellano— y el tono jocoso del texto inducen a la sonrisa. Pero, no sé… quizás sería mejor llorar…

Anglicismos

Desde que las insignias se llaman “pins”, los maricones,”gays”; las comidas frias, “lunchs” y los repartos de cine, “castings”; el español no es el mismo. Ahora es mucho mas moderno. Durante muchos años, estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que es todavia peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estabamos.

Los niños leian tebeos en vez de “comics”, los estudiantes pegaban “posters” creyendo que eran carteles, los empresarios hacian negocios en vez de “business” y los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodia en vez del “tupper-ware”. Yo, en primaria, hice “aerobic” muchas veces, pero en mi ignorancia, creia que hacia gimnasia.

Afortunadamente, todo esto ya ha cambiado. Hoy, todos somos mas modernos, y a los hispanohablantes se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy importante.

No es lo mismo decir “bacon” que tocino —aunque tenga igual de grasa— ni vestibulo que ”hall”, y cuando jugamos al polo o golf con ventaja no es lo mismo que hacerlo con “handicap”.

Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor presencia. O en el peor de los casos son mas cortas.

Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en ingles un minimo de cien palabras. Desde este punto de vista ya estamos  ompletamente modernizados. Es mas, creo que hoy en el mundo no hay otra lengua que nos iguale. Porque, mientras en otros paises toman solo del ingles las palabras que no tienen o bien porque sus idiomas son pobres, cosa que no es nuestro caso, o bien, porque pertenecen a lenguajes de reciente creacion, como el de la economia o el de la informatica, nosotros, eso si, mas generosos, hemos ido mas alla, hemos adoptado incluso las que NO nos hacian falta, lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.

Asi, ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino “plum-cake”, que queda mucho mas fino, ni tenemos sentimientos, sino “feelings”, que es mucho mas elegante. Y de la misma manera, sacamos “tickets”, compramos “compacts”, usamos “kleenex”, comemos “sandwichs”, vamos al “pub” y hacemos “footing”. Y en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos “camping”. Y todo ello, ya digo, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia.

Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho mas moderno y elegante, es decir, mas “fashion”.

Los hombres ya no usan calzoncillos, sino “slips” o “boxers”, lo que permite marcar el bulto con mas soltura que a nuestros padres; y cuando uno se afeita, a continuacion se echa “after shave”, que deja la cara mucho mas suave y fresca que el tonico que usaban nuestros abuelos.

En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el “boss”, y esta siempre en “meetings” con la “public-relations” o va a hacer “business” junto con su secretaria, o mas bien, “asistant”. Ella tampoco se queda atrás: hace “mailings” y “trainings” y cuando acaba el trabajo va al “gym” a hacer “fitness” y “spinning”. Alli se encuentra con todos los de la “jet”, que vienen de hacerse “liftings”, y con alguna “top-model” amante del “body-building” y del “yogurt light”, y cuando acuden a un cocktail piden “roast-beef” que, aunque parezca lo mismo, es mucho mas digestivo y engorda menos que la carne.

En la tele ya nadie hace entrevistas ni presenta, como antes. Ahora hacen “interviews” en formato “magazine”, que dan mucha mas prestancia. Y si el presentador es carismático, al programa se le llama “show” —que es distinto de espectáculo—, y si tiene carnaza, se le adjetiva de “reality” para quitarle la cosa cutre que tiene en castellano. Entre medias, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino “spots” que, aparte de ser mejores que los anuncios, nos permiten hacer “zapping”.

Las tecnicas de mercado son ahora el “marketing”, el supermercadismo, “merchandising”; el autoservicio, el “self-service”; el escalafon, el “ranking” y el representante, el ”manager”.

El solomillo, es un “steak” y la entrega a domicilio es el “delivery”. Las personas importantes son “vips”, los auriculares, “walk-man”; los puestos de venta, “stands”; los ejecutivos, “yuppies”; las niñeras, “baby-sitters”; los derechos de autor, “royalties” y no se cuantas cosas mas…

Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de tercermundistas que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, solo nos queda ya decir siesta —la única palabra que el español ha exportado al mundo o al menos la mas bonita— con acento anglosajon.

PD: Se han omitido los acentos (of course) porque son castellanos.

 

Pulsa aquí para leer otra versión del texto.

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