Serendipia
¿Sabías por qué llamamos SERENDIPIA a un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente?
También se aplica a las casualidades habidas en otros campos además de de la ciencia.
El término serendipia deriva del anglosajón serendipity, un neologismo acuñado por Horace Walpole en 1754, a partir de un cuento persa del siglo XVIII llamado Los tres príncipes de Serendip, en el que los protagonistas —unos príncipes de la isla Serendip (que era el nombre árabe de la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka)— solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades.
La palabra serendipia se usó mucho en sus orígenes, pero fue cayendo en desuso.
El término chiripa, mucho más utilizado en lenguaje coloquial, podría considerarse también como un sinónimo de serendipia.
También se habla a veces de las pseudoserendipias, en las cuales también se realiza el descubrimiento o hallazgo a causa de un accidente fortuito, pero con la salvedad de que el investigador ha dedicado muchos esfuerzos al tema sin obtener resultados hasta ese momento.
Puedes conocer casos reales de serendipia en SaberCurioso
azar fortuna trabajoHacer las Américas
¿Sabías por que HACER LAS AMÉRICAS es sinónimo de enriquecerse?
Se dice cuando un extranjero se establece en América para hacer fortuna.
También referido a un artista que hace una gira de trabajo por América, de donde vuelve tras obtener beneficio económico.
El origen de la expresión se encuentra en aquellos emigrantes que regresaban a España tras haber logrado hacerse ricos en América y a los que se conocía como indianos.
Las grandes corrientes migratoria en dirección al continente americano se produjeron principalmente surante el siglo XIX y se extendieron hasta mediados del siglo XX.
Hacia América marcharon comerciantes e industriales, campesinos y obreros y multitud de aventureros.
América emigración fortunaHacer carrera
¿Sabías por qué HACER CARRERA es prosperar en sociedad?
También triunfar en una profesión.
Proviene del latín carraria, ‘camino para carros’, y éste de carrus, ‘carro’.
Antiguamente indicaba cualquier vía que pudiera ser recorrida en carro y también el espaco reservado a las competiciones de carros. De ahí que pasara a llamarse carrera a la competición en sí y, en sentido figurado, al triunfo social y profesional.
educación fortunaSer un pobre diablo
¿Sabías por qué SER UN POBRE DIABLO es ser un desgraciado?
Equivalente a decir ser un pobre hombre, pero algo peor.
Desde antiguo se creyó en la existencia de demonios que tomaban parte en la vida cotidiana de la gente.
No todas las maldades eran llevadas a cabo por el Diablo en persona, sino que éste disponía de inagotables huestes de diablos inferiores que acosaban y tentaban a los humanos.
Estos demonios inferiores, por no inspirar mucho temor, recibían el calificativo burlón de pobres diablos.
Durante la Edad Media era corriente que, en las fiestas religiosas, algunos jóvenes se disfrazasen de demonio y bailotearan por las calles y plazas públicas para ser objetos de burla por parte de la población. Les insultaban, les arrojaban agua sucia y los amenazaban. De paso echaban afuera sus propios temores.
aspecto diablo fortunaSanta Claus
¿Sabías el origen de SANTA CLAUS?
Santa Claus, Father Cristmas, Kolya, Niklas, Pezel-Nichol, Semiklaus, Svaty Mikulas, Sinterklass, Papá Noél, Baboo Natale, Knecht Ruprecht, Père Noël… son diferentes nombres para el mismo personaje patriarcal, tierno y protector que reparte regalos a todos los niños del mundo durante la noche del día de Navidad. Anteriormente se le llamó San Nicolás y mucho antes se le conoció como Señor Invierno en centro-europa.
San Nicolás, nacido en Licia (Asia Menor) a finales del siglo III, Obispo de Myra y patrono de Rusia y Grecia, fue una de las figuras más veneradas durante toda la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente, y muy especialmente en Bari (Italia) donde se conservan sus reliquias, recuperadas de los musulmanes en 1087 por marinos italianos.
Provenía de una familia adinerada y a la muerte de sus padres se encaminó a la vida religiosa, haciéndose muy popular por su amor a los niños entre los que repartió su fortuna personal. Su fama se extendió y le fueron atribuidas historias milagrosas o de gran bondad como repartir regalos en salidas nocturnas, calmar tempestades o resucitar muertos.
Un relato destaca entre los demás y en él se reconocen algunos aspecto de la tradición. Se trata del relato de Las tres hermanas:
En la ciudad de Patara había tres niñas que no se podían casar porque eran pobres y su padre no tenía dinero para la dote. Por lo que el hombre decide venderlas cuando alcancen edad de ser desposadas.
Enterado San Nicolás acude a la casa para entregar una bolsa de monedad de oro, pero para no ser descubierto la lanza a través de la ventana y ésta cae dentro de un calcetín que la joven había colgado en la chimenea para que se secase.
El viaje se repite para cada una de las niñas cuando llega el momento.
En otras versiones el padre decide prostituirlas, la bolsa de oro son ahora lingotes y éstos son lanzados por el hueco de la chimenea.
En invieno se celebraban las saturnales o fiestas de Saturno en el Imperio Romano. Estas fiestas y ceremonias religiosas terminaban con la entrega de regalos a los niños por parte de todos. La costumbre pervivió al paso del tiempo y en cada lugar era un personaje diferente el encargado de entregar regalos: Befana, la bruja buena, los entregaba a los niños italianos, el Tió a los niños catalanes, el gigante Olentzero a los niños vascos. Y duendes, campesinos de barba blanca, carboneros y otros tenían la misma función en otros parajes. El personaje de San Nicolás hizo de aglutinador.
La tradición de San Nicolás arraigó especialmente en Holanda a partir del siglo XIII, llegando a nombrarle santo protector de Amsterdam. En aquellos días se le representaba con barba blanca, ornamentos eclesiásticos, montado en burro y cargando un saco con regalos para los niños buenos y varas para los desobedientes.
Hacia el siglo XVII llegaba en un barco llamado Spanje (España), con un caballo blanco y un sirviente moro llamado Zwarte Piet (Pedro el negro), que cargaba un saco con golosinas que, cuando quedaba vacío, servía para meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año y entonces los llevaba a España (un castigo horrible para la época, ya que ambos países eran enemigos).
En Europa no ocurrió lo mismo debido a la tradición reformista inspirada por Lutero, que intentó sustituir al portador de regalos por el propio Niño Jesús —el Cristkind— aunque sin éxito. Aunque sí que tuvo un efecto, pues San Nicolás entregaba los regalos durante la noche del 5 al 6 de diciembre y el rápido avance de la costumbre de entregar los regalos del niño Dios en el día de Navidad, forzó que él también entregara los regalos ese día.
Cuando en 1624 los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente americano —Nueva York al pasar a dominio inglés— trajeron con ellos su Sinterklaas, que luego derivó en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y desde aquí se popularizó a todo el continente norteamericano, dejando en el camino a su sirviente moro.
Más tarde la tradición hizo el camino inverso y fue Santa Claus quién se popularizó en Europa.
La imagen de Santa Claus fue pasando por diversos estadios hasta llegar a su forma actual. En un poema de 1823 escrito por Clement C. Moore, cambió el trineo tirado por un caballo blanco por uno tirado por renos y lo describió como un tipo alegre, robusto, gordo y de baja estatura. Y situó su llegada en la vigilia de Navidad.

Posteriormente el dibujante Thomas Nast creó la imagen del personaje vestido de rojo, con gorro y botas altas que saltó a todas las revistas infantiles y periódicos de su tiempo, añadiéndole detalles como el taller del polo norte y su vigilancia sobre los niños buenos y malos de todo el mundo.
Finalmente fue la Coca Cola la que le dio su actual aspecto en 1931, al encargar a Hadbon Sundblom —dibujante de origen sueco— que remodelara el Santa Claus de Nast. Éste creó un personaje eternamente jovial, más alto, más gordinflón, cargado de años, con barba y bigotes blancos y sedosos, y con ojos pícaros y chispeantes. Mantuvo los colores rojo y blanco -que son los de la compañía- e hizo su traje más lujoso.
aspecto celebración color cuento fortuna leyenda navidad niños personajeEl juego y la suerte

¡Alea jacta est!, ‘la suerte está echada’ en latín, se dice que pronunció Julio César al pasar el Rubicón con sus tropas, a pesar de la prohibición del Senado, iniciando con ello la guerra civil que enfrentó a sus partidarios contra los de Pompeyo y acabo llevándole al poder.
Parece que le sonrió la diosa Ocasión, una divinidad alegórica de la mitología clásica a la que los griegos y romanos representaban como una hermosísima doncella desnuda o semidesnuda, alzada de puntillas sobre una rueda y con alas en los talones, con un largo mechón de cabellos sobre la frente y el resto de la cabeza totalmente calva. Con ello pretendían expresar lo efímero de su paso, la brevedad de la buena suerte, el giro constante de la rueda de la fortuna y la imposibilidad de asirla por los cabellos una vez que la ocasión pasaba de largo.
Frases coloquiales como La ocasión la pintan calva, La suerte le ha dado la espalda, Cogerla (la ocasión) por los pelos y Tener la suerte de cara, hacen referencia a esta representación plástica.
Asirla por los pelos y no por otra parte del cuerpo no es una cuestión baladí. La fragilidad y poca entidad del asidero refuerza la idea de la volatilidad de la fortuna, pudiendo encontrar el pelo en multitud de frases hechas con interpretación similar.
No tener un pelo de tonto, Escaparse por un pelo, Ir de pelos, Por un pelo… son algunos ejemplos.
Ocasión, suerte y fortuna son términos asociados al azar y al juego y es innegable su influencia sobre la vida de los hombres. No es de extrañar, pues, que el acervo popular haya engrosado con multitud de modismos al respecto.
Tocarle a uno la negra, Sacar a uno de sus casillas y Poner en jaque… son algunos ejemplos. Y el parchís, los dados y la lotería… son algunos juegos en los que influye la suerte en mayor o menor medida.
Y al que la suerte le sonría será el que conseguirá Llevarse el gato al agua. Sin duda.
Publicado originalmente el 07 de mayo de 2000
fortuna juegoEl tiovivo

¿Sabías por qué se llama TIOVIVO al carrusel de caballos de las ferias?
Es éste un curioso apelativo el que recibe la atracción de feria también conocida como carrusel o más familiarmente como caballitos.
En sus inicios era una aparato muy sencillo, consistente en una recia viga vertical rematada en un eje, y en dos tablas iguales puestas en cruz que giraban sobre él y de cuyos extremos pendían sendos caballitos de cartón. Los pequeños jinetes trataban de introducir un palito en una anilla, que pendía de un poste o que sostenía en dueño del aparato, cada vez que el giro les aproximaba a la misma.
En referencia al origen del nombre, se suele hacer mención a lo que Sofía Tartilán relata en su libro Costumbres populares. Cuadros de color (Madrid, 1880) en el que se lee:
El 17 de julio de 1834 fue en Madrid un día de luto y de desolación. Más de ciento cincuenta personas habían fallecido del cólera en la noche anterior. Una de las víctimas fue el infortunado Esteban Fernández, que tenía que ganarse la vida (con un aparato giratorio de los llamados “caballitos”) en lo que hoy se llama paseo de las Delicias, sito detrás del Hospital General.
Muerto el buen Esteban, su familia sólo pensó en sacar de la casa el cadáver. Cuatro amigos cargados con las andas —entonces las cajas mortuorias eran un objeto de lujo vedado a los pobres— se encaminaron al cementerio. Silenciosos y taciturnos marchaban en fúnebre cortejo los que llevaban en hombros al muerto y los pocos amigos que le acompañaban en su último paseo, cuando al llegar al sitio próximamente en que estuvo el circo, el que creían cadáver, incorporándose bruscamente dentro de las andas y arrojando lejos de sí el paño negro que le cubría, empezó a gritar:
-¡Estoy vivo! ¡Estoy vivo!
El terror que inspiró en el fúnebre cortejo estuvo a punto de serle fatal. Los que llevaban las andas las arrojaron al suelo, apretando a correr a campo a través, como si el muerto les pisara los talones…
La convalecencia fue larga; mas su fortuna estaba hecha. Desde aquel día, el tío Esteban despareció para dar paso al Tío Vivo; y cuando el cólera hubo calmado su furor y volvió a pensarse en diversiones, al reaparecer en el paseo de las Delicias el aparato de los caballitos y las barquitas de madera, los habituales parroquianos del tío Esteban le saludaron con su nuevo nombre: le llamaron el Tío Vivo y el Tío Vivo se hizo célebre, se hizo popular, fue conocido en todos los rincones de la Corte; se le buscó, se le admiró como a una cosa sobrenatural, y hasta hubo quien le pidió noticias del otro mundo. Todo esto empezó a disgustar al buen hombre; pero al fin se acostumbró a su confirmación, tanto más cuanto que le era lucrativo, y olvidando él mismo su verdadero nombre de pila, se oyó llamar con complacencia Tío Vivo, legando este nombre a sus hijos y descendientes. Desde entonces el aparato de diversión llamado los caballitos tomó el nombre de los caballitos del Tío Vivo. Andando el tiempo se le llamó solamente el Tío Vivo. Hasta que se generalizó la denominación y la Real Academia incluyó en su Diccionario la palabra “tiovivo”: “Aparato giratorio con asientos de varias formas dispuestos en círculo, que sirve de recreo en las ferias y fiestas populares.”
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