Error de traducción

Siempre me llamó la atención la letra de la canción Un gato en la oscuridad que cantaba Roberto Carlos allá por los 70. Cuando decía aquello de “el gato que está triste y azul…”
¿Un gato triste? Vale, pero… ¿azul?
Más tarde descubrí que el blue inglés tiene otra traducción -aparte de la obvia del color- que casa mejor con el resto de la letra, y que es ‘deprimido, melancólico’, en un sentido similar al del género musical del blues. Así que el gato estaba triste y melancólico. Los traductores habían cometido un error, pues en castellano el color azul no tiene esa connotación. Y nosotros cantándole al imposible gato azul.
Pero ahora he descubierto que el cantate brasileño Roberto Carlos comenzó su carrera artística en Italia, que la letra original de la canción fue escrita en italiano por Toto Savio y C. Bigazzi, que se titula Un gatto nel blu y que participó en el XXII Festival de San Remo en 1972. De todo ello nos interesa que fue escrita en italiano.
En italiano blu es azul, pero también es cielo, al igual que ocurre en inglés, pues también nos podemos referir al cielo como blue. Así que el gato podría estar en el cielo y no triste, o podría estar en un tejado con su silueta recortada contra el cielo.
Veamos la letra original y la traducida al castellano por Buddy & Mary McCluskey:
Un gato nel blu
Quand’ero bambino, che allegria
giocare alla guerra per la via,
saltare un cancello, io e te, e poi
una mela, l’emozione, gli occhi tuoi.
Le rose e l’amore, casa mia
e un gatto per farci compagnia.
Ma da quando è finita io non so perché
la finestra è più grande senza te.
Un gatto nel blu guarda le stelle,
non vuol tornare in casa senza te.
Sapessi quaggiù che notte bella,
chissà se un gran dolore si cancella.
Un gatto nel blu, ecco che tu
spunti dal cuore, mio caro amore.
Fra poco sarai negli occhi miei,
anche stasera… una lacrima sei.
Bambina bambina, vita mia,
profumo di tiglio che va via.
Se amare è uno sbaglio, colpa mia, però
io in fondo della vita che ne so.
Un gatto nel blu guarda le stelle,
non vuol tornare in casa senza te.
Sapessi quaggiù che notte bella,
chissà se un gran dolore si cancella.
Un gatto nel blu, ecco che tu
spunti dal cuore, mio caro amore.
Fra poco sarai negli occhi miei,
lacrima chiara di primavera.
Un gatto nel blu, ecco che tu
anche stasera… una lacrima sei.
Un gatto nel blu, ecco che tu
spunti dal cuore, mio caro amore.
Fra poco sarai negli occhi miei,
lacrima chiara di primavera.
Un gatto nel blu, ecco che tu
spunti dal cuore, mio caro amore.
Fra poco sarai negli occhi miei,
lacrima chiara di primavera.
la la la la la la…
Un gato en la oscuridad
Cuando era un chiquillo, que alegría
jugando a la guerra noche y día,
saltando una verja, verte a ti,
y así, en tus ojos, algo nuevo descubrir.
Las rosas decían que eras mía
y un gato me hacía compañía.
Desde que me dejaste yo no sé
por qué la ventana es más grande sin tu amor.
El gato que está en nuestro cielo
no va a volver a casa si no estás.
Lo sabes mi amor, qué noche bella,
presiento que tu estás en esa estrella.
El gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía
más sé que sabrá de mi sufrir
porque en mis ojos… una lagrima hay.
Querida querida, vida mía,
reflejo de luna que reía,
si amar es errado culpa mía
te amé en el fondo que es la vida no lo sé.
El gato que está en nuestro cielo
no va a volver a casa si no estás.
lo sabes mi amor qué noche eterna
presiento que tu estás en esa estrella.
El gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía
más siempre serás en mi mirar
lágrima clara de primavera.
El gato que está en la oscuridad
sabe que en mi alma… una lágrima hay.
El gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía
más siempre serás en mi mirar
lágrima clara de primavera.
El gato que está triste y azul
nunca se olvida que fuiste mía
más siempre serás en mi mirar
lágrima clara de primavera.
la la la la la la…
Y aquí está la música, para recordar:
Un gato en la oscuridad
Un gatto nel blu
Dar gato por liebre
¿Sabías por qué decimos DAR GATO POR LIEBRE por engañar en la calidad de un producto cobrando un precio por encima del real?
También se dice de hacer pasar por excelente una cosa que no lo es y de dar un producto de menor calidad por el precio de uno de mayor, aprovechando el parecido entre ambos productos.
Sebastián de Covarrubias escribe en su Tesoro de la Lengua (1611):
“Vender gato por liebre: engañar en la mercadería; (es dicho) tomado de los venteros, de los cuales se sospecha que lo hacen a necesidad y echan un asno en adobo y lo venden por ternera. Debe ser gracia y para encarecer cuán tiranos y de poca conciencia son algunos”.
Así es, los viajeros que en los siglos XVI al XVIII frecuentaban los mesones, temían que la carne que les servían no se correspondiera con la del animal que se pagaba y utilizaban una fórmula entre mágica y bromista para comprobar este punto. Bastús en su Sabiduría de las naciones lo explica:
“Parece que antíguamente había una fórmula, especie de conjuro, con la que los viajeros creían cerciorarse de si la pieza que el ventero les presentaba en la mesa era liebre o conejo, gato o cabrito. Al efecto, todos los comensales se ponían en pie, y el más calificado de ellos, dirigiendo la palabra a la cosa frita, decía:
Si eres cabrito, mantente frito;
si eres gato, salta del plato.
Entonces se separaban algún tanto de la mesa para que pudiera escaparse si saltara del plato; mas luego, no habiendo novedad, como nunca la había, comían lo que fuese, bueno o malo, persuadidos de que era conejo, liebre, cabrito o lo que quería el ventero”.
alimentación engaño gato precioTener siete vidas como el gato

¿Sabías por qué decimos que TENER SIETE VIDAS COMO EL GATO es salir airoso de muchas y variadas dificultades?
El que los gatos tengan siete vidas es una antigua creencia de origen egipcio, que consideraban tal animal como sagrado.
Como ocurre con todos los felinos, la flexibilidad de su columna vertebral y su agilidad —que les permite volverse rápidamente en al aire aún cayendo de espaldas— les hace salir indemnes de situaciones comprometidas. Y las almohadillas de sus patas evitan que los impactos con el suelo sean violentos.
Su proverbial facilidad para suavizar el impacto de las caídas desde lugares altos, su habilidad para retorcerse en el aire y no caer nunca de espaldas, su especial predisposición para la supervivencia, les otorgó fama de tener siete vidas, de tener siete oportunidades para salvarse de peligros extremos.
animales gato problemaBuscarle tres pies al gato
¿Sabías por qué BUSCARLE TRES PIES AL GATO es tentar la paciencia de alguno con riesgo de irritarle?
También tratar de justificar lo injustificable causando molestia a los demás.
Buscarle tres pies al gato es dicho corrompido. El verdadero es buscarle cinco pies al gato. Así lo cita Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana (1611):
Buscar cinco pies al gato se dice de los que con sofisterías y embustes nos quieren hacer entender lo imposible; nació de uno que quiso probar que la cola del gato era pie.
Posteriormente el número de patas cambió a tres, y así se recoge en el Quijote (parte 1ª, cap. 22); uso que ha perdurado hasta la actualidad.
Una cuarteta anónima resume muy bien este dilema trivial:
El normal cuatro presenta,
tres si le falta una sola,
y cinco si quien las cuenta
toma por pata la cola.
¿Sabías por qué decimos QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO para expresar que nadie se va a ofrecer como voluntario para una empresa muy arriesgada?
La frase se refiere a la impotencia de los más débiles para tomar precauciones frente a aquellos más fuertes que abusan de ellos. También para referirse a la realización de una tarea complicada o peligrosa, para la que es prácticamente imposible encontrar un ejecutor.
El origen de esta expresión parece estar en un cuento popular, recopilado en el siglo XIV en el Libro de los gatos, que es un manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional, cuyo cuento número 55 lleva por título De los mures con el ratón, y narra así:
Los mures una vegada llegáronse a consejo et acordaron como se podrían guardar del gato; et dixo el uno que era mas cuerdo que los otros: Atemos una esquila al pescuezo del gato et podernos hemos muy bien guardar del gato; que cuando el passare de un cabo al otro, siempre oyremos la esquila. Et aqueste conseio pligo a todos; más dixo uno: Verdat es; mas ¿quién atará la esquila al pescueso del gato? Et respondió el uno: Yo no. Respondió el otro: Yo no; que ni por todo el mundo yo non querría llegar a él.
La historia tiene diferentes versiones pero todas con la misma moraleja. Samaniego, en la Fábula VIII, lo narra así:
Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio,
que después de las aguas del diluvio
fue padre universal de todo gato,
ha sido Miaurgato
quien más sangrientamente
persiguió a la infeliz ratuna gente.
Lo cierto es que, obligada
de su persecución la desdichada
en Ratópolis tuvo su congreso.
Propuso el elocuente Roequeso
echarle un cascabel, y de esta suerte
al ruido escaparían de la muerte.
El proyecto aprobaron uno a uno.
¿Quién lo ha de ejecutar? Eso ninguno.
“Yo soy corto de vista.”Y yo muy viejo.”
“Yo, gotoso”, decían. El consejo
se acabó como muchos en el mundo.
Proponen un proyecto sin segundo.
Lo aprueban. Hacen otro. ¡Qué portento!
¿Pero la ejecución? ¡Ahí está el cuento!
Y Lope de Vega lo versionó así:
Juntáronse los ratones
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.
Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:
- ¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?
Llevar el gato al agua
¿Sabías por qué decimos LLEVAR EL GATO AL AGUA queriendo significar que uno sale victorioso en una disputa?
Parece ser que tiene su origen en un juego infantil muy antiguo, con variantes en su aplicación, que ya practicaban griegos y romanos.
El juego consistía en que dos equipos tiraban de los extremos de una cuerda para desplazar al equipo rival hasta un objetivo. Éste solía ser una charca o riachuelo que se encontraba entre los dos grupos.
Ganaba quien conseguía que los contrarios fueran arrastrados al agua, muchas veces “a gatas” una vez perdida la verticalidad.
También hay quien asimila la resistencia de los jugadores a ser arrastrados al agua, al conocido rechazo de estos felinos al líquido elemento.
agua gato juegoGato negro

¿Sabías por qué se cree que los gatos negros dan mala suerte?
El gato estaba muy bien considerado en la Edad Antigua. Textos de más de dos mil años de antiguedad hablan del papel de estos felinos en las diferentes civilizaciones de la época.
En Egipto se le tenía en muy alta estima por su porte, su carácter independiente y altivo, su habilidad para la supervivencia, y sus dotes como cazador. Y fue esta habilidad del gato como cazador de ratones la que hizo que, alrededor del año 3000 a.C.,comenzase el proceso de domesticación del animal por parte de la cultura egipcia.
Su gran utilidad para mantener los silos de grano limpios de roedores —grano que de otra manera se habría malogrado— junto a otras cualidades, contribuyó a que la religión egipcia le incluyera entre sus símbolos sagrados y se le considerara como reencarnación de los dioses. La belleza del animal sirvió para que la diosa Bastet, —guardiana del hogar, defensora de los hijos y representante de la dulzura maternal y la abundancia— fuese representada con cabeza de gato.
Fue tal la adaptación del gato a la vida cotidiana de los egipcios, que su muerte era motivo de duelo familiar; Herodoto, en Los nueve libros de la Historia, manifiesta que los moradores de la casa se rapaban las cejas en señal de duelo. Tras su muerte, su cuerpo se embalsamaba y momificaba en locales sagrados, y en el lugar de su enterramiento se colocaba junto a ellos ratones embalsamados. En 1890 fueron halladas en la ciudad de Bubastis amplias necrópolis con más de 300.000 momias de gatos.
La pena de muerte era el castigo para quien matase a un gato. Diodoro de Sicilia —historiador del siglo I a.C.— asegura haber visto en Egipto asesinar a un pobre infeliz por haber dado muerte a un gato.
Los griegos introdujeros su uso como animal domesticado en Europa y asimilaron la diosa Bastet a su diosa Artemisa, afirmando que ésta había creado al gato para ridiculizar a su hermano Apolo. Los celtas creían que los ojos de los gatos eran las puertas de entrada al reino de las hadas. En Japón se les utilizaba para proteger los manuscritos sagrados en las pagodas de la voracidad de los ratones. Se dice que el filósofo chino Confucio tenía un gato como animal de compañía y que el profeta Mahoma, en pleno sigloVII, gustaba de predicar con uno en sus brazos.
El gato gozó de ese status divino hasta que la Iglesia Católica, hacia mediados del siglo XIII, inició una terrible persecución contra ellos al considerarlos como símbolo del diablo y sirvientes de las brujas. Ocurre que el gato estaba presente en multitud de ritos y creencias paganas que había que erradicar y, por ello, se magnificaron los aspectos negativos del animal: puede ver en la oscuridad, es esquivo e independiente, despiadado cazador, con innata tendencia al robo, gusta de la noche, pupila vertical…
Entre los cultos paganos en los que el gato tenía un papel importante, se encuentra el culto a la diosa Greya, diosa del amor y de la curación según la mitología nórdica. Esta diosa guardaba en su jardín las manzanas con las que se alimentaban los dioses del walhalla y en su iconografía aparecen dos gatos tirando del carro de la diosa. Una asimilación del animal a la deidad hizo que el gato se convirtiera en la base de las “purificaciones” de la Iglesia, para erradicar las creencias paganas en las que tenía participación. Incluso el Papa Clemente, cuando decidió acabar con la Orden de los Caballeros Templarios en el siglo XIV, les acusó de homosexualidad y de adorar al demonio en forma de gato.
Aunque también tuvo un gran peso el hecho de su excesiva proliferación en las ciudades, lo que suponía un incordio. Los gatos callejeros, alimentados por ancianas solitarias, pululaban por doquier y muchos vieron en aquella asociación bruja-animal algo diabólico, lo que se agravaba si el gato era negro y de pelaje corto. También se decía que las brujas se transformaban en enormes gatos negros; así se dijo en Salem, en la colonia inglesa de América del Norte.
Este cúmulo de cosas hizo que un animal que había gozado de gran prestigio pasase a ser considerado un animal despreciable. La consideración de animal de mal agüero, hizo que se diera muerte a miles de gatos y, el aniquilamiento fue de tal magnitud que, cuando la peste negra azotó Europa en el siglo XIV, causando más de veinticinco millones de muertos, apenas sí quedaban ejemplares para luchar contra las ratas, principales propagadores de la enfermedad. Y sin ninguna duda, la plaga fue tan devastadora debido al desenfrenado exterminio de los gatos. La Iglesia alentó de tal forma la persecución de estos animales, que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos pobres felinos en las hogueras de la noche de San Juan.
En Francia, durante el reinado de Luis XIII era tan frecuente este tipo de barbaridades que el rey tuvo que poner fin a la matanza de gatos negros. En el año 1400, la especie estuvo a punto de extinguirse en Europa. Su existencia se reivindica a partir del siglo XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de tan temibles y desoladoras plagas. En los años posteriores, el gato vuelve a conquistar parte de su antiguo prestigio.
Por todo lo anteriormente relatado, las supersticiones sobre los gatos pueden tener uno u otro signo.
En el Reino Unido, generalmente, los gatos negros son considerados de buena suerte, aunque estén asociados con la brujería . Se considera que es buena suerte si un gato negro cruza por su camino, aunque en España y en los Estados Unidos la creencia es opuesta. En Sicília se le asimila al mal de ojo. Tampoco es lo mismo si el gato precede a la persona (buena señal) que si se cruza en su camino (mala señal). Mucho peor si lo hace de derecha a izquierda que de izquierda a derecha. Es un agravante si el color de su pelaje es negro, aunque su mal influjo queda obviado si tiene alguna mancha blanca en su piel.
Egipto gato peligro suerte superstición






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