Ostracismo
¿Sabías por qué llamamos OSTRACISMO a relegar al olvido o hacer el vacío al alguien?
En política se emplea el término cuando se aparta a algún miembro o se le hace el vacío por no ser del agrado o del interés de los demás. Aunque en la actualidad se emplea referido a cualquier grupo o profesión.
Tras derrocar al tirano Hispias en el año 510 a.C., los atenienses trataron de alejar el fantasma de la tiranía para lo que crearon un mecanismo democrático llamado ostracismo.
Una vez al año y si los ciudadanos lo consideraban necesario, la asamblea popular ateniense efectuaba una votación para designar la persona en la que se hubiera apreciado tiranía en el desempeño de sus funciones haciendo mal uso de su autoridad o que estuviera acumulando excesivo poder que pudiera desembocar en este tipo de actitudes.
Si una persona recibía más de 6000 votos (aproximadamente 1/4 parte de los votos posibles) era desterrada por un periodo de 10 años. No se trataba de un exilio deshonroso, por lo que no se confiscaban sus bienes ni su familia era tratada con desconsideración. A su regreso se le dispensaba una bienvenida cordial y se le reintegraban sus bienes.
Comoquiera que los votos eran emitidos escribiendo su nombre en unos tejuelos con forma de ostrakon, ‘concha’ en griego, se denominó ostracismo al proceso
Grecia política
Se llama lacónico a quien, como los antiguos laconios, es sumamente parco en palabras. Es sinónimo del lenguaje breve y conciso.
Laconia, también conocida como Lacedemonia, fue en la antigua Grecia una porción del Peloponeso cuya ciudad más importante fue Esparta. Los laconios o espartanos eran famosos por su dedicación casi exclusiva a la guerra, lo que les exigía una educación militar tremendamente estricta desde su infancia. Por ello se utiliza el adjetivo espartano con el significado de ‘estricto, muy duro, austero, sobrio, firme, severo’.
Pero su educación no incluía las artes o la oratoria como en el caso de los atenienses, por lo que eran prácticamente analfabetos. Eran tan pobres y parcos al hablar que a veces no se entendían con su vecinos.
cine Grecia
Los aniversarios como fecha de celebración del nacimiento estaban reservados en la edad Antigua a las personalidades.
Fueron notables las fastuosas fiestas organizadas por Cleopatra para celebrar el cumpleaños de Marco Antonio en el siglo I según recoge Plutarco. En Egipto y Babilonia se celebraba el cumpleaños de los varones de la realeza, pero era tabú celebrar el de niños y mujeres. Y en Grecia se celebraba tan solo el del cabeza de familia, elaborando un pastel de harina y miel.
Otra cosa eran las deidades. Ya en el siglo III a dC. los devotos de Artemisa la honraban los días seis de cada mes con uno de estos pasteles, redondos como la Luna, en el que encendían velas de cera —pues su luz representaba la del astro— cuya llama se encargaba ella misma de apagar a través de un soplo de aire que descendía de una especie de ventanuco situado en la parte alta del templo.
El Cristianismo acabó con aquella costumbre al no ver alegría en la llegada a este valle de lágrimas; en cambio se conmemoró el día de la muerte como el inicio de una vida en la Gloria. Quedó así la celebración del cumpleaños como un vestigio pagano hasta que la Iglesia cambió de actitud hacia el siglo IV. Posteriormente, en el siglo XII, se comenzaron a registrar los nacimientos en las parroquias europeas y se volvió a celebrar el cumpleaños, ahora ya el de todos.
Ya entonces era parte del ritual el apagar las velas del pastel de un solo soplo con la habitación a oscuras. Y eran velas a las que la creencia folklórica dotaba de una magia especial. Desde antiguo se consideraba que las brujas y demonios no podían obrar maleficio alguno contra aquél que tuviese encendida una vela bendecida, y esta creencia se traslada a las velas del cumpleaños con la idea de protección al homenajeado y con la de atraer la buena suerte.
Así se decora el pastel con tantas velas como años se cumplan —aunque los campesinos germanos añadían una más que representaba la “luz de la vida”— se puede formular un deseo en silencio (en algunos países tres) y al apagarlas de un solo soplo éstos se harán realidad, siempre que, como señala la superstición, no se revelen.
Desear un “feliz cumpleaños” a los amigos y personas queridas era la manera supersticiosa de la sociedad de otorgarles protección. Los ruidos, golpes, cánticos y aplausos —como en otras celebraciones— tienen la misión de ahuyentar a los malos espíritus que pudiesen acudir atraídos por la celebración.
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Las calendas, en el antiguo cómputo romano y en el eclesiástico, eran el primer día de cada mes.
Y los idus eran el día 15 de marzo, mayo, julio y octubre, y el 13 de los demás meses.
Los romanos tomaban el primer día de cada mes, entre otras cosas, como referencia para el cumplimiento de compromisos y el vencimiento de algunas deudas. De ahí que actualmente sigamos pagando la hipoteca, el crédito, la tarjeta… el primer día de mes.
Cuando se aplaza una acción sine die (sin plazo prefijado, en latín) pero que se sospecha indefinido, se suele decir con cierta ironía que se aplaza ad calendas graecas (para las calendas griegas, en latín).
Ello quiere decir que se aplaza indefinidamente, para un plazo que no ha de cumplirse, para nunca, puesto que los griegos no utilizaban las calendas para el cómputo del tiempo ni para el cumplimiento de los compromisos. Es lo mismo que decir que el asunto se aplaza con la intención de olvidarlo.
Este uso irónico que damos a la expresión, está tomado de un texto del historiador romano Cayo Suetonio Tranquilo que en Los doce Césares dice de Octavio Augusto: “Por sus cartas autógrafas se ve que en la conversación familiar se valía de muchas locuciones notables. Por ejemplo, al hablar de los malos pagadores decía: Pagarán en las calendas griegas”.
días GreciaIslas Pitiusas
¿Sabías por qué llamamos ISLAS PITIUSAS a las islas de Ibiza y Formentera?
El nombre de Islas Baleares suele incluir a Ibiza y Formentera, aunque tradicionalmente no eran consideradas islas del mismo archipiélago.
Los romanos les dieron el nombre de Pityusae a estas islas porque los griegos ya habían usado previamente tal nombre para designarlas, pues pitys, que significa ‘pino’ en griego, es un árbol muy abundante en las islas y crece naturalmente en cualquier terreno sin cultivar.
Grecia islasTalón de Aquiles
¿Sabías por qué conocemos como TALÓN DE AQUILES a un punto vulnerable o débil de algo o de alguien?
Se llama talón o tendón de Aquiles al tendón grueso y fuerte que une el talón con la pantorrilla.
Y se le llama así porque era el único punto vulnerable en la anatomía del héroe griego Aquiles.
Según la mitología clásica, Aquiles —mortal por parte de padre— fue sumergido en la laguna Estigia para que su cuerpo quedara inmune a toda herida. Pero comoquiera que su madre, Tetis, le sujetaba por esa parte del cuerpo al bañarlo en las aguas, fue la única zona de su cuerpo que no se mojó y, por lo tanto, el único lugar de su cuerpo por donde podía recibir daño, como así ocurrió.
El troyano Paris le dio muerte al lanzarle una flecha envenenada al talón.
armas Grecia guerra
La Tierra tarda un cierto periodo de tiempo en completar un giro sobre su propio eje. Este periodo de tiempo recibe el nombre de día y está dividido en dos periodos de doce horas cada uno.
Esta división del día en 24 horas la adoptaron los romanos de los antiguos egipcios, que tenían un calendario basado en treinta y seis estrellas que aparecían alternativamente justo a la puesta del Sol, a medida que transcurría el año. En el intervalo de una noche aparecían sucesivamente doce de estas estrellas, lo que hizo que se dividiera el periodo de oscuridad en doce partes. Por similitud también fraccionaron en doce partes el tiempo de luz solar.
La mitología explicó el fenómeno con las Horas, “las doce hermanas” —que en un principio fueron tres: Talo, Carpo y Auxo—, que eran divinidades griegas hijas de Zeus y Temis, que servían a los dioses principales y guardaban las puertas del Olimpo. Regían el orden de la naturaleza y determinaban la fertilidad de la tierra.
El mundo clásico también adoptó —merced a la ocupación persa del territorio que anteriormente había pertenecido a Alejandro Magno— los estudios astronómicos del pueblo babilónico. Éstos utilizaban el sistema sexagesimal para sus complicados cálculos astronómicos y por ellos tenemos horas de sesenta minutos y minutos de sesenta segundos.
Cada una de las horas se divide a su vez en minutos (de minutus, pequeño en latín) y éstos lo hacen a su vez en segundos (de secundus, que sigue a lo primero, en latín).
Cada una de estas horas ha contado con un significado especial que veremos a continuación:
Colaboración de Manuel Jovani
Desde el principio de la Iglesia, los apóstoles quisieron, siguiendo la costumbre de los judíos, santificar las divisiones o horas del día con la oración en común. Dicen los Hechos de los Apóstoles (III 1) que San Pedro y San Juan subían cierto día al templo de Jerusalén a la hora nona de la oración.
San Benito en su Regla (cap 67) las llama ya horas canónicas, y así serán denominadas universalmente desde el siglo VI gracias a la expansión de los escritos de Isidoro de Sevilla (De Eccles Officiis, libro I cap 19), pues son impuestas por la ley o cánones de la Iglesia y ordenadas según sus normas o cánones.
Dado que el fin del hombre es glorificar a Dios, servirlo y, gracias a ello, salvar el alma, la Iglesia quiso que sus fieles, y en representación de ellos los clérigos, tributasen a Dios una alabanza permanente. De aquí la laus perennis establecida en el interior de algunos monasterios medievales. Pero, ya que esto sólo les es posible a unos pocos y en pocos lugares, se adoptó un criterio discreto y se pensó en el programa de vida previsto por el salmista, que dijo: “Siete veces al día te alabé” (salmo 118) y también: “A medianoche me levantaba para alabarte” (salmo 118). De aquí las siete horas canónicas de los oficios diurnos y de aquí también los oficios nocturnos, repartidos según las tres antiguas vigilias en las que los soldados centinelas dividían la noche.
Los oficios u horas canónicas diurnas son siete:
Laudes (aurora)
Prima (a las 7 de la mañana)
Tercia (a las 9)
Sexta (a mediodía)
Nona (a las 3 de la tarde)
Vísperas (a la caída del Sol)
Completas (ya entrada la noche)
Los oficios u horas canónicas nocturnas son sólo los Maitines, divididos en dos o tres nocturnos según las fiestas y los Breviarios. Estas horas de oración litúrgica ya era observadas más o menos por los judíos.
Fin de la colaboración
Hay que notar —en referencia a la hora nona— que afternoon (’la tarde’ en inglés) significa ‘después de la hora nona’ i que en catalán fer nones (’hacer la hora nona’ en catalán) significa ‘irse a dormir’; frase que se suele utilizar sólo en lenguaje infantil o referido a los niños (que son los que duermen por la tarde).
El término de laudes ha dado lugar al verbo laudar (alabar).
El término siesta proviene de “la hora sexta”, que es cuando se toma el tiempo para dormir, después de comer.
Actualmente se denomina víspera al día anterior o, más restringidamente, a la noche anterior a un evento. Así se dice “víspera de Reyes” o “víspera de Navidad” por ejemplo. En catalán se denomina vespre al tiempo correspondiente a la puesta del Sol.
Los maitines han dado lugar a términos tales como matines (’campana’ en francés), madrugada, mañana o matinal.
Publicado el 18 de Diciembre de 2000
Ampliado el 31 de Diciembre de 2000
Revisado el 30 de Septiembre de 2005
Sólo sé que no sé nada
Colaboración de José Miguel Corbí
Se trata de una frase o sentencia harto conocida que se suele utilizar para desentenderse de un asunto o para poner fin a una conversación o discusión. También se utiliza en su sentido original de modestia intelectual.
Sócrates creía ciegamente en el valor de la palabra con la que se ponía en contacto con la gente. No se conserva ningún escrito suyo, y todo lo que se sabe de él, lo que dijo, lo que enseñó, su filosofía, sus métodos, etc., lo conocemos por sus discípulos, de los que el más importante fue Platón.
Sócrates fue acusado de corromper a la juventud, y, por eso fue condenado a muerte. Se defendió a sí mismo, a pesar de que los jueces estaban determinados a seguir adelante con la condena.
Su defensa nos ha sido transmitida por Platón en su libro Apología de Sócrates.
En uno de los párrafos de su defensa (Apología, 21 e) cuenta la historia de un oráculo de Delfos que decía que él, Sócrates, era la persona más sabia de Grecia.
El mismo Sócrates nos lo refiere de la siguiente manera:
“Si tenéis alguna duda acerca de mi sabiduría os voy a presentar como testigo de ella nada menos que al dios Apolo, que tiene su oráculo en Delfos. Todos conocéis a Querofonte, que ha sido amigo mío desde que éramos jóvenes y, además, era simpatizante del partido democrático, de vuestro partido. Con vosotros fue al destierro, y con vosotros volvió. Conocéis también la vehemencia de Querofonte. ¡Con qué ímpetu emprendía lo que le interesaba! Pues bien, en cierta ocasión, tuvo la gran osadía de ir a preguntar al oráculo de Delfos, nada menos, que si había en toda Grecia alguien más sabio que yo. ¿Cuál fue la respuesta de la Pitonisa? Que no había nadie más sabio”.
“No quedé conforme con lo que había respondido. Ya sabéis cómo son de oscuras estas respuestas de Apolo. Así pues, pasé mucho tiempo pensando en el verdadero sentido del oráculo. Yo no me consideraba sabio, pero el dios no puede mentir. Pasado un tiempo quise conocer de verdad qué significado podía tener, y actué de la siguiente manera: tenía que conseguir que la respuesta del oráculo no fuera la que a primera vista aparecía, sino otra distinta”.
“Me dirigí a una persona que me parecía que era sabio, con la intención secreta de decirle al oráculo: Tú decías que el más sabio era yo, y he aquí una persona que es más sabia que yo”.
“Sometí a esta persona, cuyo nombre no citaré, aunque habéis de saber que se dedica a la política, a un examen severo por medio de la conversación y del diálogo. Y llegué a la siguiente conclusión: muchas personas creían que éste era sabio, y, sobre todo, lo creía él mismo, pero, según mi opinión, no lo era. Y así se lo dije y traté de demostrárselo, lo que me llevó a enemistarme con él y con otros muchos que no estaban de acuerdo con mi afirmación. Al retirarme iba pensando que yo era más sabio que él. Me hacía el siguiente razonamiento: es posible que ninguno de los dos sepa cosa alguna que merezca la pena saber, pero este hombre cree que sabe algo y, en realidad, no lo sabe. En cambio, yo, como, efectivamente, no sé nada, tampoco creo que sé”.
Es, precisamente, en esta última frase donde dice: “En cambio, yo, como, efectivamente, no sé nada, tampoco creo que sé”.
Siempre hay, a lo largo de los tiempos, personas que se dedican a parafrasear las frases y las palabras de los demás, y a ajustarlas, dándoles el aspecto de máxima, de frase hecha, de refrán. Puede ser esto lo que ha pasado con la frase que comentamos: “sólo sé que no sé nada”.
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