Duda de género

Colaboración de Patricia Cabieses
Un maestro explicaba que los sustantivos tienen género y se designan como masculino o femenino: La casa es femenino. El lápiz es masculino.
Un estudiante pregunta: ¿cómo se debe decir, computador o computadora?
En lugar de dar una respuesta, el maestro dividió la clase en dos grupos, varones por un lado y mujeres por el otro y les pidió que decidieran si la computadora o el computador deben ser un nombre masculino o un nombre femenino.
Le pidió a cada grupo que fundamentaran su decisión en al menos 4 argumentos.
El grupo de los hombres decidió que la computadora debe ser definitivamente del género femenino (la computadora) porque:
1. Casi nadie entiende su lógica interna.
2. El idioma nativo en que ellas se comunican entre sí es incomprensible para todos los demás.
3. Incluso los errores más pequeños se guardan en memoria de largo plazo para su posible revisión mucho tiempo después.
4. En cuanto usted tenga una, se encontrará gastando al menos la mitad de su sueldo en accesorios para ella.
El grupo de las mujeres, sin embargo, concluyó que el computador debe ser masculino (el computador) porque:
1. Para hacer algo con ellos, usted tiene que encenderlos.
2. Almacenan muchos datos pero todavía no pueden pensar por sí mismos.
3. Se supone que ayudan a resolver los problemas, pero la mayor parte del tiempo, ellos son el problema.
4. Apenas usted tenga uno, comprenderá enseguida que, si hubiera esperado un poco más, podría haber conseguido otro mejor.
Ser un hacha
¿Sabías por qué SER UN HACHA es ser rápido de mente, poseer una intuición privilegiada o tener mucha habilidad o destreza?
Se trata de una locución ponderativa con la que se alaban los méritos de una persona para sobresalir, para descollar por encima de los demás
Dos son las explicaciones que gozan de mayor aceptación:
Si se alude a la acepción de herramienta cortante, compuesta de una gruesa hoja de acero, con filo algo convexo, ojo para enastarla, y a veces con peto —vocablo proveniente del franco (francés antiguo) hache— podemos inferir una interpretación metafórica por el filo, por lo cortante, por lo agudo.
En cambio, si se alude a la acepción de vela de cera, grande y gruesa, de forma por lo común de prisma cuadrangular y con cuatro pabilos —vocablo proveniente del latín facula, ‘antorcha pequeña’, diminutivo de fa ‘hachón encendido’, a su vez proveniente de fascis, ‘haz’, por hacerse antiguamente las antorchas con manojos o haces de velas, teas o ramas secas— podemos inferir una interpretación metafórica de su luz, como imagen del conocimiento y la inteligencia, algo similar a lo ocurrido con la locución ser un lumbreras.
herramienta velaDar el callo
¿Sabías por qué DAR EL CALLO es sinónimo de trabajar?
Y es más, trabajar con denuedo.
El callo, del latín callus, ‘duricia, rudeza’, es una masa de carne que se ha endurecido por el continuo roce o presión, sobre todo en las manos y en los pies.
Como los campesinos y los obreros y, en general, cualquiera que realice un trabajo manual repetitivo, suelen tener callos por el uso reiterado de sus herramientas, se asimilan los callos al trabajo. A más trabajo y más duro, más callos en manos y pies.
herramienta trabajoPie de rey
¿Sabías por qué determinado calibre se llama PIE DE REY?
Durante el Renacimiento se afirmaba que Dios había creado el Universo de acuerdo con la armonía y su consecuencia métrica.
Y dentro de aquella maravilla el hombre era la obra cumbre.
En esa época se medía en codos, pies y palmos: medidas antropométricas acordes con la idea de que “el hombre es la medida de todas las cosas”, recuperando la costumbre clásica seguida por los pueblos de la antigüedad.
Pero había un grave problema: cada país (incluso cada civilización antigua) tenía unas medidas sutilmente diferentes. No medía lo mismo un pie castellano que uno aragonés, romano, griego o babilónico.
Claro está que los pies tomados como modelo no eran pies cualesquiera, sino los de una persona importante como el rey, más divino que humano. Ya fuera el pie de Filicteras de Macedonia o el de algún rey castellano.
Por ejemplo, el tal pie castellano equivalía a doce pulgadas o dieciséis dedos. Y lo describen así: “El pie es una tercia de vara castellana, que tiene cuatro palmos, y cada palmo cuatro dedos, y cada dedo, cuatro granos de cebada ladilla”. Y lo comparan así: “El codo egipcio tiene mil ochocientas veinte y cuatro partes de las mil que componen el pie de Inglaterra. El pie de Rey tiene mil sesenta y ocho partes de las mil del usado en Castilla”.
El pie de Burgos medía 27,86 cm y el de Madrid 28,10 cm y todos se subdividían en pulgadas, dedos y puntos.
Para las tareas de precisión de arquitectos, ingenieros, modelistas, impresores, etc… se utiliza un calibre para medir longitudes menores al palmo o al pie de rey (menos de 30 cm para entendernos) y estos instrumentos de precisión reciben el nombre de pie de rey en alusión a la antigua medida.
herramienta medida pie rey





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