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Mamá, mamá…

Otro de los clásicos chistes es el del comentario a mamá. ¿Quién no ha escuchado o contado alguno?
Claro que son tan malos que los etiquetaremos como chistes infantiles, aunque solo sea por disimular.
Ahí van unos cuantos:
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman policía.
-¿Y por qué te llaman así?
-¡Aquí las preguntas las hago yo!
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman mentiroso.
-Calla, que ni vas al colegio ni eres mi hijo.
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman miope.
-Su tabaco, gracias.
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman mono.
-No hagas caso y péinate la cara.
-Mamá, mamá, llévame al circo.
-No, hijo, el que quiera verte que venga a casa.
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman chulo.
-¿Qué?
-¿Qué de qué?
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman cabezón.
-¿Y no les pegas?
-Lo intento, pero corren y se meten por calles estrechas.
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman mariquita.
-¿Y tú que haces?
-Les pego con el bolso.
-Mamá, mamá, no me gusta el abuelito.
-¡Cállate y sigue comiendo!
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman mafioso.
-Ya me encargo yo.
-Vale, pero que parezca un accidente.
-Mamá, mamá, yo no quiero ir a Australia.
-¡Cállate y sigue nadando!
¿Qué le dijo…? (3)

Un clásico entre los chistes infantiles. Y no tan infantiles.
¿Qué le dijo un .GIF a un .JPG?
-¡Anímate, hombre, anímate!
¿Qué le dijo un pastelero a otro?
-¿Quieres coca?
-No, gracias, voy de chocolate hasta el culo.
¿Qué le dijo una braga a otra?
-A ver qué coño me pongo hoy.
¿Qué le dijo un 3 a un 30?
-Para ser igual que yo tienes que ser sincero.
¿Qué le dijo un inodoro a otro?
-No nos quitan el ojo de encima.
¿Qué le dijo la lechuga a la escarola?
-¿Dónde te has hecho la permanente?
¿Qué le dijo una pared a otra?
-Nos vemos en la esquina.
¿Qué le dijo una báscula a un gordo?
-Por favor, de uno en uno.
¿Qué le dijo un árbol a otro?
-¡Para mí que nos han dejado plantados!
¿Qué le dijo una oveja a otra?
-¡Beeee!
-¡Veeee tú!
¿Qué le dijo un clavo a la tenaza?
-¡Sácame de este aprieto!
¿Qué le dijo la escoba a la aspiradora?
-¡Enchufada!
¿Qué le dijo el gato a la pistola?
-¿Qué tal está tu gatillo?
¿Qué le dijo un usurero a otro?
-Yo trato a mis clientes con el mayor interés.
¿Qué le dijo el dos al cero?
-¡Anda, veinte conmigo!
¿Qué le dijo una impresora a otra?
-¿Esas hojas son tuyas, o son impresiones mías?
Adivinanzas (6)
Más adivinanzas.
Si soy joven, joven quedo.
Si soy viejo, viejo quedo.
Tengo boca y no hablo,
tengo ojos y no veo.
Yo tengo calor y frío
y no frío sin calor,
y sin ser ni mar ni río,
peces he visto en mi interior.
Guardada en estrecha cárcel
por soldados de marfil
está una roja culebra
que es la madre del mentir.
Salimos cuando anochece,
nos vamos al cantar el gallo
y hay quien dice que nos ve
cuando le pisan un callo.
Me usan en verano
pero no en invierno;
hago el agua fresca
en el mismo infierno.
No se come ni bebe
aunque se pone en la mesa.
Pero se corta y se sirve,
¿qué cosa es esa?
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infantil juegoTantanes (5)
Más tantanes, basados en la exageración con fines cómicos.
Un tradicional chiste o cuento infantil en el que se escoge una cualidad —repetida indefectiblemente tres veces— y se exagera hasta lo imposible.
Era tan fea, tan fea, tan fea, que la atropelló un coche y quedó mejor.
Era tan alto, tan alto, tan alto, que en vez de café con leche tomaba café con Dios.
Era tan negra, tan negra, tan negra, que en vez de dar a luz, dio un apagón.
Era tan honrado, tan honrado, tan honrado, que encontró un empleo y lo devolvió.
Era tan deforme, tan deforme, tan deforme, que era más fácil reconocerlo por su huella digital.
Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando nació lo metieron en una incubadora con los vidrios polarizados.
Era una mujer tan plana, tan plana, tan plana, que cuando le salió un grano en el pecho pensó que era la teta del juicio.
Era tan tonto, tan tonto, tan tonto, que en un concurso de tontos le dieron dos medallas; una por tonto y otra por si la perdía.
Era tan boba, tan boba, tan boba, que pensaba que el sexo estaba entre el quinto y el séptimo.
Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando chupaba un limón, el limón le hacía muecas a él.
Era tan gordo, tan gordo, tan gordo, que el cinturón se lo ponía con un boomerang.
Era una iglesia con el techo tan bajo, tan bajo, tan bajo que el cura en vez de decir “podéis sentaros” decía “¡cuerpo a tierra!”
Era tan vago, tan vago, tan vago, que cuando iba a coger caracoles se le escapaban de las manos.
Era un pueblo tan antiguo, tan antiguo, tan antiguo, que los semáforos eran en blanco y negro.
Era tan feo, tan feo, tan feo que los ratones le comieron el documento y le dejaron la foto.
Era tan pobre, tan pobre, tan pobre que en vez de sacar la basura, la entraba.
Era tan feo, tan feo, tan feo, que cuando nació su madre no sabía si había sido un mal parto o una buena cagada.
Era tan grande, tan grande, tan grande, que llevaba un reloj en cada brazo: uno para cada zona horaria.
Era tan gorda, tan gorda, tan gorda, que fue al cine y se sentó al lado de todos.
chistes exageración infantilCosas de críos
Pocas cosas hay tan sorprendentes y cómicas como la manera que tienen los más pequeños de expresarse y de hacer uso de su particular lógica.

La mejor respuesta es la cuarta. No, no, la quinta, la quinta. ![]()
Adivinanzas (5)
El calambur es un recurso frecuentemente utilizado en algunas adivinanzas.
Blanca por dentro,
verde por fuera,
si quieres que te lo diga,
espera.
Dicen que son de dos,
pero sólo son de una.
No pienses en otras cosas,
que las tienes en el mar,
o las ves llegar furiosas,
o las ves mansas llegar.
Y lo es, y lo es, y lo es
y no me lo adivinas en un mes.
Te la digo, te la digo,
te la vuelvo a repetir;
te la digo veinte veces
y no la sabes decir.
Ya ves, ya ves,
tan claro que es
y no me la adivinas
de aquí a un mes.
Escriba, escriba y comprobará
que mi nombre se lo he dicho ya.
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infantil juegoAdivinanzas (4)
Más adivinanzas, esta vez basadas en el calambur.
Redondo, redondo,
fila por fila;
quien sepa leer,
mi nombre escriba.
¡Escapa, escapa!
que esto que te digo,
aunque no te obligo,
te abriga y te tapa.
“Sí mona, así te quiero”,
un galán aseguraba.
Y a su dama así le daba,
astuto, su nombre entero.
Míralo del derecho y del revés.
Va y viene; viene y va.
Si taba no es…
¿Que será?
Esto que estoy diciendo,
es lo que yo te pregunto.
Y serás un gran borrico
si no lo dices al punto.
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acertijos adivinanzas infantilAcertijos (3)
Colaboración de Raúl Peña
Los acertijos no son grandes y complicados enigmas; son pequeñas pruebas de ingenio con su puntito de humor.
Ocurre que, a veces, las respuestas son de una lógica tan aplastante y obvia, que parecen que nos tomen el pelo. Y, a veces también, eso es lo que hacen.
Veamos algunos acertijos:
¿Qué es lo primero que necesita un coche para poder arrancar?
¿Qué hora es cuando un reloj da trece campanadas?
¿Qué se necesitaría para que cinco personas no se mojaran con un solo paraguas?
¿Qué animal come con las orejas?
¿Qué es lo que a nadie le gusta tener y cuando se tiene no se quiere perder?
¿Qué se suele hacer en los pueblos cuando se pone el sol?
¿Cuál es el oficio que a nadie le gusta?
¿Hasta qué punto puede adentrarse un perro en un bosque?
¿Cuál es la pregunta a la que no se puede responder afirmativamente con sinceridad?
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acertijos chistes infantil preguntasTantanes (4)
Más tantanes, o lo que es lo mismo, más exageraciones cómicas de gran tradición.
Era una adivina tan buena, tan buena, tan buena, que no sólo adivinaba el futuro, sino también el pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo.
Era tan delgado, tan delgado, tan delgado, que se hizo un traje de mil rayas y le sobraron novecientas noventa y nueve.
Era tan feo, tan feo, tan feo, que fue a comprar una careta y le dieron sólo la goma.
Era un niño tan delgado, tan delgado, tan delgado, que aunque iba al colegio le ponían falta.
Era una casa tan pequeña, tan pequeña, tan pequeña, que cuando entraba el sol tenían que salirse todos.
Era un río tan estrecho, tan estrecho, tan estrecho, que sólo tenia una orilla.
Era tan gafe, tan gafe, tan gafe, que se sentó en el pajar y se clavó la aguja.
Era un corredor tan rápido, tan rápido, tan rápido, que llegaba a meta antes de que dieran la salida.
Era un niño tan feo, tan feo, tan feo, que cuando jugaban al escondite nadie lo buscaba.
Era un cartero tan lento, tan lento, tan lento, que cuando entregaba las cartas ya eran documentos históricos.
Era una mujer tan previsora, tan previsora, tan previsora, que tuvo gemelos para tener un hijo de repuesto.
Era tan alegre, tan alegre, tan alegre, que nunca comprendió la ley de la gravedad.
Era tan avaro, tan avaro, tan avaro, que no pelaba patatas, las lijaba.
Era un pueblo tan húmedo, tan húmedo, tan húmedo, que hasta las ranas tenían reuma.
Era un hombre tan tacaño, tan tacaño, tan tacaño, que no daba ni los buenos días.
Era un coche tan malo, tan malo, tan malo, que en lugar de matrícula tenía suspenso.
Era tan bajo, tan bajo, tan bajo, que no tenía sien sino “sincuenta”.
Era tan calvo, tan calvo, tan calvo, que se cayó de espaldas y se golpeó en la frente.
chistes exageración infantilTrabalenguas (5)
Los trabalenguas se han hecho para destrabar la lengua sin trabas ni mengua alguna y si alguna mengua traba tu lengua, con un trabalenguas puedes destrabar sin mengua alguna tu lengua.
Al verte, Alberto
arvejas recordé.
Arvejas, en las
verjas verdes,
que al verte, Alberto,
a Berta le llevé.
El turco hace un exquisito truco.
¿Cuál es el truco del tuco del turco?
Trueco el truco de mi tuco,
por el truco del turco y su tuco.
Seis ciruelas de Siria
comen seis serios sirios
Seis cerezas de Serbia
comen seis serios serbios.
El perro en el barro, rabiando rabea:
su rabo se embarra cuando el barro barre,
y el barro a arrobas le arrebosa el rabo.
Miguel Mela con cautela
su mala mula inmoló.
Y dijo Juan, que esto vio:
-Mala mula inmola Mela.
El que poco coco come,
poco coco compra;
el que con poca capa se tapa,
poca capa se compra.
Como yo poco coco como,
poco coco compro,
y como con poca capa me tapo,
poca capa me compro.
Tres tristes tigres
tragaban trigo
en tres tristes trastos
sentados tras un trigal.
Sentados tras un trigal,
en tres tristes trastos
tragaban trigo
tres tristes tigres.
¿Masca moscas Mara?
¿O Mara masca morros?
Mara, la mascota,
masca moras,
morros, moscas…
Mara, la mascota,
masca cualquier cosa.
También se pueden contar bonitos —y liados— cuentos con trabalenguas. A continuación un ejemplo:
Un niño liriño tarantatiño y piricutiño, fue al monte lironte tarantatonte y piricutonte y cogió un conejo larejo tarantatejo y piricutejo.
Le dijo a su madre larable tarantatable y piricutable: ¡Madre larable tarantatable y piricutable! ¿Tienes perejil tarantatil y piricutil para echarle al conejo larejo tarantatejo y piricutejo que cacé en el monte lironte tarantantote y piricutonte?
Y la madre larable tarantatable y piricutable, le dijo: ¡Hijo, lirijo tarantatijo y piricutijo! No tengo perejil laril tarantatil y piricutil para echarle al conejo larejo tarantatejo y piricutejo que encontraste en el monte lironte tarantatonte y piricutonte.
Madre, larable tarantatable y piricutable: ¿Le pedimos a la vecina larina tarantatina y piricutina un poco de perejil laril tarantatil y piricutil para echarle al conejo larejo tarantatejo y piricutejo que cacé en el monte lironte tarantatonte y piricutonte?
Y así se sigue hasta donde se quiera (o se pueda).
dicción infantil trabalenguas





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