Lavabo

03Jun08

Lavabo¿Sabías por qué llamamos LAVABO la pila con grifos y otros accesorios que se utiliza para lavarse?

También al cuarto dispuesto para el aseo personal y, con uso eufemístico, al retrete.

Curiosamente el término tiene su origen en una forma verbal, concretamente en la primera persona del singular del futuro imperfecto de indicativo del verbo latino lavare, ‘lavar’; es decir, lavabo significa literalmente ‘lavaré’.

En la liturgia católica anterior al Concilio Vaticano II (1965), cuando la misa se decían en latín, el sacerdote se mojaba los dedos con agua tras el ofertorio con el fin de purificar sus manos mientras recitaba una parte del salmo XXV que dice: “Lavabo inter innocentes manus meas”, ‘lavaré mis manos entre los inocentes”. Posteriormente se secaba con una toaliita que en algunos lugares era conocida popularmente como el lavabo.

Con el paso del tiempo y la mejora de la higiene, se comenzó a llamar lavabo a la habitación de aseo, donde la gente se lavaba las manos y se las secaba con una toalla, amén de otros usos higiénicos.

agua aseo latín

Dar al traste

28May08

¿Sabías por qué decimos DAR AL TRASTE por destruir o destruirse una cosa?

También por echarla a perder o malbaratarla.

En el Vocabulario de refranes y frases proverbiales del maestro Correas se lee:

“Dar al traste, es perderse la nave por dar en roca o en  navío; de aquí se toman muchas frases, verbigracia: dar con ello, o con todo, al traste.”

Según el lingüista Joan Corominas, tanto la palabra trasto como traste son una derivación del latín transtrum, ‘banco de remero’, término que luego se aplicaría a cualquier mueble viejo o a cada uno de los trastes de la guitarra por comparación con la serie de bancos de una galera. Así se entiende que un naufragio finaliza con la destrucción de la embarcación, bancos de remeros incluidos.

barco latín

¡Que te pego, leche…!

Así mismo, ¿con h o sin h? Aunque sea muda tiene su importancia.
 
No se encuentra la frase en los tratados al uso y eso es algo que siempre me extrañó puesto que es de un uso muy frecuente. Te voy a dar una hostia, Se pegó una hostia contra la pared, Le dieron un par de hostias… son expresiones habituales en las que hostia es un golpe, una bofetada, un puñetazo e incluso una colisión.
 
Según el diccionario, hostia es:
 
1.Hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga
2.Cosa que se ofrece en sacrificio
3.vulg. malson. Golpe, trastazo, bofetada
 
Es la tercera acepción a la que nos referíamos anteriormente. Luego pasa a señalar las diferentes expresiones más o menos coloquiales:
 
mala hostia.- f. vulg. malson. Mala intención
a toda hostia.- loc. adv. vulg. malson. A toda velocidad
de la hostia.- loc. adj. vulg. malson. Muy grande o extraordinario
la hostia.- loc. adv. vulg. malson
ser alguien o algo la hostia.- fr. vulg. Ser extraordinario
 
No es extraño el uso de términos religiosos en expresiones malsonantes, vulgares e incluso irreverentes; quizás como un revulsivo a una religiosidad omnipresente en otras épocas, encontramos multitud de expresiones de este tipo que no es necesario citar ahora. En el caso que nos ocupa no siempre es así, en algunas ocasiones sirve como ponderativo para magnificar una cualidad.
 
Pero ¿por qué una hostia es un golpe? Difícil respuesta puesto que hay multitud de usos coloquiales para significar golpe. Así podemos dar una galleta, una nata, un carquiñol, una bufa, un capón, una colleja, un trompazo, una leche… todas ellas expresiones con un uso figurado.
 
Quizás en este caso hostia que es una cosa buena, la convirtió el anticlericalismo en una cosa mala. O quizás atienda a su significado de ‘víctima’, o a su origen etimológico, el término hostis, -is que significa ‘enemigo’. Se conoce que los enemigos eran las primeras víctimas que exigían los dioses antiguos para conceder la victoria.
 
En ambos casos estaría clara la relación, puesto que la víctima del golpe es el que lo recibe, y el golpe se propina a un enemigo, o al menos a alguien por el que se siente cierta animadversión. 
 
O quizás se asimiló la forma circular de la forma eucarística, a la de un puño cerrado o a la de una mano abierta dando un cachete. O bien con cierta ironía —muy propia del pueblo llano— se llamó hostia al bofetón que el sacerdote sacudía al monaguillo revoltoso, o a los cachetes que los curas propinaban a diestro y siniestro a los estudiantes de los colegios religiosos: la letra con sangre entra. Así repartían hostias tanto en el altar como en las aulas.
 
Hasta aquí el uso con h que es el que señala la Real Academia. ¿Y sin la h?
 
Recientemente me tropecé con una etimología completamente distinta en el Diccionario de frases y dichos populares de Pancracio Celdrán. Dice así:
 
“Ostia: dar una. Se llamó ostia, plural latino de puerta, al portazo, en alusión a los golpes que daban los porteros u ostiarii, cerrando la puerta en las narices de quien quisiera colarse o entrar sin haber sido invitado. Asimismo, en latín, se llamaba ostiarium al impuesto sobre el número de puertas que tuviera la casa: a más puertas u ostia, más impuestos. En un pasaje de Plauto alguien pegó una paliza a un esclavo dando tumbos ostiatim, esto es, de puerta en puerta, de donde se dijo ‘a ostias’, sin relación con el uso religioso de la palabra.”
 
Al respecto recordar que Ostia— una ciudad antigua en la costa del mar Tirreno— era el puerto de la antigua Roma, fundada con el propósito de defensa militar pero convertida en puerto comercial con el tiempo. Por lo que un puerto es el nombre que recibe una puerta o vía de entrada por mar a una ciudad, al igual que un puerto de montaña en una puerta o paso hacia el otro lado.
 
Los términos latinos citados son todos correctos y con una procedencia común, que es el término latino os, oris, que significa boca. Por tanto, Ostia, -ae, es el puerto de Roma; ostium, -ii, puerta (que al ser neutro, hace el plural en –a: ostia = puertas); ostiolum, -i, puerta pequeña, postigo; ostiarius, -ii, ostiaria, -ae, portero / -a; ostiarium, -ii, el impuesto sobre las puertas; ostiatim, adverbio, de puerta en puerta; ostiensis, -is, ostiense, de Ostia.  

Da que pensar. Un portazo es un golpe violento como el que expresa la locución, además de un desaire y un desprecio al que se da con la puerta en las narices, y si se lleva a alguien a hostias, se le lleva dando tumbos, de un lugar para otro, como de puerta en puerta. Por otro lado, el puerto de Ostia debió resultar magnífico en su época y esto podría también explicar los usos ponderativos a los que aludíamos anteriormente.
 
Yo seguiré escribiendo la expresión con h, más que nada por la costumbre, pero reconozco que dudaré cada vez que me encuentre con ella.

confusión latín palabras Roma significado

Hablando en latín

¿Cómo sonarían frases actuales o expresiones habituales en latín? ¿O expresiones antiguas actualizadas? ¿O…?

Vemos unos cuantos ejemplos:

Corrección y observaciones (*) de José Miguel Corbí

Pequeña guía de conversación en latín

Mellita, domi adsum.
Cariño, ya estoy en casa.

Utinam barbari spatium proprium tuum invadant!
¡Que los bárbaros invadan tu espacio personal!
(*) El término utinam significa, propiamente, ¡ojalá!

Fac ut vivas.
Búscate la vida.

Utinam coniurati te in foro interficiant!
¡Que los conspiradores te asesinen en el centro comercial!

Utinam logica falsa tuam philosophiam totam suffodiat!
¡Que la lógica defectuosa infeste tu sistema filosófico!

Quo signo nata es?
¿De qué signo eres?
(*) Nata es es femenino, por lo que la pregunta sólo se puede dirigir a una mujer.

O! Plus! Perge! Aio! Hui! Hem!
¡Oh! Más! ¡Sigue! ¡Sí! ¡Ooh! ¡…hmmm…!

Ventis secundis, tene cursum.
Cuando tienes viento favorable, no cambies el rumbo.

Magister Mundi sum!
¡Soy el rey del mundoooo!

Prehende uxorem meam, sis!
¡Por favor, toma a mi mujer!

Nihil est, in vita priore ego imperator Romanus fui.
Eso no es nada. En una vida pasada fui Emperador de Roma.

Sic faciunt omnes.
Lo hace todo el mundo.
(*) Es un antecedente (o remedo) del Cosi fan(no) tutte (en femenino) o tutti (en masculino) de la ópera de Mozart.

Catapultam habeo. Nisi pecuniam omnem mihi dederis, ad caput tuum saxum immane mittam.
Tengo una catapulta. Dame todo el dinero o te lanzaré una enorme piedra a la cabeza.

latín traducción

Tibidabo

10Nov07

Detalle exterior de la iglesia del Sagrat Cor que domina la montaña

¿Sabías por qué se llama TIBIDABO el monte más alto de la Serra de Collserola situada al oeste de la ciudad de Barcelona?

Con sus 512 m sobre el nivel del mar es el punto más alto de la ciudad y desde allí se domina visualmente toda Barcelona. Además de la Torre de Collserola y del Parque de atracciones, encontramos otro edificio emblemático: la iglesia del Sagrat Cor, visible desde toda la ciudad.

Y es precisamente de esta iglesia de donde proviene el nombre. Ocurre que los monjes del monasterio de Sant Jeroni de la Vall d’Hebron, actualmente desaparecido, le otorgaron un nombre inspirado en un pasaje bíblico, según era costumbre entre los eremitas y religiosos.

El texto en cuestión —extraído de la versión latina de la Biblia o Vulgata— en el que el diablo quiere tentar a Jesús desde una gran altura mostrándole los Reinos de la Tierra, es el siguiente:

“… et dixit illi haec omnia tibi dabo si cadens adoravis me.”
‘Y le dijo: todo esto te daré si te postras y me adoras.’ (Mateo 4:9)

“… et ait ei tibi dabo potestatem hanc universam et gloriam illorum quia mihi tradita sunt et cui volo do illa.”
‘Y le dijo: te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregado y se lo doy a quien quiero.’ (Lucas 4:6)

El nombre de Tibidabo parece que se otorgó en referencia a esta vista. En una de las vidrieras de la iglesia se ilustra la escena.

diablo latín poblaciones

¿Cómo sonarían frases actuales o expresiones habituales en latín? ¿O expresiones antiguas actualizadas? ¿O…?

Vemos unos cuantos ejemplos:

Corrección y observaciones (*) de José Miguel Corbí

Pequeña guía de conversación en latín
 
Non calor sed humor est qui nobis incommodat.
No es el calor, es la humedad la que nos molesta.

Di! Ecce hora! Uxor mea me necabit!
¡Dios! ¡Mira qué hora es! ¡Mi mujer me va a matar!
(*) Mejor ¡Dioses! En plural.
 
Estne volumen in toga, an solum tibi libet me videre?
¿Llevas una arruga en la toga o es que te alegras de verme?
 
Caesar si viveret, ad remum dareris.
Si César viviera, estarías encadenado a un remo.

(En una barbacoa)
Animadvertistine, ubicumque stes, fumum recte in faciem ferri?
¿Nunca te has dado cuenta de que, estés donde estés, el humo va hacia tu cara?

(Pegatina en el parachoques)
Sona si Latine loqueris.
Pita si hablas latín.

Sentio aliquos togatos contra me conspirare.
Creo que algunos togados conspiran contra mí.

Vacca foeda.
Vaca estúpida.

Si hoc signum legere potes, operis boni in rebus latinis alacribus et fructuosis potiri potes.
Si puedes leer este cartel, podrás conseguir un buen trabajo en el dinámico y bien pagado mundo del latín.

Noli me vocare, ego te vocabo.
No me llames, ya te llamaré yo.

Nullo metro compositum est.
No rima.
(*) La traducción literal sería: (Esto) ha sido compuesto sin ninguna medida. Para realizar un verso no sólo hace falta la rima, sino que tenga unos acentos determinados, cosa que en el verso latino ocurría con más precisión que en el español.

Non curo. Si metrum non habet, non est poema.
No me importa. Si no rima no es un poema.
(*) En esta frase se aprecia mejor lo que quiero decir en la anterior: No sólo falta la rima, sino también la acentuación correspondiente. Así no se puede decir que haya poema.

Fac ut gaudeam.
Alégrame el día.

Re vera, potas bene.
En serio, bebes demasiado.

latín traducción

No hay que traducirlas de cualquier manera, que luego pasa lo que pasa…

Est idoneum bello.
No significa que “es idóneamente bello”, sino que ‘es apto para la guerra’.

Urinatores urinatur.
No quiere decir que “los orinadores están orinando” sino que ‘los buzos están buceando’.

Res non verba.
No significa que “la vaca no habla”, sino ‘hechos, no palabras’.

latín traducción

Universidad de Salamanca

Colaboración de José Miguel Corbí

Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo añade.

Sobre este dicho hay muchos comentarios, pero en ningún sitio he encontrado la cita. No sabemos quién fue el primero que dijo la frase, pero estoy seguro de que tenía en gran estima la enseñanza que se ofrecía en la Universidad de Salamanca, como está acreditado por multitud de testimonios. Es un refrán relativamente moderno; lo inventaría alguien que quería llamar tonto a otro, pero se lo dijo de una manera más fina, en latín y todo. Nuestro refrán “aunque la mona se vista de seda, nunca deja de ser mona”, dice algo parecido a éste que comentamos, referido a la belleza exterior, no a la inteligencia.

La Enciclopedia universal ilustrada europeo americana, vulgarmente llamado “El Espasa”, en su tomo n.º 48, y en la página 1.503, hace el siguiente comentario de este dicho:

“Con este refrán moderno (pues que se refiere a la tan renombrada universidad salmantina), signifícase, que de poco o nada sirve el estudio sin el talento natural. A ese refrán podemos oponer el célebre dicho de Bufón: “El genio es el trabajo”, tan exagerado como el anterior, para concluir de uno y otro, que de poco habrá de servir el talento sin el estudio que lo fructifique, ni éste sin disposición natural capaz de desenvolverse y acrecentarse con su poderoso auxilio”.

Un libro que recomiendo es El porqué de los dichos, de José María Iribarren. También aquí aparece el comentario siguiente, aunque tampoco indica la cita.

“Esta frase antigua, y todavía usual, alusiva a la inteligencia del estudiante y a la Universidad salmantina. Indica que por grande que sea la fama de un centro de estudios, si el que acude a él carece de dotes para estudiar, no obtendrá provecho alguno. De igual sentido es el refrán que dice: “El que asno fue a Roma, asno se torna”.

Un refrán popular dice lo mismo de otra manera:

Salamanca no hace milagros:
el que llega jumento no sale sabio.

Cervantes no era ajeno a la fama de los estudios salmanticenses. En la segunda parte del Quijote hace alusión a ello con diferentes expresiones, que explican nuestra frase:

En la casa de locos de Sevilla estaba un hombre a quien sus parientes habían puesto allí por falta de juicio. Era graduado en cánones por Osuna, pero aunque lo fuera por Salamanca, según opinión de muchos, no dejara de ser loco. (II, cap. 1)

Como diciendo que Salamanca es la cuna de la sabiduría, pero para aprender allí es necesario estar cuerdo y tener cualidades. Llama poderosamente la atención el empleo del nombre de la ciudad para indicar el de su Universidad: denomina a la parte por el todo.

Mas si vuestra merced quiere saber todo lo que hay acerca de las caloñas que le ponen, yo le traeré aquí luego al momento quien se las diga todas, sin que les falte una meaja, que anoche llegó el hijo de Bartolomé Carrasco, que viene de estudiar de Salamanca, hecho bachiller. (II, cap. 2)

¡La categoría que había adquirido Sansón Carrasco con su título de bachiller por Salamanca! Todo lo que hay que saber lo sabe un bachiller que ha estudiado en su Universidad.

Yo sé lo que digo, señora ama: váyase y no se ponga a disputar conmigo, pues sabe que soy bachiller por Salamanca, que no hay más que bachillear –respondió Carrasco. (II, cap. 7)

Y no hay más que bachillear. Ya lo ha dicho el bachiller, y no hay más hablar. Los estudiantes y graduados por la Universidad salmantina conocen su valía, y hacen ostentación de ella.

No se apunte vuestra merced conmigo respondió Sancho, pues sabe que no me he criado en la corte, ni he estudiado en Salamanca, para saber si añado o quito alguna letra a mis vocablos (II, cap. 19)

Por eso el pobre Sancho no tenía la sabiduría suficiente para saber si las palabras que dice están bien o mal dichas, porque no había estudiado en Salamanca.

Si el criado es tan discreto, ¡cuál debe ser el amo! Yo apostaré que si van a estudiar a Salamanca, que a un tris han de venir a ser alcaldes de corte. (II, cap. 66)

Pero para aprender en Salamanca hace falta discreción e inteligencia; así sí que se aprende, hasta para poder llegar, incluso, a ser alcaldes.

En el año 1998, el día 21 de septiembre, el Vicerrector de la Universidad de Salamanca, en la sede de la antigua universidad, pronunció un discurso en latín, en el que hace alusión a este refrán:

Huius praeteritae gloriae adhuc apud nos manent uestigia. Ipsi studiosi hodierni, quamuis infeliciter in dies Latinitatis insciores, interdum suarum uirium decepti etiam hanc sententiam Latinam proferre audent: “Quod natura non dat, Salmantica non praestat.”

(Traducción) De esta gloria pasada todavía nos quedan huellas. Los mismos estudiantes actuales, aunque cada día, por desgracia, menos conocedores del Latín, defraudados de sus propias fuerzas, se atreven a expresar este refrán latino: “Quod natura non dat, Salmantica non praestat”.

Con toda seguridad se podrán encontrar en los escritores españoles de todas las épocas alabanzas hacia los estudios de Salamanca.

En el escudo de la Universidad salmantina figura la siguiente expresión:

Omnium scientiarum princeps Salmantica docet

Es decir: Salamanca, que es la primera y principal en todas las ciencias, enseña.

educación latín

Etcétera

21Nov05

¿Sabías el origen del término ETCÉTERA?

Colaboración de Fernando Sanz

En el primer diccionario de la Real Academia Española, editado en 1732, el llamado Diccionario de autoridades:

etcetera. Aunque esta palabra y conjuncion son puramente Latinas, se hallan no pocas veces usadas en Castellano en el mismo significado para dár mas émphasis á lo que se dice, y tambien porque son expresivas para lo que conviene ocultar.

La palabra etcétera es la unión de los dos términos que forman la expresión latina et caetera; en la que “et” equivale a la conjunción copulativa y, origen a su vez de esta palabra, y “caetera”, el plural neutro del latín caeterus, con el significado, en plural, de ‘los otros, todos los demás’, y cuyo étimo es el indoeuropeo ko- (éste). Al pie de la letra, et caetera se puede traducir por ‘y todos los demás’; y expresa algo así como: ‘el resto’, ‘y los similares’, ‘y así sucesivamente’.

Pronto se incorporó al castellano en una sola palabra: etcétera; de hecho, ya aparece en el siglo xiii, en Judizios de las estrellas, de Ali Aben Ragel y Alfonso X el Sabio: “Assi como la casa del auer. & delos hermanos & delos padres. & delos fijos. etcetera”.

El signo & (léase et) es consecuencia de la deformación gráfica de la conjunción latina et, a la que llega a representar en textos en latín y también en castellano antiguo, como se aprecia en el texto anterior; además, formó parte de la antigua abreviatura de la palabra etcétera: “&c”, usada por algunos autores clásicos, en la que & sustituye a et y c a cetera, y llegó a ser llamado signo de et: el nombre que le corresponde por su origen gráfico y por su significado semántico.

Durante un tiempo, la Real Academia Española denominó a este signo etcétera: En sus diccionarios, desde 1936 hasta 1984: “Etcétera. […] Se representa con esta cifra: &, que tiene el mismo nombre”.

En la actualidad no figura ningún nombre en español para el signo &, por lo que suele mencionarse con el inglés ampersand —término formado desde la locución latina and per se and (’y por sí mismo’)—, que equivale a la conjunción and y que, en las lenguas anglosajonas, suele usarse en las denominaciones comerciales (p. ej.: Walter & Samuels).

En español, el signo & no llega a sustituir a la conjunción y, porque ni gráfica ni fonéticamente puede superar su brevedad.

latín letras signos

¿Sabías por qué se dice QUIEN A HIERRO MATA A HIERRO MUERE, para expresar que como consecuencia de nuestras acciones recibimos el mismo trato que dimos?

Recibir un pago con la misma moneda experimentando en nuestra carne el mismo daño que causamos a otro.

La expresión, que condena el uso de la violencia advirtiendo que el violento será víctima de sus propias acciones, tiene su origen en el pasaje evangélico que narra el prendimiento de Jesús. (Mt 26,52; cf. Jn 18,10-11; Lc 22, 49-51; Mc 14,47).

En el Evangelio de San Mateo se lee:

“Y he aquí que uno de los que estaban con Jesús, tirando de la espada hirió a un criado del príncipe de los sacerdotes cortándole una oreja. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a la vaina, porque todos los que se sirvieren de la espada por su propia autoridad, a espada morirán.”

La expresión, antes conocida como quien toma la espada a espada morirá, ya era de uso frecuente en latín, donde se conocía como: Qui gladio occidit, gladio occisus erit.

comportamiento daño dolor latín

Patrocinadores

Mobile Games
aprendemas Pisos y Casas Madrid Barcelona Valencia
patrocinio.jpg

últimos comentarios