Cuentos de Calleja

¿Sabías por qué TENER MÁS CUENTO QUE CALLEJA es tener una fantasía tal que lleve a falsear la realidad?

También se dice del que es hábil en presentar excusas o del que abusa de las fantasías quizá con algún fin deshonesto.

Saturnino Calleja y Fernández (1855-1915), editor español, es el Calleja al que hace referencia la locución. Durante su vida laboral editó numerosos libros de carácter pedagógico, pero por lo que fue realmente conocido fue por su ingente producción de cuentos —más de 300— que gozaron del favor del público.

Entre los más conocidos figuran: Las tres preguntas, Guisado de conejo, Chin-Pirri-Pi-Chin, El tesoro del rey de Egipto, El anillo de Giges, El príncipe calamar, Testigos con alas, El palacio encantato, La cabrita roja…

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Secuoya

20Oct07

Familia en un túnel excavado en el tronco de un secuoya

¿Sabías por qué llamamos SECUOYA a ciertos árboles de grandes dimensiones y majestuoso porte? 

La secuoya es un género de árboles pertenecientes a las coníferas de la familia de las taxodiáceas, abundante en los Estados Unidos. Ciertamente son célebres por sus grandes dimensiones, que pueden alcanzar los cien metros de altura y doce de diámetro.

El origen de su nombre lo encontramos en la figura de Sequoyah (1770-1843), un dirigente indio hijo de un comerciante blanco y una indígena cherokee.

Sequoyah —personaje legendario tanto entre los indios como entre los blancos— fue el único ser humano que inventó todo un alfabeto adoptado para transcribir una lengua.

Como el habla cherokee no tenía escritura, adaptó y alteró las letras del alfabeto latino  para crear los signos que representan los ocenta y seis sonidos de los que consta su lengua. Su método fue adoptado por el Consejo Cherokee en 1821 y desde entonces miles de indios han podido escribir en su lengua que hasta entonces era de tradición oral.

Tras su muerte, el naturalista y botánico Endlicher dio su nombre a la especie arbórea más grande que se conoce.

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Bustrofedon

18Mar07

O bustrófedon. Es un término que se refiere a un tipo especial de escritura.

Designa al tipo de escritura o al modo de escribir que consiste en redactar alternativamente un renglón de izquierda a derecha y el siguiente de derecha a izquierda, en zig-zag, como el movimiento de ciertas impresoras matriciales en las que el cabezal se mueve en direcciones opuestas alternativamente. Aparece en numerosas inscripciones arcaicas, entre ellas las griegas, sobre todo hasta mediados del siglo IV a. C., apareciendo posteriormente en latín. Supone un paso intermedio de la dirección semítica de derecha a izquierda a la occidental de izquierda a derecha.

La voz proviene del griego bous, ‘buey’, y strofe, ‘vuelta o giro’, de strephein, ‘retornar’, por semejanza con la trayectoria seguida en las tierras de labor con el arado tirado por bueyes. Pueden ser de varios tipos: letra por letra o palabra por palabra, con las letras tal como son o con su imagen especular.

Ejemplo palabra a palabra:

Mira mi
aprieta que mano.

Ejemplo letra a letra:

Mira mia
teirpa euq onam.

A continuación un texto escrito en bustrofedon:

Cercaba al palacio un jardin señorial, lle-
-es sotrim ertnE .otneimigocer elbon ed on
pectaculares, blanqueaban estatuas de dioses.
sol y sordec soL !sadalitum sautatse serboP¡
laureles cimbreaban con augusta melancolía
-irt núglA .sadanodnaba setneuf sal erbos
tón, cubierto de hojas, borboteaba a inter-
-albmet auga le y ,acirémiuq asir us solav
ba en la sombra con el latido de vida miste-
acnun isac asednoc aL .adatnacne y asoir
salía del palacio.

El porqué este sistema de escritura/lectura tan cómodo para el ojo (no se pierde tiempo en pasar la vista del final de un renglón al inicio del otro) no prosperó es un misterio. La aparente dificultad quizás no sea más que falta de costumbre y con un poco de paciencia y algo de ejercicio visual puede que fuera un sistema más eficiente de lectura/escritura.

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Variogramas

02Nov06

También se les llama cuadrados mágicos.

Se trata de encontrar unas palabras con el mismo número de letras y disponerlas en un cuadrado de tal manera que se puedan leer de varias maneras, es decir, en horizontal y vertical.

A continuación unos ejemplos, de 5 y 6 letras:

Cuadrados mágicos

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Novela

28Oct06

Novelas

¿Sabías por qué llamamos NOVELA a cierto tipo de obra literaria en prosa?

Una novela es una obra narrativa extensa, generalmente de ficción.

A comienzos del siglo XV se introdujo en el castellano el término italiano novella, femenino de novello, ‘nuevo’. Se empleaba en italiano con el sentio de ‘narración de un hecho o noticia’, como nueva en expresiones como buena nueva, ‘buena noticia’. También se utilizaba para referirse a una especie de cuento largo que relataba hechos reales o imaginarios.

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Pintamonas

28Abr06

Monos¿Sabías por qué se llama PINTAMONAS a los dibujantes?

También se suele calificar de pintar monos al acto de dibujar.

A raíz de la revista Monos —que aparece en Madrid en 1904 y publica junto a historietas españolas y europeas, cómics norteamericanos— se dice que los dibujantes pintan monos y se les califica de pintamonas.

Aunque la importancia de esta publicación es su planteamiento editorial. Presume de ser el semanario “ilustrado por los más ingeniosos caricaturistas del mundo”.

Con esta revista se inicia un nuevo modelo de prensa: el semanario gráfico de intención recreativa dedicado expresamente a la historieta y el chiste, con predominio de la imagen dibujada y en la que las secciones de texto son menores y poco importantes.

Monos no es exactamente una revista de humor según los planteamientos periodísticos de su época, pero tampoco es un tebeo: es un semanario que preferentemente publica historietas, que se convierte en ejemplo a seguir para los nuevos editores de prensa popular que surgen al amparo del crecimiento económico que España experimenta en el primer tercio del siglo XX.

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Estos textos se obtienen mediante la supresión de ciertos elementos de un texto anterior, constando así de varias lecturas: la normal y otras escondidas.

Un ejemplo es el siguiente informe sobre un empleado de una empresa.

Sabiendo el Jefe de Área que el empleado en cuestión podría leer el informe, redactó un texto que más parecía una carta de recomendación, pero que escondía truco. Tan solo comunicó a los destinatarios del informe que debían leer únicamente las líneas impares para conocer su verdadera opinión.

La nota dice así:

Mientras he trabajado con el Sr. Hernández, siempre le encontré
trabajando aplicadamente y sin perder el tiempo o
charlando con sus compañeros de oficina. Raramente le vi
malgastando jornada en cosas inútiles. Siempre consigue
terminar la tarea asignada en el tiempo previsto. Siempre está
profundamente implicado en su trabajo, y nunca se le ve
escaqueado en la cafetería. No tiene ni pizca de
vanidad a pesar de su gran capacidad y profundo
conocimiento de su área. Creo que debe ser clasificado como
sobresaliente, y en ningún caso se debería pensar en él como
prescindible; y opino firmemente que el Sr. Hernández debería ser
propuesto para el ascenso, y un formulario oficial a la administración
echado tan pronto como sea posible.
Fdo.: El Jefe de Área

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Textos podados

05Nov05

Estos textos se obtienen mediante la supresión de ciertos elementos de un texto anterior, constando así de varias lecturas: la normal y otras escondidas.

Y esta lectura o lecturas escondidas surgen leyendo líneas alternas: las pares, las impares, cada tres líneas…

Los textos podados más populares son poemas que ofrecen una segunda lectura al suprimir, por ejemplo, los segundos hemistiquios o los versos pares del poema.

Como ejemplo se puede citar el Laberinto endecasílabo de Sor Juana Inés de la Cruz.

(Léese tres veces, empezando la lección desde el principio, o desde cualesquiera de las dos órdenes de rayas.)

AMANTE,–caro,–dulce Esposo mío,
festivo y–pronto–tus felices años
alegre–canta–sólo mi cariño,
dichoso–porque–puede celebrarlos.
Ofrendas–finas–a tu obsequio sean
amantes–señas–de fino holocausto,
al pecho–rica–mi corazón, joya,
al cuello–dulces–cadenas mis brazos.
Te enlacen–firmes,–pues mi amor no ignora,
ufano–siempre,–que son a su agrado
voluntad–y ojos–las mejores joyas,
aceptas–solas,–las de mis halagos.
No altivas–sirvan,–no, en demostraciones
de ilustres–fiestas,–de altos aparatos,
lucidas–danzas,–célebres festines,
costosas–galas–de regios saraos.
Las cortas–muestras de–el cariño acepta,
víctimas–puras de–el afecto casto
de mi amor,–puesto–que te ofrezco, Esposa
dichosa,–la que,–Dueño, te consagro.
Y suple,–porque–si mi obsequio humilde
para tí,–visto,–pareciere acaso,
pido que,–cuerdo,–no aprecies la ofrenda
escasa y–corta,–sino mi cuidado.
Ansioso–quiere–con mi propia vida
fino mi–amor–acrecentar tus años
felices,–y yo–quiero; pero es una,
unida,–sola,–la que anima a entrambos.
Eterno–vive:–vive, y yo en ti viva
eterna,–para que–identificados,
parados–calmen–el Amor y el Tiempo
suspensos–de que–nos miren milagros.

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Lectura rápida

07May05

Lectura sobre ruedas

¿Se puede leer más rápido de lo habitual? Sí. ¿Y aún así comprender lo leído? Sí. ¿Y seguir mejorando continuamente? Por supuesto que no. Llegará un momento en que el aumento de velocidad se conseguirá a costa de la comprensión, con lo que no nos servirá de nada leer más rápido.

El truco está en lograr ese punto en que, aún leyendo rápido, se comprenda lo leído. Y ese punto es diferente para cada persona, pero a buen seguro que se encuentra muy por encima de la actual velocidad lectora de cada uno.

Para mejorar la velocidad de lectura existen varias técnicas, algunas de las cuales explicaré a continuación, pero antes hay que decidir dónde y cuándo aplicarlas, es decir, ¿realmente queremos leer más rápido un poema? ¿o una novela?

La respuesta, espero, habrá sido negativa, puesto que lo que queremos es empaparnos de la magia de las palabras y no perdernos ningún detalle. En cambio hay otro tipo de textos que permiten una lectura más rápida o más somera o que por el tipo de información que contienen son más aptos para una lectura rápida. Me estoy refiriendo a informes laborales, textos publicitarios, notas de prensa, apuntes universitarios, etc…

¿Quién no se ha encontrado frente a un volumen casi prohibitivo de texto con ganas de despacharlo cuanto antes? Pues estos textos son los candidatos adecuados para poner en práctica estas técnicas. Si se puede terminar con ellos en dos horas mejor que en ocho.

Entonces hablamos primero de una lectura selectiva, puesto que seleccionamos los textos. Pero este razonamiento lo podemos llevar más adelante, ya que un previo repaso a lo que hay que leer nos permite asimilar títulos, apartados, esquemas, frases en negrita y otros detalles que nos permitan saber de qué trata el texto, como está estructurado y otros aspectos de interés. Se trata de “perder” algunos minutos reconociendo el texto sabiendo que luego los recuperaremos ampliamente.

Y de aquí se deduce la primera, digamos, regla: no se deben aplicar técnicas de lectura rápida a un texto desconocido. Debemos saber previamente a su lectura si se trata de una receta de cocina, una biografía o un informe de rendimiento, por ejemplo; si está resumido o si nos interesan todos y cada uno de los epígrafes en que está dividido. Será mucho más fácil para nuestro cerebro absorber la información de una forma más eficiente y más rápida si dispone de ciertas “pistas” sobre el contenido.

Quizás si tenemos suerte con este somero vistazo detectamos que una tercera parte del texto ya es conocido, irrelevante o no nos interesa. Y así reducimos tiempo de lectura. Y también quizás esto sea algo que todos hacemos instintivamente, pero sin duda realizaremos mejor esta tarea si somos conscientes de lo que estamos haciendo.

Pasemos a analizar ahora el proceso lector: una serie de movimientos físicos y mecánicos que dan paso a un proceso mental de decodificación y de comprensión. Se debe tener presente que no existe lectura si no existe la comprensión de lo leído.

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua se puede leer:

leer [leer] tr.
Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.

Respecto a los procesos mentales no hay más regla de mejora que la práctica. Se lee mejor y más eficientemente cuanto más se realiza esta actividad. Como en todo.

Respecto a los elementos físicos, los movimientos del ojo en cuanto a la lectura se refiere son tres:

  1. La fijación, que tiene lugar cuando los ojos se detienen y realmente leen.
  2. Los movimientos sacádicos, que son los que realiza el ojo desde un punto fijo a otro. Si se observan los ojos de alguna persona que está leyendo, se verá que los movimientos no son suaves sino que el ojo va a saltos.
  3. El barrido de retorno. Cuando los ojos alcanzan el final de la línea han de volver al inicio de la siguiente.

Si queremos leer más rápido debemos mejorar los tres. Para ello nos fijaremos en qué es lo que hacen los lectores ineficaces:

  • leen todo a la misma velocidad, cuando hay que adaptar ésta a la dificultad de lo leído.
  • realizan movimientos ineficientes con los ojos, como:     
         -regresiones innecesarias, volviendo atrás a releer material ya leído.
         -movimientos arrítmicos, con saltos del punto de fijación alrededor de la página.
         -barridos de retorno defectuosos, cuando no se realiza con rapidez y precisión.
         -poca superficie de fijación, percibiendo solamente 3 ó 4 palabras por fijación.
         -subvocalización, cuando pronuncian las palabras a medida que las leen.
         -falta de concentración, cuando piensan en otras cosas o se distraen.
  • Parece claro que para ser un lector más eficiente hay que evitar esos errores. Se ha de mantener un movimiento de los ojos suave y rítmico mientras se avanza en el texto, con pocas o nulas regresiones. Manteniendo los ojos siempre en el lugar previsto y con una amplia zona de enfoque sobre las palabras. Con una mínima o nula subvocalización y unas buenas dotes de concentración y memoria.

    Ahora veamos como mejorar con unos sencillos ejercicios cuyo éxito se basa en la repetición. Hay que dedicarles un tiempo diario hasta que los resultados sean apreciables.

    De entre los ejercicios disponibles vamos a ver cinco. A saber:

    1. Seguir el dedo
    2. Movimiento básico de la mano
    3. Movimiento en S de la mano
    4. Movimiento caótico
    5. Lectura de 2 en 2 líneas

    Seguir el dedo

    El dedo empleado como si fuera un puntero que marca el ritmo de lectura es la mejor herramienta para adquirir mayor velocidad y conseguir fijaciones más amplias. Igual que un niño subraya con el dedo cada línea de la página de margen a margen mientras aprende a leer. Esto proporciona a los ojos un enfoque definido sobre la página y se eliminan las regresiones innecesarias. Al aumentar la velocidad del dedo se empezarán a captar más palabra con fijaciones más amplias.

    El ejercicio a realizar es muy sencillo, simplemente hay que ir pasando el dedo muy rápido por las líneas intentando leer lo que pone. No importa si no se llega a leer todas las palabras por donde pasa el dedo. De hecho, si se es capaz de leer todas las palabras es que se mueve con lentitud. Lo importante no es entender lo que se lee sino forzar al ojo a moverse rápidamente y a aumentar el número de palabras captado en cada fijación.

    Se ha de realizar este ejercicio durante diez minutos durante diez días seguidos.

    Movimiento básico

    El movimiento de la mano sirve para marcar el ritmo y los ojos deben seguir al dedo. Se ha de mover el dedo a lo largo de las líneas lo suficientemente despacio para entender, pero no se ha de detener. Es conveniente aplicar una ligera presión para ser más consciente de la posición del dedo y cuando se llega al final de la línea se debe realizar el barrido de retorno con el dedo y con los ojos.

    Un ejercicio a realizar sería similar al anterior, pero en este caso con la mayor velocidad posible que nos permita comprender el texto leído. Forzando la velocidad pero no a costa de la comprensión.

    Otro ejercicio a realizar sería con un texto boca abajo. Sí, con un libro puesto del revés, intentando leer siguiendo el dedo de derecha a izquierda. Es más que seguro que los ojos tenderán a quedarse atrás para comprender lo leído, pero hay que obligarse a seguir el dedo.

    Ambos ejercicios se han de realizar durante cinco minutos durante diez días seguidos.

    Movimiento en s

    El movimiento en S sirve para controlar la velocidad y ampliar las fijaciones, y sólo se utiliza para simulacros de lectura, para repasos y para análisis previos. No sirve como método de lectura normal.

    Este método consiste en seguir el texto dibujando “eses” con la mano sin levantar el dedo del papel. Es decir, seguimos una línea, el barrido de retorno lo realizamos en diagonal varias líneas más abajo y seguimos la siguiente línea, bueno, tampoco, ya que pasamos a través de varias líneas antes de llegar al extremo derecho, y vuelta a empezar.

    Se debe tener en cuenta que la mano está definiendo la zona a la que deben mirar los ojos, y no hay que preocuparse si no se puede leer cuando se va marcha atrás. Lo que se busca es que las fijaciones aumenten no sólo a izquierda y derecha del punto de fijación, sino también arriba y abajo.

    El ejercicio propuesto es leer un texto de tres páginas en el menor tiempo posible utilizando esta técnica. Después se han de apuntar en una hoja en blanco cualquier palabra que se recuerde (excepto monosílabas). Después añadir tres páginas más y repetir el proceso con las seis páginas, volver a apuntar y añadir en un bucle hasta que transcurran unos 30 minutos.

    Realizar el ejercicio en días alternos durante 15 días.

    Movimiento caótico

    El movimiento caótico sirve fundamentalmente para ampliar las fijaciones y tampoco sirve como método de lectura normal. Consiste en mover la mano por la página sin un rumbo fijo e intentando leer lo máximo posible y, si se puede, entender lo que dice la página. Es francamente difícil pero bueno es intentarlo.

    El ejercicio consiste en intentar leer un texto utilizando el movimiento caótico. No es necesario ir muy rápido porque de así hacerlo no se entenderá nada. Una vez transcurrido un minuto escribir en una hoja lo que se ha entendido.

    Repetir el ejercicio cinco veces, es decir, cinco minutos diarios, durante una semana.

    Lectura de 2 en 2 líneas

    La lectura de 2 en 2 líneas sirve para simulacros de lectura y para lectura, sino total, sí reteniendo la información suficiente como para comprender el sentido del texto. La finalidad de los simulacros es, como en los otros ejercicios, ampliar las fijaciones.

    No todos los textos son adecuados para este método, que es ideal para los documentos que están divididos en columnas como en un periódico.

    La técnica consiste en colocar las fijaciones entre dos líneas, de manera que se vayan leyendo las dos a la vez. Al principio parece imposible, pero si las fijaciones se han ampliado lo suficiente los textos se irán comprendiendo cada vez mejor.

    El ejercicio consiste en leer un artículo a columnas de un periódico de 2 en 2 líneas. Al finalizar apuntar en una hoja en blanco de qué trata el artículo.

    Dedicar 10 minutos al día durante una semana.

    En general, todos estos ejercicios deben ser molestos al principio, ya que van en contra de los mecanismos aprendidos y adquiridos de lectura. Pero poco a poco, a medida que avancemos en la aplicación de estas técnicas, esa sensación debe desaparecer.

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    No todo el lenguaje es hablado. El lenguaje corporal tiene una gran importancia y nos comunica en ocasiones más información; incluso aquella que el hablante no nos quiere revelar.

    La postura del cuerpo, las piernas cruzadas, el movimiento de las manos, la mirada y cientos de detalles más, revelan datos acerca de nuestra personalidad y nuestras intenciones que ciertos profesionales —psicólogos encargados de la selección de personal para una empresa, por ejemplo— saben leer como un libro abierto.

    Cómo comportarse en una entrevista de trabajo será un buen tema para un próximo artículo, porque el tema a tratar hoy hace referencia a la lectura en frío que ciertas personas pueden hacer de estos datos y a cómo sacan provecho de ella. Me refiero, en concreto, a aquellas personas sin escrúpulos que, amparadas en diferentes sistemas de adivinación, realizan descubrimientos y predicciones en base a la lectura que hacen de nuestra persona.

    Adivino

    No pretendo valorar ni cuestionar la validez de ninguna técnica adivinatoria —léase, quiromancia, tarot, posos de café o lo que sea— tan sólo valorar la información que inadvertidamente se proporciona y que algún adivinador puede utilizar en su provecho.

    La técnica de la lectura en frío se basa en la formulación de frases y comentarios tan generales que podrían aplicarse a cualquiera. El cuidadoso análisis de las respuestas que estas afirmaciones provocan, junto con un escrupuloso examen visual y una cuidadosa lectura del lenguaje corporal, indican al adivinador cómo ha de desarrollar la entrevista.

    El análisis visual de la persona incluye:

    -la mirada: El espejo del alma. La mirada de una persona y, en general, la expresión facial, dice muchísimo acerca de ella, desde su forma de ser hasta su estado de ánimo. Miradas bajas y evasivas indican timidez e inseguridad, miradas fijas y francas indican, por el contrario, seguridad y firmeza. Las arrugas del rostro alrededor de los ojos y la comisura de los labios muestran si un rostro ha llorado mucho o si la sonrisa es una mueca habitual. Rápidos y constantes movimientos de ojos señalan un carácter nervioso, una mirada altiva indica soberbia, unos dientes muy apretados un carácter violento y una mirada angustiada revela desesperación.

    -los movimientos: La forma de caminar, de mover los brazos y la postura adoptada son otra fuente de información. Movimientos lentos o rígidos, e incluso posturas encorvadas, pueden ser interpretadas como dolencias. Movimientos fluidos y mesurados son indicativos de una buena educación y movimientos torpes pueden ser indicativos de nerviosismo. En general, la forma de moverse y desplazarse dice mucho de la manera de ser.

    -el habla: La forma de hablar de alguien, incluyendo la corrección gramatical, semántica, entonación, volumen y acento, puede dar muchísimas indicaciones valiosas sobre su vida. Se puede conocer su estrato sociocultural, su nivel de educación, sus posibles intereses, etc… Con el uso de esta información se pueden aventurar problemas acordes con su estrato social. Por ejemplo, al perteneciente a un estrato social bajo, se le podrían conjeturar problemas de índole económica, y al perteneciente a un estrato alto, problemas de sentido de vida, de vacío interior. Habría una buena posibilidad de acertar.

    -el aspecto físico: En la sociedad actual, la imagen, la apariencia y la estética tienen un papel cada vez más importante. La persona poco atractiva o con sobrepeso puede sentirse rechazada y con problemas con el sexo opuesto, incluso con problemas laborales si el caso es grave. En el otro extremo, una persona extremadamente bella puede sentirse poco valorada por sus otras cualidades. Entre ambos casos se abren un sinfín de posibilidades en las que valorar también el cuidado personal, el maquillaje, la ropa, las joyas… Ausencia de joyas señala un nivel económico bajo, la ostentación con joyas o incluso un maquillaje agresivo puede señalar la necesidad de llamar la atención o de suplir carencias, el desaliño en el peinado o el aspecto puede indicar una baja autoestima…

    Es mucha la información a obtener y la experiencia del adivinador le permitirá extraer conclusiones cada vez más acertadas, para utilizar en una segunda fase en la que extraer datos más concluyentes sobre la personalidad del sujeto. Por ejemplo al que se considera poco valorado se le puede decir que tiene capacidades ocultas que no ha aprovechado y que le ayudarán mucho en el futuro, al inseguro, que es una persona tímida pero que en algunas ocasiones se comporta de forma muy atrevida, y a la persona con estudios que es una persona muy inteligente. Aunque en realidad no hace falta hacer estas distinciones pues estas afirmaciones son muy generales; cualquier persona desea y cree que tiene más capacidades de las que usa, todo el mundo varía su comportamiento según la situación y no hay nadie que no se considere o desee ser considerado inteligente.

    Con estas frases se van ganando la confianza y estando muy receptivos a las respuestas y reacciones que estas frases provocan, dirigen la entrevista con menor o mayor éxito. Si una afirmación provoca un leve gesto de extrañeza o incredulidad hay que matizarla y relativizarla inmediatamente hasta que el paciente muestre su conformidad, si se provoca asombro, se atisba un brillo de esperanza o, simplemente, se detecta un leve asentimiento de cabeza, hay que proseguir en el razonamiento. Y así.

    La dramatización, la formulación de frase vagas y ambiguas, el oficio del adivinador y la credulidad del que acude a solicitar sus servicios hacen creíbles sus predicciones.

    Publicado originalmente el 18 de julio de 2004

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