Lipogramas (4)
Se trata de textos —que también reciben el nombre de textos podados— en los que se prescinde de una letra o más, de forma voluntaria.
Cuanto más habitual sea la letra, más difícil es la confección del lipograma. En este relato, Enrique Jardiel Poncela eliminó la vocal a, demostrando con ello su capacidad para crear este tipo de textos.
Me lo cedió mi tío Hermenegildo, y me lo recomendó de un modo muy expresivo, diciéndome:
-¡Es un chofer único en el globo, créeme! Si dispone de un buen coche, este hombre consigue prodigios enormes, que en un circo le hubiesen hecho rico. Obedéceme y sírvete de él; tú tienes un coche estupendo y te mueres de tedio ¿no es cierto? Pues te juro, querido sobrino, que cediéndote un chofer como Melecio te pongo en condiciones de ser testigo, e incluso intérprete, de emociones inconcebibles, sin precedentes en el mundo de lo locomotivo. Porque como este chofer no existen dos.
Melecio Volodio, el chofer propuesto, que presenció el momento descrito, sonrió entonces con gesto misterioso. Y no bien concluyó mi tío su elogio, el chofer rozó levemente el borde izquierdo de su sombrero frégoli, color crepúsculo griego, se inclinó con un gentil movimiento y murmuró:
-Tómeme el señor, que conozco mi oficio…
Y sin otros incidentes que mereciesen ser escritos, Melecio Volodio quedó elegido chofer de mi «dieciséis cilindros», con cien duros de sueldo.
Doce excursiones, que tuvieron un epílogo tristemente quirúrgico, me convencieron en un solo mes de que como Melecio no existió en el Universo chofer ninguno.
Prescindo, diciendo esto, de su dominio peregrino del motor: Volodio no sólo conservó de continuo en los extremos de sus dedos los secretos de mi «Mercedes», sino que en el tiempo que vivió conmigo domesticó el motor de un modo mirífico, y el coche corrió, frenó y retrocedió obedeciendo como un perrito lulú los gestos de su chofer.
Pero éste mérito resultó pequeño y ridículo enfrente de otros méritos inconcebibles de Melecio Volodio. Uno, sobre todo, me preocupó en extremo, y se convirtió de súbito en obsesión terrible de mis nervios. El mérito en cuestión estribó, señores, en el frío desdén con que Melecio Volodio miró siempre el peligro. ¿Fue el desprecio de los bienes terrenos? ¿Fue un deseo de morir, fruto de desilusiones y de dolores ocultos? ¿Fue, simplemente, heroísmo? ¿O fue el gusto de servirme y el prúrito de divertir, con emociones fuertes, mi vivir tedioso? Lo ignoro; no lo sé… Pero es lo cierto que siempre que el chofer nuevo puso en movimiento el motor de mi coche; ejecutó sorprendentes ejercicios llenos de riesgos y sembró el terror en los sitios por donde metió el coche; destrozó los vidrios de infinitos comercios, derribó postes telefónicos y luminosos, hizo cisco trescientos coches del servicio público, pulverizó los esqueletos de miles de individuos, suprimiéndoles del mundo de los vivos, en oposición con sus evidentes deseos de seguir existiendo; quitó de en medio todo lo que se le puso enfrente; hendió, rompió, deshizo, destruyó; encogió mi espíritu, superexcitó mis nervios; pero me divirtió de un modo indecible, porque Melecio Volodio no fue un chofer, no; fue un «simún» rugiente. ¿Por qué este furor, este estropicio continuo? ¿Por qué, si Volodio dominó el coche como no lo dominó ningún chofer de los que tuve después?
Hice lo posible por conocer el fondo del misterio, y lo logré por fin.
-¡Melecio!- le dije, volviendo de un terrible circuito que produjo horrendos efectos destructores-. Es preciso que expliques lo que ocurre. Muchos infelices, muertos por nuestro coche, piden un desquite… ¡Que yo mire en lo profundo de tus ojos, Melecio Volodio!… Di… ¿Por qué persistes en ese feroz proceder, en ese cruel ejercicio?
Melecio inspeccionó el horizonte, medio sumido en el crepúsculo, y moderó el correr del coche. Luego hizo un gesto triste.
-No soy cruel ni feroz, señor -susurró dulcemente-. Destrozo, destruyo, y rompo, y siembro el terror… de un modo instintivo.
-¡De un modo instintivo! ¡Eres entonces un enfermo, Melecio!
-No, pero me ocurre, señor, que he sido muchísimo tiempo chofer de bomberos. Un chofer de bomberos es siempre el dueño del sitio por donde se mete. Todo el mundo le permite correr, no se le detiene; el sonido estridente e inconfundible del coche de los bomberos, de esos héroes con cinturón, es suficiente, y el chofer de bomberos corre, corre… ¡Qué vértigo divino!
Concluyó diciendo:
-Y mi defecto es que me creo que siempre voy conduciendo el coche de bomberos. Y como esto no es cierto como hoy no soy, señor, el dueño del sitio por donde me meto pues ¡pulverizo todo lo que pesco!
Y Melecio prorrumpió en sollozos.
Jardiel letras lipogramas textosMonoconsonánticas (2)
El monoconsonantismo es un lipograma que consiste en escribir con un alfabeto reducido de sólo seis elementos: las cinco vocales y la consonante escogida.
Colaboración de Juan Manuel Santos
Al castellano aporto cuatro diálogos minimalistas, muy breves, dominados por la frase corta, pocos personajes, con ausencia de acción, movimiento, intriga y trama; aliterativos y cofónicos:
Diálogo monoconsonántico en S
Isaías sisea
SISA. -¿Sois Isa e Isaías?
ISAÍAS. -Sí.
SISA. -Isaías e Isa, so sosos, sois siesos si seseáis. Así oí esos seis seseos a esos sosos siesos: sese, sesio, ¡sas!, soo, sesó, sesáis.
ISA. -Isaías usó a Suso.
SISA. -Sí, oí eso.
SUSO. -¿Os aseáis, Isaías?
ISAÍAS. -Sss…
SUSO. -¿Sisáis?
ISAÍAS. -Sss…
SUSO. -¿Usáis siseos?
ISAÍAS. -Sss…
Sisa, hipocorístico de Luisa
Isa, hipocorístico de Isabel
Diálogo monoconsonántico en L
Eulallia la Lela
LULÚ. -¿Eolo ulula?
LILÍ. -Ulula Eulalia la Lela.
LULÚ. -Oí: Oeeé…, oeeé…, oleeé…, oleeé…
LILÍ. -Eulalia alela.
LULÚ. -Oí a Eulalia: ¡Aló! ¡Ele! Olí la lila, olí el alelí, olí el aloe, leí la loa, el alauí lo lía…
LILÍ. -Eulalia alela.
Diálogo monoconsonántico en D
Aída duda
IDOIA. -Di, Aída, ¿edad?
AÍDA. -¿…?
IDOIA. -¿Dio Edu diu a Aída?
AÍDA. -¿…?
IDOIA. -¿Edu adeuda a Aída?
AÍDA. -¿…?
IDOIA. -¿Edu duda de Aída?
AÍDA. -¿…?
IDOIA. -¿Edu odia a Aída?
AÍDA. -¿…?
Edu, hipocorístico de Eduardo
Diálogo monoconsonántico en N
Ana no nanea
Ainoa. -Oí a Ana una nana inane en una nao.
Unai. -¡Ooo…no!
Ainoa. -Ana nanea.
Unai. -No, Ana no nanea.
Ainoa. -Ana une un nene enano a una nena enana.
Unai. -¡Ni una nana, ni una nao, ni un enano, ni una enana, ni nanea, ni na, ea!
Nanear intr. Moverse a un lado y otro al andar. Contonearse.
Inane adj. Endeble o insustancial; poco fundado o poco serio.
Nao s.f. Nave
Fuente: María Moliner. Diccionario de uso del español. Ed. Gredos. Versión electrónica. 2ª edición. Madrid. 2001
Juan Manuel Santos Algaba
Sevilla, 30-09-06
Monovocálicas (9)
Colaboración de Juan Manuel Santos
Extenso texto, original suyo, que sale a la luz pública en 1de3.com
Se trata de un texto monovocálico, un tipo especial de lipograma —en el que el autor se auto-impone la ausencia de una o varias letras— y que, en el caso que nos ocupa, ha sido escrito sin las vocales a, e, i, u; o lo que es lo mismo, solamente con la vocal o.
No cabe duda que ha puesto en su confección mucho empeño y muchas horas, a la vista está.
Relato monovocálico en o. Soliloquio
Doloroso colofón
Otro pollo sonó: ¡Cocorocó, cocorocó, cocorocó!
¿Dolor? Brotó dolor sordo, horroroso, no lo soporto, doctor don Ordoño Montoto, oncólogo proctólogo, docto, jocoso, orondo. ¿Pozo doloroso con fondo rocoso? No, pozo hondo, hondo. No gozo con los chopos frondosos, con los mostos poco costosos, con los olorosos lotos, con los JJ.OO…
¿Roto? Como robot cojo, como robot mohoso.
¿Pocho? Yo lo noto. ¿Glotón? Como poco: sólo col con dos cogollos o lomo con chocos, corzo con oporto o potón, polvorón o bombón con coco, roscos sosos o bollos. Como como poco choco, poco choco compro. Yo lo como todo por los ojos. O no como o no moro. No sólo como poco: gormo los cogollos, ronco, sollo por los morros…
No conozco confort. Lloro congojoso con mocos sonoros como coros roncos, con ojos borrosos como topo. Sollozo con tos.
¿Otro trombo? ¡No, otro no! Copo todos los trombos.
¿Motórfobo?, ¿motos yo? No monto motos, no controlo los volvos, los bollo, no choco por poco con otro stop. No corro por flojo, por cómodo, por golfo, por bobo, por mongolo, por tonto, por ñoño como oso fogoso, por molondro, por gonzo…
Coprófobo. Mojo todos los dodots con los mondongos, obro popó con chorros, con colosos popotrocos olorosos.
No floto como globo, no cojo colocón con copón con ron con borojo, no lo logro con pocos sorbos; por honor tomo otro sofrólogo, don Koldo Soto, cómodo doctor, somnólogo, modoso, tontorrón. Nosotros dos somos codorros, monótonos…
No toco trombón, no toco son, sólo toco bombo (porrompón, pon, porrompón o poropopó, porompompón) o gong o tolón, tolón, por sordo. Don Moncho Cobos, otólogo, lo comprobó.
¿Zoólogo? Zoófobo con los lobos, con los zorros, con los toros, con los osos, con los gorgojos, con los chows…
No molo mogollón como Robocop o como gogó con chorbo.
Soplo con sopor todo fogón, todo horno; noto sofocos, bochorno, sonrojo. Froto los ojos con rostro doloroso, fofo, poroso, bofo.
Choco con todos por bronco, por brozno, por choclón, por roñoso, por choro (todo no lo compro, robo con dolo, con morbo; yo sólo no cojo, ¡ojo! con los honrosos; ¡por todos los godos!, ¿los choros somos bobos?, no lo somos; ¿cómo somos nosotros?, ¿cómo son todos?; los choros, por lo pronto, somos pocos), por los sobornos (¿los sobornos son robos?, son robos, no sólo son sobornos), por clon, por moroso, por cocho, por codorro, por odontófobo (los odontólogos no son como nosotros, como vosotros, como yo, como vos), por ojo por ojo… Prorrogo otros ocho otoños todos los tocomochos ponzoñosos. Todo lo pospongo.
Provoco como los monos bonobos, como lobo rojo, como toro bronco, como loro torvo, como dogo tolondrón… Monto follón con todos. Corroo como cloro con H2O, como bromo…
Lo dono todo: ojos, colon, tronco, rostro…
¿Forofo con los horóscopos? Conozco los horóscopos como rollo no como chollo. No los propongo. Los horóscopos son como son.
¿Fotótrofo con gorro? Fotófobo con gorro o no. No tomo sol, lo gorroto, no lo honro, no pongo color.
Don Ordoño comprobó con los ojos cómo no colmo los gozos; cómo lloro como rorro con todo; cómo lo jorobo; cómo rozo lo pomposo; cómo no soporto los tropos, los rollos plomo, los complots; cómo no rozo los codos gotosos; cómo ronco con don Koldo; cómo no prologo los monólogos; cómo, con tono monótono, sólo gloso lo morboso; cómo cobro por todo, no cobro como los odontólogos; cómo combo los hombros dolorosos; cómo poto los bollos; cómo no como tórtolos; cómo no rondo como los mozos; cómo no tomo fotos-color con zoom con los potros por los cotos; cómo no roo los roscos color oro; cómo no domo los cómodos cotorros; cómo no toco como los octópodos; cómo choco con los bobos, con los tontos; cómo sólo mondo los cocos; cómo con dos porros, no controlo; cómo no compongo los octógonos rotos; cómo soplo todos los polvos; cómo no forro los tochos; cómo cojo los mocos con los morros; cómo no cobro bonolotos por comodón; cómo cojo los pomos monocromo con horror; cómo no rompo los globos rojos; cómo no loo los shows; cómo podo todo lo frondoso: los olmos, los chopos, los gordolobos, los corónopos, los cohombros, los corozos, los toronjos… ; cómo troncho los troncos.
Don Ordoño tronó por los monólogos zonzos. Con don Ordoño, codo con codo. Don Ordoño lo contó todo, ¿cómo lo contó?, lo contó congojoso, con dolor; lo corroboró con otros oncólogos, con otros proctólogos, con los homólogos.
¿Todos somos yo?, ¿todos somos nosotros?, ¿todos somos vosotros?, ¿somos o no somos? No, no lo somos. Somos como los lobos.
No oro como los moros, oro como Don Bosco (1815-1888. Sto.), como los ortodoxos, como los coptos, como moscóforo con choto, como mormón, como los Rdos. Obpos.: ¡Oh, Sr., Sr.! Por Xto., lo soportó todo por nosotros ¡SOS, pronto! ¡Socorro!
Yo, loco, poco. Locos no somos todos.
Soplo como toro con rostro hosco, como ogro con mocos costrosos. ¿Dolor? Dolor gordo, con grosor, como pocos, tosco, tostón, topocho, fondón, con sofocos, costoso, poco donoso, otro dolor. Tomo Dolotrón, Confobos, Cronol, Propofol, Dolostop… ¿Noto poco dolor? No lo noto, no lo borro. No solo no lo logro, lo convoco. Noto cómo lloro.
Zozobro. Bochornoso tongo. Toco, forzoso, fondo con lodo. Todos los pros, todos los logros, rotos. Opto por los fósforos, por lo bonzo. ¡Jo! ¡Horror! Por todo, sobro. ¡No, no, no, no… ! Doloroso colofón.
Juan Manuel Santos Algaba
El Viso del Alcor (Sevilla)
Monoconsonánticas (2)
Colaboración de Juan Manuel Santos
El monoconsonantismo es un lipograma que consiste en escribir con un alfabeto reducido de sólo seis elementos: las cinco vocales y la consonante escogida.
Es cierto, como indica Màrius Serra en Verbalia (2000, pág. 322), que este artificio ludolingüístico tiene escasa tradición por el poco margen de maniobra que ofrece. Pone dos ejemplos: un minitexto en n de Stefano Bartezzaghi y una especie de trabalenguas finlandés en k.
Sánscrito
Na nonanunno nunono nana nananana nanu
nunno ‘nuno nanunneno nanena nunnanunnanun.
Finlandés
Kokkoo kokko koko koo!
Koko kokoko?
Koko koko.
Monovocálicas (8)
Colaboración de Gustavo Wilches-Chaux
DÍ SÍ
Di sí: Isis difícil
Mi Lilith
Mi bilis
Mi tisis
Si mi símil
Vil sífilis
Sin tí
mi misil viril
Vil miti miti
Dí sí, mi Bilitis
Mi liz
Mi iris
Mi lid
Y mi vid
Di sí
Plis
FOTO
Yo, oso goloso,
Gozo por todo:
Con loco don
Propongo lo fogoso
Cómodo doctor:
Loro gomoso,
No corro con lobos
No cojo con condón
No como poco
Yo todo lo pospongo
Por motosos
Yo tomo poco ron
Yo tomo fotos
No poso por bolsón
No como solo
Ojo por ojo -bon- Ojo por ojo:
Yo bordo con oro los poporos
No troco yo lodo por polvo con sonrojo
No troco Polo Nor por Bolombolo*
Yo todo lo tomo con color
¡Bobos morrongos!
Opongo con honor los dolorosos
O lloro con dolor por los morosos
No toco trombón,
No toco bombo,
No como con ogros horrorosos:
Godos o rojos todos son
-morbos borrosos-
Los dos son óbolos dolosos
No sólo Solón:
Todos son locos
Todos son como Colón:
Por poco honrosos
Sólo sobornos son
Los gonococos
¡Loor! ¡Loor!
-Corroncho o rolo-
¡Loor! ¡Loor!
-Moros o monos-
No sólo por honor
Obro con todo
No sólo por honor:
¡Bolos son bolos!
* Honor por vos, don Otto von Groof
lipogramas monovocálicasMonoconsonánticas
Colaboración de Juan Manuel Santos
El monoconsonantismo es un lipograma que consiste en escribir con un alfabeto reducido de sólo seis elementos: las cinco vocales y la consonante escogida.
Es cierto, como indica Màrius Serra en Verbalia (2000, pág. 322), que este artificio ludolingüístico tiene escasa tradición por el poco margen de maniobra que ofrece. Pone dos ejemplos: un minitexto en n de Stefano Bartezzaghi y una especie de trabalenguas finlandés en k.
En Internet he encontrado dos textos: un soneto italiano en m:
Emma mi ama! Ma io amo Emma?
O amo Mimma? (E Mimma è mamma a Emma!)
Oh mamma mia! Ahimè! Mai, mai
Emma m’amò. Ma io… mi amai?
Emma ama me o ama Mimmo?
E Mimmo ama? Ma Mimmo è mimo!
Mimmo ama i mimi… i miei mimi!
O ama me? Mah…? Ma Mimmo è omo?
Ma io (omo!!!) mai amai Mimmo.
Oh! Io amo Emma, Mimma e Mea!
Oh Mea… Mea…! (E Mea è mamma mia!)
Amai Emma, Mimma e mamma (e Mimmo mai!)
Ma mamma mia mai… mai… m’amò!
Amami mamma (o Mimma, o Emma) o muoio!
Y una pequeña narración en n en francés:
On a uni une nana nue à un âne inné. on a eu une oie ionienne une naine ou un nano-aï? nenni! on a eu une aînée en un an. aïe, une nuée au néon à anion: anna a eu un anneau noué où? à une aine? au néné? non! née, anna n’a eu un ennui: on a nié! on ânonna en eau: «ô éon, on a eu une année inouïe.» oui, un nanan à nonne, un néo-nô à ana. na!
En español he descubierto las siguientes frases, desconozco a sus autores:
Mi mamá me mima. Mi mamá me ama a mí. Amo a mi mamá.
A ti, tu tita te tatúa tu teta. A ti te tuteo, tía Tita: átate tu tetita.
Oíd, deidad: de día dudo de odiada deuda. Dad dado, adeudad oda, id a dedo o dudad.
Era error, arriero reo, roer, raer, reír, arrear áureo aro, arriar, errar ira, arar área rara e ir a ara a orar.
francés italiano lipogramasConstricción
La constricción es un obstáculo lingüístico, sintáctico o gramatical, que un autor libremente se impone a modo de desafío, para superarlo con el uso de su creatividad.
Las constricciones son de varios tipos y, todavía hoy, siguen creándose nuevas. Algunas de ellas se han consolidado por su uso, tal es el caso de los tautogramas (textos en que todas las palabras empiezan por la misma letra) y los lipogramas (texto en el que se evita el uso de una o más letras del alfabeto).
A continuación una constricción consistente en un poema de dos octavas de octosílabos en el que algunas letras finales de cada verso se repiten al inicio del siguiente y las del último verso son iguales a las primeras del primero, con lo que se cierra el círculo.
Radiosa isla, candado
doble de mar y sirenas
en asecho entre las olas.
Las calles y la plazuela
labran miles de azulejos.
Josas y casas abiertas
asoman en luz de nácar
acariciando las piedras.
lozano, flores y yerbas
basculan sobre los patios.
Oscilan hasta las yemas
más empinadas y huelen.
Encantadora Caprea,
reacia isla de amores,
esclarecida hechicera.
Salvatore Chierchia
Lipogramas (3)
Se trata de textos en los que se prescinde de una letra o más, de forma voluntaria.
Cuanto más habitual sea la letra, más difícil es la confección del lipograma. En este ejemplo se ha eliminado la vocal a, lo que le confiere una gran dificultad.
El sol en el cenit tiene esplendores
tiene hermosos crepúsculos el cielo;
el ruiseñor sus trinos y su vuelo;
corriente el río, el céfiro rumores.
Tiene el iris sus múltiples colores,
todo intenso dolor tiene consuelo;
tienen mujeres mil, pechos de hielo
y el pomposo vergel tiene sus flores.
Tienen sus religiones los creyentes,
tiene mucho de feo ser beodo,
tiene poco de pulcro decir mientes,
todo lo tiene el que lo tiene todo
y tiene veinte mil inconvenientes
el escribir sonetos de este modo.
Martín de San Martín
letras lipogramas poemasMonovocálicas (7)
Colaboración de Juan Manuel Santos
Relato monovocálico en e.
Ese es Pepe Ferrer, jefe de Reyes Meléndez. Es demente. Cree ver peces celestes en redes verdes. Bebe té trece veces en el semestre. Cree tener tres endebles bebés. Beben leche en el tren de Jerez; deben crecer. Teme enfermen. El relente en el tren es repelente.
- ¡Ven, Reyes! Es menester se desteten de leche de Nestlé.
- Pepe se entremete.
- Sé clemente, jefe.
- ¿Pretendes estremecerme?
- Les meteré vehemente sed.
- Deje de entenebrecerme. Tener tres nenes me enternece. Me creen endeble.
- Eres excelente, Pepe, decente, deferente.
- ¡Detente!, tres bebés temen perecer.
El deber de Reyes: defender gente de fenecer. Es efervescente.
Juan Manuel Santos Algaba.
Homenaje al mexicano Óscar de la Borbolla por la narración El hereje rebelde perteneciente a su libro Las vocales malditas.
En el Vergel del Edén
Mamá Ladilla es un grupo formado en 1994 por Juan Abarca, LLors Merino y Ferro.
Su quinto disco, Analfabada fue presentado durante todo un año, en una gira relajada pero extensa que se llamó Abuelito dime tour.
En agosto de 2002 publican Analfabada.
·Cosas que joden
·Permanentemente pendiente
·Nada más lejos
·Hoy
·Risión cumplida
·Persiguiendo al futuro
·Difamando en el mercado
·Los mundos de yupi
·Gato y ratón
·Blandurrias
·Piruletas
·Pablito clavó un clavito
·Con todo lo que yo he hecho por ti
·No para ti
·Perdido idiota
·En el vergel del Edén
Viene aquí relacionado por un tema monovocálico en el que solamente se utiliza la vocal e. La letra de dicho tema es grosera y soez, apta sólo para adultos. Que luego no se diga que no avisé.
En el vergel del Edén
En el Vergel del Edén
Letra y música: Mamá Ladilla
Disco: Analfabada
BKT. Distribuye Locomotive Music.
Grabado en Producciones peligrosas
Granada 2002
En el vergel del Edén, embébese Esther del leve mecer del relente:
-Excelente, vegeté tres meses en el éter… ¡fetén!
De repente Pepe, ese mequetrefe que es el gerente de Mercedes Benz, se yergue de entre el verde césped, emergente el repelente pene.
Esther se estremece:
-Behj, ¡qué peste! ¿Qué pesebre es este? ¿Es que repeles el gel? ¿Crees que este pene es decente?
Enternécese Pepe:
-Es que dejé que el semen que eyecté se reseque. Pensé: “Que estrene Esther este presente”. Te reservé merengue de trece meses. ¡Bebe, bebe!
-¿Beber? ¿Beber de ese enclenque esqueje? ¿Crees que me embelesé? ¡Que te den! ¡Qué cerdete eres! Que te enteres: mereces fenecer en el retrete, entre heces que defeque Peret. Enfermé de verte, ¡vete, vete! ¡Métete el pene en el bebes! ¡Entretente este semestre en extender ese repelente semen en el eje del Mercedes Benz!
-Esther…
-¡Que me dejes! Beberé té en el tenderete. Que te bese el membrete el bedel.
-Es que, Esther… Pepe es el jefe. Pepe es el que te debe extender el cheque de este mes. Bebe, Esther.
Conclusión:
Es menester que Esther cercene el pene de Pepe, ese pelele de jefe que cree que merece peerse en el vergel del Edén.
letras lipogramas música monovocálicas






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