dinosaurios
¿Sabías por qué llamamos DINOSAURIOS a los grandes reptiles que habitaron la Tierra en épocas remotas?
Un científico llamado Sir Richard Owen acuñó el término en el año 1841 combinando dos palabras griegas: deinos y sauros, que significan respectivamente ‘terrible’ y ‘lagarto’.
Estos “lagartos terribles” tienen cada uno su nombre también formado por raíces griegas o latinas. El tiranosaurio (Tirannosaurus Rex), provisto de potentes garras y asombrosas mandíbulas era uno de los más feroces. Su nombre significa ‘tirano lagarto rey’ y le casaba como anillo al dedo, pues se cree que tal era su conducta.
Igual que ocurre con el oviraptor (Oviraptor), que robaba y comía los huevos de otros dinosaurios, por lo que su nombre significa precisamente eso: ‘ladrón de huevos’.
En otros casos como en el del tricerátopo (Triceratops), cuyo nombre significa ‘cara con tres cuernos’, o el del deinónico (Deinonychus), cuyo nombre significa ‘garra terrible’, el nombre identificaba alguna característica física del animal.
animales aspecto miedo nombres
¿Sabías por qué ESTAR CON LA MOSCA DETRÁS DE LA OREJA es recelar de algo o alguien?
Está con o tiene la mosca detrás de la oreja aquél que recela o teme, que sospecha o desconfía.
La expresión alude a la inquietud y molestia que causa el zumbido de este insecto cuando se acerca y a la angustia por cazarlo de quién se enfrenta a su incordio. Y con ella se describe el estado de ánimo del que anda intranquilo a la espera de que ocurra aquello que teme que suceda.
Si la molestia y el desasosiego llega al punto de hacer explotar los nervios contenidos de esa persona, se le suele decir: ¿Qué mosca te ha picado? queriendo preguntarle por el motivo de su enojo.
insectos miedo sospechaLos muertos y la cosmética
La Muerte es el enigma definitivo. Y como gran misterio que es, siempre ha inquietado al hombre y le ha llevado a proponer respuestas a la pregunta de ¿qué hay más allá? Y para contestar a esta pregunta y dar sentido a otras necesidades, se han formulado creencias, filosofías y religiones y, en ellas, siempre se ha tratado con respeto a los muertos, conocedores de la respuesta. Con respeto y con miedo.
Miedo a que el espíritu del difunto no desee abandonar el mundo e intente poseer otro cuerpo. Miedo a que los malos espíritus perturben el descanso del fallecido. Miedo a que regrese de entre los muertos para importunar a los vivos. Dando lugar estas creencias a múltiples costumbres y tradiciones.
Cuando alguien fallece lo primero que se hace es cerrarle los ojos. Con ello se pretende evitar que el difunto escoja al siguiente en morir y se establece una frontera entre lo muerto y lo vivo, de la misma manera que al cubrir el cadáver con una sábana o tela.
Velar al muerto significa hacerle compañía desde el momento de la muerte hasta recibir sepultura a la luz de las velas repartidas por la viuda, el viudo o los familiares, evitando así que malos espíritus le importunen. Siendo otra señal de duelo el vestir alguna prenda de luto.
El color del luto es el negro a partir del siglo XI —antes era el blanco— y obedece a la necesidad de los vivos de ocultarse a los muertos. Con la muda del atuendo habitual buscaban un doble fin: desorientar al muerto haciendo irreconocible al vivo —evitando así que el alma del difunto penetrara en el cuerpo de los vivos— y apartar a los dolientes del resto de la sociedad para no contaminarla con la impureza que suponía la muerte. Algunos pueblos primitivos usan el color blanco embadurnándose el cuerpo con yeso o con cenizas a fin de disfrazarse de espíritus y desorientar a los intrusos del más allá.
Una vez amortajado el cadáver recibe sepultura bien envuelto el tela o, si su economía lo permite, en un ataúd. Ya hacia el cuarto milenio antes de Cristo los sumerios metían a sus difuntos en cestos de juncos movidos por el miedo al regreso y se debe entender este hecho como un antecedente del ataúd. En algunos pueblos del norte de Europa se decapitaba el cadáver y se le amputaban los pies para evitar que persiguiese a los vivos. Y aunque enterrarlo bajo metro y medio de tierra podía ser suficiente, se le encerró en una caja, se le clavó una tapa con un número exagerado de clavos y se cegó la entrada de la tumba con una pesada lápida.
En Roma se enterraba al atardecer y, para despistar al muerto se llegaba al cementerio ya anochecido y se encendían antorchas tanto para alumbrarse como por ser el fuego un elemento parejo a la muerte. De hecho la palabra funeral proviene del latín funus, ‘tea encendida’.
Colocar flores en las sepulturas se interpreta como el deseo de proporcionar algo vivo en recuerdo del difunto y la corona de flores tenía también la misión de barrar el paso al espíritu e impedirle volver del mundo de los muertos.
Creencia muy arraigada era la que contemplaba que el alma que carecía de tumba erraba por la tierra y podía atormentar a los mortales enviándoles males o atormentándoles con sus apariciones. Y no bastaba con enterrar el cuerpo, se debían observar ritos. La eventualidad de ser indebidamente enterrado atemorizaba a los vivos y se temía más que a la muerte misma. En la Ilíada, Héctor ruega a su vencedor para que no le prive de sepultura:
“Te imploro no entregues mi cuerpo a los perros junto a los barcos griegos; acepta el oro que te ofrecerá mi padre y devuélvele mi cuerpo para que los troyanos me ofrezcan mi parte en los honores.”
La posesión por parte de un espíritu maligno o un alma atormentada ha sido un temor ancestral y diversas han sido las artimañas para protegerse de tal eventualidad. Las primeras proceden seguramente del Neolítico y se pueden observar en la actualidad en las tribus más atrasadas del África profunda o del Amazonas. Consisten en la automutilación y colocación de objetos mágico-religiosos en los orificios del cuerpo por los que podían penetrar los malos espíritus. A ese fin se agujereaban los extremos de las orejas para colgar de ellas talismanes, y también las aletas de la nariz o los labios.
Los pendientes pasaron a ser de oro, ya que al fetichismo se le unía el prestigio del metal, y si el pendiente era un aro se interpretaba en el mundo antiguo como sumisión a Dios.
El hombre del Neolítico acostumbraba a pintarse la cara y el cuerpo con significado mágico-religioso, como una forma de disfrazarse y ocultarse a los malos espíritus y a no ser reconocido tras la máscara. Después de ello, el maquillaje estuvo presente en todo el mundo antiguo. Los reyes se presentaban ante su pueblo maquillados, las mujeres podían aparecer en público desnudas, pero no sin pintarse y en Egipto nadie era enterrado sin útiles cosméticos. Hombres y mujeres pintaban sus labios de color rojo pálido por imperativo de la moda egipcia y por la supersticiosa creencia de que no es posible la muerte si los labios están rojos.
El mismo cuento se le puede aplicar a la pintura de ojos y a los tatuajes con los que algunos aborígenes maoríes adornan su cuerpo. Incluso al gesto de cubrir el bostezo con la mano, ocultando la desmesurada y prolongada abertura de la cavidad bucal. E incluso el cubrimiento de las partes íntimas obedece no tanto a un sentimiento de pudor como a una maniobra de protección de otros posibles orificios de entrada del cuerpo o contra el mal de ojo sobre tan delicadas partes de la anatomía.
Publicado originalmente el 17 de febrero de 2002
costumbre miedo muerte sepultura significado supersticionesDar yuyu
¿Sabías por qué DAR YUYU significa dar miedo, repeluzno, temor supersticioso?
También equivale a gafe, malasombra, mal de ojo e incluso melancolía y depresión.
La palabra yuyu parece ser la repetición consecutiva de la interjección ¡uy!, que en el diccionario aparece como huy, aunque este hecho no tiene importancia a nivel fonético.
Esta interjección se profiere cuando se espera o se produce algún suceso -tanto positivo como negativo- que, aún estando a punto de ocurrir, se frustra en el último momento.
Como ejemplos podemos citar el remate a puerta de un futbolista que no entra por poco, al que el público responde con un coral ¡uuuuuuy!; o cuando cae un objeto de nuestras manos y lo cazamos al vuelo evitando su rotura o, en general, cuando casi alcanzamos un éxtito que al final no se produce.
Esta frustración del logro es el origen del miedo, la superstición y el gafe.
interjección miedoNo llegar la camisa al cuerpo
¿Sabías por qué NO LLEGAR LA CAMISA AL CUERPO es estar muy asustado por algo que pueda suceder?
El temor suele ser algún riesgo o amenaza a la propia vida.
No le llega la camisa al cuerpo se dice del que está tan asustado y teme tanto por su vida que es incapaz de pensar coherentemente.
Esta expresión coloquial expresa que cuando alguien tiene mucho miedo, se encoge. Así que, en sentido figurado y haciendo uso de la hipérbole, cuando alguien siente tanto miedo y se encoge tanto, podría ocurrir que una camisa que estuviera vistiendo no le llegara a contactar con la piel.
exageración miedo
Imagina que eres el paciente y que has entrado al quirófano… y en medio de los sopores de la anestesia… escuchas alguna de estas frases… ¡qué horror!
Mejor guarda eso, lo vamos a necesitar para la autopsia.
¡Persigan a ese perro y traigan lo que se llevó!
Oigan, si esto es el hígado… ¿eso qué es?
Acepta este sacrificio… ¡Oh, Señor de la Oscuridad!
¿Plof? ¿Qué fue lo que cayó al suelo?
Enfermera… páseme esa… eh.. ¿cómo se llama ese aparato?
¡Ay, se me fue la mano!… ¿saben si alguien sobrevivió a 500 ml de esto antes?
¡Uf, de nuevo un apagón!
Pero si pagan muy bien por un riñón… total… ¿éste para qué quiere dos?
¡Todo el mundo quieto! ¡Perdí mis lentes de contacto!
Te apuesto veinte pavos a que esto es el hígado… no, el páncreas.
¿Quieres dejar la consola de una vez y ayudarme?
Oye, ¿quién puso esto aquí?
¡Uf, detesto cuando se me cae algo aquí adentro!
Cómo, ¿este paciente no era el del cambio de sexo?
¿Pueden hacer que esa cosa deje de latir?, ¡me hace perder la concentración!
No te preocupes, creo que sí esta bien afilado.
Sujeta ahí. Sujeta ahí. ¡Sujeta ahí! ¡Sujeta ahí!… Nada, es igual, déjalo.
Enfermera, este paciente firmó la tarjeta de donación de órganos, ¿no?
¡Fuego! ¡Fuego! ¡Todo el mundo afuera!
¡Ay, la pagina 47 del manual no está!
chistes miedo saludEstar en ascuas
¿Sabías por qué decimos que ESTAR EN ASCUAS es estar inquieto, nervioso, expectante?
Se dice cuando uno está pendiente de algún desenlace inminente, para expresar el estado de inquietud.
Un ascua es un pedazo de cualquier materia sólida y combustible que por la acción del fuego se pone incandescente y sin llama.
Es similar a la brasa, aunque este término hace referencia solamente a la leña o el carbón encendidos. Así, también existe la expresión estar como en brasas para describir la misma inquietud y ansiedad.
La frase hace referencia al estado en que se encontraría una persona que, efectivamente, se hallara sobre ascuas.
fuego miedo sentimientos¿Sabías por qué decimos QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO para expresar que nadie se va a ofrecer como voluntario para una empresa muy arriesgada?
La frase se refiere a la impotencia de los más débiles para tomar precauciones frente a aquellos más fuertes que abusan de ellos. También para referirse a la realización de una tarea complicada o peligrosa, para la que es prácticamente imposible encontrar un ejecutor.
El origen de esta expresión parece estar en un cuento popular, recopilado en el siglo XIV en el Libro de los gatos, que es un manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional, cuyo cuento número 55 lleva por título De los mures con el ratón, y narra así:
Los mures una vegada llegáronse a consejo et acordaron como se podrían guardar del gato; et dixo el uno que era mas cuerdo que los otros: Atemos una esquila al pescuezo del gato et podernos hemos muy bien guardar del gato; que cuando el passare de un cabo al otro, siempre oyremos la esquila. Et aqueste conseio pligo a todos; más dixo uno: Verdat es; mas ¿quién atará la esquila al pescueso del gato? Et respondió el uno: Yo no. Respondió el otro: Yo no; que ni por todo el mundo yo non querría llegar a él.
La historia tiene diferentes versiones pero todas con la misma moraleja. Samaniego, en la Fábula VIII, lo narra así:
Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio,
que después de las aguas del diluvio
fue padre universal de todo gato,
ha sido Miaurgato
quien más sangrientamente
persiguió a la infeliz ratuna gente.
Lo cierto es que, obligada
de su persecución la desdichada
en Ratópolis tuvo su congreso.
Propuso el elocuente Roequeso
echarle un cascabel, y de esta suerte
al ruido escaparían de la muerte.
El proyecto aprobaron uno a uno.
¿Quién lo ha de ejecutar? Eso ninguno.
“Yo soy corto de vista.”Y yo muy viejo.”
“Yo, gotoso”, decían. El consejo
se acabó como muchos en el mundo.
Proponen un proyecto sin segundo.
Lo aprueban. Hacen otro. ¡Qué portento!
¿Pero la ejecución? ¡Ahí está el cuento!
Y Lope de Vega lo versionó así:
Juntáronse los ratones
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.
Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:
- ¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?






últimos comentarios