Ponerse hecho una furia
¿Sabías por qué PONERSE HECHO UNA FURIA es la locución utilizada para calificar al irascible que se encoleriza?
Es frase que califica a aquél al que, en determinadas circunstancias, la ira hace gritar, gesticular y no atender a razones.
Las Furias eran las divinidades infernales romanas, asimiladas a las Erinias, las divinidades infernales griegas: Hades, Deméter, Hécate, Perséfone…
Son unas de las divinidades más antiguas, anteriores a Zeus y a los dioses del Olimpo. Simbolizaban las leyes del mundo moral y castigaban a los transgresores, vengando especialmente los crímenes cometidos en el seno familiar.
Se as representaba en forma de monstruo de mirada amenazadora, con grandes alas desplegadas y pies de bronce. Las serpientes formaban sus cabellos y se enrollaban alrededor de sus manos y brazos.
Es frase similar a ponerse hecho una hidra o ponerse hecho un basilisco.
amenaza conducta mitología transtornoCanto de sirenas

¿Sabías por qué se califica de CANTO DE SIRENAS a las adulaciones, a las mentiras agradables que no traen consigo ningún bien?
También se califica de tal manera a los objetos o asuntos muy seductores que encubren algún mal.
Las sirenas son unas criaturas marinas mitológicas, con cuerpo de joven y hermosa mujer y con cola de pez. Se cuenta que cantaban maravillosamente y que, con su canto, atraían a los marineros de un modo tan irresistible que los hombres se lanzaban al agua como locos en pos de su belleza. También atraían a sus embarcaciones a aguas peligrosas y a costas con arrecifes provocando el naufragio. Fuera como fuere los marineros perecían ahogados.
De ahí que se hable de canto de sirenas para referirse a cualquier cosa perjudicial encubierta o disfrazada de algo agradable.
canto mar mitologíaHoras, minutos y segundos
¿Sabías por qué dividimos el tiempo en HORAS, MINUTOS Y SEGUNDOS?
La Tierra tarda un cierto periodo de tiempo en completar un giro sobre su propio eje. Este periodo de tiempo recibe el nombre de día y está dividido en dos periodos: uno de luz y otro de oscuridad.
La división del día en 24 porciones de tiempo iguales la adoptaron los romanos de los antiguos egipcios, que tenían un calendario basado en treinta y seis estrellas que aparecían alternativamente justo a la puesta del Sol, a medida que transcurría el año. En el intervalo de una noche aparecían sucesivamente doce de estas estrellas, lo que hizo que se dividiera el periodo de oscuridad en doce partes. Por similitud también fraccionaron en doce partes el tiempo de luz solar.
La mitología explicó el fenómeno con las Horas, divinidades griegas hijas de Zeus y Temis, que servían a los dioses principales y guardaban las puertas del Olimpo. Regían el orden de la naturaleza y determinaban la fertilidad de la tierra.
En un principio fueron tres: Talo, Carpo y Auxo, y se las asoció con las estaciones. Más tarde se aprecia una confusión respecto a las Horas y en las Fábulas de Higinio se mezclan los nombres originales con los epítetos, y las designaciones de estaciones u horas separadas. De esta forma se elabora una lista de nueve Horas: Auxo, Eunomía, Ferusa, Carpo, Diké, Euporia, Eirene, Ortosia y Talo.
Más tarde se completa la relación de las “doce hermanas”, guardianas del tiempo del día, que queda como sigue:
Auge, la primera luz
Anatole, el amanecer
Musica o Musia, la hora matutina de la música y el estudio
Gymnastica o Gymnasia, la hora matutina del ejercicio
Nymphe o Nymphes, la hora matutina de las abluciones
Mesembria, el mediodía
Sponde, las libaciones tras el almuerzo
Elete o Telete, oración, la primera de las horas de trabajo de la tarde
Acte o Acme, comida y placer, la segunda de las horas de trabajo de la tarde
Hesperis, atardecer
Dysis, el ocaso
Arktos, la última luz
El mundo clásico también adoptó —merced a la ocupación persa del territorio que anteriormente había pertenecido a Alejandro Magno— los estudios astronómicos del pueblo babilónico. Éstos utilizaban el sistema sexagesimal para sus complicados cálculos astronómicos y por ellos tenemos horas de sesenta minutos y minutos de sesenta segundos.
Entonces cada una de las horas se divide a su vez en sesenta minutos (de minutus, pequeño en latín) y éstos lo hacen a su vez en sesenta segundos (de secundus, que sigue a lo primero, en latín).
Egipto mitología Roma tiempoMedusa
¿Sabías por qué llamamos MEDUSA a cierto animal marino?
Animal invertebrado del grupo de los celentéreos.
Las medusas o aguamalas son organismos del filo Cnidaria, pelágicos, de cuerpo gelatinoso, con forma de campana de la que cuelga un manubrio tubular, con la boca en su extremo inferior, a veces prolongado por largos tentáculos cargados con células urticantes llamados cnidoblastos.
Debido a que su cuerpo tiene forma de campana y a que de su borde cuelgan tentáculos con cápsulas urticantes se le compara con la cabellera de Medusa, una de las tres gorgonas, que tenía el poder de convertir en piedra a aquél que la mirase.
animales mitología
Ser la manzana de la discordia

¿Sabías por qué SER LA MANZANA DE LA DISCORDIA es ser el origen o motivo de una discusión?
El origen de la expresión podemos encontrarlo en la mitología griega.
Erida, diosa de la discordia, no fue invitada a la boda de Peleo y Tetis celebrada en el monte Ida.
Como venganza, y sabiendo que Hera, Afrodita y Atenea sí que habían sido invitadas, envió una manzana de oro con una inscripción que decía: para la más bella.
Como todas ellas se consideraban la más bella, Zeus nombró a Paris juez de esta liza.
Afrodita lo sobornó prometiéndole el amor de Helena de Troya, y así fue elegida la más bella.
Ante eso, Atenea y Hera decidieron destruir Troya.
belleza mitologíaSer como un Ave Fénix
¿Sabías por qué SER COMO UN AVE FÉNIX se dice del que descuella en su campo, del que resulta un portento o prodigio en su línea?
Se dice también de la persona o cosa que es única en su especie.
Este elogio se basa en la leyenda del Ave Fénix, a la que los antiguos creyeron inmortal al renacer de sus cenizas.
Esta creencia hace una clara referencia a la diaria muerte del Sol, que renace nuevamente al día siguiente para sumirse de nuevo en un ciclo infinito.
Esta singular ave nacida en el oriente es el único ejemplar de su especie.
aves fuego mitologíaRenacer de las cenizas
¿Sabías por qué RENACER DE LAS CENIZAS es volver a levantarse tras un fracaso?
La idea de volver a alzar el vuelo tras una crisis se relaciona con la leyenda del Ave Fénix.
Un pájaro fabuloso —único ejemplar en el mundo— de brillante plumaje dorado y escarlata, de melodioso canto y cuya vida se extendía a lo largo de los siglos.
Cuando sentía cercano el momento de la muerte, se preparaba un nido de maderas nobles, raras y aromáticas y generaba un fuego en su interior que le consumía entre sus llamas. Resucitaba muy pronto de sus cenizas, intacta y rejuvenecida, para vivir otra vez por siglos.
Con esta leyenda se equipara los ánimos renovados de aquél que se sobrepone a una desgracia.
aves fuego mitología
La Tierra tarda un cierto periodo de tiempo en completar un giro sobre su propio eje. Este periodo de tiempo recibe el nombre de día y está dividido en dos periodos de doce horas cada uno.
Esta división del día en 24 horas la adoptaron los romanos de los antiguos egipcios, que tenían un calendario basado en treinta y seis estrellas que aparecían alternativamente justo a la puesta del Sol, a medida que transcurría el año. En el intervalo de una noche aparecían sucesivamente doce de estas estrellas, lo que hizo que se dividiera el periodo de oscuridad en doce partes. Por similitud también fraccionaron en doce partes el tiempo de luz solar.
La mitología explicó el fenómeno con las Horas, “las doce hermanas” —que en un principio fueron tres: Talo, Carpo y Auxo—, que eran divinidades griegas hijas de Zeus y Temis, que servían a los dioses principales y guardaban las puertas del Olimpo. Regían el orden de la naturaleza y determinaban la fertilidad de la tierra.
El mundo clásico también adoptó —merced a la ocupación persa del territorio que anteriormente había pertenecido a Alejandro Magno— los estudios astronómicos del pueblo babilónico. Éstos utilizaban el sistema sexagesimal para sus complicados cálculos astronómicos y por ellos tenemos horas de sesenta minutos y minutos de sesenta segundos.
Cada una de las horas se divide a su vez en minutos (de minutus, pequeño en latín) y éstos lo hacen a su vez en segundos (de secundus, que sigue a lo primero, en latín).
Cada una de estas horas ha contado con un significado especial que veremos a continuación:
Colaboración de Manuel Jovani
Desde el principio de la Iglesia, los apóstoles quisieron, siguiendo la costumbre de los judíos, santificar las divisiones o horas del día con la oración en común. Dicen los Hechos de los Apóstoles (III 1) que San Pedro y San Juan subían cierto día al templo de Jerusalén a la hora nona de la oración.
San Benito en su Regla (cap 67) las llama ya horas canónicas, y así serán denominadas universalmente desde el siglo VI gracias a la expansión de los escritos de Isidoro de Sevilla (De Eccles Officiis, libro I cap 19), pues son impuestas por la ley o cánones de la Iglesia y ordenadas según sus normas o cánones.
Dado que el fin del hombre es glorificar a Dios, servirlo y, gracias a ello, salvar el alma, la Iglesia quiso que sus fieles, y en representación de ellos los clérigos, tributasen a Dios una alabanza permanente. De aquí la laus perennis establecida en el interior de algunos monasterios medievales. Pero, ya que esto sólo les es posible a unos pocos y en pocos lugares, se adoptó un criterio discreto y se pensó en el programa de vida previsto por el salmista, que dijo: “Siete veces al día te alabé” (salmo 118) y también: “A medianoche me levantaba para alabarte” (salmo 118). De aquí las siete horas canónicas de los oficios diurnos y de aquí también los oficios nocturnos, repartidos según las tres antiguas vigilias en las que los soldados centinelas dividían la noche.
Los oficios u horas canónicas diurnas son siete:
Laudes (aurora)
Prima (a las 7 de la mañana)
Tercia (a las 9)
Sexta (a mediodía)
Nona (a las 3 de la tarde)
Vísperas (a la caída del Sol)
Completas (ya entrada la noche)
Los oficios u horas canónicas nocturnas son sólo los Maitines, divididos en dos o tres nocturnos según las fiestas y los Breviarios. Estas horas de oración litúrgica ya era observadas más o menos por los judíos.
Fin de la colaboración
Hay que notar —en referencia a la hora nona— que afternoon (’la tarde’ en inglés) significa ‘después de la hora nona’ i que en catalán fer nones (’hacer la hora nona’ en catalán) significa ‘irse a dormir’; frase que se suele utilizar sólo en lenguaje infantil o referido a los niños (que son los que duermen por la tarde).
El término de laudes ha dado lugar al verbo laudar (alabar).
El término siesta proviene de “la hora sexta”, que es cuando se toma el tiempo para dormir, después de comer.
Actualmente se denomina víspera al día anterior o, más restringidamente, a la noche anterior a un evento. Así se dice “víspera de Reyes” o “víspera de Navidad” por ejemplo. En catalán se denomina vespre al tiempo correspondiente a la puesta del Sol.
Los maitines han dado lugar a términos tales como matines (’campana’ en francés), madrugada, mañana o matinal.
Publicado el 18 de Diciembre de 2000
Ampliado el 31 de Diciembre de 2000
Revisado el 30 de Septiembre de 2005
Coño
¿Sabías por qué reciben el nombre de COÑO los genitales femeninos?
El término proviene de connus, ‘concha’ en latín.
La doble n derivó hacia la ñ y la u hacia la o como un cambio habitual (véase por ejemplo: modus, lupus, que evolucionaron a modo, lobo).
Incluso el apelativo de concha es usado, como ocurre en Argentina.
Pero, ¿por qué la concha? La respuesta la encontramos en la mitología clásica. La diosa Venus nace de las espumas del mar y se la representa sobre una gran concha, como en el caso de El nacimiento de Venus, pintado en 1485 por Botticelli.

Anfitrión
Colaboración de Arturo Ortega Morán
¿Sabías por qué llamamos ANFITRIÓN a quien recibe invitados en su casa?
Nos encanta ser anfitriones. Apenas surge un motivo, y ya estamos bien puestos para organizar la fiesta en nuestra casa. Nos gusta que al final, nuestros invitados se vayan contentos y con un buen recuerdo de nuestra atención. Esto nos motiva para, en cuanto se pueda, volver a ser los anfitriones.
Pero, ¿por qué le decimos anfitrión a quien recibe invitados en su casa? Aunque, en el DRAE dice: “anfitrión: De Anfitrión rey de Tebas, espléndido en sus banquetes”, la realidad es que, el origen del uso que le damos a la palabra, nada tiene que ver con las pachangas que pudiera haber organizado este señor. Aunque, para él, hubiera sido mejor que así fuera.
Todo empieza en una de las intrincadas historias de la mitología griega. Alcmena, hermosa princesa de Micenas, era la mujer de Anfitrión; un valiente general de Tebas que era hijo de Arceo (rey de Tirinto). La valentía y estirpe de Anfitrión, no fueron impedimento para que el prepotente Zeus, impresionado por la belleza de Alcmena, urdiera un plan para poseerla.
Aprovechando una noche en que Anfitrión cumplía con sus deberes militares —o al menos eso le dijo a Alcmena— Zeus, haciendo gala de sus habilidades taumatúrgicas, adoptó la forma del desdichado esposo, y, ni tardo ni perezoso, se acostó con Alcmena, que para nada notó la diferencia (…o tal vez sí). De esa unión, habría de nacer el legendario Hércules… pero esa es otra historia.
Este drama, no se le iba a escapar a Plauto (254-184 a.C.); dramaturgo cómico romano, quien tomó el tema y escribió la comedia Anfitrión.
Mucho tiempo después, en 1668; el dramaturgo francés Molière, recreó la comedia de Plauto. En la escena final, se representa un banquete, donde Socia , que era el mensajero del capitán Anfitrión, no sabe si está hablando con su verdadero amo, o con el dios Júpiter (Zeus para los romanos) convertido en éste. Y, cuando es invitado a la mesa, su preocupación termina y dice: “le véritable Amphitryón est l’Amphitryon où l’on dine…”, que podría traducirse como: “El verdadero Anfitrión, es el que invita a cenar”.
La frase fue recibida con simpatía por el público, y, pronto, Amphitryon se incorporó a la lengua francesa con el significado de: “El que invita a cenar”. Habría de pasar un tiempo para que la palabra se incorporara al español. Apareció por primera vez en el diccionario de la RAE, en la edición de 1869.
Quizá, después de conocer la historia, ya no nos cause tanto entusiasmo cuando se refieran a nosotros como… los anfitriones.
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