Insultos y tacos (3)

Además de proferirse para ofender, los insultos también tienen un uso disuasorio: el de la ofensa previa para amedrentar.
Y no hace falta que el emisor y el receptor del mensaje compartan tiempo. Al estar escrito en un muro el mensaje se perpetúa y llega a indefinidos receptores.
Y en este caso funciona, porque… ¿quién tiene ganas de entrar ahí?
amenaza insultos palabrotas tacosInsultos y tacos (2)
Además de proferirse para ofender, los insultos también tienen un uso disuasorio: el de la ofensa previa para amedrentar.
Si además proferimos tacos y palabras malsonantes, el efecto es mayor. Y si el mensaje va bien rellenito de faltas de ortografía de las gordas, para demostrar lo brutos que podemos llegar a ser, el efecto es aún mayor.
Vaya como ejemplo el siguiente cartelito:

Insultos y tacos
Colaboración de Pablo S.
Los juramentos, los insultos y las blasfemias son recursos idiomáticos inherentes a todas las lenguas del mundo. Los temas más recurrentes en la creación de tacos e insultos son tres: los que se refieren a blasfemias, los de acepción sexual y los de contenido escatológico.
Dependiendo de cada cultura su empleo varía de forma considerable. En la mayoría de los países su grado de utilización está íntimamente relacionado con el nivel cultural y social del hablante. Sin embargo, existen territorios —España sobre todo— en los que el respeto hacia el interlocutor se relaja cada vez más, lo que produce que los tacos tengan mayor aceptación. Algo impensable en cualquier otro país del mundo, donde su uso se restringe a los jóvenes o a las situaciones en las que hay un alto nivel de confianza entre los hablantes.
Alemanes, portugueses, holandeses, flamencos y franceses suelen ser los más recatados. Pero dentro de estas lenguas existen ciertas particularidades, como la de los franceses de origen árabe, que hacen que la incorrección alcance cotas muy altas al incorporar expresiones xenófobas. Un ejemplo: Je nique ta race, ‘maldigo tu raza’, una frase que es usada ante contratiempos banales.
Los anglófonos son, en general, bastante malhablados pero poco originales. En ese aspecto, holandeses y flamencos son muy imaginativos. En Amsterdam, un ciudadano enojado le deseará finamente que le sodomicen, sodemieter op!; y en Amberes tal vez oiga que es un klootzak, ‘escroto’. ¿Y los más comedidos? Los japoneses, y en especial las mujeres, que siguen desempeñando un papel ancestral de virtud, sumisión y mesura. Ni siquiera los jóvenes nipones se sueltan la melena. En el país del sol naciente, donde el respeto cimenta la convivencia, los tacos apenas existen y son casi de uso exclusivo de maleantes.
Españoles, franceses, alemanes, británicos, turcos e italianos consideran como un grave ataque a su persona ser tratados de hijos de puta. También es común a todos ellos el enfado si se hace referencia a una supuesta homosexualidad. En cuanto al insulto dirigido a mujeres, lo que no es tolerable en ningún caso es ser comparada con una prostituta.
A partir de estas generalidades, las sensibilidades varían. Un italiano perderá los nervios si se le trata de cornuto o si se meten con su hermana; un holandés no soporta que alguien le desee que se muera de una enfermedad; y para un turco la mayor afrenta será llamarle burro y meter en esta categoría a su padre, esek oglu esek. En el caso de los árabes la situación se complica en el momento en el que se maldice la religión de la madre, nâal din mouk o cuando se le insinúa ser un wald al harem, ‘hijo de lo ilícito’.
También existen insultos que, siendo menos ofensivos, resultan graciosos: en estas lides los más originales son los belgas flamencos, que comparan al adversario con un smeerlap, ‘trapo sucio’. O los italianos que, no contentos con maldecir a los muertos de uno, su maldición salpica hasta a los muertos de los muertos: I muort’ e chi t’e muort.
En cuanto a los tacos o palabras de mal gusto utilizadas para mostrar cierta disconformidad ante una situación concreta, la mayoría de las lenguas europeas opta por expresarla mediante una sonora alusión a las heces: mierda en castellano, shit en inglés, merde en francés y scheisse en alemán. También se decantan por ella los árabes que exclaman jra.
Por contra, los italianos emplean a menudo la palabra relativa al pene, en su versión coloquial y en sus distintos dialectos: cazzo, minchia, para expresar la sorpresa o el enfado.
Sólo los anglófonos se asemejan más a los españoles y muy a menudo no pueden evitar colar en cualquier frase una referencia al acto sexual, su fuck que se corresponde con nuestro joder.
Fin de la colaboración
Para ilustrar el tema nada mejor que una muestra del ingenio patrio.

Improper Language Usage
Por lo visto, en el extranjero —especialmente en Londres— creen que los españoles tenemos un lenguaje, digamos rudo.
Una multinacional británica no está satisfecha con el lenguaje que utilizan algunos de sus empleados aquí in Spain. Se han enterado de la frecuencia de los tacos en las conversaciones de la empresa y esto les ha llevado a emprender una cruzada de limpieza lingüística. Para ello, Mr. Adamson, que es el responsable del Área de Comunicación Interna, ha enviado “a la plantilla española” un decálogo en contra del uso del lenguaje impropio.
Dice así:
FROM: Group Offices London
TO: All Spanish Staff
SUBJECT: Improper Language Usage
It’s been brought to our attention by several officials visiting our headquarters that the Spanish staff commonly uses offensive language. Such behaviour, in addition to violating our group’s policy, is highly unprofessional and offensive to both visitors and the staff itself.
Therefore it is requested to our Spanish staff to adhere immediately to the following rules:
1. Foreign colleagues or visitors should not be referred to as “mira ese guiri de mierda”.
2. Words like “coño”, “hostia”, and other such expressions will not be used for emphasis, no matter how heated the discussion is.
3. You will not say “la ha cagao” when someone makes a mistake, or “la esta cagando” if you see somebody being reprimanded, or “¡que cagada!” when major mistake has been made. All direct or derived forms of the verb “cagar” are inappropriate in our environment.
4. No Project Manager, Section Supervisor or Head of Administration Chief, will be referred to, under any circumstances, as “el hijo de la gran puta”, or “el muy cabron” or even “el comemierda”.
5. Lack of determination will not be referred as to “falta de huevos” or “mariconería” nor will persons with a lack of initiative be ever referred to “capullo” or “acojonado”
6. Unusual and/or creative ideas shall not be referred to as “pajas mentales” in particular when they stem from your manager.
7. You will not say “como me jode” if a person is persistent, or “esta jodido” or “se lo van a follar” if a colleague is going through a difficult situation. Furthermore, when matters become complicated the words “que jodienda” should not be used.
8. When asking someone to leave you alone, you must not say “vete a tomar por culo”, nor should you ever substitute the most educated “may I help you?” with “¿que coño quieres ahora?”
9. If things get tough, an acceptable expression such as we are going through a difficult time should be used rather than “esto esta jodido” or “nos van a follar a todos”. Additionally, if you make a mistake, just say so and do not say “que putada” or any expressions composed with the root “puta”.
10. No salary increase shall ever be referred to as “subida de mierda”.
11. Last, but not least, after reading this note please do not say “me voy a limpiar el culo con ella” or “me la paso por el forro de los cojones”.
Just keep it clean and odorless and dispose of it properly.
Si prefieres una versión en castellano, aunque no literal, puedes verla aquí.
costumbre inglés palabrotas¿Sabías por qué ECHAR SAPOS Y CULEBRAS POR LA BOCA significa proferir maldiciones, blasfemias, palabras injuriosas e indecentes?
De aquél que, preso de irritación o cólera, profiere juramentos, palabrotas e insultos, decimos que echa sapos y culebras por la boca.
En los Evangelios, Jesús cura a un endemoniado epiléptico que se retorcía y echaba espumarajos por la boca (Mc 9,18 y Lc 9,39).
Inspirándose en este pasaje, los pintores antiguos y los ilustradores de viejos libros representaban a los condenados, endemoniados, exorcizados, e incluso al mismo demonio, arrojando por su boca tales sabandijas.
animales palabrotasTacos
Es una fea costumbre la de decir tacos y demás palabrotas, por ello algunas multinacionales ordenan a sus directivos que no digan tacos.
Una multinacional británica no está satisfecha con el lenguaje que utilizan algunos de sus empleados aquí in Spain. Se han enterado de la frecuencia de los tacos en las conversaciones de la empresa y esto les ha llevado a emprender una cruzada de limpieza lingüística. Para ello, Mr. Adamson, que es el responsable del Área de Comunicación Interna, ha enviado “a la plantilla española” un decálogo en contra del uso del lenguaje impropio, que tenemos en nuestras manos y que traducimos para todos vosotros.
Dice así:
Ha llegado a nuestro conocimiento que nuestra plantilla en España utiliza de forma habitual un lenguaje inapropiado y ofensivo. Esta conducta, además de violar la política de la Empresa es totalmente antiprofesional y ofensiva para nuestros visitantes. Toda la plantilla deberá cumplir de forma inmediata las siguientes normas:
1. Palabras como “coño”, “carajo” y expresiones semejantes no deben utilizarse para enfatizar, aunque la discusión sea agitada.
2. No debe decirse “la cagó” cuando alguien comete un error, ni “la está cagando” al ver que alguien está siendo reprendido, ni “qué cagada” cuando se comete un error importante. Todas las palabras derivadas del verbo “cagar” son inapropiadas en nuestra organización.
3. Ningún responsable, jefe de sección o administrador, bajo ninguna circunstancia podrá ser calificado como “hijo de la gran puta”, “el muy cabrón” ni “el comemierda”.
4. La carencia de determinación no debe ser calificada de “falta de huevos” ni “mariconería”; tampoco a las personas con falta de iniciativa podrán denominarlas “capullo” ni “acojonado”.
5. Las ideas insólitas o creativas de algún alto directivo no deben ser calificadas de “pajas mentales”.
6. Si una persona es persistente no debe decir de él “cómo jode”, o señalar que “está jodido” el que atraviesa una situación difícil. Y no debe decirse “qué jodienda” cada vez que un asunto se complica.
7. Cuando un empleado quiere que se le deje trabajar con tranquilidad no debe decir “vete al carajo” ni “vete a tomar por el culo”; tampoco debe sustituir “¿puedo ayudarte en algo?” por un “qué coño quieres”.
8. Bajo ninguna circunstancia deberá un empleado referirse a nuestros socios veteranos como “los viejos gilipollas”.
9. Ningún incremento salarial debe traducirse o calificarse como “subida de mierda”.
10. Y por último y no por ello menos importante, tras leer esta circular no debe decirse “me voy a limpiar el culo con ella”. Mantenga limpia la Empresa. Utilice las papeleras.
Al recibir esta comunicación interna en la Oficina de Madrid, todos los comentarios que se oyeron fueron en la misma línea: Mr. Adamson no está simplemente enfadado… “tiene un cabreo de mil pares de cojones”.
Si prefieres una versión en inglés, aunque no literal, puedes verla aquí.
costumbre inglés palabrotas






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