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Paronomasia (2)

25Oct06

Es el uso de palabras de sonido semejante pero de significado diferente.

Tales como casa-caza, haya-aya, tango-tanga, contrato-contrito…

A continuación un poema utilizando término parónimos.

Si escuchas mis gritos gratos,
póngame tu musa mesa,
siendo el combate convite
donde mi fe viva beba.
Aunque tiene un hombre hambre
poco en esta zona cena,
metido entre tanto tonto
que al Parnaso en tropa trepa.
Con las damas peco poco
porque en mí son burlas verlas,
pues de aquel que gustan gastan,
más que monadas, monedas.

Eugenio Gerardo Lobo

parónimos poemas significado versos

Lipogramas (3)

02Oct06

Se trata de textos en los que se prescinde de una letra o más, de forma voluntaria.

Cuanto más habitual sea la letra, más difícil es la confección del lipograma. En este ejemplo se ha eliminado la vocal a, lo que le confiere una gran dificultad.

Soneto

El sol en el cenit tiene esplendores
tiene hermosos crepúsculos el cielo;
el ruiseñor sus trinos y su vuelo;
corriente el río, el céfiro rumores.

Tiene el iris sus múltiples colores,
todo intenso dolor tiene consuelo;
tienen mujeres mil, pechos de hielo
y el pomposo vergel tiene sus flores.

Tienen sus religiones los creyentes,
tiene mucho de feo ser beodo,
tiene poco de pulcro decir mientes,

todo lo tiene el que lo tiene todo
y tiene veinte mil inconvenientes
el escribir sonetos de este modo.

Martín de San Martín

letras lipogramas poemas

Colaboración de Sonia Gálvez

Poema palindrómico que se puede leer del principio al final o desde el final al principio.

Si la robas a ruda vela,
coral anega.
Míralos,
son ella y yo,
solos
-o saca la sonrisa, león al revés
o yodo letal, odio.
Sed. !Eheu! ¿Qué he desoido?
Late, lodo:
Yo sé verla, !no él!
asirnos al acaso
(sólo soy ya)
llenos
solar imagen a la roca,
leva dura
-sabor a lis.

palíndromos poemas

Limericks

09Sep06

Definido por su estructura, se trata de una quintilla.

Esto es, una combinación métrica de cinco versos octosílabos, con dos consonancias distintas, ordenados de modo que no queden juntos tres con la misma consonancia y que no tengan la misma los dos últimos. También se define como una combinación métrica de cinco versos, de cualquier medida, con dos consonancias distintas.

A pesar de este patrón de medida tan estricto, la inmensa variedad de limericks escritos es sorprendente.

No puede establecerse con precisión el origen de los limericks. Muchos creen que surgen de la costumbre del canto en verso en las fiestas populares irlandesas del siglo XVIII. Se atribuye a Edward Lear haber popularizado el limerick —aunque el mismo nunca usa el término— gracias a sus libros Book of nonsense (1846) y The Book of Nonsense and More Nonsense (1862).

A finales del siglo XIX nos encontramos con dos tipos de limericks: uno pudoroso, difundido oficialmente, y uno impúdico, de transmisión oral.

Escribieron limericks, importantes autores como Mark Twain, Lewis Carroll, James Joyce, Bertrand Russell, T. S. Eliot, Issac Asimov y muchos otros.

A continuación unos ejemplos en inglés y unas traducciones —bastante libres— al castellano:

Whats is a limerick mother?
It’s a form of verse, said brother
in wich lines one and two
rhyme with five when it’s trough
and three and four rhyme wich each other.

¿Qué es un limerick, hermano?
Es un poema, responde ufano,
en que los versos uno y dos
acaban con el quinto igualados
y el tercero y el cuarto van de la mano.

Poetry is fun
you don’t have to run.
Sometimes you rhyme
all the time
then it is all done.

La poesía es un divertimento
no tienes que ir corriendo.
Puedes rimar
al tiempo pasar
y hallar su momento.

inglés poemas

Poema con mucha, pero que mucha gracia. Y muy crítico con la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo), con sus temarios, su filosofía y su sistema de evaluación.

ROMANCE DE LA EVALUACIÓN

Que por junio era por junio,
cuando ya el curso se acaba,
cuando el sol allá en lo alto
produçe grande galbana,
cuando los moços e moças
alixéranse de calças,
cuando los sudores reinan
por pasillos e por aulas
e rançios olores salen
de sobacos e sandalias,
cuando ya por todas partes
la vacaçión se presagia,
cuando ni los profesores
de dar clase tienen gana
(si es que alguna vez la hubieron,
pues desto non hay constançia).
¡Mes de junio, mes de junio,
fecha insoportable y áspera!
Tú fuiste, junio, testigo
de lo qu’este fraile narra.
Direvos que el instituto
del que mi romançe trata,
entre sudor e calores,
d’inquietud hormigueaba.
Ya son las evaluaçiones,
ya s’açerca la hora amarga,
en que a los quartos de ESO
la nota final se daba.
Concurren con tal efeto
en una inhóspita sala
un tropel de profesores
con las notas preparadas.
Portan carpetas, listados,
libretillas repuxadas,
axendas e cartapaçios
en donde las notas guardan,
prestas para ser transcriptas
e pasadas a las actas.
Otrosí portan bolígrafos,
lápiçes e estilográficas,
gomas de borrar e reglas,
frascos d’una cosa blanca
que tiene por nombre “típex”
e corrixe las erratas.
En derredor de una mesa,
los profesores s’instalan,
como honrados caballeros
d’aquella corte británica
del barbado rey Arturo,
el de la redonda tabla.
Viérades allí, sentados,
a la profe de Ximnasia
(mexor, de Educaçión Física,
qu’es como agora se llama),
querida por los alumnos
porque los saca del aula
e les presta los balones
para que peguen patadas.
Viérades a uno de Física,
con la frente despexada
e de cuya asignatura
sólo da cuatro chorradas
(qu’en los predios de la ESO,
tal como está la enseñança,
la Física, con la Química
-casi siempre xuntas ambas-,
si se dan, se dan poquiello,
pues son materias “non sanctas”).
Viérades allí sentado
al de Lengua Castellana
(que del nombre d’Española
non queda en la LOGSE nada
e de la Literatura…
mexor será non mentarla:
pues, cuando intenta que lean
los mochachos e mochachas
tanto en verso como en prosa
la obras más reputadas
de los autores insignes
que han existido en España,
pues no hay caso: o non las leen,
o non se enteran de nada).
Ved al de Tecnoloxía,
qu’es disçiplina novata
(e que, perdonad al fraile,
non sé muy bien de qué trata),
sentado al lado de un hombre
que suele dar Matemáticas
e que revienta de goço
cuando los alumnos captan
en el secundo trimestre
qué es una raíz cuadrada
(otra cosa bien distinta
es que puedan calcularla
si la su calculadora
non ha las pilas cargadas).
Viérades al de Latín,
qu’imparte Cultura Clásica
(insulso batiburrilo
con que non aprenden nada,
porque la lengua del Laçio
la tienen descomulgada).
Allí se sienta el de Historia,
que ya non da la d’España,
porque da Çiençias Soçiales,
qu’es cosa descafeinada
que sólo enseña el entorno,
sólo muestra la comarca,
sólo el río de su pueblo,
sólo el feudo de su sátrapa,
sólo historia del terruño
(e, para colmo, inventada).
Viérades al profesor
que da clase d’Informática
con el que los arrapieços
muy buenos ratos se pasan
dando golpes al teclado
de vetustos ordenatas,
ora matando marçianos,
ora ganando batallas,
ora atropellando viexas
o aplastando embaraçadas,
mostrando gran virtuosismo
e pericia destacada
en el control d’esos juegos
de los programas piratas;
ora entrando en internet
-diçen llamarse “internautas”-
para consultar, absortos,
todas las páxinas guarras.
Viérades a la de Inglés,
comedida e recatada,
apocada e silenciosa,
buena chica, un poco pava,
qu’es el pito del sereno
cada veç qu’entra en el aula
e con la que los alumnos
normalmente se descaran,
sin fazer ningún apreçio
del habla de Gran Bretaña
(en sacándolos del “fucking”
e otras cuatro marranadas).
Viérades a la de Música,
qu’es harto garrida e guapa,
e interpreta en el piano
melodías acordadas
de Mozart e de Beethoven,
de Schumann, Berlioz e Falla;
pero que siempre, la pobre,
anda como despistada
e non repara en las bromas
que le gastan a mansalva.
Los alumnos de la clase,
han descubierto la graçia
de tirar cosas al suelo
para ver cómo se agacha;
pues, siendo sus faldas cortas
e non gastando ella enaguas,
es fáçil, al inclinarse,
ver la color de sus bragas.
También se suelen reír
con la chocarrera chança
de pedirle, entre codaços,
entre guiños e alharacas
e con açentos procaçes:
-”¿Puedes tocarnos la flauta?”
Viérades allí sentado,
ocupando su butaca,
al cura de Religión
(me refiero a la christiana)
que lleva desde hace tiempo
pidiendo liçençia al Papa
para fazer exorçismo
a esa tropa endemoniada
de mochachas e mochachos
que hanle tocado en desgraçia.
E viérades al de Ética
(de un filósofo se trata),
que non sabe qué fazer
con clase tan iletrada,
salvo poner en el vídeo
çintas çinematográficas,
qu’en los primeros dos meses
se traía de su casa,
pero que, tras el fracaso,
pone lo que ellos le traigan:
la última del “Chuarçeneguer”
o “De Texas la Matanza”.
Viérades al profesor
que les da clase de Plástica
(que antaño fuera Dibujo)
y qu’es artista de fama,
que consigue, a duras penas,
que traigan, cada semana,
en los cuadernos de clase
cosas pintarrajeadas:
a veçes le pintan monas,
o pintan cruçes gamadas,
o pintan moças en cueros,
o muy peores guarradas.
Y ved al de Biología,
qu’es materia destacada,
en que, faze pocos días,
quisieron, con unas ranas,
fazer de la anatomía
buen aprendizaxe e práctica.
Començó la disecçión;
mas aquello semexaba
un amasixo sangriento
de vísceras desgarradas:
volaban las asaduras,
esparçíanse las ancas,
las cabeças por los suelos
sin los sus cuerpos rodaban;
todos, alumnos e alumnas,
con festivas risotadas,
por dentro de las camisas
metíanse las entrañas
d’aquellos pobres anfibios
que otrora libres nadaban.
Fízose una veç, no más:
a la siguiente vegada
todas las explicaçiones
púsolas en la piçarra.
E ved a la de Francés,
neurótica e trastornada,
que por una depresión
seis meses tuvo de baxa,
e que, faze pocos días
a las aulas regresaba.
Si bien, por lo que paresçe,
debiera volver a casa,
porque ha tornado mohína
en tan sólo una semana:
fuma compulsivamente,
uno ençiende e otro apaga,
la voz se quiebra en solloços
cuando de las clases fabla
e vaga por los pasillos
con aflixida mirada.
E viérades, entre tantos,
otra muy buena mesnada
de los que imparten talleres
(que son disçiplinas prácticas):
taller de silbo gomero,
taller de praxis dramática,
taller de cante flamenco,
taller de loça e çerámica,
taller de juegos de mesa,
de acedrex, dados e tablas,
taller de cunicultura,
taller de parla vernácula,
taller de papiroflexia,
taller de fazer pancartas,
taller de sexualidad
(la amanuense o solitaria,
o la de entre moço y moça,
o la de la usanza sáfica,
o a la guisa de Sodoma,
mas con la goma calçada)
e taller d’ortografía
(el que se lleva la palma:
pues de todo el instituto
sólo lo da una mochacha
e, ençima, a regañadientes,
pues teme las amenazas
que le profirió su padre,
cuando leyó unas palabras
que en la lista de la compra
la moça llevó apuntadas,
por no olvidar en la tienda
lo que la madre encargaba:
“arina”, “bíno rrosado”,
“quatro visteques de baca”,
“gisántes”, “hazucar”, “guebos”
“un vote de merme helada”).
La sesión de evaluaçión
dispuesta a empeçar estaba:
el tutor, que era el de Lengua,
les dixo que se callaran
e pidió a la Orientadora
que por favor se sentara.
La Orientadora, psicóloga,
ha en propiedad la su plaça
desde que la LOGSE impera
en los çentros de enseñança.
Sabe al dedillo la ley,
e parla la xerga bárbara
de los psicopedagogos
e de la fauna logsiana.
Comiença la evaluaçión,
las notas allí se cantan:
-”Iván Peláez Borrego,
con este moço, ¿qué pasa?”
-”A aqueste le quedan seis:
titulaçión denegada”.
Mas fabló la orientadora;
d’aquesta guisa fablaba:
-”Non nos permite la LOGSE
fazer tan grand canallada:
si a algún alumno o alumna
non superase alguna área
siendo con ‘insuficiente’
evaluado o evaluada,
debe discutirse aquí
si es persona preparada,
si domina las destreças,
los obxetivos d’etapa,
si se axustan los diseños,
si se dan las çircunstançias,
si se fizo adaptaçión
al chaval o la chavala,
si de los proçedimientos
se llevó relaçión clara
e si de las actitudes
quedó notoria constançia.
¿Detectáronsele a tiempo
todas estas problemáticas?
¿Se fizieron formularios,
programaçiones de aula?
¿Motivósele al efeto
con estratexia adecuada?
¿Fízose por el tutor
en la clase un soçiograma?”
Muchos de los profesores
se miran, piensan y callan.
Hubo allí largo silençio:
ni una mosca se escuchaba.
Mas luego fabló el de Historia,
bien oiréis lo que fablaba:
-”¡Pero si este moçalbete
las más de las veçes falta,
e, cuando viene, molesta,
grita, juega, se levanta,
non atiende al profesor,
non estudia, non trabaxa,
non se está quedo un momento,
de los profesores pasa,
es deslenguado, soez,
torpe, neçio e tarambana!
¿Cómo darle el mismo título
que al que se aplica e se afana
e saca muy buenas notas
e cumple normas e pautas?
Sería inicua inxustiçia,
sería indeçente práctica,
sería de los calçones
fazer muy grande baxada.”
Los profesores se miran
e, con voç amortiguada,
se comentan a la orexa
las cosas que allí se tratan:
los más pareçen de acuerdo,
otros niegan e rechaçan.
-”¡Cómo puedes deçir eso!”
Ya la orientadora exclama.
-”¡Non quieres tener en cuenta
la normativa aprobada!
¿Te has leído el Plan de Centro?
¿Has repasado las páxinas
de los valiosos Diseños
Curriculares de Etapa?
¿Practicas la evaluaçión
continua e bien adaptada?
¿Non aplicas en tu clase
la enseñança igualitaria?
Si el mochacho non te atiende
será porque usas la práctica
de la liçión maxistral,
qu’es retrógrada e nefasta.
Debes dar motivaçión
a aducando y educanda,
desçender de la tarima,
qu’es plataforma tiránica;
debes ser más solidario
con chavales e chavalas,
darles menos contenidos,
que non fazen mucha falta,
e mirar sus intereses,
captar bien su idiosincrasia
et educar en valores
de soçiedad democrática;
ser más tolerante e lúdico,
ser con ellos camarada
e mostrarte comprehensivo
en cada unidad didáctica.”
-”Pero, en aprobando a aqueste,
¿quién el título no alcança?
Veremos el curso próximo
cómo se asienta en las aulas
e cursa el bachillerato,
ansí, por toda la cara,
un tropel de analfabetos,
de vagos, xetas e maulas,
de mochachos inorantes
e de iletradas mochachas
que non fazen ni la o
con el hueco de una caña.”
Subieron las discusiones,
arreçiaron las palabras,
se esgrimieron çirculares,
leyes, fueros e ordenanças,
fablóse allí de prinçipios,
de posturas reacçionarias,
de los derechos humanos
e fasta de democraçia.
De lo divino e lo humano
todo el mundo allí fablaba.
Llevaban ansí tres horas
e el personal se cansaba.
Fasta que un profesor dixo:
-”A ver, ¿cuántas le quedaban
al moço que, por el título,
la disputa orixinara?”
-”Quedábanle seis”- Responden.
-”Pues yo, que doy Matemáticas,
las cuales eran suspensas,
pues… me dispongo a aprobárselas.”
-”Ya sólo son çinco, entonçes.”
Y la de Francés, que estaba
mohína y entristeçida,
a punto de echar las lágrimas,
dixo con voz melancólica,
morteçina e apagada:
-”Ponle aprobado en Francés.”
-”E apruébale también Plástica.”
(Sonó la voç del artista,
que tenía enormes ganas
de acabar las discusiones
e irse a pintar a su casa)
-”Pues yo, para no ser menos,
le apruebo Cultura Clásica.”
E, ansí, aprueba que te aprueba,
el “típex” se chorreaba,
sumergiendo los suspensos
baxo una pátina blanca.
El tutor, los “suficientes”
prestamente rotulaba:
-”Iván Peláez Borrego:
quédanle dos, luego… ¡pasa!
Y se acabó, compañeros:
firmad al pie de las actas.”Fray Josepho

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Poema (2)

21Jun06

Colaboración de Encofrata

Un poema anónimo ciertamente escatológico.

Por un puñado de higos chumbos

Sagrada breva rallada,
madre de consolación,
mi pluma tiembla agitada
y le pido intercesión.
Para poder relatar
un trance que sucedió,
que al pensar hace temblar
a todo el que es tragón.

Camino de tragapanes,
calle de come sin miedo,
en el pueblo de Brutales
sucedió este lance fiero.
Vivía un sabio profundo,
en ciencia del tragadero,
que cuando probaba el chumbo
olvidaba su trasero.

Armado con su navaja
y con gracia singular,
por llenar pronto la panza
y hartarse hasta reventar,
en un capazo terrero
de dulces higos colmado,
cogidos de las primeros,
se metió navaja en mano,
este quiero y este no quiero,
dio comienzo a la batalla
con tal fiereza y denuedo
que el capazo pone a valla,
trincándoles en el suelo
les corta culo y corona
tocando a fiero degüello
a ninguno se perdona.

Primero los más maduros,
luego los sin madurar,
no da cuartel a ninguno,
todos mueren sin piedad,
en trance tan peligroso
ya no puede respirar,
se pone hinchado y boscoso,
se teme reventar.
Mandó tocar alto el fuego
de sus fieros batallones
desabrochándose el cuello
de chaleco y pantalones,
con fiereza en la acción
entró en terribles navajazos
y terminó la función
dándole fin al capazo.

Pasó la noche en calma,
todo sin revolución,
pero a otro día por la mañana
alzan los chumbos su voz:
-Nos comiste desollados,
sin temor ni miramiento
y aquí nos hemos juntado
para darte escarmiento.
Ya te puedes preparar
para dos mil apretones,
que la tienes que pagar
¡Anda y bájate los pantalones!

Se prepara, desde luego,
con tres puntos de atención
y hace un esfuerzo supremo:
Y no dispara el cañón.
¡Ay, Dios de las batallas!
que sino más desgraciado,
cuando más valiente estaba
el culo se me ha tapado.
¡Qué será de mi barriga
si el tiro no sale cierto!
¡Santísima lavativa,
ampárame que reviento!

Empieza con rogativas
al glorioso San Ramón,
con una sartén de migas
y un atracón de melón.
¡Váleme santo glorioso!
Si me sacas de este aprieto,
triunfador y victorioso
en humildad os ofrezco
toda entera una función
de dulces higos…de higuera
un gran atracón de melón
que no se lo salta cualquiera.

En el fondo de un brazal
coloca la artillería,
mandándole disparar,
pero el tiro no salía.
Se juntan los caballeros
que estuvieron en el trance,
dictaminando casi todos
sobre el terrible combate.

Uno dice: -caballeros,
tengo la opinión formada,
olvidemos el trasero,
observemos la vanguardia:
dos kilos ha de tomar
de excelente sal de higuera,
y así conseguir podrá
de romper la pelotera.

Otro dice: -hay que forzar
que este taco está muy duro
y es necesario empezar
haciendo más grande el tubo.

La punta de una corvilla
dará buen resultado.
se le rasga la presilla
y el ojal queda evacuado.

Tragaldabas protestó,
con el cabello erizado,
dice que la operación
le dejara en mal estado.
Debajo de un parral
se fue con la artillería,
mandándole disparar
cuando despuntaba el día.

Por fin disparó la bala,
fue tan grande la explosión
que vino abajo la parra
con gran precipitación.

Le hicieron:
Duque de Tragaldabas,
Marqués del atracazón,
Conde de Parra Arrancada,
Gran Señor del Atracón.
Gobernador incivil del esparragal,
Virrey de las Chumberas,
Conde del Hinojal,
Y con titulo de indecencia
Medallón del cagadero
Y cagaduro sin conciencia.

Anónimo

poemas

Consiste en intercambiar dos palabras en una frase o verso, o en sus lexemas, para crear un efecto sorprendente.

Dicen que no plantan, ni fuentean, ni pájaran los hablos,
ni rumorean con sus ondas, ni con su astro los brillos:
lo ciertan, pero no es digo, pues yo siempre cuando pasan
de mí murmuro y exclamo:
-Ahí va la sueño, locando…..

Trabucación de un fragmento de Dicen que no hablan las plantas de Rosalía de Castro.

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, // ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros: // lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso // de mí murmuran y exclaman: // -Ahí va la loca, soñando…

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Shi Shì shí shi shi o El Poeta come leones en la guarida de piedra es un famoso poema chino escrito por Zhao Yuanren utilizando exclusivamente la palabra “shi” en todas las variantes de tono que permite el chino mandarín.

Este poema, traducido foneticamente, se lee así:

Shi Shì shí shi shi

Shíshì shishì Shi Shì, shì shi, shì shí shí shi.
Shì shíshí shì shì shì shi.
Shí shí, shì shí shi shì shì.
Shì shí, shì Shi Shì shì shì.
Shì shì shì shí shi, shì shi shì, shi shì shí shi shìshì.
Shì shí shì shí shi shi, shì shíshì.
Shíshì shi, Shì shi shì shì shíshì.
Shíshì shì, Shì shi shì shí shì shí shi.
Shí shí, shi shí shì shí shi, shí shí shí shi shi.
Shì shì shì shì.

Y suena así:


Shi Shì shí shi shi

Traducido desde su versión inglesa:

En una guarida de piedra se encontraba el poeta Shi Shi, al que le encantaba comer leones, y decidió comerse diez.
Él solía ir al mercado en busca de leones.
Un día a las diez en punto, diez leones llegaron al mercado.
A la vez, Shi Shi llegaba al mercado también.
Viendo a estos diez leones, los mató con flechas.
Llevó los cadáveres de los diez leones a la guarida de piedra.
La guarida de piedra estaba húmeda. Y ordenó a sus sirvientes que la limpiaran.
Después de que la guarida de piedra fuera limpiada, intentó comerse a esos diez leones.
Cuando se los comió, se dio cuenta que esos diez leones eran en realidad diez cadáveres de leones de piedra.
Trata de explicar esto.

Este ejemplo famoso de escritura obligada consiste en 92 carácteres, todo con el sonido shi en tonos diferentes cuando se lee en mandarín. El texto es fácilmente comprensible cuando es leído por lectores de formación clásica.

Poema

Los cambios en la pronunciación a lo largo de más de 2.500 años han causado un elevado grado de homofonía en el chino clásico que hacen que el poema sea comprensible al leerlo (si se sabe hacerlo, claro) pero deviene incomprensible cuando se escucha.

Comúnmente se cree que Zhao Yuanren intentaba discutir la absurdidad de chino romanizado. Sin embargo, los lingüistas advierten que Zhao Yuanren era el líder del grupo que diseñó una romanización del mandarín que incorpora tonos y ortografía extranjera, es decir, una escritura totalmente independiente. Así que este poema sería una manera de demostrar la necesidad de un cambio.

Si no te has creído nada de lo que acabas de leer y oír puedes visitar la Wikipedia.

China dicción poemas rareza

Baltasar del AlcázarLa poesía de Baltasar del Alcázar (1530-1606) es distinta a la habitual en su época. Su tono es festivo, burlón, jocoso y satírico, sin llegar a ser sangrante.

Los temas más recurrentes en su obra son los placeres de la buena mesa y los encantos y defectos de las mujeres. Sus breves Epigramas anticipan la poesía satírica que tan corriente será en el siglo XVII de Quevedo, Alarcón y Góngora.

En la Enciclopedia Espasa se lee: “Tan original como ingenioso, descuella entre los poetas sevillanos por la travesura, gracia y malicia intencionada de sus versos, su imaginación epicúrea y la facilidad con que salva todas las dificultades de la métrica”.

A continuación un par de epigramas y un poema:

La nariz de Clara

Tu nariz, hermana Clara,
ya vemos visiblemente
que parte desde la frente:
no hay quien sepa dónde para.
Más puesto que no haya quien,
por derivación se saca
que una cosa tan bellaca
no puede parar en bien.

A un giboso de delante

Un socarrón mesonero
dijo a un giboso al revés:
- No me neguéis esta vez
que cargasteis delantero.
El gibado, a estas razones
replicó: - Es muy importante
llevar la carga delante
quien se halla entre ladrones.

Preso de amores

Tres cosas me tienen preso
de amores el corazón,
la bella Inés, el jamón
y berenjenas con queso.

Esta Inés amante es
quien tuvo en mí tal poder,
que me hizo aborrecer
todo lo que no era Inés.

Trájome un año sin seso,
hasta que en una ocasión
me dio a merendar jamón
y berenjenas con queso.

Fue de Inés la primer palma,
pero ya júzgase mal
entre todos ellos cuál
tiene más parte en mi alma.

En gusto, medida y peso
no le hallo distinción,
ya quiero Inés, ya jamón,
ya berenjenas con queso.

Alega Inés su beldad,
el jamón que es de Aracena,
el queso y berenjena
la española antigüedad.

Y está tan fiel en el peso
que juzgado sin pasión
todo es uno, Inés, jamón,
y berenjenas con queso.

A lo menos este trato
de estos mis nuevos amores,
hará que Inés sus favores,
me los venda más barato.

Pues tendrá por contrapeso
si no hiciere razón,
una lonja de jamón
y berenjenas con queso.

epigramas poemas

Una oda al carajo. Hay poemas para todo.

Nomenclatura y Apología del Carajo

La lengua castellana es tan copiosa,
en voces y sinónimos, tan rica,
que con nombres diversos,cualquier cosa
o con varias metáforas explica

Monarca Soberano, y Rey… ¡qué encanto!
todo es un mismo nombre repetido;
y tres veces también con un sentido
son, Pontífice; Papa, y Padre Santo.

Pero hay de grande aprecio entre los hombres,
un cierto pajarraco, o alimaña,
que tiene más sinónimos, y nombres
que títulos tenía el Rey de España.

Yo, por tal de evitárosle trabajo
de una investigación algo penosa,
diré que esa alimaña, o quisicosa
no es el Papa, ni el Rey sino… ¡el Carajo!

Miembro Viril, o miembro solamente
le llama el diccionario… ¡Qué mezquino!
Sus nombres en el uso más frecuente
son el nabo, el zurriago, y el pepino.

El cimborio, la tripa, y el virote
(flores son de la Lengua Castellana)
el visnago, la pica y la macana
son como la mazorca y el cipote.

El príapo, la porra, y el chorizo,
el rábano, la pija, y el badajo;
picha y ciruela en Español castizo
son sinónimos todos del Carajo.

El vergajo; la guasca, y mango
el tarugo, el lenguado, y la banana
el pito, y el vitoque… es cosa llana
que equivalen al chocho, y al zanguango.

La butifarra, el tronco, y la batata
o el lagarto, le llama cualquier topo
el aquello, o la cosa, la beata
y el fraile, la correa, y el hisopo.

Muchos suelen llamarle, el trompo, el sapo
otros, el motillón, y el calabrote;
los músicos, la flauta, o el fagote
y el artillero espeque, o sacatrapo.

Siguiendo a la metáfora la hebra
llámanle, el narigón, el nene, el chato
el tramojo, el merengue y de barato,
van péndulo, panal, bicho y culebra.

La berenjena, la pistola, el dómine,
bien lo sabe cualquiera chuchumeco
todos vienen a ser Carajo “in nomine”
lo mismo que el gazapo, y el muñeco.

En el estilo vulgar, llámanle el rabo
y algunos el peludo… ¡Impropio nombre!
pues por más pendejudo que sea un hombre
¡no tiene tales pelos en el nabo!

Tiene otros cien apodos que no cuento
que aplica cada cual, según su antojo
como el corvo, la pieza, el instrumento,
el mondongo, el apéndice, el hinojo.

El negocio, la polla, y la poronga
van como suplemento… y pica punto
que no falta purista que suponga
que esto el miembro, y cojones todo junto.

He aquí en todas sus fases, y conforme
a la ley, por el uso sancionada
con setenta y tres nombres señalada
aquella quisicosa-multiforme.

La cajeta de nombres menos rica
no puede competirle y alza moño
aunque ostenta sus títulos, de chica
o de raja, argolla, concha y coño.

Lejos de competirle, queda abajo
en buena hora, le añadan papo, y chocho,
nombres de morondanga… Ellos son ocho
y entre todos no valen un ¡Carajo!.

Yo, en cualquiera emoción, desahogo el pecho
cuando un fuerte ¡Carajo! desembucho…
Interjección potente del despecho
que si es echada a tiempo, vale mucho.

Del sexto en los sentidos corporales,
es el carajo la mejor prescea;
y más si es de esos miembros burricales
que ostentan a la par Fajardo y Zea.

Palabra comodín, que entra al destajo
en todo, pues se dice sin reproche,
fría como un carajo está la noche
o caliente está el sol, como un carajo.

Un buen gallo contenta a cien gallinas
y a diez hembras, cualquier mameluco
y por ser bien armado, el Rey Nabuco,
se preñó a cuatrocientas concubinas.

No me vengan hipócritas devotos,
tratando de indecentes mis razones,
ellos dicen, testículos y escrotos,
y se asustan de huevos y cojones.

El venerable Astete, sin reparo,
y en verdad que ninguno lo acrimina,
no fornicar prescribe en su doctrina
que es decir, no joder hablando claro.

Masturbación… ¡satánico delito!
Clama el predicador; pero un galopo
sigue en la tanda de sobarse el pito.
¿Por qué? Porque no entiende aquel piropo.

En asunto de nabo, o de cajeta,
pan, pan, y vino, vino, es lo acertado
dígase claramente que es pecado
el hacerse la paja o la puñeta.

El profeta Ezequiel, dis que Doliba
se entregaba a cualquiera rodaballo
con tal de que le arrimasen panza arriba
verga de burro, y chorro de caballo.

Un Carajo de un seme, grueso y sano
es digno de coronas y guirnaldas.
Así ante tan potente soberano
las nobles y plebeyas, caen de espaldas.

Hay de carajos, variedad bastante
¡largos, cortos, redondos, puntiagudos
derechos y torcidos, servigudos!
Y romos y de punta de diamante.

Si el miembro de botón, como el de un perro
se engancha al fornicar y es un estorbo
y es bueno que sea duro, como un hierro
y es mejor es derecho, que no corvo.

En fin, aquí termina mi trabajo
si algún censor severo lo condena
que me eche un buen Carajo… en hora buena.
¡Que más quisiera yo, que un buen Carajo!

Francisco Acuña de Figueroa

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