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Ambigüedad (2)

La ambigüedad se define como un doble sentido por diversas interpretaciones semánticas por polisemia u homofonía.
En el siguiente ejemplo el trato cortés puede llevar a equívoco.
El jefe encarga a su secretario que siga a un empleado. Quiere saber por qué se ausenta tanto tiempo de la oficina para almorzar.
El secretario vuelve alterado y entre jadeos ansiosos le explica al jefe lo siguiente: “¡Aprovecha para ir a su casa y hacer el amor con su mujer!”
-Bueno, se le puede disculpar. Ya se sabe… el amor…
-¿Pero no le molesta? ¿No le importa? -inquiere asombrado el secretario.
-¿Y por qué debería preocuparme?
-Quizás no me entendió correctamente -dice el secretario al comprender- ¿puedo tutearle?
-Sí, claro.
-Pues verás: Aprovecha para ir a TU casa y hacer el amor con TU mujer.
Anfibología
Del griego amphibolia, ‘ambigüedad’, se trata de un vicio de dicción por el que las palabras o frases pueden tener más de un sentido o interpretación.
Es una figura retórica, muy utilizada por escritores satíricos, consistente en emplear adrede palabras polisémicas para conseguir expresiones de sentido ambiguo o de doble sentido.
Generalmente coincide con la ambigüedad como una imprecisión o indeterminación en general, pero siempre que ésta sugiera dos o más interpretaciones. Lo anfibológico es siempre ambiguo, pero no al revés.
En los siguientes ejemplos de anfibología las palabras polisémicas están en cursiva:
Los diez años de mi vida los he vivido hacia atrás, con más grillos que el verano, cadenas que el Escorial; más alcaides he tenido que el castillo de Milán, más guardas que el monumento, más yerros que el Alcorán, más sentencias que el derecho, más causas que el no pagar.
Quevedo
Salió de la cárcel con tanta honra, que le acompañaron doscientos cardenales; salvo que a ninguno llamaban eminencia.
Quevedo
Que paren las mulas, gritaba Ana Rosa,
que paren las mulas, en el cambiavía.
Y dice un borracho con voz misteriosa:
Las mulas no paren, no sea mentirosa,
las mulas no paren, ¡que siga el tranvía!
En los siguientes ejemplos de ambigüedad las palabras polisémicas están en cursiva.
No soy culpable declaro,
del suicidio de Romate.
Pues con su pistola, ¡claro!
me dijo: yo me disparo,
y le grité: ¡disparate!
Mellizas son Casta y Rosa,
mas al irle a preguntar
a la madre que es muy basta,
cuál de las dos era Casta,
me quiso descuartizar.
Cuando Eva Perón visitó España a finales de los cuarenta recibió el siguiente telegrama: Evita besos y abrazos.
¿simple y cariñoso saludo o se le quería advertir del contagio de la gripe? Todo depende de la coma.
Existen más terminologías referidas a la anfibología:
dilogía: equivale a un doble sentido de una palabra.
equívoco: cuando la palabra o frase tiene dos o más sentidos.
En los siguientes ejemplos de dilogía —también de anfibología— las palabras polisémicas están en cursiva.
Un pastor protestante.
¿pastor de ovejas o de almas?
Un toscano encendido.
¿puro toscano o un habitante de la región muy enfadado?
ambigüedad equívocos polisemiaAntanaclasis
La antanaclasis es una figura retórica consistente en la repetición de una o más palabras polisémicas en un mismo escrito, frase o poema, con dos sentidos semánticos diferentes. Una palabra polisémica es aquella que tiene varios significados, como por ejemplo “lomo” (de un animal / de un libro).
Está relacionada con la ambigüedad y en algunos casos nos recuerdan a los trabalenguas.
Ayer discutí con el camarero. ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? Porque cuando como me gusta que me traten con esmero.
Con los tragos del que suelo llamar yo néctar divino, y a quien otros llaman vino porque nos vino del cielo…
El amor es una locura que sólo lo cura el cura, y cuando el cura lo cura comete una gran locura.
¿Usted cómo come? ¿Que cómo como? Como como como.
¿Usted, no nada nada? Es que no traje traje.
¿Viste cómo se viste?
El acto sexual dura lo que dura dura.
Cruzados hacen cruzados, escudos pintan escudos, y tahúres muy desnudos con dados ganan condados, ducados ganan ducados y coronas Majestad. ¡Verdad!
Góngora
Al fin y al cabo fue el cabo quién prendió el cabo de la vela y alumbró el cuartel del cabo de Buena Esperanza. Así el teniente llevó a cabo la investigación y no quedó ni un cabo suelto.
polisemia






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