Se dice de quien es de genio destemplado y violento.

En la medicina medieval, Galeno distinguía cuatro humores o líquidos en el cuerpo humano que se correspondían con cuatro temperamentos:

  • Si predominaba la sangre, el temperamento resultante era el sanguíneo. Con reacciones rápidas y enérgicas.
  • Si predominaba la flema, el temperamento resultante era el flemático. Con un comportamiento pausado y tranquilo.
  • Si predominaba la bilis amarilla (kholé en griego), el temperamento era el bilioso. Con un comportamiento iracundo y colérico
  • Si predominaba la atrabilis o bilis negra (melan kholé en griego), el temperamento resultante era el melancólico. Con un comportamiento meditabundo y triste.
  • Así tenemos cuatro palabras que definen temperamentos o estados de ánimo: sanguíneo, flemático, colérico y melancólico.

    Pero hay una quinta palabra —la que nos ocupa— que proviene de atrabilis. En sus inicios fue un sinónimo de melancólico, pero su sentido evolucionó para definir un comportamiento destemplado y violento.

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    Histeria

    06May07

    Histéricas¿Sabías por qué llamamos HISTERIA a cierta enfermedad nerviosa crónica, caracterizada por gran variedad de síntomas principalmente funcionales?

    Más frecuente en mujeres que en hombres, puede causar a veces ataques convulsivos.

    Antiguamente estaban en el convencimiento de que la histeria solo la padecían las mujeres. Por ello utilizaron el término griego hysterá, que significa ‘matriz’.

    Algunos tratados hablan de esta enfermedad como de “un acceso de erotismo femenino enfermizo” o de una “disfuncón del sistema nervioso debido a desarreglos del útero” y con ello explicaban síntomas tan diversos como desfallecimientos, insomio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada, irritabilidad, pérdida de apetito por la comida o sexual y cierta tendencia a causar problemas.

    Ya en el siglo XVII es posible encontrar la expresión médica hysterica passio, mera traducción de una mucha más antigua en griego, hysteriká pathé, ‘pasión histérica’ o más exactamente ‘pasión del utero’.

    Las pacientes diagnosticadas con histeria femenina debían recibir un tratamiento conocido como “masaje pélvico”, que no era más que la estimulación manual de los genitales de la mujer por el doctor hasta llegar al “paroxismo histérico”, lo que hoy se denomina orgasmo. Tan aceptado fue este tratamiento que a partir de 1880 los casos se multiplicaron, tanto que en 10 años se convirtió en una epidemia.

    A los médicos no les resultaba agradable esta tediosa tarea que podía prolongarse por horas, pero en su auxilio llegó la técnica. En 1873 se empleó el primer vibrador electromecánico.

    En la actualidad se sabe que la histeria es una enfermedad psicológica, y que no es para nada exclusiva de las mujeres, también se le llama neurosis de conversión o alteraciones somatomórficas. Aparece en personas que se encuentran en situaciones límite o en grandes crisis psicológicas.

    Los síntomas son la simulación de enfermedades reales, pero sin tener los problemas físicos que las causan, por lo que la causa suele ser un conflicto psicológico. Por ello la mejor técnica de tratamiento es el psicoanálisis.

    enfermedad psicología transtorno

    Relojes

    Existe una tradicional regla publicitaria no escrita, según la cual todos los relojes deben señalar las 10:10 cuando son fotografiados para figurar en un anuncio.

    Pero no es tal hora fruto del capricho, sino de un minucioso análisis estético de la imagen y de su impacto psicológico. Para empezar, no resultan estéticas las horas en las que se superponen las agujas, pues da la impresión de que el reloj tan solo tiene una. Por ello se eliminan las 12:00, las 13:05, las 14:10, las 15:15 y las demás en que se cumpla esa regla. Por el mismo motivo se rechazan aquellas en las que las agujas estén muy próximas, pues ofrece una sensación de amontonamiento sin sentido al quedar libre el resto de la esfera. Parece que unos diez minutos (60 grados de arco) podría considerarse una distancia de separación mínima.

    Tampoco son admisibles las horas en las que las agujas se oponen, pues dan la impresión de ser una sola manecilla que atraviesa la esfera por su centro, cual flecha de cupido atravesando un corazón. Por ello se eliminan las 12:30, las 18:00, las 08:05, las 17:55 y las demás en que se cumpla esa regla. Por la misma razón se rechazan, como en el caso anterior, las horas que estén muy próximas a ese ángulo recto de 180 grados de arco. Y también en este caso los diez minutos parecen corresponderse a una distancia de separación mínima.

    Tenemos límites “superiores” e “inferiores” que no nos permiten acercar las manecillas a menos de unos diez minutos ni separarlas más de veinte, para mantener cierta “distancia de seguridad” respecto del ángulo nulo y del ángulo plano. Notar que si las separamos más de treinta minutos (más de 180 grados de arco) nos encontramos en la otra mitad en la misma situación.

    Tal como está la situación con la esfera dividida en dos sectores (a un lado y al otro de las agujas), la solución más equilibrada visualmente es que uno de los sectores sea el doble de grande que el otro. Al dividir los 360 grados de arco en tres partes, obtenemos 120 grados de arco, lo que se corresponde con veinte minutos. ¡Ya tenemos el ángulo que deben formar las agujas!

    En principio, cualquier hora que mantuviese las manecillas con un ángulo de 120 grados de arco serviría, pero es mejor no utilizar aquellas en la aguja larga señala al 12, al 3, al 6 o al 9, pues aunque muchos diseños sustituyen los números por señales, es muy habitual que estos números se mantengan. Y, en tal caso, la aguja podría superponerse con el número o estar demasiado cerca, dando sensación de continuidad y amontonamiento. La eliminación de horas como las 11:15, las 15:45 y otras como estas, dará a la imagen una mayor claridad.

    Llegados a este punto son pocas la horas que nos pueden servir: las 00:20, las 01:25, las 01:50, las 02:55, las 03:35, las 04:40, las 05:05, las 06:10, las 06:50, las 07:55, las 08:20, las 09:05, las 09:25, las 10:10 y las 11:40.

    A continuación eliminamos aquellas que su lectura comporte un valor negativo, como en el caso de las 02:55 o “las tres menos cinco” o las 04:40 o “las cinco menos veinte”, porque es preferible, a nivel psicológico, un lenguaje más positivo como “las cinco y cinco” o “las seis y diez”, por ejemplo. Así nos quedan ocho posibilidades, de las que eliminamos las 01:25 y las 09:25, porque esos veinticinco minutos suponen que la aguja corta esté a medio camino entre la hora marcada y la siguiente, formando un ángulo menor que el buscado.

    De las seis restantes mantenemos aquellas que permitan ver claramente la marca del reloj, que se suele colocar en la parte superior, por encima del centro del círculo. Estas horas son: las 06:10, las 08:20 y las 10:10.

    La primera de ellas no nos sirve en el caso de que se ponga alguna indicación —como el modelo o tipo de reloj— en la esfera, ya que el lugar idóneo es en la parte inferior por debajo del centro del círculo. Así que quedan dos.

    Si la esfera fuera un rostro, las agujas dibujarían una mueca de tristeza a las 08:20 y una sonrisa a las 10:10. No resulta difícil escoger.

    Las 10:10, hora conocida como happy hour por aquello de la sonrisa, es la elegida por cuestiones fotogénicas. Y la costumbre se ha seguido para los relojes digitales sin importar el modelo, la procedencia o el precio. Aunque algunas marcas intentan dar un toque de originalidad o rebeldía cambiando la hora, pero solo se atreven a cambiarla un poquito como en el caso del Omega que señala las 10:08, o el Pulsar que señala las 10:09. Y aunque la hora no tenga esta justificación en los relojes digitales, se sigue la costumbre en algunos de sus anuncios.

    Más relojes

    Otra cosa más. Cuando hay segundero señala hacia los 25 o los 35 segundos, porque marcar los 30 —que sería la posición que dividiría el círculo en tres partes iguales— dejaría la imagen algo rígida y este pequeño desvío lateral rompe el dibujo puramente matemático.

    Cosas de la costumbre…

    Publicado originalmente el 30 de marzo de 2003

    costumbre psicología publicidad tiempo

    No todo el lenguaje es hablado. El lenguaje corporal tiene una gran importancia y nos comunica en ocasiones más información; incluso aquella que el hablante no nos quiere revelar.

    La postura del cuerpo, las piernas cruzadas, el movimiento de las manos, la mirada y cientos de detalles más, revelan datos acerca de nuestra personalidad y nuestras intenciones que ciertos profesionales —psicólogos encargados de la selección de personal para una empresa, por ejemplo— saben leer como un libro abierto.

    Cómo comportarse en una entrevista de trabajo será un buen tema para un próximo artículo, porque el tema a tratar hoy hace referencia a la lectura en frío que ciertas personas pueden hacer de estos datos y a cómo sacan provecho de ella. Me refiero, en concreto, a aquellas personas sin escrúpulos que, amparadas en diferentes sistemas de adivinación, realizan descubrimientos y predicciones en base a la lectura que hacen de nuestra persona.

    Adivino

    No pretendo valorar ni cuestionar la validez de ninguna técnica adivinatoria —léase, quiromancia, tarot, posos de café o lo que sea— tan sólo valorar la información que inadvertidamente se proporciona y que algún adivinador puede utilizar en su provecho.

    La técnica de la lectura en frío se basa en la formulación de frases y comentarios tan generales que podrían aplicarse a cualquiera. El cuidadoso análisis de las respuestas que estas afirmaciones provocan, junto con un escrupuloso examen visual y una cuidadosa lectura del lenguaje corporal, indican al adivinador cómo ha de desarrollar la entrevista.

    El análisis visual de la persona incluye:

    -la mirada: El espejo del alma. La mirada de una persona y, en general, la expresión facial, dice muchísimo acerca de ella, desde su forma de ser hasta su estado de ánimo. Miradas bajas y evasivas indican timidez e inseguridad, miradas fijas y francas indican, por el contrario, seguridad y firmeza. Las arrugas del rostro alrededor de los ojos y la comisura de los labios muestran si un rostro ha llorado mucho o si la sonrisa es una mueca habitual. Rápidos y constantes movimientos de ojos señalan un carácter nervioso, una mirada altiva indica soberbia, unos dientes muy apretados un carácter violento y una mirada angustiada revela desesperación.

    -los movimientos: La forma de caminar, de mover los brazos y la postura adoptada son otra fuente de información. Movimientos lentos o rígidos, e incluso posturas encorvadas, pueden ser interpretadas como dolencias. Movimientos fluidos y mesurados son indicativos de una buena educación y movimientos torpes pueden ser indicativos de nerviosismo. En general, la forma de moverse y desplazarse dice mucho de la manera de ser.

    -el habla: La forma de hablar de alguien, incluyendo la corrección gramatical, semántica, entonación, volumen y acento, puede dar muchísimas indicaciones valiosas sobre su vida. Se puede conocer su estrato sociocultural, su nivel de educación, sus posibles intereses, etc… Con el uso de esta información se pueden aventurar problemas acordes con su estrato social. Por ejemplo, al perteneciente a un estrato social bajo, se le podrían conjeturar problemas de índole económica, y al perteneciente a un estrato alto, problemas de sentido de vida, de vacío interior. Habría una buena posibilidad de acertar.

    -el aspecto físico: En la sociedad actual, la imagen, la apariencia y la estética tienen un papel cada vez más importante. La persona poco atractiva o con sobrepeso puede sentirse rechazada y con problemas con el sexo opuesto, incluso con problemas laborales si el caso es grave. En el otro extremo, una persona extremadamente bella puede sentirse poco valorada por sus otras cualidades. Entre ambos casos se abren un sinfín de posibilidades en las que valorar también el cuidado personal, el maquillaje, la ropa, las joyas… Ausencia de joyas señala un nivel económico bajo, la ostentación con joyas o incluso un maquillaje agresivo puede señalar la necesidad de llamar la atención o de suplir carencias, el desaliño en el peinado o el aspecto puede indicar una baja autoestima…

    Es mucha la información a obtener y la experiencia del adivinador le permitirá extraer conclusiones cada vez más acertadas, para utilizar en una segunda fase en la que extraer datos más concluyentes sobre la personalidad del sujeto. Por ejemplo al que se considera poco valorado se le puede decir que tiene capacidades ocultas que no ha aprovechado y que le ayudarán mucho en el futuro, al inseguro, que es una persona tímida pero que en algunas ocasiones se comporta de forma muy atrevida, y a la persona con estudios que es una persona muy inteligente. Aunque en realidad no hace falta hacer estas distinciones pues estas afirmaciones son muy generales; cualquier persona desea y cree que tiene más capacidades de las que usa, todo el mundo varía su comportamiento según la situación y no hay nadie que no se considere o desee ser considerado inteligente.

    Con estas frases se van ganando la confianza y estando muy receptivos a las respuestas y reacciones que estas frases provocan, dirigen la entrevista con menor o mayor éxito. Si una afirmación provoca un leve gesto de extrañeza o incredulidad hay que matizarla y relativizarla inmediatamente hasta que el paciente muestre su conformidad, si se provoca asombro, se atisba un brillo de esperanza o, simplemente, se detecta un leve asentimiento de cabeza, hay que proseguir en el razonamiento. Y así.

    La dramatización, la formulación de frase vagas y ambiguas, el oficio del adivinador y la credulidad del que acude a solicitar sus servicios hacen creíbles sus predicciones.

    Publicado originalmente el 18 de julio de 2004

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    Humor

    16Feb05

    Hay quien está malhumorado, quien suele estar de buen humor, quien tiene un fino sentido del humor, quien tiene un humor de mil diablos, quien no está de humor para hacer algo…

    Si consultamos el DRAE vemos que proviene del latín humor, término que equivalía a ‘húmedo, líquido’ y en la acepción sexta se puede leer: “Antiguamente, cada uno de los líquidos de un organismo vivo”.

    El poeta latino Virgilio usa una metáfora para el vino al decir humor Bascchi (del dios Baco) y en el verso Humor in genas labitur, ‘las lágrimas resbalan por las mejillas’, el término equivale a lágrimas.

    En la medicina medieval, Galeno distinguía cuatro humores en el cuerpo humano que se correspondían con cuatro temperamentos:

  • Si predominaba la sangre, el temperamento resultante era el sanguíneo.
  • Si predominaba la flema, el temperamento resultante era el flemático.
  • Si predominaba la bilis amarilla, el temperamento era el bilioso.
  • Si predominaba la atrabilis o bilis negra, el temperamento resultante era el melancólico.
  • A esta asimilación a los temperamento o estados de ánimo le debemos el actual significado de manifestación de genio, de agudeza, de jovialidad o buena disposición.

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