Marketing

23Abr06

Curso práctico y rápido de marketing. Ya nunca más confundirás conceptos.

Estás en una fiesta y ves una mujer muy atractiva. Te acercas a ella y le dices: “Soy un gran amante”.

Eso es marketing directo.

Estás en una fiesta con un grupo de amigos y ves una mujer muy atractiva. Uno de tus amigos se le acerca y le dice: “Ese tipo de ahí es un gran amante”.

Eso es publicidad.

Estás en una fiesta y ves una mujer muy atractiva. La reconoces. Te acercas a ella, le refrescas su memoria y le dices: “¿Recuerdas lo buen amante que soy?”

Eso es customer relationship management.

Estás en una fiesta y ves una mujer muy atractiva. Le pides su número de móvil. Al día siguiente llamas y le dices: “Soy yo, y soy un gran amante”.

Eso es telemarketing.

Estás en una fiesta y ves una mujer muy atractiva. Te levantas, arreglas tu ropa, te acercas a ella y le sirves una copa. Le acompañas la silla cuando se sienta, le abres la puerta cuando sale. Le ofreces un cigarro y le dices: “Soy un gran amante”.

Eso es relaciones públicas.

Estás en una fiesta y ves una mujer muy atractiva. Te acercas a un amigo y le dices: “¿Ves esa tía tan buena? Pues no le llega ni a los talones a mi novia”.

Eso es benchmarking.

Estás en una fiesta y ves una mujer muy atractiva. Ella se acerca a ti y te dice: “He oído que eres un gran amante”.

Eso es branding, el poder de la marca.

cultura enseñanza inglés publicidad

Relojes

Existe una tradicional regla publicitaria no escrita, según la cual todos los relojes deben señalar las 10:10 cuando son fotografiados para figurar en un anuncio.

Pero no es tal hora fruto del capricho, sino de un minucioso análisis estético de la imagen y de su impacto psicológico. Para empezar, no resultan estéticas las horas en las que se superponen las agujas, pues da la impresión de que el reloj tan solo tiene una. Por ello se eliminan las 12:00, las 13:05, las 14:10, las 15:15 y las demás en que se cumpla esa regla. Por el mismo motivo se rechazan aquellas en las que las agujas estén muy próximas, pues ofrece una sensación de amontonamiento sin sentido al quedar libre el resto de la esfera. Parece que unos diez minutos (60 grados de arco) podría considerarse una distancia de separación mínima.

Tampoco son admisibles las horas en las que las agujas se oponen, pues dan la impresión de ser una sola manecilla que atraviesa la esfera por su centro, cual flecha de cupido atravesando un corazón. Por ello se eliminan las 12:30, las 18:00, las 08:05, las 17:55 y las demás en que se cumpla esa regla. Por la misma razón se rechazan, como en el caso anterior, las horas que estén muy próximas a ese ángulo recto de 180 grados de arco. Y también en este caso los diez minutos parecen corresponderse a una distancia de separación mínima.

Tenemos límites “superiores” e “inferiores” que no nos permiten acercar las manecillas a menos de unos diez minutos ni separarlas más de veinte, para mantener cierta “distancia de seguridad” respecto del ángulo nulo y del ángulo plano. Notar que si las separamos más de treinta minutos (más de 180 grados de arco) nos encontramos en la otra mitad en la misma situación.

Tal como está la situación con la esfera dividida en dos sectores (a un lado y al otro de las agujas), la solución más equilibrada visualmente es que uno de los sectores sea el doble de grande que el otro. Al dividir los 360 grados de arco en tres partes, obtenemos 120 grados de arco, lo que se corresponde con veinte minutos. ¡Ya tenemos el ángulo que deben formar las agujas!

En principio, cualquier hora que mantuviese las manecillas con un ángulo de 120 grados de arco serviría, pero es mejor no utilizar aquellas en la aguja larga señala al 12, al 3, al 6 o al 9, pues aunque muchos diseños sustituyen los números por señales, es muy habitual que estos números se mantengan. Y, en tal caso, la aguja podría superponerse con el número o estar demasiado cerca, dando sensación de continuidad y amontonamiento. La eliminación de horas como las 11:15, las 15:45 y otras como estas, dará a la imagen una mayor claridad.

Llegados a este punto son pocas la horas que nos pueden servir: las 00:20, las 01:25, las 01:50, las 02:55, las 03:35, las 04:40, las 05:05, las 06:10, las 06:50, las 07:55, las 08:20, las 09:05, las 09:25, las 10:10 y las 11:40.

A continuación eliminamos aquellas que su lectura comporte un valor negativo, como en el caso de las 02:55 o “las tres menos cinco” o las 04:40 o “las cinco menos veinte”, porque es preferible, a nivel psicológico, un lenguaje más positivo como “las cinco y cinco” o “las seis y diez”, por ejemplo. Así nos quedan ocho posibilidades, de las que eliminamos las 01:25 y las 09:25, porque esos veinticinco minutos suponen que la aguja corta esté a medio camino entre la hora marcada y la siguiente, formando un ángulo menor que el buscado.

De las seis restantes mantenemos aquellas que permitan ver claramente la marca del reloj, que se suele colocar en la parte superior, por encima del centro del círculo. Estas horas son: las 06:10, las 08:20 y las 10:10.

La primera de ellas no nos sirve en el caso de que se ponga alguna indicación —como el modelo o tipo de reloj— en la esfera, ya que el lugar idóneo es en la parte inferior por debajo del centro del círculo. Así que quedan dos.

Si la esfera fuera un rostro, las agujas dibujarían una mueca de tristeza a las 08:20 y una sonrisa a las 10:10. No resulta difícil escoger.

Las 10:10, hora conocida como happy hour por aquello de la sonrisa, es la elegida por cuestiones fotogénicas. Y la costumbre se ha seguido para los relojes digitales sin importar el modelo, la procedencia o el precio. Aunque algunas marcas intentan dar un toque de originalidad o rebeldía cambiando la hora, pero solo se atreven a cambiarla un poquito como en el caso del Omega que señala las 10:08, o el Pulsar que señala las 10:09. Y aunque la hora no tenga esta justificación en los relojes digitales, se sigue la costumbre en algunos de sus anuncios.

Más relojes

Otra cosa más. Cuando hay segundero señala hacia los 25 o los 35 segundos, porque marcar los 30 —que sería la posición que dividiría el círculo en tres partes iguales— dejaría la imagen algo rígida y este pequeño desvío lateral rompe el dibujo puramente matemático.

Cosas de la costumbre…

Publicado originalmente el 30 de marzo de 2003

costumbre psicología publicidad tiempo

Spam

21Jul04

Spam

¿Sabías por qué llamamos SPAM al correo electrónico no deseado?

La palabra spam designa a un alimento enlatado consistente en carne de cerdo picada con especias.

La práctica de enviar correos electrónicos publicitarios no solicitados toma su nombre de una parodia del grupo cómico inglés Monty Python, en el que la camarera de un restaurante describe los platos del menú a una pareja.

La gracia estriba en que todos los platos contienen spam y éste termina por ningunear el resto de platos.

De igual manera el correo no deseado puede llegar a eclipsar el correo lícito.

A continuación el guión de la parodia del spam (Monty Python’s Flying Circus - 1969)

Escena: La acción se desarrolla en un restaurante. En una mesa hay un grupo de vikingos con cascos con cuernos. Un hombre y su esposa son depositados desde el techo en una mesa.

Hombre: Siéntate aquí, querida.
Esposa: De acuerdo.
Hombre: (a la camarera) ¡Buenos días!
Camarera: ¡Buenos días!
Hombre: Bien, ¿qué tienen?
Camarera: Esteee… hay huevo y panceta; huevo, salchichas y panceta; huevo y spam; huevo, panceta, salchichas y spam; spam, panceta, salchichas y spam; spam, huevo, spam, spam, panceta y spam; salchichas, spam, spam, panceta, spam, tomate y spam, ….
Vikingos: (comenzando a cantar) spam, spam, spam, spam …..
Camarera: ….. spam, spam, spam, huevo y spam; spam, spam, spam, spam, spam, judías cocidas, spam, spam, spam…….
Vikingos: (cantando) !Spam! !Rico spam! !Rico spam!
Camarera: ……o Langosta Termidor a la Crevette con Salsa Mornay a la Provenzal, con cebollitas y berenjenas acompañada con paté de trufas, coñac, un huevo frito encima y spam.
Esposa: ¿Tienen algo sin spam?
Camarera: Bueno, hay spam, huevo, salchichas y spam, que no tiene mucho spam.
Esposa: ¡No quiero nada de spam!
Hombre: ¿Por qué no te trae huevo, panceta, spam y salchichas?
Esposa: ¡Porque tiene spam!
Hombre: Pero no tiene tanto como el spam, huevo, salchichas y spam, no?
Vikingos: … spam, spam, spam, spam… (”in crescendo” durante las siguientes frases de la conversación)
Esposa: ¿Podría preparar huevo, panceta, spam y salchichas, sin spam?
Camarera: ¡Urgghh! (con cara de asco)
Esposa: ¿Qué quiere decir con “¡Urgghh!”? ¡No me gusta el spam!
Vikingos: ¡Rico spam! ¡Maravilloso spam!
Camarera: ¡Cállense!
Vikingos: ¡Rico spam! ¡Maravilloso spam!
Camarera: ¡Cállense! (los vikingos se detienen) !Malditos Vikingos! No, no puede pedir huevo, panceta y salchichas sin spam.
Esposa: (chilla) ¡No me gusta el spam!
Hombre: Shhh, querida, no hagas un escándalo. Yo me comeré tu spam. Me encanta. Y voy a pedir spam, spam, spam, spam, spam, spam, spam, judías cocidas, spam, spam, spam y spam.
Vikingos: (cantando) Spam, spam, spam, spam. ¡Rico spam! ¡Maravilloso spam!
Camarera: ¡Cállense! No nos quedan judías.
Hombre: Bueno, ¿podría comer el spam de ella en lugar de las judías?
Camarera: Quiere decir spam, spam, spam, spam, spam, spam, spam …. (pero es demasiado tarde, y el canto de los vikingos ahoga el sonido de sus palabras)
Vikingos: Spam, spam, spam, spam. ¡Rico spam! ¡Maravilloso spam! Spam, spa-a-a-a-a-am, spa-a-a-a-a-am, spam. ¡Rico spam! ¡Rico spam! ¡Rico spam! ¡Rico spam! ¡Rico spam! Spam, spam, spam, spam…

NOTA.- Judías es sinónimo de habichuelas, arvejas, pochas, mongetes, frijoles…

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