Homeoteleutones
Los homeoteleutones consisten en la modificación de los finales de las palabras para que acaben igual o de forma afín.
Se puede modificar todo un texto, incluyendo artículos, conjunciones y demás, pero lo habitual es hacerlo solamente con los sustantivos y los adjetivos.
Veamos el siguiente ejemplo con una canción de la cantante chilena Violeta Parra:
Mazúrquica modérnica
Me han preguntádico varias persónicas
Si peligrósicas para las másicas
Son las canciónicas agitadóricas
Ay que pregúntica más infantílica
sólo un piñúflico la formulárica
Pa’ mis adéntricos y momentárica.
Le ha contestádico y al preguntónico
Cuando la guática pide comídica
Pone al cristiánico firme y guerrérico
Por sus poróticos y sus cabóllicas
No hay regimiéntico que los deténguica
Si tienen hámbrica los populáricos.
Preguntadónicos partidirístico
Disimuládicos y muy malúlicos
Son peligrósicos más que los vérsicos
Más que las huélguicas y los desfílicos
Bajito cuérdica firman papélicos
Lavan sus mánicos como Piláticos.
Caballeríticos almidonádicos
Almibarádicos mini ni ni ni ni…
Le echan carbónico al inocéntico
Y arrellenádicos en los sillónicos
Cuentan los muérticos de los encuéntricos
Como frivólicos y bataclánicos..
Varias matáncicas tiene la histórica
En sus pagínicas bien imprentádicas
Para montárlicas no hicieron fáltica
Las refalósicas revoluciónicas
El juraméntico jamás cumplídico
Es el causántico del desconténtico
Ni los obréricos, ni los paquíticos
Tienen la cúlpica señor fiscálico.
Lo que yo cántico es una respuéstica
A una pregúntica de unos graciósicos
Y más no cántico porque no quiérico
Tengo flojérica en los zapáticos
En los cabéllicos, en el vestídico
En los riñónicos, en el corpíñico.
Aunque no es necesario forzar cambios en las palabras si se es capaz de hallar las suficientes palabras coincidentes en su parte final como para crear el efecto.
A continuación un ejemplo obtenido de Ejercicios de estilo de Raymond Queneau:
El bus del circuito por el que transito va tocando el pito. Allí, mientras dormito, veo a un cabeza de chorlito de cuello infinito como un monolito, con un sombrerito nada bonito ni exquisito. El que cito le da un grito gratuito a uno que parece frito con el prurito del baile de San Vito: “¡Ojito, cabrito, que me excito, irrito, desgañito, despepito, derrito y agito porque Vd. me tiene ahíto, aunque yo no le incito!” Y tras de lo transcrito se sienta el muy bendito mirando de hito en hito.
Al salir de un garito de modo fortuito lo veo al maldito infrascrito escuchando a quien, muy perito, le cuenta un mito sobre su abrigo favorito.
Redacción
Colaboración de Néstor Tejero
Se podría hablar mucho sobre las reglas y técnicas de redacción. Pero todo quedaría desarbolado ante la frescura del siguiente escrito que, a buen seguro, provocará una sonrisa.
Y es que los niños… ya se sabe.

Retruécanos (3)
Retruécanos o contrarios o viceversa son algunos de los nombres por los que es conocido un popular juego de palabras: el de no es lo mismo…
Algunos ejemplos serían…
No es lo mismo la tormenta se avecina que la vecina se atormenta.
No es lo mismo un ajo seco que un secajo.
No es lo mismo un disco de amor que un mordisco.
No es lo mismo los libros de texto que detesto los libros.
No es lo mismo un mal hombre en estado de coma que te comas un hombre en mal estado.
Para ilustrar más el tema, nada mejor que un clip de audio con retruécanos encontrado en Internet. Parece de un programa de radio pero realmente desconozco su origen.
Algunos son algo soeces, pero…
no es lo mismo
contrarios redacción
Retruécanos (2)
Más ejemplos de estos populares juegos de tradición oral basados en la inversión de términos.
No es lo mismo vivir como piensas que pensar como vives.
No es lo mismo dos bicicletas viejas que dos viejas en bicicleta.
No es lo mismo una bandeja china que una china en bandeja.
No es lo mismo una mierda de pila que una pila de mierda.
No es lo mismo una gorra de viaje que un viaje de gorra.
No es lo mismo un movimiento sísmico que seis micos en movimiento.
No es lo mismo dos tazas de té que dos tetazas.
No es lo mismo un tipo apático que un pato atípico.
No es lo mismo una cubana haciendo arroz que haciendo arroz a la cubana.
No es lo mismo una colonia inglesa que una inglesa en Colonia.
No es lo mismo el perro de Charles Boyer que voy a echarles el perro.
No es lo mismo tubérculo en la mañana que mañana veré tu culo.
No es lo mismo una cinta negra que una negra encinta.
No es lo mismo las lechugas de la parcela que las pechugas de la Marcela.
No es lo mismo un miembro de la corte que un corte en el miembro.
No es lo mismo un metro de encaje negro que un negro te encaje un metro.
No es lo mismo la vecina de arriba que arriba de la vecina.
No es lo mismo una pelota negra que una negra en pelotas.
No es lo mismo planchar una manga que mangar una plancha.
No es lo mismo los huevos de araña que me araña los huevos.
No es lo mismo el negro crepúsculo de la noche que el crespo culo de la negra de anoche.
No es lo mismo un pájaro de altos vuelos que el pájaro de tu abuelo.
No es lo mismo Catalina de Médicis que ¡qué me dices, Catalina!
No es lo mismo la sopa hirviendo que ir viendo la sopa.
No es lo mismo tu hermana en el jardín del Edén que le den a tu hermana en el jardín.
No es lo mismo perder un minuto en la vida que perder la vida en un minuto.
No es lo mismo un abrigo de mujer que una mujer de abrigo.
No es lo mismo los dolores de piernas que las piernas de Dolores.
Circula por Internet —aunque antes de la existencia de la red circulaba por fotocopia— el siguiente informe.
Nunca supe si es cierto o es fruto de la imaginación, aunque, como se suele decir, la realidad supera a la ficción.
Ha circulado por algunos despachos, con gran alborozo de sus lectores, un resumen de declaraciones sobre accidentes de tráfico, en los espacios reservados para que los conductores resuman en el menor número de palabras, los detalles del accidente en que se vieron envueltos.
Se puede deducir de la lectura que nadie es culpable, que cada cual se justifica como puede, y que la redacción es asignatura pendiente para muchos conductores. Los que siguen son párrafos exactos de las explicaciones de conductores a su compañía de seguros:
Increíble, ¿no?
accidente errores redacción vehículoRetruécanos
También llamados viceversa o contrarios son unos juegos populares de tradición oral en los que se juega con las palabras en base a la inversión de términos. La frase original se duplica invirtiendo los componentes —más o menos alterados— para conseguir la antítesis o el contraste de significados.
Nada más esclarecedor que unos ejemplos:
“Pierna que guarda su cara, cara que guarda su pierna.”
Góngora
“Un santo triste es un triste santo.”
San Francisco de Sales
“¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?.”
Francisco de Quevedo
“Ni son todos los que están ni están todos los que son.”
Aunque junto a estos retruécanos más cultos, también están otros más populares:
No es lo mismo Enrique IV que el cuarto de Enrique.
No es lo mismo diez días trabajando sin beber que diez días bebiendo sin trabajar.
No es lo mismo no comáis grasas animales que ¡animales!, no comáis grasas.
No es lo mismo la tormenta se avecina que la vecina se atormenta.
No es lo mismo un ajo seco que un secajo.
No es lo mismo un disco de amor que un mordisco.
No es lo mismo los libros de texto que detesto los libros.
No es lo mismo un mal hombre en estado de coma que te comas un hombre en mal estado.
No es lo mismo vivir para comer que comer para vivir.
No es lo mismo el sida tiene cura que el cura tiene sida.
No es lo mismo ¡María, sube arriba y pon en fresco el besugo! que ¡María, sube arriba y ponte fresca que ahora subo!
No es lo mismo Santiago de Compostela que ¡Compóntelas como puedas, Santiago!
No es lo mismo la profesora de inglés que las ingles de la profesora.
No es lo mismo una ración de ave que una aberración.
No es lo mismo tener un cristal en el ojo que tener un ojo de cristal.






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