Milla
¿Sabías por qué llamamos MILLA a cierta medida de longitud?
El nombre proviene de un antecedente utilizado en el Imperio romano.
En efecto, para los romanos la milia —reducción de milia passuum— era la medida de longitud equivalente a la distancia recorrida con mil pasos, que es lo que significa la expresión latina anterior. Exactamente 1.478,50 metros.
En las vías romanas colocaban una piedra miliaria para señalar cada milla, en un uso que ha perdurado hasta nuestros días en las actuales carreteras.
El mundo anglosajón no adoptó el Sistema métrico decimal y sigue conservando la milla como habitual medida de longitud, aunque un poco más larga que la romana: 1.609,30 metros.
También existe la milla marina, que equivale a 1.852 metros.
medida RomaDar una hostia vs. dar una ostia

Así mismo, ¿con h o sin h? Aunque sea muda tiene su importancia.
No se encuentra la frase en los tratados al uso y eso es algo que siempre me extrañó puesto que es de un uso muy frecuente. Te voy a dar una hostia, Se pegó una hostia contra la pared, Le dieron un par de hostias… son expresiones habituales en las que hostia es un golpe, una bofetada, un puñetazo e incluso una colisión.
Según el diccionario, hostia es:
1.Hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga
2.Cosa que se ofrece en sacrificio
3.vulg. malson. Golpe, trastazo, bofetada
Es la tercera acepción a la que nos referíamos anteriormente. Luego pasa a señalar las diferentes expresiones más o menos coloquiales:
mala hostia.- f. vulg. malson. Mala intención
a toda hostia.- loc. adv. vulg. malson. A toda velocidad
de la hostia.- loc. adj. vulg. malson. Muy grande o extraordinario
la hostia.- loc. adv. vulg. malson
ser alguien o algo la hostia.- fr. vulg. Ser extraordinario
No es extraño el uso de términos religiosos en expresiones malsonantes, vulgares e incluso irreverentes; quizás como un revulsivo a una religiosidad omnipresente en otras épocas, encontramos multitud de expresiones de este tipo que no es necesario citar ahora. En el caso que nos ocupa no siempre es así, en algunas ocasiones sirve como ponderativo para magnificar una cualidad.
Pero ¿por qué una hostia es un golpe? Difícil respuesta puesto que hay multitud de usos coloquiales para significar golpe. Así podemos dar una galleta, una nata, un carquiñol, una bufa, un capón, una colleja, un trompazo, una leche… todas ellas expresiones con un uso figurado.
Quizás en este caso hostia que es una cosa buena, la convirtió el anticlericalismo en una cosa mala. O quizás atienda a su significado de ‘víctima’, o a su origen etimológico, el término hostis, -is que significa ‘enemigo’. Se conoce que los enemigos eran las primeras víctimas que exigían los dioses antiguos para conceder la victoria.
En ambos casos estaría clara la relación, puesto que la víctima del golpe es el que lo recibe, y el golpe se propina a un enemigo, o al menos a alguien por el que se siente cierta animadversión.
O quizás se asimiló la forma circular de la forma eucarística, a la de un puño cerrado o a la de una mano abierta dando un cachete. O bien con cierta ironía —muy propia del pueblo llano— se llamó hostia al bofetón que el sacerdote sacudía al monaguillo revoltoso, o a los cachetes que los curas propinaban a diestro y siniestro a los estudiantes de los colegios religiosos: la letra con sangre entra. Así repartían hostias tanto en el altar como en las aulas.
Hasta aquí el uso con h que es el que señala la Real Academia. ¿Y sin la h?
Recientemente me tropecé con una etimología completamente distinta en el Diccionario de frases y dichos populares de Pancracio Celdrán. Dice así:
“Ostia: dar una. Se llamó ostia, plural latino de puerta, al portazo, en alusión a los golpes que daban los porteros u ostiarii, cerrando la puerta en las narices de quien quisiera colarse o entrar sin haber sido invitado. Asimismo, en latín, se llamaba ostiarium al impuesto sobre el número de puertas que tuviera la casa: a más puertas u ostia, más impuestos. En un pasaje de Plauto alguien pegó una paliza a un esclavo dando tumbos ostiatim, esto es, de puerta en puerta, de donde se dijo ‘a ostias’, sin relación con el uso religioso de la palabra.”
Al respecto recordar que Ostia— una ciudad antigua en la costa del mar Tirreno— era el puerto de la antigua Roma, fundada con el propósito de defensa militar pero convertida en puerto comercial con el tiempo. Por lo que un puerto es el nombre que recibe una puerta o vía de entrada por mar a una ciudad, al igual que un puerto de montaña en una puerta o paso hacia el otro lado.
Los términos latinos citados son todos correctos y con una procedencia común, que es el término latino os, oris, que significa boca. Por tanto, Ostia, -ae, es el puerto de Roma; ostium, -ii, puerta (que al ser neutro, hace el plural en –a: ostia = puertas); ostiolum, -i, puerta pequeña, postigo; ostiarius, -ii, ostiaria, -ae, portero / -a; ostiarium, -ii, el impuesto sobre las puertas; ostiatim, adverbio, de puerta en puerta; ostiensis, -is, ostiense, de Ostia.
Da que pensar. Un portazo es un golpe violento como el que expresa la locución, además de un desaire y un desprecio al que se da con la puerta en las narices, y si se lleva a alguien a hostias, se le lleva dando tumbos, de un lugar para otro, como de puerta en puerta. Por otro lado, el puerto de Ostia debió resultar magnífico en su época y esto podría también explicar los usos ponderativos a los que aludíamos anteriormente.
Yo seguiré escribiendo la expresión con h, más que nada por la costumbre, pero reconozco que dudaré cada vez que me encuentre con ella.
San Valentín

El Día de San Valentín es una fiesta con mucha historia, aunque sus orígenes son inciertos.
La versión que goza de mayor aceptación hace referencia a Valentín, un sacerdote que vivió en Roma durante el siglo III d.C. bajo el mandato del emperador Claudio II, en una época en que el cristianismo era una religión prohibida, y todos los que insistían en difundir las enseñanzas de Jesús eran duramente castigados.
El déspota emperador romano decidió que eran mejores soldados los hombres solteros, al carecer de cargas y lazos familiares, y decretó la prohibición de contraer matrimonio. Por entonces, Valentín era obispo de Interamna (lo que hoy es Terni). Fiel a su creencia de que los decretos que prohibían el casamiento eran indignos y que el pueblo debía amar a Dios y contraer matrimonio libremente, Valentín casaba a las parejas en secreto.
Cuando lo descubrieron, fue detenido y llevado ante el emperador, que intentó persuadirlo para que abandonara el cristianismo a cambio del indulto. Comoquiera que se negó, fue encarcelado. Y fue entonces cuando, según la leyenda, se produjo el milagro que le elevó al santoral.
El carcelero, sabedor que Valentín era un hombre de letras, le confió la instrucción de su hija Julia, una hermosa joven ciega de nacimiento, a la que transmitió no sólo sus enseñanzas sino también su fe. Al tiempo, Julia recuperó la visión de forma milagrosa.
El 14 de febrero —no hay acuerdo en el año, aunque se supone que sucedió entre el 269 y el 271— Valentín fue ejecutado.
Pero el 15 de febrero era la fecha en que se celebraba una fiesta pagana de la fertilidad o lupercalia, en honor del dios Lupercus (el Pan o Faunus griego) y muchos historiadores sostienen que la Iglesia Católica fijó esta conmemoración para cristianizar una festividad pagana de la antigua Roma.
En esta celebración, los antiguos romanos se reunían en una gruta llamada Lupercal, en el monte Palatino. Según su mitología, Rómulo y Remo habían sido amamantados allí por una loba. Sacrificaban animales y fabricaban correas con tiras de piel ensangrentada. Se creía que aquél que recibiera un golpe con esas correas se volvería más fértil. Por eso, las personas que querían tener hijos acudían en masa a esta celebración, asociada al amor y al sexo, y los jóvenes recorrían la ciudad azotando con látigos a las mujeres que se encontraban a su paso para que el dios de la fecundidad les concediera su gracia.
Cuando el Papa Gelasio, a finales del siglo V d.C., decidió prohibir esta fiesta pagana, sus incondicionales la siguieron celebrando en secreto, aunque la trasladaron al 14 de febrero, coincidiendo con el ya popular día de San Valentín.
La celebración del Día de San Valentín se oficializó en 1969, año en el que el calendario católico estableció el día 14 de febrero como recordatorio del santo. La combinación de las historias, leyendas y celebraciones del pasado convirtió esta fecha en el Día de los Enamorados.
amor celebración matrimonio Roma secretoSaber dónde le aprieta el zapato
¿Sabías por qué SABER DÓNDE LE APRIETA EL ZAPATO a uno es tanto como decir que sólo el que vive una circunstancia determinada está capacitado para juzgarla?
Solamente el que protagoniza una situación, cuenta con los elementos de juicio suficientes paa valorarla en lo que a él concierne.
En Vidas paralelas de Plutarco (siglo I), se cuenta que Paulo Emilio era un patricio romano que tenía una esposa, joven, rica y hermosa, y a pesar de ello la repudió. Sus amigos se escandalizaron con tal acción carente de sentido y le afearon su proceder. Preguntado el patricio por la razón de sus actos, éste se descalzó de un zapato y mostrándoselo a sus amigos dijo: “¿Habéis visto alguna vez un zapato mejor hecho y más trabajado y elegante que éste? Pues yo, y sólo yo sé dónde me aprieta.”
La expresión caló en el lenguaje y pasó a ser utilizada como réplica cuando se acusa a alguien de obrar con ligereza e insensatez.
juicio prenda RomaHoras, minutos y segundos
¿Sabías por qué dividimos el tiempo en HORAS, MINUTOS Y SEGUNDOS?
La Tierra tarda un cierto periodo de tiempo en completar un giro sobre su propio eje. Este periodo de tiempo recibe el nombre de día y está dividido en dos periodos: uno de luz y otro de oscuridad.
La división del día en 24 porciones de tiempo iguales la adoptaron los romanos de los antiguos egipcios, que tenían un calendario basado en treinta y seis estrellas que aparecían alternativamente justo a la puesta del Sol, a medida que transcurría el año. En el intervalo de una noche aparecían sucesivamente doce de estas estrellas, lo que hizo que se dividiera el periodo de oscuridad en doce partes. Por similitud también fraccionaron en doce partes el tiempo de luz solar.
La mitología explicó el fenómeno con las Horas, divinidades griegas hijas de Zeus y Temis, que servían a los dioses principales y guardaban las puertas del Olimpo. Regían el orden de la naturaleza y determinaban la fertilidad de la tierra.
En un principio fueron tres: Talo, Carpo y Auxo, y se las asoció con las estaciones. Más tarde se aprecia una confusión respecto a las Horas y en las Fábulas de Higinio se mezclan los nombres originales con los epítetos, y las designaciones de estaciones u horas separadas. De esta forma se elabora una lista de nueve Horas: Auxo, Eunomía, Ferusa, Carpo, Diké, Euporia, Eirene, Ortosia y Talo.
Más tarde se completa la relación de las “doce hermanas”, guardianas del tiempo del día, que queda como sigue:
Auge, la primera luz
Anatole, el amanecer
Musica o Musia, la hora matutina de la música y el estudio
Gymnastica o Gymnasia, la hora matutina del ejercicio
Nymphe o Nymphes, la hora matutina de las abluciones
Mesembria, el mediodía
Sponde, las libaciones tras el almuerzo
Elete o Telete, oración, la primera de las horas de trabajo de la tarde
Acte o Acme, comida y placer, la segunda de las horas de trabajo de la tarde
Hesperis, atardecer
Dysis, el ocaso
Arktos, la última luz
El mundo clásico también adoptó —merced a la ocupación persa del territorio que anteriormente había pertenecido a Alejandro Magno— los estudios astronómicos del pueblo babilónico. Éstos utilizaban el sistema sexagesimal para sus complicados cálculos astronómicos y por ellos tenemos horas de sesenta minutos y minutos de sesenta segundos.
Entonces cada una de las horas se divide a su vez en sesenta minutos (de minutus, pequeño en latín) y éstos lo hacen a su vez en sesenta segundos (de secundus, que sigue a lo primero, en latín).
Egipto mitología Roma tiempoMonitor
¿Sabías por qué llamamos MONITOR a la persona que guía el aprendizaje?
Ya sea deportivo, cultural, de ocio…
En la antigua Roma se llamaba monitor, de monere ‘recordar’, al esclavo que acompañaba a su amo por la calle o en los actos públicos para recordarle el nombre de las personas a quien iba encontrando o para recordarle los datos y presentarle los documentos de que debía servirse cuando pronunciaba un discurso.
Otra acepción del término es ‘persona que avisa o amonesta’, y en ella se puede apreciar la evolución del término que pasa del aviso o recordatorio a la amonestación. Aunque mantiene la parte de asesoramiento o guía, dota al monitor de cierta autoridad.
Más recientemente, el nombre de monitor es el asignado, en el Ejército, al ayudande del profesor de educación física, de donde evoluciona al uso actual.
deporte enseñanza RomaTodos los caminos llevan a Roma

¿Sabías por qué decimos TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A ROMA para expresar que existen diversas maneras de llegar a un mismo fin?
Dependerá de las cualidades y habilidades de cada persona el camino a tomar para lograr un mismo objetivo.
La expresión se creó en el apogeo del Imperio Romano. Roma, como capital del Imperio y centro del mundo, se rodeó de una serie de vías que, partiendo de ella, llegaban a todos los confines de su territorio.
Los romanos fueron unos grandes constructores de obras públicas y todavía se conservan restos de sus famosas vías.
La más célebre y más antigua es la vía Appia construida en el 312 a. C., que iba de Roma a Brindisi. Otras vías son: la vía Aurelia, la vía Flaminia, la vía Ostiensis, la vía Triomphale…
imperio RomaPor fas o por nefas
¿Sabías por qué hacer algo POR FAS O POR NEFAS es hacerlo justa o injustamente, por una causa o por otra, por todos los medios, a todo trance?
Se dice cuando se ha de hacer algo de cualquiera de las maneras, sin que importen las circunstancias.
La expresión proviene de la frase latina fas ac nefas, ‘lo lícito y lo ilícito’. Fas era lo permitido por las leyes divinas y humanas, y nefas lo contrario.
Lo que dio lugar a que los primeros romanos dividiesen los días en fastos o días favorables en los que se podía administrar justicia y tratar los negocios públicos y nefastos o días desfavorables en los que estaban prohibidos la realización de algunas acciones, como las anteriores.
Así, hacer algo por fas o por nefas es realizar indefectiblemente una acción, sin importar si el día se ajusta o no a la ley.
Roma
Los aniversarios como fecha de celebración del nacimiento estaban reservados en la edad Antigua a las personalidades.
Fueron notables las fastuosas fiestas organizadas por Cleopatra para celebrar el cumpleaños de Marco Antonio en el siglo I según recoge Plutarco. En Egipto y Babilonia se celebraba el cumpleaños de los varones de la realeza, pero era tabú celebrar el de niños y mujeres. Y en Grecia se celebraba tan solo el del cabeza de familia, elaborando un pastel de harina y miel.
Otra cosa eran las deidades. Ya en el siglo III a dC. los devotos de Artemisa la honraban los días seis de cada mes con uno de estos pasteles, redondos como la Luna, en el que encendían velas de cera —pues su luz representaba la del astro— cuya llama se encargaba ella misma de apagar a través de un soplo de aire que descendía de una especie de ventanuco situado en la parte alta del templo.
El Cristianismo acabó con aquella costumbre al no ver alegría en la llegada a este valle de lágrimas; en cambio se conmemoró el día de la muerte como el inicio de una vida en la Gloria. Quedó así la celebración del cumpleaños como un vestigio pagano hasta que la Iglesia cambió de actitud hacia el siglo IV. Posteriormente, en el siglo XII, se comenzaron a registrar los nacimientos en las parroquias europeas y se volvió a celebrar el cumpleaños, ahora ya el de todos.
Ya entonces era parte del ritual el apagar las velas del pastel de un solo soplo con la habitación a oscuras. Y eran velas a las que la creencia folklórica dotaba de una magia especial. Desde antiguo se consideraba que las brujas y demonios no podían obrar maleficio alguno contra aquél que tuviese encendida una vela bendecida, y esta creencia se traslada a las velas del cumpleaños con la idea de protección al homenajeado y con la de atraer la buena suerte.
Así se decora el pastel con tantas velas como años se cumplan —aunque los campesinos germanos añadían una más que representaba la “luz de la vida”— se puede formular un deseo en silencio (en algunos países tres) y al apagarlas de un solo soplo éstos se harán realidad, siempre que, como señala la superstición, no se revelen.
Desear un “feliz cumpleaños” a los amigos y personas queridas era la manera supersticiosa de la sociedad de otorgarles protección. Los ruidos, golpes, cánticos y aplausos —como en otras celebraciones— tienen la misión de ahuyentar a los malos espíritus que pudiesen acudir atraídos por la celebración.
cumpleaños Egipto Grecia pastel Roma velaTosco
¿Sabías por qué calificamos de TOSCO a algo grosero, basto, sin pulimento?
También se dice de la persona inculta, sin modales.
Uno de los barrios romanos de peor reputación en el siglo I a. C. era el Vicus Tuscus, ‘barrio toscano’, habitado casi en su totalidad por gentes de origen etrusco, a las que se tenía por rudas, groseras y descorteses.
El nombre del barrio pasó, más tarde, a calificar a personas y objetos de tales características.
cultura Roma





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