Chistes (20)
Pero no chistes cualesquiera, solamente aquellos que tengan que ver con el lenguaje: equívocos, ambigüedades, absurdos, malinterpretaciones… En fin, chistes malos.
En esta ocasión de médicos:
-Doctor, no he notado mejoría con el tratamiento que me puso.
-Pero… ¿ya se ha tomado el jarabe que le receté?
-¿Cómo me lo voy a tomar, si en el frasco pone “consérvese bien cerrado”?
-Doctor, duermo fatal, ¿qué puedo hacer?
-Pues, tómese estas dos pastillas y si mañana se despierta estas otras dos.
-Doctor, me duele la pierna izquierda.
-No se preocupe, eso es por la edad.
-Pues la derecha es igual de vieja y no me duele.
-Doctor, vengo porque tengo el estómago sucio.
-¿Y usted cómo lo sabe?
-Porque me froto la barriga y salen pelotillas.
-Doctor, el año pasado tenía reuma en el brazo derecho y este año lo tengo en el izquierdo.
-¡Enhorabuena!
-¿Por qué?
-Ya no puede empeorar, no le quedan brazos para el año que viene.
-Doctor, hace una semana que ni como ni bebo, ni duermo, ¿qué es lo que tengo?
-Posiblemente tendrá hambre sed y sueño.
-Doctor, vengo a verle porque mi mujer está muy mala, muy mala.
-¿Qué le pasa?
-Que se pone a hablar y se para.
-Doctor, quería dos volantes: uno para el ginecólogo y otro para el psiquiatra.
-¿Por qué motivo?
-Es que cuando me tocan ahí, me vuelvo loca.
-Tiene usted una pulmonía. Debe dejar el tabaco, el alcohol y las mujeres por un tiempo.
-¿Y me quedo sólo con la pulmonía?
-¿Siguió mis consejos y se tomó el fósforo necesario?
-En realidad me pasé, doctor. Ahora cada vez que me rasco me enciendo.
-¿Es éste el consultorio del doctor Ternera?
-No señor, éste el es consultorio del doctor Vaca.
-¡Caramba! ¡Cómo pasa el tiempo!
-Doctor, ¿qué es lo que tiene mi marido?
-Su marido necesita mucho descanso, le voy a recetar estas pastillas para dormir.
-¿Cuándo se las tengo que dar, antes o después de comer?
-No, las pastillas son para usted.
-Tiene usted la tensión muy alta. Debería evitar acostarse con problemas.
-¿Y qué hago con mi mujer?
Por si las moscas
¿Sabías por qué decimos POR SI LAS MOSCAS cuando tomamos alguna precaución?
Las moscas son unos insectos tan molestos como habituales, de los que hay que proteger y resguardar los alimentos por higiene.
La simple precaución de tapar los recipientes, envolver o resguardar la comida por si las moscas hacían su aparición, ha devenido un gesto cotidiano para preservar la salud.
Es de suponer que la frase se emplearía habitualmenten épocas anteriores y en ambientes rurales lo que pudo motivar que la precaución se generalizara posteriormente a cualquier actividad y que por si las moscas se convirtiera en una locución coloquial con el significado de ‘por si acaso, por lo que pueda suceder’.
Respuesta a una consulta de Lucky
alimentación insectos saludPomada
¿Sabías por qué llamamos POMADA a la mixtura de una sustancia grasa y otros ingredientes, que se emplea como medicamento?
También como cosmético.
Proviene del latín pomu, que significó en primer lugar ‘fruto comestible del árbol’ y después ‘manzana’.
Comoquiera que durante el siglo XVII se extendió la costumbre de perfumar con manzana los fétidos ungüentos que se utilizaban en medicina —elaborados casi en su totalidad con grasas— acabó nombrándose así al preparado.
También se suele llamar a estos preparados ungüento y crema.
belleza saludSembrar cizaña
¿Sabías por qué SEMBRAR CIZAÑA se dice por crear discordia?
Tambén se dice meter cizaña y su sentido actual es el de poner a unos contra otros.
La cizaña (lolium tremulentum) es una planta graminácea —que puede crecer junto al centeno y otras gramíneas— cuyas semillas pueden cubrirse de una especie de moho embriagador, el ebriacum, que daña los sembrados y es muy difícil de quitar.
Si no se arrancaba antes de la cosecha, esa sustancia tóxica pasaba a la harina y causaba la muerte a los que comían el pan obtenido de ella.
No era raro en otros tiempos que la cizaña fuera sembrada furtivamente por algún enemigo para malograr la cosecha u obligar a los dueñoa a arrancarla antes de cosechar.
Así se recoge como parábola de Cristo en el Evangelio según San Mateo, 13, 24-26:
“El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.”
plantas salud
Imagina que eres el paciente y que has entrado al quirófano… y en medio de los sopores de la anestesia… escuchas alguna de estas frases… ¡qué horror!
Mejor guarda eso, lo vamos a necesitar para la autopsia.
¡Persigan a ese perro y traigan lo que se llevó!
Oigan, si esto es el hígado… ¿eso qué es?
Acepta este sacrificio… ¡Oh, Señor de la Oscuridad!
¿Plof? ¿Qué fue lo que cayó al suelo?
Enfermera… páseme esa… eh.. ¿cómo se llama ese aparato?
¡Ay, se me fue la mano!… ¿saben si alguien sobrevivió a 500 ml de esto antes?
¡Uf, de nuevo un apagón!
Pero si pagan muy bien por un riñón… total… ¿éste para qué quiere dos?
¡Todo el mundo quieto! ¡Perdí mis lentes de contacto!
Te apuesto veinte pavos a que esto es el hígado… no, el páncreas.
¿Quieres dejar la consola de una vez y ayudarme?
Oye, ¿quién puso esto aquí?
¡Uf, detesto cuando se me cae algo aquí adentro!
Cómo, ¿este paciente no era el del cambio de sexo?
¿Pueden hacer que esa cosa deje de latir?, ¡me hace perder la concentración!
No te preocupes, creo que sí esta bien afilado.
Sujeta ahí. Sujeta ahí. ¡Sujeta ahí! ¡Sujeta ahí!… Nada, es igual, déjalo.
Enfermera, este paciente firmó la tarjeta de donación de órganos, ¿no?
¡Fuego! ¡Fuego! ¡Todo el mundo afuera!
¡Ay, la pagina 47 del manual no está!
chistes miedo saludAspirina
¿Sabías por qué se llama ASPIRINA un famoso medicamento para combatir el dolor y la fiebre?
Por Aspirin, nombre comercial registrado por la empresa farmacéutica alemana Bayer.
El nombre está formado por el prefijo privativo a y el nombre de la planta Spirea ulmaria que contiene de forma natural el ácido acetilsalicílico, la sustancia analgésica y antipirética.
Con ello se quiere indicar que el fármaco ha sido producido de forma sintética sin la utilización de dicha planta.
Desde muy antiguo se conocía y usaba la corteza del salix, ’sauce’ en latín, para aliviar los dolores y bajar la fiebre, concretamente la sel Salix alba, ’sauce blanco’.
Del nombre latino del árbol proviene el término ’salicílico’.
En el siglo XIX se recogía la corteza del sauce para la industria del mimbre, por lo que se tuvo que buscar plantas similares, encontrando la Spirea ulmaria, un arbusto con hojas parecidas a las del sauce y con idénticas propiedades.
En el año 1897, el químico alemán Félix Hoffman descubrió la manera de sintetizar el ácido acetilsalicílico. Motivado en gran parte por el deseo de mitigar los dolores de reuma que padecía su padre.
fiebre medicina plantas saludPlacebo
¿Sabías por qué llamamos PLACEBO a la sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo?
Eso puede ocurrir cuando el enfermo está convencido de la acción curativa del preprarado.
Llamamos efecto placebo al efecto psicológico de algunos medicamentos desprovistos de principios activos. Se utilizan para complacer a los pacientes que se creen enfermos sin estarlo y a los que no se puede prescribir por ese mismo motivo ningún remedio. También se utilizan para conocer en qué medida un enfermo se queja de un mal real o imaginario. Y también se utiliza en ensayos clínicos para el estudio estadístico de un fármaco, administrando placebo a algunos sujetos de la muestra y comparando los resultados con aquellos a los que sí se suministró el medicamento.
Placebo es una palabra latina que se podría traducir como ‘te complaceré’.
medicina saludBrindis
¿Sabías el origen del BRINDIS?
Si hay alguna cosa que se hace a menudo en las celebraciones es brindar. Entrechocar de copas, unas palabras, chin-chin y adentro. Pero… ¿por qué brindamos?
El origen de la tradición lo encontramos en la Grecia clásica y el motivo es eminentemente práctico.
Ocurre que en la Grecia del siglo VI aC. era usual eliminar a un enemigo o a un rival político envenenando el vino que luego se le daba a beber. Tan frecuente llegó a ser, que se hizo obligatorio que el anfitrión bebiera el primer vino que se servía de la jarra para demostrar a los invitados que no entrañaba peligro su consumo. Una vez el anfitrión había bebido, el resto de comensales —convencidos de la ausencia de veneno— alzaban sus copas y bebían todos juntos.
Posteriormente los romanos adoptaron la afición griega al envenenamiento y el brindis como defensa contra él. Y comoquiera que ciertas argucias por parte del envenenador hacían algunas veces inoperante el brindis, se adoptó la costumbre de entrechocar las copas al objeto de que se produjese un pequeño intercambio de líquidos entre ellas. Así, en el hipotético caso de que existiese veneno en la copa del invitado, éste pasaría a la copa del anfitrión.
Es más reciente el carácter solemne y de celebración que acompaña al brindis. Durante el siglo XVIII era un acto social con el que se brindaba por la salud de algún amigo presente y se consideraba una descortesía, e incluso un insulto, omitir un brindis en honor de un invitado.
De todas manera, sigue presente en el brindis el motivo: la salud. ¡A tu salud! ¡A la salud de…! ¿Y qué mejor signo de salud que no caer fulminado por el veneno?
celebración costumbre política saludEl tiovivo

¿Sabías por qué se llama TIOVIVO al carrusel de caballos de las ferias?
Es éste un curioso apelativo el que recibe la atracción de feria también conocida como carrusel o más familiarmente como caballitos.
En sus inicios era una aparato muy sencillo, consistente en una recia viga vertical rematada en un eje, y en dos tablas iguales puestas en cruz que giraban sobre él y de cuyos extremos pendían sendos caballitos de cartón. Los pequeños jinetes trataban de introducir un palito en una anilla, que pendía de un poste o que sostenía en dueño del aparato, cada vez que el giro les aproximaba a la misma.
En referencia al origen del nombre, se suele hacer mención a lo que Sofía Tartilán relata en su libro Costumbres populares. Cuadros de color (Madrid, 1880) en el que se lee:
El 17 de julio de 1834 fue en Madrid un día de luto y de desolación. Más de ciento cincuenta personas habían fallecido del cólera en la noche anterior. Una de las víctimas fue el infortunado Esteban Fernández, que tenía que ganarse la vida (con un aparato giratorio de los llamados “caballitos”) en lo que hoy se llama paseo de las Delicias, sito detrás del Hospital General.
Muerto el buen Esteban, su familia sólo pensó en sacar de la casa el cadáver. Cuatro amigos cargados con las andas —entonces las cajas mortuorias eran un objeto de lujo vedado a los pobres— se encaminaron al cementerio. Silenciosos y taciturnos marchaban en fúnebre cortejo los que llevaban en hombros al muerto y los pocos amigos que le acompañaban en su último paseo, cuando al llegar al sitio próximamente en que estuvo el circo, el que creían cadáver, incorporándose bruscamente dentro de las andas y arrojando lejos de sí el paño negro que le cubría, empezó a gritar:
-¡Estoy vivo! ¡Estoy vivo!
El terror que inspiró en el fúnebre cortejo estuvo a punto de serle fatal. Los que llevaban las andas las arrojaron al suelo, apretando a correr a campo a través, como si el muerto les pisara los talones…
La convalecencia fue larga; mas su fortuna estaba hecha. Desde aquel día, el tío Esteban despareció para dar paso al Tío Vivo; y cuando el cólera hubo calmado su furor y volvió a pensarse en diversiones, al reaparecer en el paseo de las Delicias el aparato de los caballitos y las barquitas de madera, los habituales parroquianos del tío Esteban le saludaron con su nuevo nombre: le llamaron el Tío Vivo y el Tío Vivo se hizo célebre, se hizo popular, fue conocido en todos los rincones de la Corte; se le buscó, se le admiró como a una cosa sobrenatural, y hasta hubo quien le pidió noticias del otro mundo. Todo esto empezó a disgustar al buen hombre; pero al fin se acostumbró a su confirmación, tanto más cuanto que le era lucrativo, y olvidando él mismo su verdadero nombre de pila, se oyó llamar con complacencia Tío Vivo, legando este nombre a sus hijos y descendientes. Desde entonces el aparato de diversión llamado los caballitos tomó el nombre de los caballitos del Tío Vivo. Andando el tiempo se le llamó solamente el Tío Vivo. Hasta que se generalizó la denominación y la Real Academia incluyó en su Diccionario la palabra “tiovivo”: “Aparato giratorio con asientos de varias formas dispuestos en círculo, que sirve de recreo en las ferias y fiestas populares.”
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