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El escritor francés Victor Hugo (1802-1885) protagonizó una muy conocida e ingeniosa anécdota en 1862, con un muy adecuado uso de los signos de puntuación.

Se hallaba de viaje e, impaciente, no podía esperar a su regreso para conocer la marcha de la venta de su obra Los miserables. Por ello envió una carta a sus editores, Hurst et Blackett, con el lacónico texto: “?”

Días más tarde recibió la expresiva y sucinta respuesta: “!”

puntuación significado signos

Muerto con la piel mal hidratadaLa Muerte es el enigma definitivo. Y como gran misterio que es, siempre ha inquietado al hombre y le ha llevado a proponer respuestas a la pregunta de ¿qué hay más allá? Y para contestar a esta pregunta y dar sentido a otras necesidades, se han formulado creencias, filosofías y religiones y, en ellas, siempre se ha tratado con respeto a los muertos, conocedores de la respuesta. Con respeto y con miedo.

Miedo a que el espíritu del difunto no desee abandonar el mundo e intente poseer otro cuerpo. Miedo a que los malos espíritus perturben el descanso del fallecido. Miedo a que regrese de entre los muertos para importunar a los vivos. Dando lugar estas creencias a múltiples costumbres y tradiciones.

Cuando alguien fallece lo primero que se hace es cerrarle los ojos. Con ello se pretende evitar que el difunto escoja al siguiente en morir y se establece una frontera entre lo muerto y lo vivo, de la misma manera que al cubrir el cadáver con una sábana o tela.

Velar al muerto significa hacerle compañía desde el momento de la muerte hasta recibir sepultura a la luz de las velas repartidas por la viuda, el viudo o los familiares, evitando así que malos espíritus le importunen. Siendo otra señal de duelo el vestir alguna prenda de luto.

El color del luto es el negro a partir del siglo XI —antes era el blanco— y obedece a la necesidad de los vivos de ocultarse a los muertos. Con la muda del atuendo habitual buscaban un doble fin: desorientar al muerto haciendo irreconocible al vivo —evitando así que el alma del difunto penetrara en el cuerpo de los vivos— y apartar a los dolientes del resto de la sociedad para no contaminarla con la impureza que suponía la muerte. Algunos pueblos primitivos usan el color blanco embadurnándose el cuerpo con yeso o con cenizas a fin de disfrazarse de espíritus y desorientar a los intrusos del más allá.

Una vez amortajado el cadáver recibe sepultura bien envuelto el tela o, si su economía lo permite, en un ataúd. Ya hacia el cuarto milenio antes de Cristo los sumerios metían a sus difuntos en cestos de juncos movidos por el miedo al regreso y se debe entender este hecho como un antecedente del ataúd. En algunos pueblos del norte de Europa se decapitaba el cadáver y se le amputaban los pies para evitar que persiguiese a los vivos. Y aunque enterrarlo bajo metro y medio de tierra podía ser suficiente, se le encerró en una caja, se le clavó una tapa con un número exagerado de clavos y se cegó la entrada de la tumba con una pesada lápida.

En Roma se enterraba al atardecer y, para despistar al muerto se llegaba al cementerio ya anochecido y se encendían antorchas tanto para alumbrarse como por ser el fuego un elemento parejo a la muerte. De hecho la palabra funeral proviene del latín funus, ‘tea encendida’.

Colocar flores en las sepulturas se interpreta como el deseo de proporcionar algo vivo en recuerdo del difunto y la corona de flores tenía también la misión de barrar el paso al espíritu e impedirle volver del mundo de los muertos.

Creencia muy arraigada era la que contemplaba que el alma que carecía de tumba erraba por la tierra y podía atormentar a los mortales enviándoles males o atormentándoles con sus apariciones. Y no bastaba con enterrar el cuerpo, se debían observar ritos. La eventualidad de ser indebidamente enterrado atemorizaba a los vivos y se temía más que a la muerte misma. En la Ilíada, Héctor ruega a su vencedor para que no le prive de sepultura:

“Te imploro no entregues mi cuerpo a los perros junto a los barcos griegos; acepta el oro que te ofrecerá mi padre y devuélvele mi cuerpo para que los troyanos me ofrezcan mi parte en los honores.”

La posesión por parte de un espíritu maligno o un alma atormentada ha sido un temor ancestral y diversas han sido las artimañas para protegerse de tal eventualidad. Las primeras proceden seguramente del Neolítico y se pueden observar en la actualidad en las tribus más atrasadas del África profunda o del Amazonas. Consisten en la automutilación y colocación de objetos mágico-religiosos en los orificios del cuerpo por los que podían penetrar los malos espíritus. A ese fin se agujereaban los extremos de las orejas para colgar de ellas talismanes, y también las aletas de la nariz o los labios.

Los pendientes pasaron a ser de oro, ya que al fetichismo se le unía el prestigio del metal, y si el pendiente era un aro se interpretaba en el mundo antiguo como sumisión a Dios.

El hombre del Neolítico acostumbraba a pintarse la cara y el cuerpo con significado mágico-religioso, como una forma de disfrazarse y ocultarse a los malos espíritus y a no ser reconocido tras la máscara. Después de ello, el maquillaje estuvo presente en todo el mundo antiguo. Los reyes se presentaban ante su pueblo maquillados, las mujeres podían aparecer en público desnudas, pero no sin pintarse y en Egipto nadie era enterrado sin útiles cosméticos. Hombres y mujeres pintaban sus labios de color rojo pálido por imperativo de la moda egipcia y por la supersticiosa creencia de que no es posible la muerte si los labios están rojos.

El mismo cuento se le puede aplicar a la pintura de ojos y a los tatuajes con los que algunos aborígenes maoríes adornan su cuerpo. Incluso al gesto de cubrir el bostezo con la mano, ocultando la desmesurada y prolongada abertura de la cavidad bucal. E incluso el cubrimiento de las partes íntimas obedece no tanto a un sentimiento de pudor como a una maniobra de protección de otros posibles orificios de entrada del cuerpo o contra el mal de ojo sobre tan delicadas partes de la anatomía.

Publicado originalmente el 17 de febrero de 2002

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Se trata de unos textos, que pueden ser en verso o en prosa, que tienen diferente significado —a menudo el contrario— si se leen de la forma habitual y después se leen, renglón a renglón, del final al principio. Ahí van un par de ejemplos: 

En este caso no cambia su significado. 

Inténtelo quien lo intente.
Hasta que el golpe esté dado
De lo que se haya tratado
Nada se sabrá, es patente.
En esta ocasión presente
Mucho se ve disponer;
Penetrar lo que ha de ser
En lo posible no cabe.
Quien más calla, éste lo sabe:
Todos hablan sin saber. 
 
En este caso el significado es el contrario. 

Te adoro con frenesí.
Y di que miento si digo:
Solamente soy tu amigo
Cual lo eres tú para mí.
No quiero chanzas aquí
Con mi ternura y afán;
El temor del qué dirán
No pone valla a mi amor
Si dicen que con ardor
Mintiendo mis labios van. 

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Acerca de aquellas palabras que tienen diferentes significados en diferentes países o áreas de habla hispana.

Y que pueden llevar a situaciones embarazosas, pues términos realmente inocentes en un país, pueden llegar a significar cosas muy feas en otro.

Tampoco todas se encuentran en el mismo caso. Unas suenan vulgares frente a cualquier auditorio (como pinche, en México) y otras sólo tienen un segundo sentido entre miembros de determinados grupos sociales (como aguacates, en México).

Cierto es que el contexto en que se incluya la palabra en cuestión aclarará la intención del hablante, pero no está de más “protegerse” frente a malintencionados y malpensados, gracias al conocimiento.

En la frase “voy a coger conchas a la playa”; hay que tener muy mala idea para interpretar coger y concha con su significado sexual. O “voy a comer unos huevos fritos”, frase en la que no hay confusión posible al respecto del tipo de huevos. En ambos casos el significado, digamos incómodo, es fácilmente descartable.

A continuación algunos de estos términos que a priori no son fáciles de identificar:

acabar
significado general: terminar
significado local: eyacular, tener un orgasmo
países: Argentina, Venezuela

aguacates
significado general: frutos
significado local: testículos
países: México

conejo
significado general: animal
significado local: vagina, vulva
países: España

loba
significado general: animal
significado local: mujer provocadora, sexualmente atractiva
países: Colombia, Ecuador, España

nabo
significado general: hortaliza
significado local: pene
países: España, México

trola
significado general: engaño, mentira
significado local: mujer homosexual
países: Argentina

Gracias a Ana I. Buelga, Liliana Masoco, Cristina Navia, Arturo Ortega y Marcos Saperas por los comentarios al respecto y por las correcciones y ampliaciones a la lista inicial de términos. También a aquellos que posteriormente contribuyeron y a los que lo hagan en el futuro.

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El jefeEs muy conveniente saber interpretar lo que se oye, especialmente cuando el que lo dice es el jefe.

A continuación unas frases que suelen pronunciar los jefes, seguidas por lo que quieren decir realmente (en cursiva).

Estamos mal coordinados.
La estamos cagando.

Tengo una percepción diferente.
No me gusta lo que habéis hecho.

¿Qué tal si hacemos esto?
Si no lo haces así te jodo.

Después lo hablamos.
¿No ves que estoy ocupado, capullo?

Tenemos cierta premura de tiempo.
Mueve ese culo ¡maricón!

Haz una estimación.
Invéntate cualquier chorrada.

Coordínate con fulano.
Ese tonto no va a poder solo.

Salió como habías previsto.
Por fín diste una, huevón.

Refréscame la memoria.
¿De qué coño estás hablando?

Es momento de guardar silencio.
Cuando quiera conocer tu opinión te lo haré saber.

¿Y usted qué opina?
¡Despierta, mamón!

Los beneficios no son los esperados.
¡Estamos perdiendo dinero!

Porque sí.
Porque me sale de las narices.

Su rendimiento no es el esperado.
Te voy a colgar de los huevos.

Diversas razones lo aconsejan.
Porque lo digo yo.

¿Está seguro que es así?
¡Vaya chapuza!

Prefiero que lo haga usted.
No tengo ni puñetera idea de cómo se hace.

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Paronomasia (2)

25Oct06

Es el uso de palabras de sonido semejante pero de significado diferente.

Tales como casa-caza, haya-aya, tango-tanga, contrato-contrito…

A continuación un poema utilizando término parónimos.

Si escuchas mis gritos gratos,
póngame tu musa mesa,
siendo el combate convite
donde mi fe viva beba.
Aunque tiene un hombre hambre
poco en esta zona cena,
metido entre tanto tonto
que al Parnaso en tropa trepa.
Con las damas peco poco
porque en mí son burlas verlas,
pues de aquel que gustan gastan,
más que monadas, monedas.

Eugenio Gerardo Lobo

parónimos poemas significado versos

Ocurre a veces que una palabra se usa con otro significado del que realmente tiene.

Si este error o uso incorrecto se generaliza, ¿cómo podremos decir que está mal usada si tanto el hablante como el oyente le dan el mismo significado y la comunicación se ha establecido satisfactoriamente?

Cuando esto pasa se puede considerar que el término ha evolucionado. Ocurre continuamente puesto que la lengua es un ente vivo en constante evolución. Algunas nuevas acepciones tienen una breve vida o una reducida extensión, pero algunas al final acaban por registrarse con el nuevo significado en los diccionarios.

No se trata de establecer una distinción maniquea entre bien y mal usada, simplemente identificar las palabras que están en ese proceso y que, diccionario en mano están mal usadas, aunque sea muy posible que el error, a fuerza de uso, sea incluido en una revisión o posterior edición del diccionario.

Por ejemplo: lívido.

El término se suele identificar con el blanco: se quedó lívido del susto, cuando es el color morado -el amoratado de una hematoma o el morado cadavérico- ya que proviene de lividus, -a, -um, adjetivo que significa ‘cárdeno, amoratado’.

También aparecen términos de la misma familia, como el verbo liveo, que significa ‘estar amoratado’, y el sustantivo livor, -oris, que alude al color morado o cárdeno de una herida.

Es algo obvio que un mismo término no puede aludir a dos colores diferentes; como si con el término rojo expresáramos el color amarillo y el color negro indistintamente. Nunca sabríamos con certeza a cuál nos referimos. Pues en el DRAE aparece:

lívido, da.
(Del lat. livĭdus)
1. adj. amoratado.
2. adj. Intensamente pálido.

Tengo en mis manos un diccionario enciclopédico publicado hace veintitantos años en el que no aparece esta segunda acepción y no será difícil localizar ediciones anteriores del DRAE en que no aparezca.

Se ha creado por el uso una nueva acepción que el diccionario ha recogido.

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Se trata de formar palabras o frases que se puedan leer deletreando las letras que las forman y no mediante el proceso normal de lectura.

Algunos ejemplos más:

TL, A S GF TML, CDL, S L DB, UL y OTO; que se leerían: tele, a ese jefe témele, cédele, ése le debe, huele y oteo.

Una deletreación palindrómica que hay que pronunciar con seseo (la “C” suena “se”):

KCC O KPC; cásese o cápese
y si se lee al revés
CPK O CCK; se peca o se seca.

Otro ejemplo más a leer con seseo:

TBC, TUC I TDG S BB, GGG; te besé, te usé y te dejé ese bebé, je je je.

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Criptografía

04Oct06

Aunque no es un juego de palabras en el sentido clásico, sí que se retuercen para ocultar un mensaje.

Un método criptográfico clásico es el ideado en 1466 por León Battista Alberti. Concibió el sistema polialfabético que emplea varios abecedarios, saltando de uno a otro cada tres o cuatro palabras.

El emisor y el destinatario han de ponerse de acuerdo para fijar la posición relativa de varios círculos concéntricos y el número de palabras que han de mediar para cada cambio.

Para comprender rápidamente el sistema, imagina un dispositivo de varios círculos concéntricos que se pueden girar sobre el centro común. Cada uno de ellos lleva escrito el abecedario con las letras desordenadas en la parte exterior del círculo, y al hacer girar los círculos se varía la correspondencia entre la letra del círculo exterior respecto a la del interior.

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Emoticonos

07Sep06

Emoticonos es una contracción de emoción e iconos.

Desde la incorporación del primer smiley (carita sonriente) a los textos escritos en ordenador —ya sea en chats, correos electrónicos o en texto— ha llovido mucho. Aquella carita luciendo sonrisa  :-)   que podíamos ver torciendo el cuello hacia la izquierda, ha mutado en infinidad de rostros que muestran otros tantos estados de ánimo o descripciones físicas.

Lejos de ser algo inútil, se revelaron como un eficaz método de comunicación que permitía hacer saber al receptor el estado de ánimo del escribiente, lo que muchas veces no se podía interpretar al carecer el lenguaje escrito de esa facilidad, máxime al desconocer la forma de ser del autor.

La ironía, el sarcasmo, la mala idea, el enfado, el asombro o la broma, han sido eficazmente mostrados por estos emoticonos. No es lo mismo leer, por ejemplo:

Eso que dices no es así. ¿Estás tonto? Tendrás que volver a la escuela
Eso que dices no es así. ¿Estás tonto? :- ) Tendrás que volver a la escuela ;-D

En el primer caso el lector podría sentirse ofendido por los comentarios, pero con la ayuda de los emoticonos comprende que no encierran insulto, ya que queda patente la intención de hacer una broma o comentario jocoso.

¿Y dices que pasó así? ¿No sabes como lo cuenta él?
¿Y dices que pasó así? :-O ¿No sabes como lo cuenta él? };-)

En el primer caso aparecen dos preguntas y queda claro que hay dos versiones sobre un mismo hecho. Pero en el segundo caso el mensaje es más completo, ya que se interpreta que lo explicado causa asombre en el lector y, además de informar que corre otra versión de los hechos, se sobreentiende que el hecho de hacerlo notar es un acto malicioso, pues se supone que esta diferente versión molestará o causará enfado al receptor.

 

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