Los muertos y la cosmética
La Muerte es el enigma definitivo. Y como gran misterio que es, siempre ha inquietado al hombre y le ha llevado a proponer respuestas a la pregunta de ¿qué hay más allá? Y para contestar a esta pregunta y dar sentido a otras necesidades, se han formulado creencias, filosofías y religiones y, en ellas, siempre se ha tratado con respeto a los muertos, conocedores de la respuesta. Con respeto y con miedo.
Miedo a que el espíritu del difunto no desee abandonar el mundo e intente poseer otro cuerpo. Miedo a que los malos espíritus perturben el descanso del fallecido. Miedo a que regrese de entre los muertos para importunar a los vivos. Dando lugar estas creencias a múltiples costumbres y tradiciones.
Cuando alguien fallece lo primero que se hace es cerrarle los ojos. Con ello se pretende evitar que el difunto escoja al siguiente en morir y se establece una frontera entre lo muerto y lo vivo, de la misma manera que al cubrir el cadáver con una sábana o tela.
Velar al muerto significa hacerle compañía desde el momento de la muerte hasta recibir sepultura a la luz de las velas repartidas por la viuda, el viudo o los familiares, evitando así que malos espíritus le importunen. Siendo otra señal de duelo el vestir alguna prenda de luto.
El color del luto es el negro a partir del siglo XI —antes era el blanco— y obedece a la necesidad de los vivos de ocultarse a los muertos. Con la muda del atuendo habitual buscaban un doble fin: desorientar al muerto haciendo irreconocible al vivo —evitando así que el alma del difunto penetrara en el cuerpo de los vivos— y apartar a los dolientes del resto de la sociedad para no contaminarla con la impureza que suponía la muerte. Algunos pueblos primitivos usan el color blanco embadurnándose el cuerpo con yeso o con cenizas a fin de disfrazarse de espíritus y desorientar a los intrusos del más allá.
Una vez amortajado el cadáver recibe sepultura bien envuelto el tela o, si su economía lo permite, en un ataúd. Ya hacia el cuarto milenio antes de Cristo los sumerios metían a sus difuntos en cestos de juncos movidos por el miedo al regreso y se debe entender este hecho como un antecedente del ataúd. En algunos pueblos del norte de Europa se decapitaba el cadáver y se le amputaban los pies para evitar que persiguiese a los vivos. Y aunque enterrarlo bajo metro y medio de tierra podía ser suficiente, se le encerró en una caja, se le clavó una tapa con un número exagerado de clavos y se cegó la entrada de la tumba con una pesada lápida.
En Roma se enterraba al atardecer y, para despistar al muerto se llegaba al cementerio ya anochecido y se encendían antorchas tanto para alumbrarse como por ser el fuego un elemento parejo a la muerte. De hecho la palabra funeral proviene del latín funus, ‘tea encendida’.
Colocar flores en las sepulturas se interpreta como el deseo de proporcionar algo vivo en recuerdo del difunto y la corona de flores tenía también la misión de barrar el paso al espíritu e impedirle volver del mundo de los muertos.
Creencia muy arraigada era la que contemplaba que el alma que carecía de tumba erraba por la tierra y podía atormentar a los mortales enviándoles males o atormentándoles con sus apariciones. Y no bastaba con enterrar el cuerpo, se debían observar ritos. La eventualidad de ser indebidamente enterrado atemorizaba a los vivos y se temía más que a la muerte misma. En la Ilíada, Héctor ruega a su vencedor para que no le prive de sepultura:
“Te imploro no entregues mi cuerpo a los perros junto a los barcos griegos; acepta el oro que te ofrecerá mi padre y devuélvele mi cuerpo para que los troyanos me ofrezcan mi parte en los honores.”
La posesión por parte de un espíritu maligno o un alma atormentada ha sido un temor ancestral y diversas han sido las artimañas para protegerse de tal eventualidad. Las primeras proceden seguramente del Neolítico y se pueden observar en la actualidad en las tribus más atrasadas del África profunda o del Amazonas. Consisten en la automutilación y colocación de objetos mágico-religiosos en los orificios del cuerpo por los que podían penetrar los malos espíritus. A ese fin se agujereaban los extremos de las orejas para colgar de ellas talismanes, y también las aletas de la nariz o los labios.
Los pendientes pasaron a ser de oro, ya que al fetichismo se le unía el prestigio del metal, y si el pendiente era un aro se interpretaba en el mundo antiguo como sumisión a Dios.
El hombre del Neolítico acostumbraba a pintarse la cara y el cuerpo con significado mágico-religioso, como una forma de disfrazarse y ocultarse a los malos espíritus y a no ser reconocido tras la máscara. Después de ello, el maquillaje estuvo presente en todo el mundo antiguo. Los reyes se presentaban ante su pueblo maquillados, las mujeres podían aparecer en público desnudas, pero no sin pintarse y en Egipto nadie era enterrado sin útiles cosméticos. Hombres y mujeres pintaban sus labios de color rojo pálido por imperativo de la moda egipcia y por la supersticiosa creencia de que no es posible la muerte si los labios están rojos.
El mismo cuento se le puede aplicar a la pintura de ojos y a los tatuajes con los que algunos aborígenes maoríes adornan su cuerpo. Incluso al gesto de cubrir el bostezo con la mano, ocultando la desmesurada y prolongada abertura de la cavidad bucal. E incluso el cubrimiento de las partes íntimas obedece no tanto a un sentimiento de pudor como a una maniobra de protección de otros posibles orificios de entrada del cuerpo o contra el mal de ojo sobre tan delicadas partes de la anatomía.
Publicado originalmente el 17 de febrero de 2002
costumbre miedo muerte sepultura significado supersticionesDe colores

En el ámbito de las supersticiones, los colores ocupan un lugar destacado.
El color negro ha sido considerado tradicionalmente como el color del diablo, por lo que las supersticiones relacionadas con él son de carácter negativo. Es el color de la noche, de lo oculto, de lo desconocido.
En la Eneida de Virgilio (20 a.C.) ya se habla de un lago negro, novillos negros, tinieblas de los bosques… con un sentido funesto, nefasto.
El color blanco es el símbolo de la pureza, ya que corresponde al color de la luz solar no descompuesta en los colores del espectro. Las connotaciones de este color son tanto positivas como negativas, pues en algunas culturas es el color funerario.
El color rojo se ha asociado desde antiguo a la sangre y, junto con el amarillo y el negro, al averno. También se le asoció al fuego y por ello se le tiene por el color de la pasión.
Generalmente las supersticiones asociadas al rojo son de carácter negativo, aunque los hilos y cintas de color rojo se considera que dan buena suerte y protección.
El color azul es el color del cielo sin nubes, por lo que las supersticiones asociadas a él son positivas. El origen se encuentra en el Antiguo Testamento, Números 15, 38: “Habla a los hijos de Israel y diles que de generación en generación se hagan flecos en los bordes de sus mantos y aten los flecos de cada borde con un cordon de color azul.”
Se dice que da suerte (por ello las novias deben llevar algo azul) y que protege de las enfermedades (por eso los bebes varones visten camisola de ese color). Es el color del manto de la Virgen.
El color verde representa la esperanza, no en vano es el color de los brotes que reverdecen cada primavera. Aunque también es el color de la envidia, tan amarga como la bilis, de color verde.
La suspersticiones relacionadas con este color son generalmente positivas. El color verde es relajante y por ello se ha adoptado en los centrs sanitarios.
Los actores consideran que el color amarillo da mala suerte. Ello se debe a Molière, que murió durante la representación de su obra El médico a palos mientras llevaba vestiduras de tal color.
Se le considera beneficioso para los niños cuando llevan un amuleto de ámbar.
color supersticionesCoger una turca

¿Sabías por qué COGER UNA TURCA es sinónimo de emborracharse?
El turco es el vino en el habla de germanía, la utilizada por los malhechores de los siglos XVI y XVII.
Y se dice que es así porque se refería al vino puro, al que no estaba rebajado con agua. Es decir, al que no estaba “bautizado”.
Además, en aquella época era normal atribuir cualquier cosa mala e indeseable a los turcos, pues su poderío naval y la amenaza constante que suponían hicieron del término turco paradigma de lo odioso.
Bastús, en La Sabiduría de las Naciones, supone que coger una turca hace alusión a los turcos o mahometanos, “los cuales, como por la ley religiosa y de higiene pública del Profeta deben abstenerse de beber vino y demás licores espirituosos, cuando alguna vez la infringen, se entregan con tal placer y exceso a este uso, que les produce un efecto terrible, hasta coger lo que se llama una turca o borrachera en regla.”
No parecen éstas ser explicaciones excluyentes.
alcohol delincuencia supersticionesCruzar los dedos
Existe una costumbre, con raíces supersticiosas, que consiste en cruzar los dedos índice y mayor de una o ambas manos por separado, para alejar la desgracia y atraer a la buena suerte.
Desde muy antiguo existió la creencia de que este gesto evitaba la mala suerte, quizás por la antigua convicción de que en la intersección de dos líneas o caminos quedaba atrapada la suerte y decidido el futuro, dependiendo de qué camino se tomara o de qué alternativa se eligiese y de la fortuna con que se contara en tal elección.
Esta conjura del mal fario entrecruzando los dedos arraigó fácilmente en el mundo cristiano, que vio en ello el símbolo de la cruz.
¿Quién no ha cruzado los dedos alguna que otra vez?
costumbre suerte supersticionesEl azabache
El azabache es un material fósil originario de árboles que vivieron en la época del jurásico.
En España, los yacimientos se localizan en Asturias, en la costa que va desde Gijón a Villaviciosa. Estos yacimientos, considerados los de mejor calidad del mundo junto a los ingleses de Whitby (Yorkshire) han posibilitado su extracción y su labrado ya desde épocas preshistóricas. El azabache desde la antigüedad ha tenido la consideración de material mágico y protector, bien en bruto o tallado.
Muchos han sido los autores que se han referido a sus propiedades y virtudes. Usada desde la antiguedad como talisman por su alto poder como escudo contra las energias negativas
Una de las representaciones más conocidas del azabache ha sido la higa —amuleto contra el mal de ojo— difundida en España con la llegada de los árabes y utilizada masivamente por todos los estratos sociales de la España cristiana desde el s. XVI.
Además, muchos otros amuletos fueron elaborados con este bello y escaso material que, una vez pulido, adquiere un negro intenso que permanece con el paso del tiempo.
Fue, además, el material con el que se realizó buena parte de la joyería popular de todo el noroeste español al tallarlo con motivos jacobeos, el emblema y recuerdo de los peregrinos que viajaron a lo largo de los siglos a Compostela.
color joya plantas supersticionesTatuaje

¿Sabías por qué se llama TATUAJE cierto dibujo o grabado en la piel humana?
Colaboración de Ámbar
El tatuaje es una técnica de decoración de la piel mediante la inserción de sustancias colorantes bajo la epidermis.
La piel se perfora con un instrumento punzante, a menudo una aguja eléctrica.
En muchas partes del mundo existen pueblos que utilizan el tatuaje y la escarificación como indicativos del rango y afiliación sociales o como signos de duelo. La escarificación se consigue sajando la piel e introduciendo sustancias irritantes en las heridas que, al curar, dejan cicatrices profundas.
El termino tatuaje deriva de la palabra Ta-tau, que en polinesio significa ‘marca sobre la piel’. Un vocablo que fue introducido en Europa en el siglo XVIII por el explorador ingles James Cook, tras uno de sus viajes por los Mares del Sur. Entre los pueblos primitivos, tatuarse no tenia nada de transgresivo, sino que incluso era un signo de integración social. Los mahoríes de Nueva Zelanda solían tatuarse la cara como signo de distinción. El dibujo, llamado moko, hacía a la persona única e inconfundible, como las huellas dactilares. De hecho, los maoríes usaban la reproducción de su moko como firma en los documentos.
El tatuaje nace con el hombre. La momia de Similaun (el cuerpo de un caminante que murió congelado hace 5300 años en los hielos alpinos) tiene uno en la espalda. Los egipcios practicaban la técnica del tatuaje ya en el 2000 a.C. También los Escitas del Asia se tatuaban, encontrándose varias momias con grandes tatuajes. El tatuaje en color alcanzó gran desarrollo entre los mahoríes de Nueva Zelanda y en el pasado fue una forma popular de adorno en China, India y Japón, así como en numerosos pueblos primitivos de Colombia, Brasil y la región del Gran Chaco (Argentina, Paraguay y Bolivia).
Existía la creencia de que los tatuajes protegían contra la mala suerte y las enfermedades. También se utilizaban como identificadores del prestigio social, del rango o de pertenencia a un grupo determinado. Sin embargo, se ha usado frecuentemente como adorno.
arte piel ritual signos supersticionesTocar madera
¿Sabías por qué realizamos el acto de TOCAR MADERA para alejar los malos presagios y evitar que la buena suerte cambie?
Muchos pueblos de la Antigüedad tuvieron la madera y a los árboles por cosa sagrada.
Ya en la antigua Persia existía la creencia de que las vetas de la madera eran las moradas en las que se ocultaba el genio del Fuego y de la Vitalidad, divinidad a la que se invocaba para pedir el éxito.
Los griegos consideraban que el roble era morada de los dioses y que tocar el roble era tomar contacto con ellos. Los egipcios consideraban lo propio acerca del sicomoro.
Tales creencias pasaron a los romanos y a los pueblos bárbaros. Celtas y germanos tuvieron en el roble y el fresno sus árboles sagrados.
En la Edad Media era la madera de la vera cruz del Señor, lignum crucis, la que se buscaba para conseguir protección. Y no se tuvo por superstición sino por práctica piadosa.
Las antiguas supersticiones remozadas y adaptadas por la fe cirstiana.
árbol plantas supersticionesViernes 13
Si hay un día nefasto entre los más nefastos días es el martes y trece, o su equivalente anglosajón —titular de películas de terror— viernes trece.
El origen es cristiano, ya que es tenido por día fatídico porque Jesucristo murió en viernes.
Pero, al parecer, esta superstición se vio incrementada por la imprudencia de un capitán llamado Friday (viernes, en inglés) ya que se negó a que se colocara la moneda de oro debajo del mástil de su nuevo barco, y también se negó a que se atara la tradicional cinta roja al primer clavo que se empleó en su construcción y que eran prácticas habituales con el fin de atraer la buena suerte a la embarcación y a protegerla de todo mal.
No contento con ello ordenó que la construcción del barco comenzara en viernes. Y salió a la mar en viernes.
Del barco, del capitán y de la tripulación nunca más se supo.
Si bien son demasiadas coincidencias —lo que hace suponer la acumulación en una sola historia de diferentes casos— así es como lo cuentan.
supersticiones viernes¡Mucha mierda!
¿Sabías por qué la expresión ¡MUCHA MIERDA! es sinónimo de desear suerte entre la gente del espectáculo?
La frase se acuñó en la Inglaterra victoriana.
El éxito de una representación se evaluaba —como ahora— por la cantidad de asistentes a la obra, pero entonces el público acudía en sus carruajes, con sus correspondientes caballos que se concentraban a las puertas del teatro.
A mayor cantidad de público mayor cantidad de caballos, lo que equivalía a mayor cantidad de deposiciones.
espectáculo suerte supersticiones





últimos comentarios